Multiplicaos

Multiplicaos - Génesis 1:28Escuchar audio de esta predica Génesis 1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

En nuestro primer texto de estudio, nos encontramos que Dios crea al hombre y la mujer y de inmediato les otorga un mandato que nos permite descubrir su funcionalidad dentro de la creación: "Fructificad y multiplicaos" Esto le da sentido a haber sido puestos por Dios en esta tierra y nos debe llevar a entender que ni la esterilidad o la no multiplicación eran de ninguna manera una opción.

Así que la biblia nos describe en el libro de Juan como Dios nos otorgó la capacidad a través de Cristo Jesús después de la caída del hombre de nuevamente poseer la capacidad de fructificar, algo que nos era absolutamente esquivo sin él y como esto cambio al convertirnos en esos pámpanos que recibirían de su sabia, pero también nos enseña que el aumentar nuestro fruto esta suscrito a la disposición de seguir siendo limpiados en nuestras almas por el Señor.

Hoy Dios nos habla de ser multiplicados o incrementados y Multiplicar es: Aumentar considerablemente una cantidad o un número. Desde el hebreo es la palabra "rabá" que significa: aumento, abundancia. Esto nos debe dar una idea confiable desde la Palabra del salto considerable que Dios nos llevara a dar en este tiempo.

Dios nos dio lo necesario en Cristo para dar fruto el que este aumente considerablemente depende de nosotros.

La biblia nos dice en Génesis 1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; El Señor antes de darle este mandato al hombre lo facultó para poder hacerlo, Él le otorgo lo necesario en su diseño para que de esta manera el no tuviera ningún tipo de justificación a la hora de cumplirlo.

Romanos 8:32 nos dice: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Esto nos prueba que nuestro Padre nos dio en Cristo todo lo necesario para que en nosotros estuviera lo necesario para acabar con una vida sin fruto, y además para que este se incrementara de manera considerable.

No perdamos de vista que todo en el orden de Dios había sido perfecto, pero Satanás haría lo necesario con tal de cortar el incremento de la familia de Dios en el huerto del Edén y esta realidad sigue siendo la misma el procurar de todas las formas posibles traer la esterilidad espiritual a los hijos de Dios.

Adán descuido la palabra que Dios le había dado y este fue la puerta abierta para con ello traer la esterilidad a su vida. Dios nos ha dado una palabra clara la cual no podemos descuidar, esta debemos atesorarla en nuestro corazón y llegar al reconocimiento que lo circunstancial no puede ser lo que marca la pauta de nuestros días y mucho menos el caer en las tentaciones propuestas por satanás.

Quien debe creer y confiar en la palabra de Dios somos cada uno de nosotros y si Dios nos afirmó que daríamos fruto y este se incrementaría es porque es así. No permitas que el fuego se apague.

No permitamos que nuestra vida entre en una tradición. Marcos 7:13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas. El mes de enero comienza siempre con la iglesia llena y a medida que transcurre el tiempo parece que nuestras fuerzas se fueran disipando, lo cierto es que nos dejamos abrazar por la tradición olvidando o dejando de lado la palabra que nos conduce al cumplimiento de la visión.

La biblia nos dice en Génesis 17:1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. 17:2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera. 17:3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: 17:4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. 17:5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. 17:6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. 17:7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.

El Señor establecería su pacto con Abram, quitando de él y su esposa toda esterilidad y llevándolos a concebir una gran familia que se constituiría como la nación exclusiva de Dios, de hecho la palabra nos registra que a través de él todas las familias de la tierra recibirían esta bendición (Un gran incremento). En este tiempo estamos en un mejor pacto establecido a través de Jesucristo (Hebreos 8:6) y este nos garantiza el ser partícipes de su naturaleza fructífera y multiplicadora.

Los hijos de Dios debemos recibir la revelación de que estamos facultados por nuestra nueva naturaleza a incrementar considerablemente.

Juan 15:8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. El evangelista nos deja ver que si deseamos glorificar a nuestro Señor o más haya proporcionarle gran honra, debemos dar mucho fruto. El dar abundante fruto es una evidencia clara de que realmente somos discípulos de Jesús, o más halla el ser poseedores de la naturaleza del Padre del que ahora nacimos.

Mateo 21:18 Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 21:19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. El no tener hijos era un oprobio en el oriente en los tiempos antiguos y este era el caso de la higuera, algunos podríamos ver como extrema la acción de Jesús, pero lo cierto es que la existencia de esta planta no guardaba ningún sentido sino cumplía con el propósito por el cual fue colocada en esta tierra, es más notemos que Jesús le dijo que no daría más fruto y ella inmediatamente murió o se secó como dice el relato. Esta es la razón por la que hay hijos de Dios que sus vidas se han estado secando debido a que limitan su existencia en sí mismos, todo el tiempo están buscando el auto satisfacerse y no procuran mostrar esa naturaleza que los consagra como hijos de Dios, debemos recordar que entre más fruto demos las manos del labrador nos limpiara para dar más fruto.

El dar fruto proviene de la mano poderosa de Dios y el multiplicarse de la medida de fe que hay en nosotros.

Juan 6:5 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? 6:6 Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. 6:7 Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. 6:8 Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: 6:9 Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? 6:10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. 6:11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. 6:12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 6:13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

Juan nos muestra uno de los milagros hechos por Jesús en el paso por esta tierra, pero como más halla lo que perseguía era el ilustrar como en él se hallaba esa naturaleza fructífera y multiplicadora y como está también estaría en la vida de sus discípulos. Todo el milagro comenzaría en sus manos y a través de la fe se incrementaría para alimentar a una multitud. Jesús estaba probando la fe de sus discípulos y ellos de inmediato plantean la imposibilidad, se les olvido que el que hizo todo cuanto existe de la nada, era capaz de incrementar considerablemente lo poco que había en un abrir y cerrar de ojos.

2 Reyes 6:25 Y hubo gran hambre en Samaria, a consecuencia de aquel sitio; tanto que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas por cinco piezas de plata. 2 Reyes 7:1 Dijo entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria. 7:2 Y un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello.

Dios mostraría su poder llevando al pueblo que se encontraba en la absoluta escasez en un abrir y cerrar de ojos a ver como incremento sus provisiones al punto que lo que era imposible el ser adquirido ahora estaría al alcance de sus manos, pero el profeta sería claro con el príncipe que no lo creyó el por su falta de fe no disfrutaría de este incremento. Así que nuestra fe en este tiempo funciona como el potencializador que nos conducirá a ver cumplida la palabra dada por Dios.

Mucho se ha hablado a través de la historia de que diferentes culturas han ofrecido gloria y honor a supuestos dioses que representan la fertilidad, pero el Señor Jesús nos mostró que solo existe un Dios que tiene el poder para hacernos fructificar e incrementar nuestras vidas, porque separados de él nada podemos hacer y si deseamos glorificarle entonces debemos llevar nuestra fe a un nivel que nos permita llevar mucho fruto.

Pastor: David Bayuelo E.
Febrero 1 de 2015 

 

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