Un alimento que no perece

Un alimento que no perece - Juan 6:27, Juan 6:63Escuchar audio de esta predica Juan 6:27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. Juan 6:63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

El capítulo seis del libro de Juan nos revela el verdadero deseo que inundaba el corazón de aquellos que se habían constituido en seguidores asiduos del Señor Jesús después de ver el milagro de la multiplicación de los panes y de los peces, sus verdaderas motivaciones eran claramente discernidas por aquel que tenía el poder para conocer sus pensamientos, por lo cual prepararía un discurso que terminaría descubriéndolo a Él como el pan de vida, pero de igual forma mostrándoles la triste realidad de sus corazones.

El perseguir los beneficios terrenales se había constituido en su más alta prioridad, incluso terminarían viendo al Señor Jesús como quien tenía el poder para solucionarles toda necesidad en esta tierra convirtiéndose así en él perfecto candidato para ser su rey. Por el contrario el Señor ostentaba una idea más altruista y que traspasaba los límites de todo deseo mundano, el no esperaba que tan solo se le reconociese bajo la idea corta que tuvieron sus antepasados al concentrase en el milagro del mana como tan solo en aquellos que saciaba su hambre física, sino como la clara sombra del pan espiritual que un día descendería del cielo para darles vida eterna.

Hay quienes de nosotros en este tiempo estamos concentrados en invertir enteramente nuestra vida en la búsqueda de ese pan físico olvidándonos que este tal vez nos sacie una necesidad material, pero jamás nos permitirá experimentar la plenitud de aquel que lo llena todo en todo.

Que nos pase como a los judíos se quedaron con las sombras pero no con la plenitud de aquello que estas representaban.

Cuando no tenemos conciencia de que el Señor Jesús es suficiente tendremos un vivo deseo por las cosas del mundo.

Números 11:4 Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! 11:5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; 11:6 y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos. Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto muchos extranjeros que experimentaban al igual que ellos la opresión de esta nación decidieron marchar a través del desierto, estos hombres de manera clara tenían un visión muy ajustada a las necesidades de este mundo, pero una absoluta ignorancia en cuanto a sus necesidades espirituales, es así como a diferencia del pueblo de Dios sus prioridades estaban amparadas en la conciencia pobre que ostentaban. Pero no mucho tiempo después de emprender esta larga caminata sus quejas empezarían a retumbar en los oídos de los israelitas y en estos no pasaría mucho tiempo para replicar su inconformismo. La idea de Dios al enviar el mana era el recordarles la esperanza de esa vida saciada que un día obtendrían a través del Don que bajaría del cielo, pero ellos perdiendo de vista esto no se sentirían conformes con el rico manjar que ahora era depositado en sus manos.

1 Samuel 8:5 encontramos una situación similar; y le dijeron al profeta Samuel: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Claramente el pueblo de Israel ha estado con sus ojos puestos en sus vecinos y en las formas de gobierno que los caracterizan, esto finalmente los envuelve llevándolos a desear el parecerse a quienes no ostentan ni de manera cercana el privilegio de ser guiados y guardados por el Rey de reyes y Señor de señores. Es así como se dirigen al profeta a extenderle su inconformismo viéndose obligado a dirigirse a Dios para luego replicarles un modelo imperfecto que no les llevaría tener la vida plena que hasta ahora Dios les había otorgado.

Cuando no vemos al Señor Jesús como aquello que en realidad el representa a pesar de haberlo probado como el pan espiritual seguiremos buscando algo más y lo peor es que nuestros ojos terminaran viendo hacia el mundo del cual él nos sacó para tomar de sus malas ideas y terminar exponiendo nuestra existencia a su mismo afán y ansiedad. La pregunta para hacernos es: ¿si poseemos el mismo inconformismo y vamos detrás de lo mismo entonces que nos diferencia del mundo?

Cuando no tenemos conciencia de que el Señor Jesús es suficiente tendremos un vivo deseo sustituir lo perecedero por lo imperecedero.

Génesis 25:34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura. La primogenitura al igual que el mana representaba claramente a aquel que un día vendría a darle libertad y a saciar el hambre espiritual que experimentaba la humanidad, pero vemos que así como el pueblo de Israel desprecio el alimento que provenía del cielo, hallamos a un Esaú que contraía a su hermano Jacob vería con menosprecio el más grande tesoro entregado de parte de Dios, llevándolo a aferrarse a la comida que perece y no a la que le otorgaría la plenitud del Dios que lo llena todo en todo.

En Lucas 15:11 Observamos que Jesús También dijo: Un hombre tenía dos hijos; 15:12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. 15:13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Esta es una parábola que ilustra que a pesar de poseer todo cuanto se necesita para vivir muchas veces se añora contantemente el falso gozo que producen las cosas del mundo, lo interesante de este relato es que el Señor nos deja una advertencia que si le terminamos dando la observancia que se merece nos evitara muchos dolores de cabeza.

La biblia nos muestra la sensación de un muchacho que teniéndolo todo experimenta el sentir que todo le falta. Si usted es alguien que todo el tiempo está comparándose a través de lo que tienen materialmente los demás y está haciendo con sus fuerzas lo posible para obtenerlo, es porque sin lugar a dudas es de este mismo espíritu. Usted y yo debemos alegrarnos de lo que los demás se les ha añadido, pero de ninguna manera podemos entra en el afán o la ansiedad de obrar en lo humano para obtenerlo y en el peor de los casos entrar a envidiar y codiciar lo que Dios aun no nos ha entregado. No podemos olvidarnos que las bendiciones de Dios jamás añaden tristeza.

Un Cristiano que tiene que recurrir a obtener las añadiduras para sentirse pleno es alguien que siendo rico siempre se mostrara dentro de una profunda pobreza.

La pregunta termina siendo ¿En que hemos estado invirtiendo nuestras energías, trabajo y esfuerzo, en la comida que perece o en lo imperecedero? ¿En que gastamos nuestros pensamientos?

Cuando no tenemos conciencia de que el Señor Jesús es suficiente seremos engañados con facilidad.

2 Timoteo 4:3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4:4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

NTV 2 Timoteo 4: 3 Llegará el tiempo en que la gente no escuchará más la sólida y sana enseñanza. Seguirán sus propios deseos y buscarán maestros que les digan lo que sus oídos se mueren por oír.4 Rechazarán la verdad e irán tras de mitos.

Una advertencia clara a través de las epístolas es el dejarse guiar por las emociones humanas dejando de lado la guía del Espíritu Santo, ya que estas son tan engañosas que nos podrían hacer caer con mucha facilidad en las garras de falsos maestros que prometiendo saciar las añadiduras nos alejarían de la única verdad que puede sostenernos plenos.

Génesis 25:29 Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, 25:30 dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom. 25:31 Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. 25:32 Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?

Recordemos que el nombre de Jacob significaba engañador y sin dudarlo este vio una muy buena oportunidad para arrebatar a su hermano aquello que por derecho le correspondía y por lo que desde el vientre de su madre había estado luchando. Como podemos descubrir esta no fue una tarea muy difícil, la razón nos la expresa el Señor Jesús en el pasaje de Juan que hoy nos ha conducido a este estudio: " Ya que sus ojos estaban puestos en la comida que perece", de la misma manera nosotros seremos presa fácil de engañadores cuando nuestra mirada está puesta fuera de lo imperecedero, es claro que satanás utilizo una estrategia en el huerto del Edén que luego vemos replicada al intentar tentar al Señor Jesús y que sigue colocando frente a los ojos de todo hombre que ve con gran ambición las cosas que el mundo establece para vivir plenos. No se deje engañar el diablo desea despojarlo de todo aquello que por derecho le corresponde y que él jamás por su elección podrá tener.

No podemos ser como ese pequeño niño que cambia un fajo de billetes de alta denominación por un puñado de monedas que llenen sus manos.

Cuando tenemos conciencia de que el Señor Jesús es suficiente su palabra nos será suficiente.

Juan 6:68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

Pedro al igual que diez discípulos más desde lo más profundo de su corazón harían una afirmación que probaría cual era la comida por la que estaban dispuestos a trabajar, ellos reconocerían después de haber recorrido el mundo que solo en el Pan de vida estaba la oportunidad de vivir saciados.

Si escucho con detalle solo fueron once los discípulos que hicieron la confesión desde lo más profundo de sus corazones, faltaba uno quien solo tenía en mente la comida que perece. Mateo 26:14 nos dice: Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, 26:15 y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. 26:16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle. El más grande tesoro frente a sus ojos pero terminaría siendo cambiado por un terreno comprado para que sus entrañas terminaran desparramadas en él. (Hechos 1: 18)

Los que no poseemos una idea de que la palabra nos es suficiente estaremos todo el tiempo cavando una tumba de destrucción en nuestras vidas y las de nuestras familias.

Juan 6:60 Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Aunque no nos guste lo que la palabra muchas veces nos descubre solo en ella hallaremos el verdadero mana que sacia nuestra vida.

Siempre debemos estar dispuestos a que la palabra mate algo y resucite algo.

Juan 6:66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

Lo primero que hay que creer es que Jesús es el único pan que nos brinda el poder tener la vida eterna, pero la forma de probarnos a nosotros mismo que esto fue algo que aceptamos de manera genuina es observar que continuamos con el vivo deseo de alimentarnos continuamente de su palabra el alimento que no perece.

Pastor: David Bayuelo
Mayo 11 de 2014 

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