Padres e hijos

Padres e hijos - Colosenses 1:10Escuchar audio de esta predica Colosenses 1:10 para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.

El capítulo 1 entre los versículos 9-12 describen las oraciones de Pablo por los cristianos de Colosas. En ellos hallamos dos peticiones básicas que se han de hacer en la oración: el discernimiento de la voluntad de Dios, y seguidamente el poder para cumplirla.

En el verso 10 él apóstol comienza con la frase "Para que andéis como es digno" Esto es la necesidad de que el creyente camine dignamente en su vida cristiana. En otras palabras; la voluntad de Dios es que Sus hijos reflejen Su carácter en cada rol que cumplen de manera diaria, incluyendo todos los aspectos de su vida familiar.

Pablo se extiende diciendo: "llevando fruto en toda buena obra" La voluntad de Dios es que sus hijos vivan vidas santas. La transformación moral de estos es evidencia que la imagen de Dios ha sido restaurada. Sirve como un puente hacia el que otros hombres puedan creer en que el evangelio es el mensaje que verdadera mente tiene el poder para dar vida y transformar. Refleja sus nuevas características familiares y muestra quien es nuestro padre verdadero: Dios. Es así como debemos entender que la salvación Bíblica es ese regalo gratuito, el cual tiene que tener como resultado una vida nueva y diferente.

El verso de nuestro estudio cierra diciendo: "creciendo en el conocimiento de Dios" Todos los que hemos nacido de nuevo necesitamos después de que esto acontece continuar recibiendo la revelación sobre el significado del evangelio y continuar viviendo sus implicaciones.

Una de las revelaciones que indiscutiblemente nos es necesario que esté presente en nuestras vidas es: la de la relación de padres e hijos, la cual Pablo nos muestra en esta epístola como la debemos vivir.

La relación entre padres e hijos, un equilibrio dispuesto por Dios.

Colosenses 3:20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. 3:21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.

Aquí se vuelve más práctica la parte ética de la carta. Pablo trata con los resultados del Evangelio en las relaciones cotidianas. La ética cristiana se basa en la obligación mutua. No es nunca una ética en la que todos los deberes recaen sobre el mismo lado. Según lo veía Pablo, los maridos tienen obligaciones tan importantes como las mujeres; los padres están tan obligados como los hijos; los amos tienen sus responsabilidades igual que los esclavos, esto era algo completamente nuevo, ya que en el mundo antiguo en el caso de los hijos estos estaban totalmente bajo el dominio de los padres. El ejemplo supremo era la patria potestad romana, la ley del poder del padre. Bajo ella, un padre podía hacer lo que quisiera con su hijo. Podía venderle como esclavo; hacerle trabajar como un obrero en su granja; tenía poder hasta para condenarle a muerte y ejecutar la sentencia... Todos los derechos y privilegios pertenecían al padre y todas las obligaciones al hijo.

Lucas 15:20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Esta frase debió ser la cúspide del mensaje que llevaría a los judíos a creer que Jesús rompía con toda la dignidad de su ley y tradiciones. ¿Un padre cuyo hijo merecía la muerte está corriendo a colgarse del cuello de su hijo? De la misma manera las demandas éticas de Pablo como un reflejo claro de la voluntad de Dios debieron causar escozor entre sus oyentes. Pero todo está ahora claro, todo comienza no en el orden de imponer la autoridad que se nos ha delegado, si no ser ese ejemplo que produciría equilibrio entre los derechos y los deberes mutuos.

Es imposible recoger una cosecha diferente a la que hemos sembrado, hay padres que jamás hemos ejercido la autoridad dentro del ejemplo que la palabra dicta pero estamos esperando un resultado diferente en la vida de nuestros hijos. Como hay hijos que jamás hemos obedecido o honrado y estamos esperando un transformación en la vida de nuestros padres. Aquí no caben las justificaciones; así que no estableceremos por condición para cumplir la voluntad de Dios el que el otro lo haga para yo hacerla, yo debo hacer lo que me corresponde con la certeza de que sobre todas las cosas estoy siendo obediente a mi Padre supremo. Hacer la voluntad de Dios no tiene ningún tipo de restricciones.

Si usted se ha equivocado en ambas orillas de este asunto es hora de renovar nuestro entender y empezar a colocar en práctica las enseñanzas de la palabra.

La relación entre padres e hijos, una relación de demandas y derechos mutuos.

Efesios 6:1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.6:2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 6:3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.6:4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

Hijos con derechos y deberes.

Efesios 6:1 "Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres". Bajo la ley de Moisés el pueblo fue obligado a apedrear a los hijos rebeldes (Deu-teronomio. 21:18-21). Jesús pone el buen ejemplo para los niños, estando sujeto a José y María (Lucas. 2:51).

"En el Señor" significa "de acuerdo con la voluntad del Señor". Los hijos deben estar en sujeción a sus padres en todas las cosas, a menos que haya conflicto entre la voluntad de ellos y la voluntad de Dios.

El apóstol Pablo sigue diciendo: "porque esto es justo", "porque esto agrada al Señor" (Col. 3:20). Agrada al Señor porque es justo y correcto; es razonable y normal. Los hijos necesitan de dirección. No conviene en ninguna manera que se dejen solos para dirigirse por ellos mismos. No tienen la capacidad para ello; les faltan el entendimiento y la experiencia. La lección más básica que deben aprender todos los niños es la obedien-cia, la sujeción a sus padres.

Efesios 6:2 "Honra a tu padre y a tu madre que es el primer man-damiento con promesa, para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra". Jesucristo honraba a aquellos que cumplían con su labor de padres en esta tierra. Estaba sujeto a ellos. E incluso cuando estuvo sobre la cruz le encargó al apóstol Juan el cuidado de María, su madre (Juan 19:26, 27). Aun en su muerte Jesús no pensaba en su propio su-frimiento, sino en el bienestar de su madre. Nuestros padres nos trajeron a este mundo, y nos cuidaban cuando no podíamos cuidarnos solos, nos daban de comer, nos educaban y nos criaban. Por todo esto merecen ho-nor.

En Marcos 7:8-13 aprendemos una de las tradiciones más diabólicas in-ventadas por los fariseos y escribas, una tradición por la cual ellos invali-daron la ley de Dios de honrar a los padres. Este mandamiento incluyó el cuidado de los padres en su vejez. La ley de Cristo requiere la misma cosa (1 Tim. 5:4-8). Nuestra deuda es grande; no terminamos de "recompen-sarles", ni aun en todos los días de su vida. Nos cuidaban cuando no po-díamos cuidarnos solos, y ahora nos corresponde cuidar de ellos cuando ya no puedan cuidarse solos.

La obediencia a nuestros padres, es para nuestro propio bien, y para nues-tra propia felicidad. Muchos hijos se destruyen solos viviendo en plena rebeldía haciendo que los días en esta tierra se acorten.

Padres con derechos y deberes.

Efesios 6:4 "Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hi-jos" ("Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalien-ten", Col. 3:21).

Hay muchas maneras de provocar a ira o exasperar a los hijos: (1) abusar de la autoridad (ser crueles, abusivos tanto con palabras como con he-chos); (2) criticarles, y aun hacer burla de ellos; (3) ser injustos en la dis-ciplina (administrar castigo que no es apropiado, por ser excesivo o inade-cuado, o motivado por el enojo); (4) ser parciales (Génesis. 37:3,4); (5) por usar amenazas huecas; (6) humillarlos y avergonzarlos innecesaria-mente; (7) usar medios necios para "castigar" (encerrarlos en un cuarto oscuro, o asustarlos con mentiras); (8) no hacerles caso; (9) esperar de-masiado de ellos (como si fueran adultos); en fin, los padres mismos, si no son maduros, pueden provocar a ira o exasperar a sus hijos. Muchas veces los padres son más "niños" que los niños.

"sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor". La palabra "disciplina" abarca todo el proceso de criar y entrenar a los hijos. Los hijos consentidos tendrán una vida de miseria. "El muchacho consentido aver-gonzará a su madre" (Prov. 29:15). La palabra "consentido" en este texto significa "dejado solo". Dice la Versión Moderna, "dejado al gobierno de sí mismo". En Job 39:5 esta palabra se traduce "echar libre" ("¿Quién echó libre al asno montés, y quién soltó sus ataduras?") Los hijos no deben an-dar libres como el "asno montés"; no les conviene. Pues no es para su bienestar, sino para su ruina.

Los padres, para obedecer este mandamiento, deben poner el buen ejem-plo en todo. Los hijos aprenden mucho del ejemplo de sus padres. Deben ser, pues, fieles y constantes siempre en el habla, en la conducta, en la asistencia a las reuniones de la iglesia, en la obra personal, y aun en su actitud.

Debe haber paz y armonía en el hogar, porque el ambiente en el cual se crían nuestros hijos es un factor muy importante en su crianza. Además, los padres deben instruir con toda diligencia a sus hijos. No deben depen-der de la iglesia, sino deben aceptar la responsabilidad que Dios les ha dado. Lo importante es que cada hijo tenga convicciones, que crea de to-do corazón y que ame a Dios de todo el corazón, y con toda su alma, y con todas sus fuerzas, y con toda su mente. Debe estar bien doctrinado, para que no caiga en el error sectario. Para estar seguro de esto, los pa-dres deben animar a los hijos a expresarse, a hacer comentarios, a hacer preguntas o a expresar dudas. Muchos padres suponen que sus hijos creen cuando, en realidad, son incrédulos o indiferentes. (Job. 1:5)

Es muy importante que cada hijo sea enseñado, entrenado y corregido de acuerdo con su propia individualidad. Muchos padres tienen problemas con sus hijos porque no cumplen con este deber. Dice Prov. 22:6, "Instru-ye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de él". La expresión "en su camino" puede traducirse "conforme a su camino"; es decir, según la naturaleza del niño, según su edad, su mentalidad, su ge-nio, su disposición y aptitudes. Cada hijo es un individuo, diferente y úni-co; debe ser enseñado y guiado según su propia mentalidad, capacidad (aptitudes) y disposición. Los hijos no se pueden criar "en grupos", sin darles atención individual.

La corrección debe ser estrictamente corrección, ni más, ni menos. El hijo debe obedecer, y cuando obedece, debe ser alabado y alentado. Debe sa-ber que la obediencia le agrada a Dios y a sus padres. También debe aprender que la desobediencia no se tolera, y que será castigada. Los pa-dres no deben requerir o prohibir alguna cosa si no esperan la obedien-cia. Un problema muy grande en el hogar es que los padres siempre man-dan y prohíben a la ligera, y no exigen que los hijos les hagan caso.

Es sumamente importante la labor que nosotros ejercemos como padres ya que esto es una cadena que comunica claramente los principios que conducirán a nuestras próximas generaciones al conocimiento y bendición de Dios. Si nosotros no cumplimos con nuestras responsabilidades esta-remos confinando a nuestras generaciones siguientes a su absoluta des-trucción.

Hoy hay quienes hacemos una lectura incorrecta de Dios como Padre, la razón: la forma como hemos mantenido una relación con nuestros padres terrenales. Hoy uno halla que cada creyente parece que tuviera una perspectiva de Dios de acuerdo a sus propias vivencias; es así como hay quienes vemos a Dios como autoritario y castigador, otros como consentidor y permisivo, otros como falto de autoridad y carácter, otros como abusador y por tanto no merece nuestra honra e incluso como un Padre que nos abandona. Sin lugar a dudas todo esto debe ser desarraigado de nuestra alma y la revelación que debe llenar nuestro corazón es la imagen correcta establecida en la palabra.

2 Corintios 5:17 Nos dice: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Esto en el tema que hoy nos compete debe llevarnos a dos conclusiones: La primera; Puede que en nuestro pasado hallemos mucho dolor por la vivencia negativa que se halla gestado e nuestra relación paterna, pero Dios a través de la cruz también estableció el que fuese sanada toda herida emocional llevándonos incluso al perdón. La segunda; Dios es un Padre que se aleja de cualquier idea incorrecta y solo se acerca a la perfección del amor que fue demostrado al entregar a Jesús en la cruz del calvario para que a través de este sacrificio poder gestar una nueva generación de hijos espirituales.

Si usted quiere ser un buen padre sea como Dios, y si desea ser un buen hijo sea como Jesucristo.

Pastor: David Bayuelo
Noviembre 16 de 2014 

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