Mi Posición, mi Andar y mi Actitud Cristiana

Mi Posición, mi Andar y mi Actitud Cristiana - Efesios 2:6Escuchar audio de esta predica Efesios 2:6 y 2 Corintios 5:17. Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!

Dentro de un sistema social hay dos palabras que son significativas en toda relación y son ser aceptados y aprobados, bajo estos dos parámetros fuimos formados dando la impresión de llegar a ser "alguien" si parecíamos buenos entonces teníamos un buen porvenir, así que, nuestra conducta fue moldeada bajo estos dos conceptos. Hiciéramos lo que hiciéramos nos quedábamos cortos porque nunca era suficiente para los demás lo que hiciéramos para ser aprobados, el afán entraba en nuestras vidas bajo la falsa suposición que todos nos aceptarían si vivíamos perfectamente.

Como creyentes nuestra condición no está determinada por estos dos conceptos ya que al nacer de nuevo asumimos una nueva identidad en Cristo 2 Corintios 5:17. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Cuando hablamos de identidad, hablamos de tener conciencia, de tener un conocimiento revelado de lo que somos, tenemos y podemos en Cristo Jesús - para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús Filemón 6.

Esto es de suma importancia para la vida de todo creyente, porque el saberlo permite que tú te veas como Dios te ve. Esta falta de conocimiento revelado es lo que el enemigo aprovecha para paralizar y destruir la vida del creyente. Es por esto que Pablo oraba para que el espíritu de sabiduría y revelación alumbrara nuestro entendimiento para que conociéramos cual es nuestra posición, nuestro andar y nuestro condición en Cristo Jesús Señor nuestro Efesios 1:17-18.

Por esa razón, hoy vamos a compartir de nuestra posición, nuestro andar y condición como creyentes.

La carta a los Efesios escrita por el Apóstol Pablo, en su parte práctica encontramos como hemos de vivir como creyentes sobre esta tierra, para esto identificaremos palabras claves que determinan nuestra posición, nuestro andar y nuestra condición como creyentes.

NUESTRA POSICION EN CRISTO SENTAR

Efesios 2:6. Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús. NTV

La posición como creyente: tiene que ver con su estado legal.

Este estado legal tiene que ver con un antes y un después de Cristo.

Nuestra condición sin Cristo es que estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, en los cuales andábamos, por lo cual éramos hijos de desobediencia, hijos de ira, vivíamos en los deseos de la carne. Efesios 2:1-3 el versículo 4 dice pero y esos peros los amo porque Dios va a decir algo que cambia la historia: Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, v5. aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),

Nuestro estado legal actual es que somos hijos de Dios y debemos vernos como Dios nos ve. Está relacionado con todo lo que es cierto acerca del creyente por cuanto es salvo por gracia. Antes éramos hijos de desobediencia e hijos de ira, pero por su gracia ahora somos hijos de obediencia, hijos de justicia, somos justos.

Ro.3:22. la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia.

Ro.5:1-2. Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Lo que nos hace hijos es que hemos creído en el sacrificio de Cristo quién tomo nuestro lugar y por su sangre el asunto legal quedo resuelto ya que nos libró de la ira de Dios y nos reconcilió con Él.

Romanos 5:9: Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

Nuestra POSICIÓN como creyente en Cristo:

Es el resultado de la obra de Cristo en la cruz.

Dios presento a Jesús como el sacrificio perfecto y único para resolver el pecado y liberar al hombre de su ira.

Romanos 3:24-25. siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

El ser justificados: significa ser declarados justos ante Dios

El ser redimidos: significa que fuimos comprados para ser libres por medio de su sangre.

Propiciación: significa apaciguamiento de la ira divina por medio de una ofrenda de sacrificio.

Heb.10:5-7: Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí.

Llega a pertenecerme por mi fe personal en Jesucristo en el momento en que soy salvo.

Marcos 16:16: El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

Romanos 10:9-10: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

No se gana por oraciones o diligencia en el servicio o por asistir a la iglesia o por alguna obra buena. Es totalmente un don de Dios que se recibe por fe.

Es perfecta.

Mi posición nunca podrá aumentar o mejorar. Es la mejor posición posible. Por ejemplo, mi posición incluye el completo perdón de todos mis pecados. Este perdón es un perdón perfecto. El perdón que tengo nunca podrá aumentar o mejorar. No puedo incrementar un perdón perfecto. Recibí este perdón total el día en que fui salvo y tendré este mismo perdón el día que muera.

Heb.10:11-12: Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

Mi posición es la misma que tiene otro hijo de Dios.

Tenemos igual posición, igual rango, igual situación. Encuentre el cristiano más carnal que haya vivido durante los últimos 2000 años y póngalo al lado del apóstol Pablo, uno de los más piadosos santos que haya vivido. La posición de Pablo no es mejor que la posición de este cristiano carnal. Ambos comparten la misma posición. Cuando lleguemos al Tribunal de Cristo, habrá una gran diferencia entre los creyentes con respecto a las recompensas y la pérdida de recompensas, pero cuando se trata de nuestra posición en Cristo, no hay diferencia. "La persona más débil, si es un verdadero creyente en el Señor Jesucristo, tiene el mismo título que el santo más ilustre" Ro.5:6

Jn.1:11,12: Vino a los de su propio pueblo, y hasta ellos rechazaron; 12 pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. 13 Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios.

1 Juan 3:9-10: Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

Mi posición está basada totalmente en la gracia.

No merezco nada de ello. No soy en absoluto digno de ello. Es por la gracia de Dios que soy perfecto y completo en Cristo Jesús.

Ro.5:2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

SENTAR

Consideremos lo que implica esta palabra "Sentar" en los siguientes textos:

Ef.1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

Ef.1: 20-21: la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;

Ef.2:6: y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

He.1:3: el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

He.10:12: pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,

De la lectura anterior se desprende que nuestra vida cristina no comienza por el andar, empieza por el sentarse. He.1:3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, cuando un hombre o mujer se ven EN Cristo por medio de la fe, entonces se ve sentados con Él en los lugares celestiales.

La mayoría de los creyentes erramos cuando decidimos actuar y no estar en la posición de estar sentados como nuestra verdad invirtiendo el orden. Nuestra vida cristiana comienza con el versículo anterior. Nuestra razón dice que si no andamos no alcanzaremos nuestro objetivo. ¿Qué podemos lograr sin esfuerzo? ¿Cómo es posible avanzar si no nos movemos? Pero la vida de fe es todo lo contrario Si al comienzo nos esforzamos por hacer, nada logramos. Si nos afligimos por obtener, perdemos todo. La razón está en que el cristianismo se inicia no con mucho hacer, sino con un gran: "Consumado es". Jesús en la cruz tomo nuestra posición, su sacrificio satisfizo todo lo que implica la salvación. Así vemos que la carta a los Efesios comienza declarando que Dios nos "ha bendecido con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo" (1:3) y, desde un principio, se nos convida a que nos sentemos para disfrutar lo que Dios nos ha dado, y no a que hagamos algo nosotros mismos. El ser salvos por la fe significa que somos salvos por confiar en el Señor Jesucristo. Nada hicimos por salvarnos; sencillamente descargamos en Él el peso de nuestras almas pecaminosas. Comenzamos nuestra vida de creyente dependiendo, no de nuestras obras, sino de lo que Cristo ya había hecho.

¿Qué significa sentarnos?

Cuando caminamos o estamos de pie llevamos todo el peso de nuestro cuerpo, pero cuando nos sentamos no importa el peso de nuestro cuerpo, sentimos que ese peso descansa sobre la silla. Estar en Cristo sentados es sencillamente descargar todo el peso, nuestra carga, nosotros mismos, nuestro futuro, todo, en el Señor. Dejamos que El lleve la carga y ya no procuramos llevarla nosotros. Esto ha sido norma divina desde el principio. En la creación Dios obró desde el primer día hasta el sexto y el séptimo descansó. Podemos decir que durante esos seis días Dios estaba muy ocupado. Pero, terminada la tarea que se había impuesto, cesó de obrar. El séptimo día vino a ser el sábado de Dios: el descanso de Dios. Pensemos en Adán. ¿Cómo se relacionaba su posición con ese descanso de Dios? Se nos narra de Adán que fue creado el sexto día. Evidentemente, pues, no tuvo parte alguna en aquellos primeros seis días de trabajo, porque su existencia comenzó al fin de ellos. El séptimo día de Dios no era, en realidad, sino el primero de Adán. Mientras Dios obró seis días y después disfrutó su sábado, la vida de Adán comenzó con el sábado. Puesto que Dios obra antes de entrar en el descanso, el hombre primero tiene que entrar en el descanso de Dios, y recién entonces puede obrar. Además, fue porque la obra de Dios estaba realmente completada que el hombre pudo iniciar su vida en el descanso. He aquí el Evangelio: que Dios se ha extendido aún más, y completado también la obra de salvación, de modo que nosotros nada necesitamos hacer por merecerla, sino que por fe podemos entrar a participar ya directamente de los beneficios de su obra consumada. dos hechos históricos (el descanso de Dios en la creación y su descanso en la obra de redención) se encuentra toda la trágica historia del pecado de Adán y su juicio, de los esfuerzos incesantes e infructuosos del hombre, y de la venida del Hijo de Dios para obrar y darse a sí mismo hasta que la posición perdida fuese recobrada. "Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro" fueron sus palabras, hasta que al fin, habiendo concluido su obra de redención, pudo exclamar: "¡Consumado es!" El Evangelio realmente significa que Dios ha hecho todo en Cristo, y que nosotros sencillamente entramos por medio de la fe al goce de ese glorioso hecho El apóstol ruega que los ojos de nuestro entendimiento sean abiertos (1:18) para comprender el contenido de esa verdad de doble significado, que Dios primero, por su gran poder, le ha hecho sentar a Él; y luego por su gracia, a nosotros "nos hizo sentar con Él". Así, la primera lección que corresponde aprender es que la obra no es nuestra, sino la suya. No somos nosotros los que obramos para Dios, sino que El obra para nosotros. Dios nos da esa posición de descanso. Dios trae la obra consumada de su Hijo y nos la presenta, y luego dice: "Sentaos"

En Lucas 14:17: "Venid, que ya todo está preparado". De manera que comenzamos nuestra vida de creyentes, no obrando, sino descubriendo lo que Dios ya ha provisto.

¿Cómo puedo recibir poder del Espíritu para el servicio? ¿Tengo que trabajar por él? ¿Tengo que suplicar, o afligir mi alma en ayunos y quebrantamiento a fin de merecerlo? ¡Nunca! Eso no es lo que enseñan las Escrituras. Hagamos memoria: ¿Cómo fue que recibimos el perdón de los pecados? Efesios 1:6-8 nos afirma que fue por "las riquezas de su gracia", "con la cual nos agradó en el Amado" (véase verso 6, VHA). Nada hicimos por merecer el perdón. Nuestra redención es en Cristo y, "por medio de su sangre" es nuestra en virtud de lo que Él ha hecho.

2 Corintios 5:17 cuando daban testimonio: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas".

Hablaban de la maravillosa transformación que había tenido lugar en sus vidas—como todas las cosa viejas habían pasado y todas las cosas se habían vuelto nuevas. Mucha gente que ha sido perdonada, limpiada y redimida vive en la miseria. Ellos nunca tienen un sentido de estar completos en Cristo. En vez de eso, continuamente van de picos a valles, de altas espirituales a bajas depresivas. Siempre son molestados por un sentido de, "Algo me falta. No lo estoy entendiendo." "yo desearía poder decir que todas las cosas viejas pasaron en mi vida y que todas las cosas son nuevas". Pero dicen Aún tengo algunos de los hábitos viejos, algunos malos pensamientos, exhibiciones de rabia, y varias otras manifestaciones de los días anteriores a mi conversión. A veces dudaba de mi conversión. Solo cuando se dan cuenta de la frase "en Cristo", pueden notar que se refiere a mi posición—no a mi práctica. Y por supuesto, "en Cristo" todo era la verdad. En ÉL todas las cosas viejas han pasado ciertamente—condenación, el dominio de Satanás, el temor a la muerte, y así sucesivamente. En Él todo era nuevo—perdón, aceptación, justificación, santificación.

Pastora: Myriam Vargas.
Julio 26 de 2015  

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