Salvos solo por gracia

Salvos solo por gracia - Romanos 3:20Escuchar audio de esta predica Romanos 3:20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

El hombre a través de los tiempos ha buscado de distintas formas el poder moldear la conducta de otros hombres, ya que en su gran mayoría atribuyen el comportamiento incorrecto a la falta de educación, religión o formación en valores e incluso ha sido asociado con el entorno o la clase social en la que se desenvuelve, pero todos estos argumentos son derribados cuando se observan personas que a pesar de cumplir con los más altos estándares en el orden de estos prerrequisitos su depravación parece que excediera los niveles de todo cuanto saben, terminando en un estado de infidelidad a todas las normas establecidas por la sociedad.

Una de las formas más engañosas a la hora de tratar de mejorar o moldear la conducta es la represión; en algunos casos voluntaria cuando se asume algún rol, sea religioso, desde lo ético o lo moral y en otros casos por vía de la ley. Lo cierto es que está probado que todo esto lo que procura es colocar una capa de pintura a lo podrido del estado del hombre, pero cuando esta empieza a caerse lo que se revela con mayor intensidad es la maldad que hay en él. Es por esta razón que Dios establecería la imperiosa necesidad de cambiar la esencia misma del hombre, nada de lo que había en él podía recuperarse, todo estaba echado a perder, todo debía ser hecho absolutamente nuevo y esto no sería por vía de leyes o estatutos, sino por la aceptación y confesión del sacrificio hecho por Cristo en la cruz del calvario.

La palabra de Dios nos ilustra con respecto a este tema cuando nos dice que no fue hallado ni uno solo justo, o que todos estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, una condición imposible de ser transformada por la capacidad del hombre, lo que termino llevando a Dios en medio de su amor a realizar una intervención divina.

Una pregunta que surge de todo esto es si ni las normas ni los estatutos tenían el poder de cambiar a alguien; ¿Por qué Dios entonces estableció la ley?

La ley no fue dada para que los hombres pudieran ser fieles sino para que descubrieran el pecado que había en ellos.

Romanos 3:20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

Pablo nos deja ver en la carta a los Romanos como el hombre alcanzo la justificación por la fe, esto de ninguna manera podría ser atribuido a las obras de la ley, ya que el objetivo fundamental de esta al ser establecida por Dios era mostrar la condición de esclavitud que ostentaba el hombre por causa del pecado y su absoluta incapacidad para poder librarse de el por sí mismo. Así que la conclusión a la cual Dios esperaba que llegásemos por medio de la ley era que poseíamos una imperiosa necesidad de que Él interviniera para poder ser librados de las cadenas que nos arrastraban sin ninguna esperanza hacia una condenación eterna.

El congreso de la república en nuestro país legislo en pasados días endureciendo las penas para las personas que condujeran ebrias, la pregunta es: ¿Esta ley cambio la condición del hombre?, de ninguna manera, solo los obligo a amoldarse o a reacomodarse en medio de su incapacidad. Así que lo que vemos ahora es que las compañías aseguradoras tienen un conductor para que lleve a los borrachos a sus casas, y en el peor de los casos hay quienes sin ningún escrúpulo siguen infringiendo la norma.

Éxodo 32:1 Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. 32:2 Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. 32:3 Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; 32:4 y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. 32:5 Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. 32:6 Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse. 32:7 Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. 32:8 Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. 32:9 Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz.

En conclusión en la ley no se halla el poder para cambiar a nadie y mucho menos para librarlo de su pecado, solo un encuentro genuino con Jesús nos conduce a poder vivir dentro del orden de una nueva naturaleza que procurara en todo tiempo imitarlo a Él en todo.

Los hombres cuando no conocemos a Cristo no tienen ni la menor idea de lo ilimitada que puede ser su maldad.

La ley no fue dada para que los hombres pudieran ser fieles sino para ser guiados al Cristo que los transformaría.

Gálatas 3:24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

Que es un ayo. El vocablo griego no significa aquí un "maestro" sino un asistente o guardián, ordinariamente era un esclavo cuya tarea era acompañar al niño, enseñarle y disciplinarlo. La ley era la encargada de encausar a los hombres para que un día se encontraran con Cristo. El gran problema fue que terminaron viendo en la ley a su su salvador y cuando tuvieron a Cristo frente a sus ojos lo desecharon.

En estos días observaba un programa llamado: "Mundo Amis; rompiendo las reglas". Este ilustra de manera perfecta lo que es colocarse la camisa de fuerza de la ley como si esta salvara y como cuando no la poseemos como se derriba con tanta facilidad toda concepción altruista de lo que significa la fidelidad a Dios. El programa se trata de unos muchachos que se encontraban alejados de todo aquello que representara el mundo y sus deleites vanos y ahora tendrían la oportunidad de ser expuestos a él, lo increíble es que cuando se acercaron a este, con absoluta espontaneidad su boca termino hablando de lo que realmente llenaba sus corazones; adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías. La pregunta para hacerse es: ¿Si ellos nunca estuvieron expuestos a estas cosas de donde salieron? ¿será que aparecieron de repente? De ninguna manera la verdad es que siempre estuvieron expuestos a una religión pero jamás fueron expuestos a Jesús y al ser liberados de su ley su verdadero fruto salió a flote.

Esta es la razón por la cual no podemos considerar que la disciplina es la base de nuestra transformación, la base de un cambio genuino está en que la palabra de Dios nos sea revelada que para el caso es lo mismo que la persona de Jesús, el meternos dentro de una camisa de fuerza puede que nos restrinja a pecar con el cuerpo, pero nuestra mente tendrá el poder para darle rienda suelta a todas sus bajezas y lo más segura es que el día que nos la quitemos correremos en el desenfreno de saciar toda la carnalidad de la naturaleza caída.

Hechos 9:3 Mas yendo Saulo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; 9:4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 9:5 El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Saulo fue expuesto a la Luz, ósea a la persona del Señor Jesús y este encuentro verdadero lo transformaría de ser un asesino que todo el tiempo estuvo expuesto a la religión para ahora convertirse en una mansa paloma.

La ley de ninguna manera tenía el poder para transformar a nadie, esto solo estaba conferido al Dios que vendría a estar entre los hombres y que posee todo lo que el hombre necesita para librarlo de su naturaleza caída.

La ley no fue dada para que los hombres pudieran ser fieles sino para ser guiados al Cristo que nos daría justificación.

Romanos 3:21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 3:22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 3:25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

Descubierto el pecado que nos esclavizaba por medio de la ley y después de clamar a Dios por nuestra liberación aceptando a Jesús como libertador, lo que vino para nosotros fue la justificación.

Ahora que importancia guarda el ser justificado en Jesús por medio de la fe, qué significado tiene para nosotros. Para descubrirlo veamos el significado de Justificado y su definición es: probar la inocencia de uno.

Desde el griego dikaióo: Considerar como justo o inocente. En otras palabras al tener un encuentro genuino con Jesús no solo fuimos libres de la esclavitud del pecado, transformados de nuestra naturaleza caída, sino que más halla fuimos hechos inocentes de todo lo la maldad ejecutada en medio de una vida de pecado. Romanos 3:24 siendo Hechos inocentes gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. Esto nos prueba que no hay ningún mérito en la ley para que nosotros pudiéramos alcanzar ser fieles a Dios, enteramente todo reposa en lo hecho por Jesucristo y la aceptación de ello.

Romanos 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Alégrese porque en la muerte del Señor Jesús hallamos la inocencia que no permite que nadie nos señale o seamos condenados, Él nos hizo inocentes.

Es por esto que cuando alguien se acerca a sacarnos nuestro pasado nosotros no tenemos por qué llegar a sentirnos mal, o cuando nuestro enemigo se levanta a condenarnos, hacemos oídos sordos a lo que él pueda decir, ya que la justicia de Jesús nos fue imputada a nosotros.

La ley no fue dada para que los hombres pudieran ser fieles sino para llevarnos a vivir una vida santa bajo la gracia.

Romanos 6:14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Enseñorearse: Hacerse señor y dueño de una cosa; dominarla. Esta definición nos muestra la condición en la que nos hallábamos antes de Cristo Jesús, teníamos un dueño y nos era imposible el poder soltarnos de ese yugo.

¿Qué es la gracia? Habilidad y poder de Dios trabajando en usted y para usted a fin de que logre lo que solo no podría lograr.

Aquí se halla la garantía de que poseemos la capacidad de vivir una vida en donde el pecado no se enseñoree de ninguna manera de nosotros, no es en asumir un patrón religioso lleno de estatutos sino reposar en la plena confianza del poder que esta nosotros y trabaja por nosotros.

Lo peor que nos puede pasar es estar bajo una ley que no nos salvó y dejar de disfrutar una gracia en donde se halló el poder no solo para salvarnos, sino también para mantenernos irreprensibles hasta la segunda venida de Cristo.

Gálatas 5:1 Por lo tanto, Cristo en verdad nos ha liberado. Ahora asegúrense de permanecer libres y no se esclavicen de nuevo a la ley. 2 ¡Presten atención! Yo, Pablo, les digo lo siguiente: si dependen de la circuncisión para hacerse justos ante Dios, entonces Cristo no les servirá de nada. 3 Lo repito: si pretenden lograr el favor de Dios mediante la circuncisión, entonces están obligados a obedecer cada una de las ordenanzas de la ley de Moisés. 4 Pues, si ustedes pretenden hacerse justos ante Dios por cumplir la ley, ¡han quedado separados de Cristo! Han caído de la gracia de Dios.

Pastor: David Bayuelo
Marzo 9 de 2014 

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