Los infieles

Los Infieles - San Lucas 18:26-27Escuchar audio de esta predica Lucas 18:26-27. Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.

Los discípulos han estado atentos a cada una de las palabras que el Señor Jesús le comunica a un Joven rico principal de la sinagoga, una conversación no muy extensa pero que los deja con la terrible inquietud de ¿Cómo podrán ser salvos?, ya que el condicionante que escuchan como respuesta a la pregunta hecha por este hombre parece imposible de poder lograr.

Su gran pesadilla se concentra en pensar que a pesar de haber pasado su vida entera tratando de guardar la ley para ellos sigue siendo un imposible el poder tener la tan anhelada salvación. Sin embargo la clave está implícita en la conversación y de ninguna manera ostenta un mérito humano sino que todo se concentra en la capacidad sobre natural del Señor de convertir hombres infieles en asiduos devotos de Él.

Una de las cosas que produjo y sigue produciendo en los hombres la no comprensión de la manera cómo opera la salvación se relaciona con el creer que ellos tienen que aportar con sus obras para poder obtenerla. En otras palabras se niegan a creer que el ser salvos es un don absolutamente gratuito que proviene de la mano de Dios.

Hay quienes frente a ciertas circunstancias podemos preocuparnos de que tan listos podemos estar para poder entrar al reino de los cielos y por lo único que rogamos es que el Señor nos otorgue una oportunidad de arrepentirnos de nuestras faltas, así sea en el último momento.

Para los hombres nos es imposible el hacernos fieles, solo Dios puede hacerlo.

18:27 Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Jesús estaba hablando del gran misterio, aquel que había estado oculto en medio de los tiempos y que ahora se revelaba frente a sus ojos como Él se los enseña más adelante en Lucas 18:31 Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre. 18:32 Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido. 18:33 Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará. 18:34 Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía.

Para los discípulos mucho de lo que Jesús les enseño se les revelaría después de su resurrección incluyendo el plan redentor de Dios, de hecho a pesar de que les hablo muchas veces por parábolas que eran una manera simple contarles una profunda verdad espiritual, en el fondo lo que el Señor perseguía era proteger de satanás la manera como había planeado salvar a los hombres.

Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe.

El plan concreto de como los hombres podrían ser salvos estuvo escondido hasta el momento en que el Señor Jesús muere en la cruz del calvario, Dios había determinado una forma incomprensible incluso para Satanás donde con su entero mérito lograría lo impensable; convertir a los hombres en seres fieles, en otras palabras en adoradores en espíritu y verdad. (Genuinos) Todo lo aportaría Él, así que no habría en lo absoluta nada de que gloriarse de parte de ningún hombre.

Los judíos como el del relato de nuestro estudio se pesaban por sus obras creyendo que con ello eran merecedores de entrar al Reino de los Cielos, pero ni su obra más deslumbrante les otorgaría lo necesario para lograrlo. (Isaías 64:5 Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser salvos? 64:6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.)

Hay quienes podemos tratar de condicionar nuestras conductas para tener el agrado de Dios, pero si lo que nosotros somos en esencia no es transformado por la revelación de su plan tarde o temprano volveremos a nuestro estado de infidelidad.

En lo hecho por el Señor Jesús se halla el mérito para permanecer siendo fiel.

Filipenses 2:12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,

El apóstol Pablo le escribe a los Filipenses mostrándoles que si el plan redentor de Dios ha sido una realidad en sus vidas lo genuino de su experiencia será probada en todo momento, no solo cuando están frente a una autoridad como lo era Pablo sino de igual manera en su ausencia y por otro lado cuando les dice que se ocupen de su salvación es porque la continuidad en sus acciones es la comprobación de que lo que paso en ellos fue autentico.

Mateo 7:17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 7:18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 7:19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 7:20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

En estas palabras Jesús lo explicaría de la mejor manera dejando toda lo que pudiera traer ambigüedad por fuera. "Ustedes antes de su experiencia con migo eran arboles malos por que procedían de una semilla maligna, al creer en mi nacieron espiritualmente de una semilla buena, incorruptible, así que a partir de allí sus frutos de manera continua serán buenos, serán frutos que sin ningún esfuerzo humano mostraran fidelidad hacia mi Padre".

Cuando son obras las que hay en nuestra vida estas tienden a desaparecer y jamás hay continuidad en ellas, la fidelidad no es algo que viene y va sino que permanece en aquellos que hemos entregado nuestra vida al Señor.

Si lo que paso en nuestra vida es real deberá haber evidencias constantes y desde el principio de nuestra fidelidad.

Santiago 2:14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?

El apóstol Santiago está dejando claro que si la fe con la que recibimos a Jesús es genuina debe estar acompañada de una acción, si no es así el proclamar a los cuatro vientos que algo ha pasado pero sin una prueba fehaciente de ello nos lleva a una experiencia sin validez.

Juan 4:25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. 4:26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo. 4:27 En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella? 4:28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: 4:29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?

El cántaro de esta mujer representaba lo que había sido su vida hasta ahora, su constante necesidad de buscar algo diariamente que saciara su sed, la genuinidad de lo que estaba pasando en ella lo descubre su acción inmediata, en contraste cuando vemos el relato del principal que vino a Jesús para saber cómo podía tener la vida eterna, él se marcha triste porque no quiere despojarse de lo que era su vida hasta ahora.

Efesios 4:22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 4:23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 4:24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 4:25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 4:27 ni deis lugar al diablo. 4:28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 4:30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Cristianos inmaduros terror al acecho 1 Corintios 3:1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 3:2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3:3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?

Hechos 8:36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 8:37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 8:38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

Juan 8:10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 8:11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.

Dios a través de su palabra nos guía a poder comprobar que tan genuina ha sido nuestra experiencia, en otras palabras él nos dio todas las herramientas necesarias para no morir de ninguna manera engañados

Mateo 7:20 Así que, por sus frutos los conoceréis. 7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 7:22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 7:23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

El revisar nuestros frutos y probar que concuerdan con los provenientes del Espíritu y descubrir que son constantes nos otorga seguridad y reconocimiento de que somos fieles. Esto nos garantiza que cuando estemos frente al Señor Él nos dirá: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Obras y frutos podrán parecerse pero jamás serán lo mismo, ya que las obras se asocian con cosas externas, pero nuestros frutos con nuestra esencia misma.

Pastor: David Bayuelo
Marzo 2 de 2014 

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