Sosteniendo el propósito

Sosteniendo el PropósitoEscuchar audio de esta predica 1 Reyes 1:29 Y el rey juró diciendo: Vive Jehová, que ha redimido mi alma de toda angustia, 1:30 que como yo te he jurado por Jehová Dios de Israel, diciendo: Tu hijo Salomón reinará después de mí, y él se sentará en mi trono en lugar mío; que así lo haré hoy.

Al leer el primer capítulo del libro de Reyes nos permite descubrir el comienzo de una historia fascinante como lo es la del rey Salomón, como Dios había establecido el que cumpliese un propósito específico, pero como desde su misma casa se estaba torpedeando el que esto se pudiera cumplir.

Una de los sucesos más trascendentes es como su hermano Adonías se levanta en rebeldía contra su padre al auto proclamándose rey, teniendo el respaldo desde el general del ejército de Israel y algunas autoridades religiosas que guiaban al pueblo. Parecía que no había manera de poder detener este auto nombramiento, pero la enseñanza que nos deja este capítulo es que sobre lo dicho por Dios no hay nada que pueda prevalecer.

Dios haría que llegara a los oídos del rey lo que estaba aconteciendo y el sin dudarlo tomaría las medidas necesarias para que se cumpliese lo establecido por el Señor, así que sobre la cabeza del que fuera Salomón sería quien lo sucediera en el trono.

El final esta historia tendría matices bien particulares ya que el rey David mandaría que subieran a su hijo en su propia mula para ser llevado a Gihón donde sería ungido por los sacerdotes Natán y Sadoc, luego se tocaría la trompeta, diciendo; ¡Viva el rey Salomón!, para luego marchar detrás de Él hasta sentarlo en el trono de David.

Después de todo lo sucedido y que se reconoció a Salomón como el nuevo rey sobre Israel, este sería llamado por su padre a su recamara para darle indicaciones muy particulares y de un estricto cumplimiento que le permitirían el poder prevalecer en el propósito establecido por Dios.

Esta enseñanza nos permitirá llegar a la revelación de que lo que determina la mano de Dios es incambiable, el seguir al pie de la letra su mandato es de estricto cumplimiento si deseamos ver su propósito cumplido en nuestras vidas y que solo nosotros tenemos el poder y la decisión para no ver cumplido lo que Él nos ha dicho.

Nada ni nadie podrá detener lo que Dios estableció por propósito para nuestras vidas solo debemos esforzarnos.

1 Reyes 1:5 Entonces Adonías hijo de Haguit se rebeló, diciendo: Yo reinaré. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de él.

El leer con cuidado nos muestra que Adonías tenía claro cuál era la voluntad de Dios pero intento atravesarse como si lo que él hiciera pudiera cambiar su designio. Salomón no se había percatado de este asunto dado la naturaleza secreta con la que se hizo, pero Dios se encargaría de sacar a la vista lo encubierto y pelear la batalla por él, ya que nada podía cambiar su perfecta voluntad.

Números 23:18 Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; Escucha mis palabras, hijo de Zipor: 23:19 Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? 23:20 He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla. Sobre una bendición de Dios o lo establecido por él para su pueblo absolutamente nada podía prevalecer.

Hay quienes frente a ciertas situaciones vemos amenazado lo que el Señor a determinado como propósito en nuestras vidas, de hecho lo que a veces prevalece es nuestra falta de fe al dejar que la duda nos permita creer que algo pueda cambiar los planes originales de Dios.

Cuando Dios establece algo para nuestras vidas no hay nada ni nadie diferente a nosotros mismos que pueda detenerlo. 1 Reyes 1:11 Entonces habló Natán a Betsabé madre de Salomón, diciendo: ¿No has oído que reina Adonías hijo de Haguit, sin saberlo David nuestro señor? 1:12 Ven pues, ahora, y toma mi consejo, para que conserves tu vida, y la de tu hijo Salomón. 1:13 Ve y entra al rey David, y dile: Rey señor mío, ¿no juraste a tu sierva, diciendo: Salomón tu hijo reinará después de mí, y él se sentará en mi trono? ¿Por qué, pues, reina Adonías?

Lo que competía al Señor él lo hizo con tal de guardar el propósito para el cual había sido determinado Salomón.

El ser guiado por Dios y cumplir obediente mente sus designios nos asegura un propósito promisorio.

1 Reyes 2:3 Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas;

David le da a su hijo Salomón lo que ha sido la clave que lo ha llevado a establecer un legado imborrable y eterno: El tener su oído atento a lo que Dios tenía para decirle para luego colocarlo por obra.

1 Samuel 13:13 Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Saúl es el anti tipo de lo que es la obediencia, jamás atendió lo que Dios le dijo y mucho menos lo coloco por obra, su fin una cosecha dolorosa.

Romanos 8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Esto nos muestra clara mente que el ser guiados por Dios no es una opción sino un absoluta obligación de todos aquellos que nos decimos sus hijos, si deseamos que se cumpla todo lo dicho por Dios como nuestro propósito esto se encuentra sujeto entera y completamente a nuestra mano.

Obedecer es un acto inmediato no una acción aplazada.

Debemos pararnos con firmeza frente a aquello que puede detener o destruir nuestro propósito.

1 Reyes 2:5 Ya sabes tú lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales del ejército de Israel, a Abner hijo de Ner y a Amasa hijo de Jeter, a los cuales él mató, derramando en tiempo de paz la sangre de guerra, y poniendo sangre de guerra en el talabarte que tenía sobre sus lomos, y en los zapatos que tenía en sus pies. David hace una lista por memorizada de todos aquellos que se atravesaron en su propósito y que por lo que habían mostrado ahora podían alearse para ser tropezadero en la vida de su hijo Salomón, así que él le dará instrucciones claras para quitaros de su camino. Lo notorio es la radicalidad con que Salomón actuó frente a ellos quitándoles la vida y por tanto apartándolos de su camino.

Hebreos 12:1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Hay quienes consentimos ciertas cosas en nuestra vida sea enfermedad, pecados, pensamientos contrarios al conocimiento de Dios o el acecho de nuestro mismo enemigo. Dios nos llama a que seamos radicales usando su palabra para derribar todo lo que se levanta y en otros poniendo por obra la autoridad obtenida en Cristo Jesús.

2 Reyes 13:14 Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que murió. Y descendió a él Joás rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! 13:15 Y le dijo Eliseo: Toma un arco y unas saetas. Tomó él entonces un arco y unas saetas. 13:16 Luego dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso él su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey, 13:17 y dijo: Abre la ventana que da al oriente. Y cuando él la abrió, dijo Eliseo: Tira. Y tirando él, dijo Eliseo: Saeta de salvación de Jehová, y saeta de salvación contra Siria; porque herirás a los sirios en Afec hasta consumirlos. 13:18 Y le volvió a decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo tomado, le dijo: Golpea la tierra. Y él la golpeó tres veces, y se detuvo. 13:19 Entonces el varón de Dios, enojado contra él, le dijo: Al dar cinco o seis golpes, hubieras derrotado a Siria hasta no quedar ninguno; pero ahora sólo tres veces derrotarás a Siria.

1 Reyes 3:7 Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. 3:8 Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. 3:9 Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? 3:10 Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. 3:11 Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oir juicio, 3:12 he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. 3:13 Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. 3:14 Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.

Dios se agrada cuando nuestra vida entiende que está suscrita aun propósito dado por Él y que la única manera de cumplirlo es pidiéndole que nos dé un espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

Pastor: David Bayuelo E.
Diciembre 21 de 2014
 

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