Comienzo pequeño, incremento impensable

Comienzo pequeño, incremento impensable - Marcos 4:30-32Escuchar audio de esta predica Marcos 4:30 Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? 4:31 Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; 4:32 pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.

El punto esencial de la parábola es el contraste entre un comienzo pequeño y un resultado grande, entre el principio y el fin, entre el presente y el futuro del Reino.

El punto esencial de la parábola es el contraste entre un comienzo pequeño y un resultado grande, entre el principio y el fin, entre el presente y el futuro del Reino.

La semilla del Reino sembrada por Jesús en el campo del mundo, a pesar de su comienzo minúsculo e irrisorio, tendrá finalmente por su propia vitalidad interna, un crecimiento desmesurado y sobrenatural.

Seguramente el comienzo insignificante al que se refería el Señor tenía que ver con su propio ministerio público: un rabí desconocido, en un rincón perdido de Palestina, rodeado de un puñado de discípulos sin demasiada cualificación y abandonado finalmente por las multitudes. Sin reconocimiento de los líderes religiosos y sin ninguna clase de influencia política. ¿Qué podía surgir de aquí?

¿Quién podría imaginar que de un judío ajusticiado en una cruz por el imperio romano, rechazado por su propio pueblo y abandonado por sus discípulos, pudiera surgir un movimiento que dos mil años después siguiera creciendo por todos los países del mundo? Como Pablo resume en la escritura "nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura".

El pensar en incremento nos debe llevar a valorar nuestra siembra por pequeña que parezca.

Marcos 4:31 Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra;

La semilla de mostaza es negra y del tamaño de la cabeza de un alfiler. En los tiempos de Jesús se usaba frecuentemente para referirse a la cosa más pequeña que se pudiera imaginar. De hecho, la expresión "pequeño como una semilla de mostaza" había llegado a ser un proverbio. Por ejemplo, el Señor Jesucristo lo usó para referirse a la fe de sus discípulos: "Si tuviereis fe como un grano de mostaza..." (Mt 17:20).

Nehemías 4:1 nos dice: Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. 4:2 Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? 4:3 Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará. 4:4 Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve la afrenta de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. 4:5 No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban. 4:6 Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.

Es cierto que la obra que hacemos para la extensión del Reino de Dios parece tan insignificante y pobre, que como dijeron los enemigos del pueblo de Dios en los días de Nehemías: (Nehemías 4:3) "lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará". Pero sin embargo, aunque nuestros esfuerzos por el Reino de Dios sean ínfimos y aparente mente endebles, Dios prometió bendecirlos. No debemos olvidarnos, que al igual que el crecimiento de la semilla, el avance de su Reino no depende de los esfuerzos humanos, sino del poder y los propósitos de Dios.

Hay quienes pensamos: ¿para qué hacemos ciertas cosas? viendo con menosprecio el resultado que obtendremos. No menosprecies la inversión que hoy puedes hacer en el reino de Dios por pequeña que parezca y no aplacemos su siembra porque Dios sabrá que hacer para que esta se incremente.

El pensar en incremento nos debe llevar a entender que la palabra de Dios es suficiente para garantizar un gran resultado.

Marcos 4:31 Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; 4:32 pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.

La semilla de mostaza representa esa palabra que posee vida en sí misma, garantizando que ella tiene lo suficiente para convertirse en un árbol frondoso y apetecible. Sí las acciones que sembramos por pequeñas que parezcan están enmarcadas en la palabra de Dios estas se hallaran llenas de la vida suficiente, garantizándonos una inversión segura, con resultados amplios y con un gran incremento.

Jesús dijo que ni aún un vaso de agua dado en su nombre quedaría sin recompensa (Mt 10:42). A menudo somos víctimas del engaño en el sentido de que para que algo sea importante debe acompañarse siempre de gran ruido. Dios es diferente en su modo de actuar. Él actúa de formas casi imperceptibles. Tal vez muchos vean con desprecio su palabra, tal vez esta no parezca tan atractiva, racional o confiable, para recibirla, pero con toda certeza hay que tomar en cuenta que por minúscula que parezca es la única en la que se halla el poder para dar vida. Debemos animarnos a creer y guardar la palabra que Dios nos ha dado, porque el vivir conforme a ella nos garantiza convertirnos en un árbol frondoso. Juan 6:63 nos dice: El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

2 Pedro 1:19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones. El vivir la palabra de Dios es la mejor inversión que podemos hacer, ya que esta no tiene ningún margen de error y nos garantiza que todo cuanto nos dice se cumplirá.

Mateo 19:29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Tal vez para algunos hacer estas cosas sean locura o pequeñeces que van a conducirnos a retroceder, pero el Señor Jesús nos anuncia que todos ellas nos llevaran a ver nuestras vidas incrementadas.

El pensar en incremento nos debe llevar a creer en el maravilloso y glorioso final al que llegaremos.

Mateo 4:32 pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.

En el Antiguo Testamento los árboles tipificaban a reyes o imperios que ofrecían protección a pueblos y naciones súbditas, que eran representados como aves. En referencia a Faraón rey de Egipto, Ezequiel escribió lo siguiente: (Ez 31:6) "Y en sus ramas hacían nido todas las aves del cielo, y debajo de su ramaje parían todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban muchas naciones".

Ezequiel 17:22 Así ha dicho Jehová el Señor: Tomaré yo del cogollo de aquel alto cedro, y lo plantaré; del principal de sus renuevos cortaré un tallo, y lo plantaré sobre el monte alto y sublime. 17:23 En el monte alto de Israel lo plantaré, y alzará ramas, y dará fruto, y se hará magnífico cedro; y habitarán debajo de él todas las aves de toda especie; a la sombra de sus ramas habitarán.

El pueblo de Dios se hallaba en este momento en una situación extrema, en la que había desaparecido toda esperanza de continuidad para su pueblo, Dios anuncia que iba a levantar un renuevo del que formaría su propio Reino (un gran árbol) debajo del cual vendrían a cobijarse naciones y pueblos. Y termina diciendo: "Y sabrán todos los árboles del campo que yo Jehová abatí el árbol sublime, levanté el árbol bajo, hice secar el árbol verde, e hice reverdecer el árbol seco. Yo Jehová lo he dicho, y lo haré". (Ez 17:24) Con este pasaje como trasfondo, Jesús se atreve a decir que su propio ministerio sería la realización de esta profecía. En su persona Dios estaba sembrando el reino mesiánico en el que encontrarían refugio personas de todos los pueblos y naciones.

El darle la importancia y la credulidad que la palabra nos requiere nos llevara a ser árboles grandes y majestuosos para la gloria de Dios, llenos de un fruto apetecible que terminara acercando a muchos a conocer la semilla que nos trajo de muerte a vida y a ser incrementados.

Quien podría creerlo pero un pequeño puñado de hombres asustados y perseguidos que creyeron a la Palabra viva que camino entre ellos (Juan 20:19), se convertirá en una multitud que nadie puede contar como dice(Apocalipsis 7:9) "Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos."

No debemos desanimarnos en nuestro servicio al Señor sabiendo que las grandes cosas proceden de principios muy pequeños.
• Un niño puede ser el principio de una escuela floreciente.
• Una conversión el comienzo de una iglesia poderosa.
• Una palabra la iniciativa de una gran empresa cristiana.
• Una semilla la seguridad de una rica cosecha de almas salvadas.
• Una pequeña ofrenda la construcción de un gran templo.
• Una corta oración el principio de gran ministerio.
• Un pequeño favor el futuro de grandes puertas que se abren.
• Un niño nacido en un pesebre la salvación del mundo entero.

No despreciemos nunca el día de los comienzos humildes (Zac 4:10) y no caigamos en la tentación de pensar que para lo poco que podemos hacer no vale la pena ni siquiera empezarlo.

No nos desanimemos por el aparente fracaso y la pobreza presente, sino tengamos confianza en la Palabra del Señor que hará que todo esfuerzo conforme a su voluntad será finalmente multiplicado para su gloria.

Pastor: David Bayuelo E.
Marzo 6 de 2015 

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