Entregando nuestra fidelidad

Entregando nuestra fidelidad - Efesios 6:10-11Escuchar audio de esta predica NTV Efesios 6:10 Una palabra final: sean fuertes en el Señor y en su gran poder. 11 Pónganse toda la armadura de Dios para poder mantenerse firmes contra todas las estrategias del diablo.

Una estrategia militar usada durante todos los tiempos es el sitiar la nación enemiga para ser doblegada en medio de sus necesidades y finalmente termine abriendo sus puertas para ser conquistada.

En reiteradas ocasiones la Biblia nos describe que el pueblo de Dios se encontró frente a esta situación y una de ellas la encontramos en 2 de Reyes en el capítulo 6: 24-31 donde, el rey de Aram reunió a todo su ejército y sitió a Samaria. Como consecuencia, hubo mucha hambre en la ciudad. Estuvo sitiada por tanto tiempo que la cabeza de un burro se vendía por casi ochenta piezas de plata, y doscientos mililitros de estiércol de paloma se vendía por cinco piezas de plata. Cierto día, mientras el rey de Israel caminaba por la muralla de la ciudad, una mujer lo llamó: — ¡Mi señor el rey, por favor, ayúdeme! —le dijo. Él le respondió: —Si el SEÑOR no te ayuda, ¿qué puedo hacer yo? No tengo comida en el granero ni vino en la prensa para darte. Pero después el rey le preguntó: — ¿Qué te pasa? Ella contestó: —Esta mujer me dijo: "Mira, comámonos a tu hijo hoy y mañana nos comeremos al mío". Entonces cocinamos a mi hijo y nos lo comimos. Al día siguiente, yo le dije: "Mata a tu hijo para que nos lo comamos", pero ella lo había escondido. Cuando el rey oyó esto, rasgó sus vestiduras en señal de desesperación; y como seguía caminando por la muralla, la gente pudo ver que debajo del manto real tenía tela áspera puesta directamente sobre la piel. Entonces el rey juró: «Que Dios me castigue y aun me mate si hoy mismo no separo la cabeza de Eliseo de sus hombros».

En Efesios capitulo seis el apóstol Pablo al término de esta carta hace una advertencia final donde nos alerta de los embates que sufriremos de parte de nuestro enemigo, pero de igual manera como se hace necesario el permanecer firme contra toda estrategia usada por él.

Nuestro enemigo nos sitiara procurando el llevarnos a tomar medidas desesperadas.

Efesios 6: 11 Pónganse toda la armadura de Dios para poder mantenerse firmes contra todas las estrategias del diablo.

Cuando leemos lo acontecido en el libro de Reyes descubrimos como el pueblo tomaría medidas que resultan ser absolutamente abominables delante de Dios y es esto a lo que se refiere Pablo al invitarnos a permanecer firmes, que todo lo aprendido a través de nuestra comunión con el Señor se levante para que termine otorgándonos la victoria en medio de las estrategias usadas por el diablo.

1 Samuel 28:6 la escritura nos dice; Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas. 28:7 Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación. El rey Saúl dado a la desesperación producto de su propia desobediencia irrumpiría en los principios trazados por Dios los cuales le habían sido dados para que les diera estricto cumplimiento.

Esto debe llevarnos a hacernos una pregunta obligada y es: ¿qué me lleva a sentir que debo tomar medidas desesperadas, he sostenido reamente una comunión con Dios como la palabra establece?

No deje meter gato por liebre, satanás siempre será oportunista, valore lo que está frente usted a través de lo que ha aprendido en la palabra y no permita que su enemigo se aproveche de su necesidad.

Si hay algo de lo que se aprovechara nuestro enemigo es aquello que se convierte para nosotros en un deseo intenso.

Nuestro Dios hará usanza de la dificultad para probarnos nuestra firmeza y fidelidad.

1 Reyes 6:28 Y le dijo el rey: ¿Qué tienes? Ella respondió: Esta mujer me dijo: Da acá tu hijo, y comámoslo hoy, y mañana comeremos el mío. 6:29 Cocimos, pues, a mi hijo, y lo comimos. El día siguiente yo le dije: Da acá tu hijo, y comámoslo. Más ella ha escondido a su hijo.

El sofoco al que los había conducido su enemigo los llevaría a un extremo como este, todo lo que había en sus corazones quedaría al descubierto.

1 Reyes 6:14 Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad. 6:15 Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? 6:16 Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.

Tanto Eliseo como su siervo estarían frente a una situación que probaría lo que realmente llenaba sus corazones, el primero mostraría su firmeza y fidelidad, el segundo el gran temor que se albergaba en su corazón.

Dios sabe con certeza que es lo que realmente llena nuestras vidas, los que tienen que aun descubrirlo somos nosotros, así que ninguno está excepto de los ataques de nuestro enemigo, pero lo que marca la diferencias entre unos y otros es nuestra respuesta.

Hay cristianos que cuando nos vemos frente a ciertas dificultades estamos dispuestos a negociar nuestros principios.

La manera de resistir y salir victoriosos es reconociendo que nuestra fuerza está en Dios y su gran poder.

2 reyes 6:31 Y él dijo: Así me haga Dios, y aun me añada, si la cabeza de Eliseo hijo de Safat queda sobre él hoy.

El rey procuraría la muerte del profeta, él representaba la palabra de Dios y si hay algo a lo que nuestro enemigo querrá llevarnos es a sacrificar lo aprendido, para que nos encontremos en un estado de absoluta indefensión.

2 Timoteo 3 14 Pero tú debes permanecer fiel a las cosas que se te han enseñado. Sabes que son verdad, porque sabes que puedes confiar en quienes te las enseñaron.

Lo primero que suele venir a nuestra mente en medio de la dificultad es el pensamiento de que tan efectivo es aquello que Dios nos dice en su palabra y una de las tentaciones más grandes es el querer desechar todo aquello que hemos aprendido. Las escrituras son claras y en ellas se nos enseña que todo el poder de Dios está en su contenido. Romanos 1:16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

El reconocer que nuestra fuerza está en Dios y en su gran poder se prueba a través de nuestra vida de comunión con él.

Efesios 6:17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.

Debemos recordar que todas las cosas que enfrentamos están sujetas a lo espiritual, esta es la razón por la cual el apóstol Pablo nos anuncia que nuestra lucha no es contra carne ni sangre sino contra principados, potestades, contra los gobernantes de las tinieblas, esto nos deja claro quiénes son los que nos están haciendo oposición y generándonos dificultad, pero de la misma manera nos exhorta a tomar la armadura espiritual ya que desprovista de ella estaremos en total indefensión.

El apóstol hace una descripción de esta armadura, pero los dos elementos esenciales que la constituyen son: la palabra y la oración, que en definitiva son los que nos mantienen en una viva comunión que expresa todo el tiempo dependencia de Dios.

La conclusión a la que debemos llegar es que si nuestra vida sigue operando en el orden de las mismas luchas, como estamos nosotros frente a estos dos elementos esenciales que son los que nos permitirán cosechar una vida victoriosa.

Cuando esperamos en Dios con firmeza y fidelidad veremos la grandeza de su poder y gloria.

2 Reyes 7:3 Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos?
7:4 Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos.
7:5 Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios; y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie.
7:6 Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros.
7:7 Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas.
7:8 Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron.
7:9 Luego se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey.
7:10 Vinieron, pues, y gritaron a los guardas de la puerta de la ciudad, y les declararon, diciendo: Nosotros fuimos al campamento de los sirios, y he aquí que no había allí nadie, ni voz de hombre, sino caballos atados, asnos también atados, y el campamento intacto.

Pastor: David Bayuelo
Junio 1 de 2014 

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