El gozo de la dificultad.

El gozo de la dificultad - Santiago 1:2-4Santiago 1:2-4. Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

¿Por qué Dios permite que pasemos por tiempos difíciles? A veces, los cristianos creemos que si estamos siguiendo al Señor, Él debe protegernos de los problemas. Pero Jesús nunca prometió a sus discípulos una vida fácil y cómoda. Por el contrario, les dijo que esperaran tribulaciones (Jn 16.33). Después de todo, Cristo mismo no estuvo exento de aflicciones. Él fue llamado "varón de dolores" (Is 53.3).

Las pruebas han sido la experiencia común de la humanidad a lo largo de la historia. Al recordar esas situaciones desde la perspectiva de Dios, podemos tener una mejor comprensión que nos ayudará a reaccionar sabiamente en el futuro. El Señor utiliza las dificultades para lograr algo bueno en nuestras vidas, pero el experimentar estos beneficios dependerá de nuestra respuesta.

¿Cómo reaccionamos cuando experimentamos alguna dificultad o aflicción? ¿Nos lamentamos y auto compadecemos? ¿Nos enojamos y culpamos a otros de nuestros problemas? Todas estas reacciones llevan a la desdicha, pero Santiago 1.2-6 presenta una perspectiva totalmente diferente en cuanto al sufrimiento: "Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas" (v. 2).

Algunos pueden leer ese versículo y pensar: ¡Qué declaración tan absurda! Las pruebas y las lágrimas van juntas. ¿Cómo es posible tener gozo? Pero Santiago entiende algo sobre el sufrimiento que nosotros necesitamos saber. La palabra considérense está relacionada con la palabra "estímense". Santiago no nos está diciendo que nos deleitemos en la aflicción y que nos sintamos felices, sino que estimemos nuestras pruebas como una oportunidad para recibir las bendiciones que Dios nos ha prometido cuando reaccionamos sabiamente.

La diferencia entre la felicidad y el gozo es que el segundo no depende de las circunstancias agradables, sino del Espíritu Santo que mora en nosotros.

Hechos 16:23 Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. 16:24 El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. 16:25 Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.

Pablo y Silas en medio de su sufrimiento ejecutaban dos acciones como lo son el orar y cantar himnos, esto sin duda no tiene sentido para ningún entendido ya que las circunstancias a su alrededor eran absolutamente adversas. El punto que deseo probar es que en el Señor la felicidad y el gozo no dependen de una misma fuente, ya que la primera se desprende de las circunstancias agradables que vivimos, mientras que lo segundo el mérito total está sujeto al Espíritu Santo que llena y habita en los creyentes.

Lucas 12:16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. 12:17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? 12:18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; 12:19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 12:20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 12:21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. La felicidad de este hombre estaba determinada por los placeres mundanos, pero de ninguna manera estaba expuesto al gozo que solo una estrecha relación con Dios a través de su Espíritu podía brindarle.

Es por esto que hay muchos cristianos frustrados por que no han logrado comprender que ellos no necesitan de absolutamente nada, lo que produce el gozo ya lo tienen y lo que proporciona felicidad les será añadido.

Dios desea que lleguemos al punto donde lo que ocurre a nuestro alrededor no determina nuestro estado profundo de calma, esto no nos habla de que no haya momentos tristes, sino que a pesar de ellos nuestra esperanza se mantendrá vigente. Es por esto que lo último de lo que se moriría un cristiano es de tristeza.

El sufrimiento sin sentido es agotador y desmoralizante, pero si entendemos que hay un propósito para nuestros problemas, podemos soportar cualquier cosa.

Santiago 1:3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

La razón por la que Santiago podía regocijarse en las pruebas era porque sabía que Dios estaba realizando algo bueno en él, así que él tenía claro que su sufrimiento guardaba un propósito.

Mateo 26:38 Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. 26:39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.

La palabra describe que el estado de sufrimiento al que fue expuesto el Señor Jesús antes de la cruz fue tal que de sus poros brotaban grandes gotas de sangre, sin embargo vemos que al igual que Pablo y Silas él se mantuvo en oración y la razón para ello era el poder alcanzar la paz a través de la revelación del propósito que cumpliría.

Aquí hallamos dos cosas muy importantes, la primera: Que no podemos pasar nuestra vida lamentándonos y permitiendo que la dificultad o la prueba se enseñoree de nosotros, sino que es transcendente el descubrir el propósito de la dificultad. Y lo segundo: revisar que hemos estado haciendo mientras tenemos algún padecimiento, ¿Buscamos la manera de sobre llevar lo que nos pasa con cosas que nos hagan felices o a través de la comunión con Dios buscamos el experimentar el gozo que nos produce el reconocer el propósito de lo que padecemos?

Josué 7:5 Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua. 7:6 Entonces Josué rompió sus vestidos, y se postró en tierra sobre su rostro delante del arca de Jehová hasta caer la tarde, él y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas. 7:7 Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos en las manos de los amorreos, para que nos destruyan? ¡Ojalá nos hubiéramos quedado al otro lado del Jordán! 7:8 ¡Ay, Señor! ¿qué diré, ya que Israel ha vuelto la espalda delante de sus enemigos? 7:9 Porque los cananeos y todos los moradores de la tierra oirán, y nos rodearán, y borrarán nuestro nombre de sobre la tierra; y entonces, ¿qué harás tú a tu grande nombre? 7:10 Y Jehová dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras así sobre tu rostro? 7:11 Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. 7:12 Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.

El propósito de Dios para su pueblo era limpiarlos para poder continuar con su plan de conquista, pero Josué solo se lamentaba como si el Señor fuera culpable de sus desgracias al incumplir la palabra que les había dado. Hay quienes solemos sentirnos así en la dificultad, empezamos a decirle a Dios: "Si tú puedes cambiar esto porque no lo quitas de mi" Y lo único que no procuramos descubrir es el propósito de lo que nos pasa. Hay quienes al igual que Josué nuestro gran problema es que dudamos de lo que Dios nos ha dicho y nuestro Padre buscara probarlo a través de permitid la dificultad que hoy padecemos.

Si estamos dispuestos a ver la situación con gozo, descubriremos la bondad de Dios en medio del sufrimiento.

Santiago 1:3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 1:4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

La prueba de vuestra fe. Para que la fe sea genuina, debe ser probada. Cuando todo va bien, es fácil decir: "Por supuesto, confío en el Señor". Pero cuando vienen tiempos difíciles, la confianza en Él puede caer en picada. ¿Creerá y actuará usted de acuerdo con la verdad de las Sagradas Escrituras o permitirá que los sufrimientos le lleven a dudar del amor y el cuidado de Dios? Cada momento de adversidad que enfrente es una oportunidad para creerle al Señor, descansar en sus promesas, y seguir creciendo a su semejanza.

Produce paciencia. Una de las cualidades más valiosas que el Señor desea producir en nuestra vida es la paciencia. Eso podría no ser lo que deseamos cuando el sufrimiento llama a nuestra puerta. Pero el Señor sabe que algunas lecciones se aprenden solo bajo la presión de la adversidad. Sin embargo, aun así, Él soberana y tiernamente nos protege limitando la longitud e intensidad de cada prueba. Aunque podemos pensar que no podremos soportar, Él conoce nuestros límites y no irá más allá de ellos.

La paciencia que Dios quiere para nosotros no es resignación. Su propósito es que soportemos la prueba con paciencia, con una inquebrantable confianza en su bondad, y con la confianza absoluta en el poder del Señor. La única manera cómo podemos hacer esto es con la determinación firme de vivir para sus propósitos, sin importar el costo.

Para que seáis perfectos y cabales. Cuando Santiago nos dice que soportar las dificultades tendrá resultados maravillosos, significa que maduraremos y nos desarrollaremos totalmente. Ser nacidos de nuevo no es la meta final de la vida cristiana; es solo el comienzo. De allí en adelante, Dios quiere que crezcamos hasta convertirnos en cristianos maduros. Su propósito es conformarnos a la imagen de su Hijo (Ro 8.29), y las pruebas juegan un papel vital en este proceso que dura toda la vida. Él las utiliza para remover malos hábitos y actitudes pecaminosas, y pulir nuestro carácter hasta que reflejemos a Cristo.

Sin que os falte cosa alguna. Tal vez el beneficio más sorprendente de las pruebas, es que nos dan algo que necesitamos. Si usted soporta las dificultades con la actitud correcta, Santiago dice que saldrá sin que le "falte cosa alguna" (Stg 1.4). El apóstol Pablo dijo que su "aguijón en la carne" le fue dado para enseñarle humildad y dependencia de Cristo (2 Co 12.7-10). Pero dice también que el Señor lo consolaba en sus aflicciones para poder él consolar a otros (1.3, 4). Si usted quiere llegar a ser útil en el reino de Dios, el quebrantamiento producido por las pruebas será aprovechado por el Señor con el fin de producir las cualidades necesarias para cumplir su voluntad.

Aunque todos estos beneficios están disponibles para nosotros, no son automáticamente nuestros. Cuando seguimos las instrucciones de Santiago, nos abrimos a las bendiciones prometidas por Dios: todos los recursos que necesitamos para vivir victoriosamente en Él. Por tanto, debemos considerar las pruebas como una oportunidades para gozarnos y para dejar que la paciencia produzca su fruto, porque entonces el sufrimiento será provechoso, para ahora y la eternidad. Si le falta sabiduría para enfrentar las pruebas, el Señor le invita a pedirla a Él, y a recibirla por fe (Stg 1.5-6).
Dios quiere hacer grandes cosas en nosotros, y lo hará si se lo permitimos. Pero Él no nos presionará para que lo hagamos. La decisión es nuestra. ¿Le permitiremos que aproveche la adversidad para transformarnos?

Para terminar recuerde esto:

El Señor controla la duración y la intensidad de mi prueba.
Él tiene un propósito específico al permitirla.
Puede producir algo en mí que me está faltando actualmente.
Si confío en Dios con una actitud de gozo, seré bendecido por medio de la adversidad.
Cristo quiere demostrar que puede darme fuerzas al permitirme estar bajo gran presión.
Él está conmigo en cada paso del camino.
Gracias al poder del Espíritu Santo, saldré triunfante de esta prueba.

Pastor: David Bayuelo
Junio 29 de 2014 

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