Un enemigo silencioso

Un enemigo silencioso - Santiago 1:12Escuchar audio de esta predica Santiago 1:12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.

La palabra tentación tiene un significado distinto para cada persona. Algunos tienen problemas para controlar su lengua, en tanto que otros batallan con el impulso de usar drogas o de consumir demasiado alcohol. Muchos luchan una guerra secreta con sus apetitos sexuales.

No importa con lo que usted esté luchando, sepa que no está solo, que no es la única persona que tiene dificultades para tomar las decisiones correctas. La tentación ha sido definida como "la atracción a cometer un acto imprudente o inmoral, especialmente por una recompensa ofrecida (o percibida)". Eso es lo que hace que el proceso de tomar una decisión produzca mucha tensión. La buena opción puede parecer poco atractiva superficialmente, en tanto que la negativa tiene un atractivo especial.

Sentimos tensión cuando estamos decidiendo entre lo que debemos y lo que no debemos hacer. Esta lucha no es imaginaria; el cuestionamiento "debo o no debo" no es un ejercicio intelectual aislado. Se está librando una verdadera guerra dentro de nosotros.

Romanos 6:23 nos dice: Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. La raíz de este conflicto se llama pecado. Por naturaleza todos hemos nacido pecadores y estamos separados de Dios; es decir, tenemos un deseo nato de vivir como queremos en lugar de hacerlo como Dios lo prescribe. La única solución para esta separación de Dios está en su Hijo Jesucristo que murió en la cruz para pagar el castigo por el pecado y reconciliarnos a Dios.

Para incrementar debemos librarnos de las insinuaciones secretas y perversas de la tentación.

El incrementarnos está suscrito a reconocer porque la tentación parece tan buena.

Romanos 6:1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 6:2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 6:3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Romanos 6:10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.

Cuando aceptamos el hecho de que Cristo ya pagó por el pecado y confiamos en Él como salvador, oficialmente hemos muerto al pecado. ¿Qué quiere decir esto? Muerto significa que el pecado ya no tiene poder para forzarnos a hacer o pensar nada. Por supuesto que el pecado todavía existe como influencia, pero su reinado ha sido destruido; tiene acceso a nosotros, pero no autoridad sobre nosotros.

En otras palabras somos libres para optar en contra del pecado; su dominio ha sido destrozado. Como creyentes, somos libres para decir "no".

Hechos 5:1 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, 5:2 y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. 5:3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? 5:4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. 5:5 Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. Si hay algo que a uno lo deja estupefacto en medio de este relato es la severidad con que es juzgado este hombre y su mujer. Pero Pedro antes de que el Espíritu Santo tome cartas en el asunto le plantea la pregunta que debió estar frente a Él antes de caer en pecado: Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? Esta misma disyuntiva es la que muchas veces estará frente a nosotros, pero lo importante es comprender que hoy después de que Cristo vino a nuestras vidas si poseemos elección.

Proverbios 26:11 Como perro que vuelve a su vómito, Así es el necio que repite su necedad. Este texto describe perfectamente la falta de elección cuando nuestra vida estaba bajo el señorío absoluto del pecado.

2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. En Cristo tenemos una vida nueva y un espíritu nuevo.

El Espíritu Santo que habita en nosotros desde el momento en que depositamos nuestra confianza en Jesús, nos capacita para elegir la obediencia en lugar de la rebeldía. Aun así, la atracción hacia el pecado a veces puede ser demasiado fuerte.

El incrementarnos está suscrito a reconocer que el atractivo de la tentación es real.

Santiago 1:13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 1:14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.

Los lectores de Santiago habían tomado este asunto con mucha liviandad, al punto que acusaban a Dios de ser el culpable de las cosas malas que ellos hacían. Santiago le sale al paso a este horrible pensamiento y presenta sus razones por las cuales no es posible que Dios sea el origen de las tentaciones. La naturaleza misma de Dios no deja lugar para esta posibilidad, ya que Dios no es tentado por el mal, y él no tienta a nadie, también está el hecho que las acciones de Dios de dar dones a los hombres se contraponen a la posibilidad de que él los induzca a hacer lo malo, pues toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto... (v. 17). La experiencia cristiana de haber recibido la gracia del Señor coloca al creyente en una posición de privilegios con Dios que lo hace incompatible con lo malo, ya que él nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos primicias de sus criaturas (v. 18).

Es importante entender que nuestros deseos naturales nos fueron dados por Dios y que son legítimos. Por ejemplo, no hay nada malo en querer comer. Pero cuando queremos comer más, o menos, de lo que debemos, o queremos estar a la moda aunque de alguna manera perjudique nuestro cuerpo, el deseo es ilegítimo. Siempre que sobrepasemos los límites del amor que Dios ha estipulado entramos en terreno pecaminoso.

Génesis 3:11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? 3:12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. 3:13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

La primera reacción cuando caemos en tentación es culpar a otra persona o atribuirlo a defectos de nuestra personalidad. "Mi amigo me empujó a hacerlo", tratamos de explicar; o: "Así me educaron mis padres; no puedo evitarlo". Esa táctica de desviar la culpa hacia los demás no es nueva.

Génesis 3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Tenga mucho cuidado si usted es alguien caprichoso es un candidato perfecto para hacer ante la tentación, si usted es alguien que no tolera un "NO" lo más seguro es que este en la lista de los próximos a ser tentados por Satanás, recuerde que un no de su autoridad es más una advertencia para toma en cuenta, que la oportunidad para hacer una pataleta.

El principio para incrementarnos en reconocer lo que no está bien en nosotros. ¿Por qué hacemos esto?

Santiago 1:14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.

Es difícil admitir que el problema está en nosotros. Es probable que muchas veces hayamos oído la excusa: "El diablo me obligó a hacerlo", y que nosotros mismos la hayamos usado. En efecto, frecuentemente Satanás juega un papel en la tentación; pero esa frase simplemente no es verdad.

2 Corintios 11:3 Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Satanás jamás puede obligarnos a hacer nada. Su poder se limita a la manipulación y al engaño; Puede impulsarnos a tener muchos deseos de hacer o decir algo, pero literalmente no puede forzarnos a hacerlo.

Juan 8:44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Satanás es un enemigo formidable y su intención de hacernos caer en sus trampas y sus lazos nunca cambia. El Señor Jesús nos advirtió.

1 Tesalonicenses 3:5 Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano y Mateo 4:3 nos dice: Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. La Palabra de Dios en estos pasajes se refiere a Satanás como el tentador, el responsable de inducir a muchos a descarriarse.

1 Pedro 5:8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 5:9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Constantemente busca nuestros puntos débiles y vulnerables y los explota cuando tiene oportunidad de hacerlo. No obstante, sus facultades son limitadas por Dios. Job 1:12 Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

No importan ni la presión, ni los incentivos, ni los detalles atractivos, la Escritura dice claramente que nosotros somos los responsables de nuestro pecado y nadie más. Cuando somos tentados, podemos decir sí o no; la decisión es nuestra. Y pese a la influencia fuerte y negativa de la tentación podemos hacer la elección correcta con la ayuda de Dios. Al reconocer la verdadera naturaleza del conflicto, estamos preparados para poner la Palabra de Dios en acción ante cualquier desafío y finalmente celebrar una victoria más en medio del incremento.

Pastor: David Bayuelo E.
Marzo 15 de 2015 

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