Meditad en nuestro camino

Meditad en nuestro camino - Hageo 1:1-7Escuchar audio de esta predica Hageo 1:1 En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada. Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.

Era fines de Agosto del año 520 AD. Las calles de Jerusalén se apretaban ya con las muchedumbres que habían acudido a la fiesta de la nueva luna. El corazón del pueblo estaba embargado por distintos sentimientos. Había sido un año malo para las cosechas. La sequía y la ausencia del roció de la lluvia habían dejado seco las tierras del campo.

Con grandes esperanzas habían trabajado la tierra durante la primavera, sembrando gran cantidad de semillas con el anhelo de tener un buen año.
Pero las lluvias de la primavera nunca llegaron, las plantas se marchitaron y las viñas estaban ya casi sin fruto. La gente acudió adorar a Jerusalén con los bolsillos vacíos y corazones entristecidos. El desaliento y la decepción se veían claramente en los rostros de la gente.

Junto al altar sin techo protector, estaban tres varones observando a la multitud, uno de ellos era el gobernador Zorobabel, el otro era el sumo sacerdote Josué y el tercero era el profeta Hageo.

Dios hablaría al último de estos para que trajese mensaje al pueblo y el sentido de este era hacerlos meditar en cómo había sido hasta ahora su camino, él Señor los llevaría a descubrir que la gran sequía que ahora presenciaban había sido producto de la semilla de indiferencia que habían sembrado después de abandonar el propósito por el cual Él los trajo nuevamente a su tierra: "la reconstrucción del templo"

Una incorrecta interpretación los hizo detenerse en la obra primaria que debían efectuar.

Hageo 1:2 Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.

El pueblo había regresado del exilio de más de setenta años en Babilonia con el propósito declarado de reconstruir el templo en Jerusalén. En el segundo año de su llegada, ponen los fundamentos del templo (Esdras 3: 10-13). Los enemigos de Judá se ofrecen para participar en la obra del pueblo de Dios y los jefes no aceptan, esto los coloca en una posición amenazante llevando al pueblo a coger miedo y la obra es abandonada bajo la excusa que aún no es el tiempo para cumplir este propósito. La interrupción dura dieciséis años, durante los cuales se dedican a construir sus propias casas como un intento de dejar atrás todo lo que habían vivido, con lo que no contaban es que el abandonar el propósito de Dios los llevaría a cosechar una gran sequía.

Mateo 10:22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Hay quienes estamos listos a desistir ante las adversidades que se nos presentan, la gran mayoría de las veces nuestra conclusión es que si estamos teniendo oposición es porque aún no es el tiempo de Dios y abandonamos el seguir sembrando una semilla que nos garantizara una abundante cosecha hacia el futuro. Si usted o yo hemos recibido de parte de Dios una dirección no importando cuan recia puedan ser las circunstancias esa palabra dada por él debe prevalecer por encima de lo demás, porque el abandonarla con toda seguridad nos conducirá a tiempos de una profunda sequía.

Hoy podemos estar enfrentando resequedad espiritual precisamente por el abandonar la construcción del templo de nuestras vidas.

El pueblo perdió su enfoque y dejo de hacer lo primario.

Definición de Primario: En primer lugar o con anterioridad a otra cosa.

Hageo 1:3 Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: 1:4 ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?

Todo el esfuerzo y dedicación del pueblo se destinaria a la construcción de sus propios intereses, el propósito de Dios quedaría en el olvido dándole paso a demostrase así mismos que ellos podrían construir bajo su prudencia un mejor futuro. Sus casas adornadas de manera exuberantes demostrarían una supuesta prosperidad, pero su triste realidad al final sería otra.

Hay quienes exponemos hasta la libertad que Dios nos ha dado por cambiar el orden de las prioridades en nuestras vidas, el Señor Jesús nos lo expresa con claridad en: (Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 6:34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal) pero aunque una y otra vez estos versos retumban en nuestra mente una y otra vez solemos dejar de lado lo que es prioritario, lo terrible de esta decisión es la cosecha que final mente recogeremos.

Hageo 1:10 Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. 1:11 Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos. Hay quienes podemos sentirnos castigados por Dios en medio de lo que recogemos, pero la pregunta debería ser: ¿Dios me castiga o yo estoy recogiendo lo sembrado?

1 Corintios 3:13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 3:14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Hoy somos nosotros los llamados a sobre edificar, ya que nuestra vida representa ese templo en el que Dios habita, ¿estamos haciendo la obra? Si es así veremos la cosecha, sino es así no podemos esperar un resultado diferente al que recogía el pueblo de Israel después de abandonar la reconstrucción del templo.

Dios invita al pueblo a que mediten si la obra que han estado haciendo hasta ahora es la primordial.

Hageo 1:6 Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. 1:7 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. Estos hombres efectuaban un gran esfuerzo pero la prosperidad que recibían no correspondía con todo el desgaste al que eran expuestos, así que el Señor los invitaría a meditar en la obra que han estado efectuando.

Hace unos días estaba escuchando el fenómeno que acontece en países como Estados Unidos con respecto a la iglesia, y como se hablaba de lo frustrante que resulta ser para los ministros el ver como sus congregaciones están tan centradas en los afanes que el servir a Dios o cosas tan simples como venir a la congregación definitivamente no ocupan el lugar de prioridad que deben tener, las personas están tan centradas en su trabajo que todo lo que tiene que ver con su vida espiritual no guarda ninguna relevancia. El problema está en lo que están cosechando: matrimonios destruidos, deudas, hijos perdidos por falta del mensaje de Dios en sus corazones. Escuchaba decir a los que ministran en este país que las personas después de trabajar toda la semana terminan el domingo tomando la decisión de que lo mejor es quedarse en casa descansando, se supone que esto debería darles aliento, pero por el contario el no entender que lo que necesitan es reposo es su espíritu los está conduciendo a recoger una triste y pobre cosecha.

Santiago 4:13 ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; 4:14 cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. 4:15 En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. 4:16 Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; 4:17 y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

En nuestro caso particular hay quienes decimos que ciudades como Bogotá no ofrece calidad de vida y creemos que el dejarla atrás va a cambiar en algo el desgaste que hemos estado enfrentando. Lo que no vemos es que el problema no está en el lugar o en lo que pasa a nuestro alrededor sino en aquello a lo que le hemos otorgado un lugar de prioridad.

Hageo 1:7 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. Sin duda esto nos permitirá saber porque hemos llegado a los resultados que hoy están presentes nuestras vidas.

La conclusión de esta profecía la tendría el Señor:

Hageo 1:8 Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová. 1:9 Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. Hageo 2:6 Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; 2:7 y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. 2:8 Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. 2:9 La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.

Pastor: David Bayuelo
Julio 20 de 2014 

 

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