Una Ley Presente

Una Ley Presente - Mateo 5:17Escuchar audio de esta predica Mateo 5:17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir."

Cuando el Señor Jesús dijo, "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir", el sentido de sus palabras dentro del contexto en que las expresa buscaban resaltar el que en ese tiempo todo el conjunto de leyes existentes se cumplirían finamente en Él, jamás quiso decir que cada ley específica entre otras las sacerdotales se mantendría bajo estricto cumplimiento dentro del nuevo pacto, ya que desde el principio estas tenían como objeto señalar al Mesías y cumplido su propósito ya no guardaban ningún sentido. (Hebreos 10:1 Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.)

Algo más para resaltar es que Jesús lanza esta frase dentro del Sermón del monte; que es para los que caminamos dentro de un nuevo pacto como la constitución que rige la ciudadanía adquirida en Cristo. Claro está no podemos verlo como la ley que remplaza los leyes del viejo pacto, sino como la explicación clara y con la medida exacta de lo que realmente significaba su ley y que solo podría llegar a ser cumplida por aquellos que adquirieran su mismo ADN por su gracia, ya que en este se encuentra contenida. (Hebreos 8: 10 Pero éste es el nuevo pacto que hare con el pueblo de Israel en ese día, dice el SEÑOR: Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.)

Las leyes morales, conocidas también como los diez mandamientos eran las que expresaban el carácter Santo de Dios el cual es inmutable, estas se encuentran en su misma esencia. Así que al nacer de nuevo por su Espíritu nos fueron trasmitidas y por tanto si lo que paso en nosotros fue genuino terminaremos cumpliéndolas de forma espontánea y natural dentro de nuestra vida cotidiana. Así que ser fieles y amar a Dios sería un acto entero de elección y terminaría representando para nosotros algo de sumo gozo. (Romanos 3:31 ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.)

El estar dentro de la gracia nos otorgó la capacidad de ser fieles por elección.

Romanos 6:14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Lo relevante que el apóstol Pablo nos quiere decir en este pasaje es que antes ninguno de nosotros tenía la capacidad de poder elegir, nuestra naturaleza estaba esclava del pecado y esto nos obligaba a estar bajo la ley, pero al Cristo liberarnos de este señorío, ahora quedaríamos bajo la gracia que nos retornó la capacidad de elección.

En Marcos 5:1 al 19 encontramos que Jesús pasa el mar para llegar a la región de Gadara y en el momento en que baja de la barca se halla con un endemoniado que viene a su encuentro. La historia relata que este era un hombre que vivía entre las tumbas y que poseía una fuerza tan sobre natural que no existía forma alguna de poder contenerlo, pero Jesús después de una corta conversación con la legión que lo poseía, termina reprendiéndolos y enviándolos a un ato de cerdos que caerían por un despeñadero ahogándose en el mar. Luego de esto el Señor regresaría a la barca y al entrar en ella, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él. Este hombre lo tenía claro, él sabía de donde había venido su libertad y sin dudarlo su primera elección fue rogar a Jesús que lo dejara estar con Él. Esto es lo mismo que aconteció con uno de los 10 leprosos registrado en Lucas 17, que regreso con el Señor postrándose en tierra y agradeciéndole cuando descubrió que había sido liberado de su lepra, para los otros nueve lo más importante era que los sacerdotes pudieran otorgarles otra vez un espacio dentro de la sociedad, pero para este lo más trascendente era haberse encontrado con el mismos Dios y que Él le hubiese liberado. Es importante resaltar que esta acción solo fue efectuada por el leproso que fue salvo.

Las escrituras nos dicen en Juan 4: 23 que los verdaderos adoradores adoran al Padre en espíritu y en verdad. Esto nos habla de que amar a Dios es y será siempre una elección, cuando vivíamos esclavos del pecado esta no era una posibilidad, pero al ser liberados por el sacrifico de Cristo esto se convirtió en nuestra primera oportunidad. Dios jamás nos obligara a hacerlo, pero al parecer es la acción espontánea y natural de alguien que a vivido la gran libertad que solo Él nos otorgó.

Éxodo 10:24 nos dice que el Faraón hizo llamar a Moisés, y le dijo: Id, adorad a Jehová; solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas; vayan también vuestros niños con vosotros, pero Moisés se mantuvo en una posición firme ante faraón a pesar de sus múltiples intentos por condicionar la salida del pueblo, la razón para ello era porque él sabía que solo un hombre con absoluta elección podría ofrecer la adoración verdadera que el Padre se merecía.

Nadie puede decir que es fiel a Dios cuando no ha tenido la oportunidad de recibir su gracia, porque solo a través de ella seremos libres para amarle por elección. Es por esto que alguien que vive bajo la ley jamás le podrá amar libre y espontáneamente.

La fidelidad a Dios sin elección, no es fidelidad. Porque solo la libertad nos da esta oportunidad.

El estar dentro de la gracia nos otorgó la capacidad de elegir, pero no nos libra del consecuente.

1 Corintios 10:23 Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. NTV 1 Corintios 10:23 Ustedes dicen: «Se me permite hacer cualquier cosa», pero no todo les conviene. Dicen: «Se me permite hacer cualquier cosa», pero no todo trae beneficio. En este pasaje el apóstol Pablo nos deja claro que con la libertad otorgada por el Señor, también se nos entregó la administración de esta, somos nosotros los que decidimos que hacer con nuestra vida, pero también se nos deja en claro que debemos ser responsable con ella porque no todo nos es conveniente o nos beneficia.

La biblia registra en Mateo 25 la historia de un hombre que antes de marcharse les entrego una serie de responsabilidades a tres de sus súbditos conforme a la capacidad de cada uno, dos de ellos fueron coherentes con la responsabilidad asignada, pero al que se le había dado menos trato con menosprecio lo que se le había otorgado. Cuando su Señor volvió a pedir cuentas se encontró con que los dos primeros habían sido diligentes, pero el último de ellos expreso absoluta negligencia. Cada uno de estos hombres tubo servido un tesoro inmerecido que ostentaba un gran precio, sin embargo en ellos estuvo la elección de que hacían con él, lo cierto es que con su tipo de elección vendría también un consecuente del cual ninguno pudo librarse. La gracia (el regalo dado por Dios) actúa de la misma forma, ella nos ofrece la oportunidad de elegir, pero de igual manera siempre nos llevara a un consecuente que de acuerdo a la actitud que ejerzamos hacia ella, será bueno o malo. Siempre recordemos que Dios jamás violentara su ley y mucho menos si se suscribe a su propio carácter. La gracia está servida para todos los hombres, pero los que la recibimos debemos administrarla bien.

La biblia es reiterativa en la ley de la siembra y la cosecha. Gálatas 6:7 nos dice No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Y 2 Corintios 9:6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

Esto dos textos nos dejan claro y de manera amplia que toda acción estará seguida de un consecuente, así que aunque vivamos en la libertad otorgada por Cristo, el omitir hacer no dejara de llevarnos a un resultado.

El entender de manera incorrecta la gracia nos llevara a un perjuicio inevitable. Tú puedes terminar mal administrando tu libertad. Nosotros vivimos en un país en donde un derecho fundamental es la libertad, pero si te vuelas un semáforo en rojo tendrás que vivir el consecuente. Otra cosa es que yo puedo elegir el comer o no hacerlo pero el consecuente estará presente.

Tú eres el que decides ahora servir a Dios, congregarte, dar tus diezmos y ofrendas, amar a tu prójimo, no pecar pero a pesar de que es nuestra elección, no se nos debe olvidar que nosotros recogeremos exactamente lo mismo que sembramos.

Lo grandioso es que para los que hemos nacido de nuevo poseemos toda la capacidad y el deleite propio de alguien que al ser hijo de Dios procura con agrado imitarlo en todo.

El estar dentro de la gracia nos otorgó libertad pero de igual forma una responsabilidad más grande.

Filipenses 2:12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,

Quien se ocupa del regalo dado por Dios somos nosotros, el Señor nos dejara en libertad de decidir, antes teníamos un ayo llamado ley que cuidaba cada acción que íbamos a efectuar, pero ahora todo lo que hacemos es de libre elección.

Una cosa es hacer las cosas porque me toca y otra muy diferente porque elegimos hacerlas. Hacerlas sin la motivación correcta debe llevarme a saber que es mejor no hacerlas, pero no hacerla siempre me conducirá a un mal consecuente. Así que lo mejor es tener la revelación en mi ser de que deseo hacerlas por elección.

Gálatas 5:18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. En otras palabras si vivimos bajo el Señorío de su Espíritu la ley no rige para nosotros y si esto pasa es porque decidimos no estar más bajo la esclavitud del pecado.

Mateo 5:46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 5:47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 5:48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Como líder yo no puedo hacer las veces de la ley, yo te enseño el principio bíblico para que renueves tu mente, pero finalmente el que decide debes ser tú.

Romanos 7:1 ¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? 7:2 Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. 7:3 Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. 7:4 Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 7:5 Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. 7:6 Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

Pastor: David Bayuelo
Marzo 23 de 2014 

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