¿Se me olvidó ser santo?

¿Se me olvido ser santo? - 1 Tesalonicenses 5:23Escuchar audio de esta predica 1 Tesalonicenses 5:23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo

Hemos venido hablando de la imposibilidad hallada en el hombre para poder hacerse fiel a Dios por sí mismo teniendo que suscribirse a una intervención divina, de cómo halló en la ley una tabla equivocada de salvación otorgándole un poder que no tenía y que solo estaba suscrito a la persona de Jesucristo y hoy hablaremos de como todo lo que había en nosotros tuvo que ser hecho nuevo a través de la santificación por la contaminación y putrefacto de nuestra naturaleza caída.

La palabra registra en primera de tesalonicenses 5:23 él orden al que se suscribe el hombre en su composición, esto es algo que muchos de nosotros vemos sin importancia, creyendo que de ninguna manera se alterara el producto final por el orden de los factores, pero la comprensión de lo que las escrituras nos enseñan es fundamental para poder tener una idea correcta de lo que paso en nosotros y lo que seguirá pasando hasta el día en que muramos.

El apóstol Pablo nos muestra en tesalonicenses tres elementos separados como lo son espíritu, alma y cuerpo, pero que finalmente se ven como un solo ser que necesita ser santificado. Ahora dentro del orden escritural la palabra nos define como un espíritu, que tiene un alma y que habita dentro de un cuerpo. En otras palabras nuestro espíritu es nuestra esencia o soplo de vida proveniente de Dios, donde se halla nuestra naturaleza, el alma es donde se encuentra nuestro intelecto, emociones y voluntad y nuestro cuerpo es quien los contiene y a través del que se manifiestan nuestros dos primeros elementos.

Es importante entender lo anterior, porque hay cristianos que definen su existencia como la de seres almáticas o corpóreos viviendo toda su vida de forma incorrecta o inmadura. Un ejemplo que sustenta esta verdad es lo ocurrido en el huerto del Edén, Dios mando a Adán, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. (Génesis 2: 16-17) Pero finalmente la realidad aparente fue otra, Adán comió del fruto prohibido y continuo vivo en su cuerpo, ¿entonces qué fue lo que murió? La respuesta es que lo que murió fue su esencia misma, en este caso su espíritu.

Partiendo de aquí veamos que es la santificación y como actúa en nosotros.

A través de la santificación se estableció por completo la limpieza de nuestro espíritu.

De acuerdo con los conceptos teológicos, la palabra Santificación se refiere a la justificación producida en nuestro espíritu a través de Cristo Jesús que limpió por completo nuestra esencia por su palabra, haciéndonos fieles para Dios.

Desde el Griego santificación es la palabra haguiasmós del verbo haguiázo que significa; consagrar, santificar, separar y es equivalente con el verbo hebreo. Qâdash que significa: apartar del uso común, santidad, consagración, santificación.

Jesús dijo en Juan 15:3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Jesús se halla hablando a sus discípulos y en ello hallamos mucho de lo que sustenta lo acontecido en nuestro espíritu al nacer de nuevo. Las escrituras definen a Jesús como la misma palabra y al recibirle sus discípulos esto produjo en ellos que su esencia renaciera de la simiente incorruptible de su Padre, desapareciendo el espíritu que estaba muerto en delitos y pecados y dándole paso a un nuevo espíritu vivo, lleno de la gracia y santidad de Dios.

1 Pedro 1:23 nos dice: siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. El apóstol Pedro nos muestra lo que paso al creer en Cristo Jesús y como ahora nuestro nuevo nacimiento procede de una simiente que al ser una semilla pura produjo en nosotros un espíritu santificado. De hecho cuando Jesús se refiere a nosotros como los pámpanos en el texto de Juan 15 es porque podíamos ser injertados en Él que es la planta de la Vid dado que nuestra naturaleza ahora era es compatible al tener al mismo Padre.

Esto debe llevarnos a entender porque el pecado para los que no han tenido un genuino encuentro con Jesús es algo imposible de abandonar, pero para los que hemos vivido de verdad esta experiencia nuestra nueva naturaleza, repele o emprende una lucha contra el mismísimo pecado.

A través de la santificación se estableció un proceso continuo de limpieza en nuestra alma.

Otra definición de Santificación y que no contradice la anterior es que es el proceso donde se desarrolla el carácter del nacido de nuevo, o al resultado de dicho proceso en su alma.

Juan 15:1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 15:2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Jesús está haciendo un símil que resulta cotidiano para sus discípulos, el define a su Padre como el Labrador de la Viña, el como la Viña y a los hombres como las ramas. Ahora el arranca diciendo que Él es la vid verdadera, esto nos habla de que si existe una vid verdadera es porque hay una falsa, la razón es porque el pueblo de Israel y de Judá en el antiguo testamento es llamada como la vid, solo que ella a pesar de haber tenido el mismo Labrador jamás dio el fruto que se esperaba, en muchos casos fue estéril o en otros su producto fue amargo, contrario a esto la Vid verdadera le produjo los frutos correctos al Labrador. Isaías 5:4 ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?

Ahora el Señor enfatiza en que toda rama que no lleve fruto será quitada y la que lleve será limpiada, para que lleve más fruto, esta era una labor común entre aquellos que cultivaban viñedos y lo que procuraban era mejorar la productividad de aquellas ramas que les producían fruto, mi idea en este punto es centrarme en ellas ya que antes de que naciéramos de nuevo éramos estériles en dar frutos espirituales, pero abundábamos en las obras de la carne, esto es lo equivalente a la esterilidad que ostentaba Israel cuando era la vid o el fruto amargo que producía continuamente, pero al entregar nuestra vida al Señor de manera genuina la semilla estéril o de obras amargas desapareció dándole paso a que nos convirtiéramos en ramas fértiles. Ahora recordemos que todo esto aconteció en nuestro espíritu pero nuestra alma y nuestra carne siguieron siendo las mismas es por esta razón que el Señor Jesús establece que de manera continua aunque estemos dando fruto nuestro Padre continúe un proceso de limpieza en nosotros y es a esto es a lo que la palabra de Dios registra como santificación en nuestra alma o transformación a través de la renovación de nuestro entendimiento. (Romanos 12:2)

Juan 13:5 nos dice: Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. 13:6 Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? 13:7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. 13:8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. 13:9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. 13:10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. 13:11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. Las palabras de Jesús refuerzan el hecho de que lo que nos hace salvos está suscrito a que ya fuimos lavados en nuestra esencia misma (El espíritu), pero la manera de probar que lo que paso en nosotros fue genuino es que de manera inmediata y continua nos suscribiremos a un proceso de santificación en nuestra alma hasta el día en que vallamos a la presencia del Señor. Romanos 6:1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 6:2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

A través de la santificación se establece el proceso continuo de transformación del alma.

Juan 15:2 y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Este es una labor que ejerce Dios a través de su Espíritu Santo cuando el hombre decide sostener una comunión continua con el Padre.

Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Conformismo: Actitud del que se adapta a cualquier circunstancia o situación con excesiva facilidad. Desde el griego es: susjematizo: alinearse con un patrón.

Transformación: procede de la palabra griega Metamorphousthe es de donde procede la palabra 'metamorfosis.' El ejemplo de metamorfosis que se me ocurre es el de una oruga transformada en mariposa. Por un tiempo es una cosa y después, por la gracia de Dios, se convierte en algo completamente diferente. La oruga no es bella, pero la mariposa sí lo es. La oruga se escurre por la tierra, pero la mariposa vuela sobre bellas alas. A los jardineros no les gustan las orugas, pero siembran plantas especiales para atraer mariposas. Así es por la gracia de Dios y la obra del Espíritu Santo en nosotros ya que antes éramos una cosa conformes a este mundo, pero ahora podemos ser transformados en algo completamente diferente; personas fieles absolutamente consagrada a Dios.

Renovación de la mente: es el ajuste de la visión moral y espiritual, del pensamiento a la mente de Dios, que tiene como propósito llevar a cabo un efecto transformador sobre la vida"

Para comprender estos conceptos juntos debemos saber que todo lo que se hallaba en nuestra alma como lo es la voluntad, las emociones, los sentimientos y el intelecto antes de Cristo estuvo entera y completamente alineado con este mundo, pero Pablo nos expresa que es una necesidad imperativa que todo lo que está allí sea quitado, para ahora alinearlo con el pensamiento de Dios en nuestra alma y así de esta manera sean transformada nuestra voluntad, emociones, sentimientos e intelecto, comprobando la buena voluntad de Dios agradable y perfecta.

Hay muchos cristianos que ven con frustración el hecho de que a pesar de tener por cierto haber nacido de nuevo aún hay acciones que no corresponden con lo acontecido en ellos, incluso llegan al punto de creer que asumiendo un patrón de disciplina o siguiendo la ley van a poder ser transformados, otros andan en pos de que les coloquen las manos para encontrarse con un cambio sustancial en sus conductas pero la verdadera solución está en renovar su entender a través de la palabra de Dios.

A través de la santificación solo se puede establecer un proceso continuo de limpieza en aquellos con una experiencia genuina con Cristo.

Juan 15:2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará. La interpretación correcta de las palabras del Señor Jesús está en que si no se ha tenido una experiencia verdadera en Él nunca se tendrá la capacidad para dar fruto y esto los llevara a ser quitado. Estas son personas religiosas pero que nunca han sido cambiadas en su esencia y por ende les es imposible ver cambios sustanciales en su vida (cuidado con el Autoengaño) Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Juan 13:10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. 13:11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. Judas sería quitado, él no tendría finalmente parte con los otros discípulos de Jesús, ya que a pesar de estar frente al Señor y ver todas sus maravillas y poder eligió no creer.

No hay nada más complejo y peligroso que un religioso.

En estos días me hicieron esta pregunta: ¿Existe la posibilidad que alguien que nace de nuevo su voluntad no cambie? Y la respuesta es "no" no existe de ninguna manera esta posibilidad o como lo diría Santiago 2:17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Expresiones como "sigue la justicia" (1Ti. 6:11), "andemos en vida nueva" (Ro. 6:4), "transformaos" (Ro 12:2), "perfeccionando la santidad" (2 Co. 7:1), "crezcamos en... Cristo" (Ef. 4:15), "prosigo a la meta" (Fil. 3:12-15), "sobreedificados en él [Cristo]" (Col. 2:7), "completos en todo lo que Dios quiere" (4:12), peleando "la buena batalla de la fe" (1 Ti. 6:12; cf v 11), participando "de la naturaleza divina" (2 P. 1:4), creciendo "en la gracia" (3:18) lo prueban ya que mediante la santificación del espíritu el hombre fue salvo, y mediante la Santificación continua del alma aprende a andar en armonía con la voluntad de Dios (Col. 2: 2:6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; 2:7 arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.) La santificación de nuestro espíritu se produce en un momento, mientras la santificación de nuestra alma dura toda la vida.

Sé que algunos se están preguntando; ¿se lo que paso con mi espíritu, se lo que pasa con mi alma y mi cuerpo qué? El apóstol Pablo responde a esto en 1 Corintios 9:27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

1 Corintios 9: 27 No sólo doy golpes al aire. 27 Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entreno para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede descalificado.

Pastor: David Bayuelo
Marzo 16 de 2014

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