Un pensamiento ilimitado

Un pensamiento ilimitado - Isaías 54:2Escuchar audio de esta predica Isaías 54:2 Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.

Hay quienes albergamos restricciones evidentes en nuestras vidas y la razón fundamental para ello nos la da el libro de Proverbios al decirnos que tal cual es nuestro pensamiento, así somos nosotros (Prov. 23: 7). Sin embargo debemos comprender que toda limitación que poseíamos en nuestro hombre interior ahora pueda ser alterada al comprender lo hecho por Cristo Jesús en la cruz del calvario.

Es así como Dios procuro al otorgarle una nueva y amplia visión a su pueblo a través del profeta Isaías el sacarlos de la cárcel mental en la cual se hallaban, ya que sus captores les podrían mantener encerrados físicamente, pero un pensamiento más alto les daría la oportunidad de escalar cualquier muro, para finalmente ver cumplidas las promesas hechas por Dios. Está claro que las circunstancias en las que se hallaban no eran las mejores, pero el principio de toda la obra que el Señor haría, sería el ser librados en su pensamiento de la esclavitud a la que se hallaban sometidos.

Muchos de nosotros a pesar de haber tenido un encuentro con Jesús con el transcurrir de los años hemos estado sometidos a habitar dentro de un espacio que expresa escases, sin la oportunidad de ir más halla o peor aún sentir que no somos merecedores de algo más. No sé si a escuchado frases de su misma boca como: "Bueno, pero si esto es lo que Dios quiere para mí que se puede hacer". La pregunta para hacernos hoy es: ¿Yo sé realmente lo que Dios quiere para mí?

Dios le hizo conocer a su pueblo a través de su palabra, su voluntad, su visión, su dirección y tal cual lo dijo así lo cumplió. ¿Nosotros la conocemos dentro del tiempo en que nos hallamos? Porque de seguro cuando esto pasa toda cautividad mental desaparece, dejando de ser escasos en nuestro pensamiento y aprendiendo a mantener y sostener la libertad otorgada en Cristo Jesús. (Juan 8: 32)

No ser escaso es reconocer que ahora poseemos la naturaleza ilimitada de nuestro nuevo Padre.

Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Juan nos da la maravillosa promesa de Dios de que cualquier persona que recibe a Cristo en su corazón nacerá de nuevo y entra a hacer parte de su familia. Este es un nacimiento espiritual, no un nacimiento físico que depende de la limitada naturaleza humana, así que cuando esto acontece también recibimos a través de él toda la carga genética en nuestro espíritu de nuestro Padre, así que siendo Dios un ser ilimitado, nuestro espíritu también pierde toda incapacidad que nos hacía ser escasos.

Isaías 55:9 nos dice: Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. En este texto Dios se está refiriendo a hombres inicuas, aquellos que responden a la iniquidad de su padre, por tanto viven en el limitante de sus espíritus muertos en delitos y pecados. Pero para aquellos que hemos sido sujetos a una nueva naturaleza a través de la redención en Cristo, nuestros caminos y pensamientos responden a la misma altura del Padre que tenemos.

Hay quienes vivimos encarcelados en la creencia que no podemos llegar a pensar o caminar fuera de los límites de nuestra carne caída, aquella que está condicionada al limitante de la herencia de nuestros padres terrenos, pero el renovar nuestra mente para vivir pensando como Dios lo hace es esencial en la vida de un Cristiano para salir de toda escases.

El pueblo de Israel a pesar de haber sido liberado por Dios seguían con sus mente encarceladas por eso se expresaban todo el tiempo con escases

Números 13:26 Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra. 13:27 Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. 13:28 Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac. 13:29 Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán. 13:30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. 13:31 Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. 13:32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. 13:33 También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos. Dentro de este ejemplo que nos brinda el libro de Números podemos enmarcar los dos tipos de cristianos que hallamos en este tiempo, los que viven de manera escasa por su mente limitada y llena de incredulidad como los 10 espías y los que han dejado que la palabra y el Espíritu santo los renueve para tener una vida de constante victoria, como Josué y Caleb.

No ser escaso es nadar en las aguas profundas de lo heredado en Cristo.

Romanos 8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Dentro del contexto de este pasaje el apóstol Pablo esta refiriéndose a la adopción que se usaba en aquel tiempo para tener a alguien como heredero. Es por eso que él habla de otra certeza que debemos tener ya que la salvación será incompleta mientras no recibamos la herencia de Dios.

Esta es otra de las grandes alegorías presentadas por el apóstol, con las que nos describe la nueva relación que tienen los cristianos con Dios. Él nos dice que el cristiano es adoptado como hijo en la familia de Dios. Para entender la profundidad del sentido de este pasaje tenemos que saber algo de lo seria y complicada que era la adopción en este tiempo. Lo que hacía de la adopción un asunto tan complicado y difícil era la patria potestad romana; es decir, la autoridad del padre sobre toda la familia. El padre tenía poder para disponer absolutamente de la familia; y, en los primeros tiempos, hasta de la vida o la muerte. Ya se comprende que esto convertía la adopción por parte de otra familia en un paso difícil y serio. Por la adopción, una persona pasaba de estar bajo una patria potestad a estar bajo otra. Debe estar claro que este proceso traía consigo ciertas consecuencias. Las principales eran cuatro: 1) La persona adoptada perdía todos los derechos que le hubieran correspondido en su vieja familia, y adquiría todos los de un hijo legítimo de la nueva familia. En el sentido legal más estricto, adquiría un nuevo padre; 2) Automáticamente quedaba constituido heredero de las propiedades de su nuevo padre. Aunque después le nacieran a éste otros hijos, eso no afectaba a sus derechos. Sería inalienablemente coheredero con ellos; 3) Para la ley, la vida anterior de la persona adoptada se borraba completamente. Por ejemplo: si tenía deudas, quedaban canceladas. Se le consideraba una nueva persona que empezaba una vida nueva sin la menor vinculación con el pasado; y 4) Para la ley era hijo de su nuevo padre en todos los sentidos.

Eso es lo que está pensando Pablo aquí. Y usa además otra figura de la adopción romana: dice que el Espíritu de Dios da testimonio a nuestro espíritu de que somos de veras hijos de Dios. La ceremonia de cambio de patria potestad se llevaba a cabo en presencia de siete testigos. Supongamos que el padre adoptante muriera, y se pusiera en duda el derecho a la herencia del hijo adoptivo; uno o más de los siete testigos se apersonaría y juraría que la adopción había sido genuina. Así quedaba garantizado el derecho de la persona adoptada. En nuestro caso, dice Pablo, es el mismo Espíritu Santo el que da testimonio de que Dios nos ha adoptado como sus hijos.

A nosotros nos debe quedar claro que en el pasado estábamos bajo el control absoluto de una naturaleza pecadora, que respondía a la genética del padre que teníamos; pero Dios, en su misericordia, nos ha tomado como su exclusiva posesión. El pasado ya no tiene ningún derecho sobre nosotros; Dios es el único que tiene derecho absoluto. El pasado está cancelado, y las deudas borradas; empezamos una vida nueva con Dios, y somos herederos de todo lo que es suyo. Ahora somos coherederos con Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios. Lo que Cristo hereda, nosotros lo heredamos también. Si Cristo tuvo que sufrir, nosotros también heredamos ese sufrimiento; pero como Cristo resucitó a la vida y a la gloria, nosotros también heredamos esa vida y gloria. Sin merecerlo Dios, el gran Padre, en su maravilloso amor, ha tomado al perdido, indigente, desahuciado y endeudado pecador, y le ha adoptado en su familia, de forma que sus deudas han quedado canceladas, y hereda la gloria.

Para nosotros este es un año de incremento por tanto el saber hasta dónde llega la extensión de lo heredado es fundamental para poder tener la aspiración correcta en nuestro crecer.

No ser escaso es saber que Dios puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar.

Efesios 3:19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.

A Pablo le gustaba la palabra "plenitud" al punto que la usa de manera recurrente en sus epístolas y es su deseo el que seamos los recipientes de todo lo que Dios nos ofrece, todas las riquezas de su gracia. Pablo no quiere que nos falte nada de las ricas provisiones espirituales de Dios. Así que si hay algo a lo que él invita a los que somos hijos de Dios, es que siempre tengamos una expectativa amplia de lo generoso e ilimitado que nuestro Padre es para con todos aquellos que le aman.

2 Corintios 9:8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; 9:9 como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre.9:10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, 9:11 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

La mejor manera de saber si nuestra mente ha sido renovada llegando a la comprensión de que Dios tiene el poder para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos es a través de observar nuestra generosidad. Pablo nos dice enriquecidos en todo para toda liberalidad.

La liberalidad es una cualidad de la persona que ayuda o da lo que tiene sin esperar nada a cambio.

Cuando dejamos de ser escasos en nuestra mente eso se traduce en nuestros acciones, ya que abandonaremos el limitante de la razón para darle paso a esa misma naturaleza generosa provista por Dios. Ya no viviremos por lo que vemos, sino por la fe o la confianza en el Padre generoso que tenemos que nos dará más de lo que pedimos o imaginamos.

Génesis 13:10 Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra. 13:11 Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. 13:12 Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. 13:13 Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. 13:14 Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. 13:15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. 13:16 Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. 13:17 Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré. 13:18 Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová.

Nueva mente hallamos dos visiones diferentes, mientras Lot andaba por vista Abraham andaba por fe. Los que andamos por fe, ósea los que poseemos la fe de nuestro Padre, jamás pensaremos con escases porque siempre tendremos a nuestro favor el recurso ilimitado y ese es un Dios para el que nada le es imposible.

Pastor: David Bayuelo E.
Febrero 8 de 2015 

 

Comunidad Cristiana el Camino de Bogotá
Calle 98 No. 69 - 64 La Floresta - Teléfono: (57) (1) 358 67 27 - Bogotá D.C. (Colombia) - Powered by Ingeniero José Barrios Meléndez.