Jesús corrige nuestros pensamientos
Marcos 9:28 Cuando él entró en casa, sus discÃpulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? 9:29 Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.
La frustración se habÃa apoderado de aquellos que parecÃan ser los alumnos aventajados del mesÃas, por lo menos asà los reconocÃan la multitud que creyó poder encontrar en ellos una respuesta como la que tenÃa su maestro, pero contrario a esto la ineficacia de sus formas se habÃa hecho evidente al tratar sobrepasar algo tan simple a la hora de haber sido hecho por el Señor Jesús.
¿Por qué no pudimos echarle fuera? Una pregunta de rápida y fácil contestación por parte del RabÃ, pero de difÃcil comprensión a la hora de revisar el procedimiento que habÃan seguido. Una y otra vez revisaban lo hecho y todo estaba ceñido a las formas externas propuestas por aquel que les habÃa estado dando ejemplo. ¿Entonces donde estaba la diferencia? Fundamentalmente en lo que hoy estudiaremos: "su entendimiento".
El no poseer el conocimiento correcto nos llevara a la frustración y esto requerirá el renovar nuestro entendimiento. Oseas 4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.
Los discÃpulos creyeron tener el conocimiento adecuado para poder liberar al muchacho, lo cierto es que lo que creyeron saber estaba equivocado y esto los llevarÃa a experimentar la frustración y el señalamiento de quienes estaban a su alrededor. Ellos habÃan visto a su maestro hacerlo antes, incluso ya lo habÃan hecho, pero al parecer no poseÃan la información completa y correcta que los llevarÃa a cumplir su objetivo.
Uno puede tratar de copiar una receta buscando que sea lo más idéntica a la de aquel que la prepara, pero sin la revelación verdadera de esta, jamás obtendremos el mismo resultado.
Esto nos lleva a la experiencia ineficaz de nuestras formas, nos dedicamos a obtener información pero sin tener en cuenta lo realmente relevante y esto solo nos guÃa a un fracaso tan seguro que antes de llegar a él, ya hay manos que se extienden señalando nuestro desacierto.
Una condición necesaria para renovar nuestro entendimiento es tener la humildad para dirigirnos a la fuente que nos puede enseñar. Marcos 9:28 Cuando él entró en casa, sus discÃpulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?
Los discÃpulos tenÃan claro algo y era que si habÃa alguien que tenÃa una respuesta para su fracaso era su maestro, asà que con toda humildad se acercaron a solas con Él para tener una respuesta que les aclarara el mundo de confusión en el que se encontraban.
Nunca podre olvidar esa frase tan repetitiva en la boca de mi pequeño hijo mientras crecÃa "Yo solo". Él se sentÃa suficiente en lo que intentaba hacer, asà terminara con la frustración de no poder alcanzar lo que querÃa y luego tuviera que dirigir sus ojos hacia aquellos que representaban el poder llevarlo alcanzar su deseo.
Hay quienes vivimos la experiencia del "Yo solo" asà tengamos que pasarnos nuestra vida sosteniendo nuestros errores, todo con el fin de no depender de la fuente que nos puede enseñar. Dedicamos toda nuestra existencia a seguir equivocándonos, porque no tenemos la suficiente humildad para reconocer que necesitamos la ayuda de aquel que tiene la información correcta.
El poseer la humildad necesaria nos llevara a entender que aunque lo propuesto por Dios no sea lógico siempre será suficiente para llevar nuestra vida a cumplir nuestros objetivos.
El ahogarnos en el mar de nuestros pensamientos y de nuestras justificaciones después de un fracaso, solo prueba la poca humildad que poseemos.
La verdadera humildad nos debe llevar a poner en duda todo lo que hasta ahora sabemos y permitir que sea mudado por el dueño de la sabidurÃa.
Lo más hermoso de nuestro Señor es que Él está dispuesto a corregir nuestro entendimiento y revelarnos todo de sÃ. Marcos 9:29 Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.
Los discÃpulos se presentaron con la actitud correcta y esto los llevarÃa a tener un maestro dispuesto a guiarlos a la renovación de su entender. Jesús se referirÃa a su condición: ("Genero = Incredulidad") y les mostrarÃa lo equivocados que estaban y a donde debÃan apuntar para alcanzar el objetivo en el que habÃan fallado. En otras palabras el maestro les mostrarÃa que no habÃa ninguna otra forma en que pudieran renovar su entender sino que todo estarÃa atado a una relación estrecha con Él.
En la escuela siempre habÃa un maestro partidor y por lo regular este era aquel en el que predominaba el hacer inalcanzable su conocimiento, llevándonos a sus alumnos a creer que lo que el poseÃa era inalcanzable.
Contrario a esto el Señor Jesús dispuso lo mejor de sà para todos aquellos que con toda humildad mostramos nuestra pobreza de espÃritu, el estará dispuesto a enseñarnos todo lo revelado por su Padre con tal de que nuestro entender fuera renovado.
El estar dispuestos a la corrección de nuestro pensamiento debe ser algo que debe predominar todos los dÃas de nuestra vida, esto nos garantizara dos cosas fundamentales 1. La dependencia absoluta de aquel que reconocemos como dueño de nuestras vidas y 2. La certeza absoluta que finalmente alcanzaremos todos los objetivos propuesto por aquel que nos ama.
Lucas 10:17 Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.
10:18 Y les dijo: Yo veÃa a Satanás caer del cielo como un rayo.
10:19 He aquà os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.
10:20 Pero no os regocijéis de que los espÃritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.
10:21 En aquella misma hora Jesús se regocijó en el EspÃritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. SÃ, Padre, porque asà te agradó.
Por: David Bayuelo Espitia.


