La Buena Parte del Día - Filipenses 3:12-15

La Buena Parte del día - Filipenses 3:12-15Filipenses 3:12-15. "No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo. No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro sólo en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús. Que todos los que son espiritualmente maduros estén de acuerdo en estas cosas. Si ustedes difieren en algún punto, estoy seguro que Dios se lo hará entender; pero debemos aferrarnos al avance que ya hemos logrado."
 
El Apóstol Pablo expresa en esta carta la manera en que el avanza en el cumplimiento de su propósito, de acuerdo a lo que Dios quería para él. Si parafraseáramos sus líneas escritas en este pasaje, podríamos decirlo de esta manera: "Si creen que lo he logrado todo como para estar cómodo olvídenlo, así no es. Yo miro siempre lo que aún me falta por hacer en el cumplimiento de mi propósito, tratando cada día mas de que el carácter de Cristo se logre reflejar en mi vida y así alcanzarlo". Pablo estaba convencido que cuando Cristo lo detuvo en Damasco era para transformar su futuro, y esto lo hacía tener un compromiso a proseguir siempre hacia adelante, no quería frustrar el sueño del Señor. Toda persona que conoce a Jesús y tiene un encuentro personal con El, es asido con un propósito, por lo tanto el resto de su vida debe procurar alcanzarlo porque fue la razón por el cual Cristo lo hizo suyo. Y este fin nos lleva a transitar teniendo en cuenta tres recomendaciones importantes:

1. Olvidar las cosas que quedan atrás (Las glorias pasadas):

Ver. 12: "pero me concentro sólo en esto: olvido el pasado"...

Entendiendo por esto no el que borremos de nuestra memoria los hechos vividos, sino el "NUNCA GLORIARSE" de logros pasados, ni utilizarlos como excusa para acomodarse en la zona de confort. Hay quienes olvidan cuál es su propósito cuando logran algo importante, desechando el verdadero sentido de éste. Hay una línea delgada que podemos cruzar para desenfocarnos del propósito de Dios para nuestra vida y esta línea se llama "orgullo". El Apóstol Pablo nos habla claramente que quien ha conocido a Jesús debe dejar atrás las glorias pasadas, ya que estas impedirán el acercarnos más a la meta con un corazón limpio. Pero el haber obtenido logros no es para vanagloriarnos sino por el contrario comprender que es Cristo quien hace la obra en nuestra vida y daremos de gracia lo que de gracia recibimos.

2. Fijar la mirada en lo que tengo por delante.

Ver. 13 ..."y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera"....

Fijar la mirada es no perder de vista nuestro objetivo. En esta expresión en el original se utiliza la palabra "epekteinómenos", es una palabra grafica que describe a un corredor que se impulsa estirándose lo más que puede hacia la cinta que visualiza la meta, en ese momento la mirada está puesta en aquella cinta, sus esfuerzos se concentran solo en lo que falta por alcanzar, no vale ningún logro pasado, no cuenta lo que quedó atrás, solo lo que está adelante. Su propósito. La vida cristiana es como la de un atleta que se esfuerza en proseguir hacia la meta que Dios ha trazado para nosotros.

3. Avanzar con madurez espiritual.

El Apóstol Pablo es claro en el versículo 15 : "Que todos los que son espiritualmente maduros estén de acuerdo en estas cosas "....

Y se utiliza la palabra en griego "téleios", que significa "madurez", es decir que para entender esta verdad es importante ser maduros espiritualmente, quiere decir que todo aquel que es maduro en su relación con Dios, debe entender que la vida cristiana se vive por fe, una fe que se desarrolla a través de nuestras acciones encaminadas a aquello que creemos y esperamos, con entrega y dedicación, con una vida en comunión con el Señor, para perseverar en lo que queremos alcanzar.

La vida cristiana no se trata de un misterio en el cual nos paralizamos de manera negligente con la excusa de no saber cuál es la voluntad de Dios. Su voluntad la conocemos de la manera como lo dice Romanos 12:2 "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." Para conocer la voluntad de Dios, y correr la carrera de su mano debemos sumergirnos en su Palabra, saturar nuestras mentes con ella, orando que el Espíritu Santo nos transforme a través de la renovación de nuestra mente, y el resultado sea lo que es bueno, agradable y perfecto. Esa es su voluntad para nosotros". Los que hemos aceptado seguir a Cristo nos convertimos en sus atletas. Que no perdamos entonces el enfoque, sino por el contrario continuemos avanzando hacia el propósito, valorando lo que hemos alcanzado con Cristo sin gloriarnos de ello, fijando nuestra mirada sin perder de vista nuestro propósito, y avanzando con madurez espiritual, de esta manera cumpliremos a cabalidad lo que Dios determinó para nuestras vidas.

Oración.

Te damos toda la gloria y honra a ti Señor, porque eres tu quien nos ha asido con lazos de amor para cumplir tus propósitos y vivimos por ello.

Amén. Bendiciones.

Por: Rosana Quevedo Angel.

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