Una posición eterna

Una posición eterna - 2 Corintios 5:17-18Escuchar audio de esta predica 2 Corintios 5:17-18, "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación."

Por la fe, estamos seguros de la posición que Dios ya nos ha dado. Nosotros permanecemos en Cristo al descansar en el hecho de que Él ya ha provisto todo para tener vida. Todo lo necesario para la vida cristiana, el tiempo y la eternidad es nuestra. Él está pacientemente enseñándonos a no tener fe en el viejo (yo), y ejercer toda nuestra fe en el nuevo hombre (Cristo). Posicionalmente, nos separamos de la vieja naturaleza adámica en nuestra identificación con Cristo en la cruz y a partir de allí actuaremos en lo que sabemos que es verdad.

El cristiano se ve en Cristo como justo, y es tratado como tal por Dios. Esta posición justa es cada vez más manifiesta en nuestra vida cotidiana. Mientras descansemos en nuestra justificación, nuestra condición espiritual se verá afectada.

Nuestra vida actual es infinitamente inferior a nuestra posición eterna, pero nuestro Padre nos acepta, no en nosotros mismos, sino en su Hijo Jesús (2 Corintios 5:18, 21).

Somos perfectos para siempre en nuestra posición eterna "en Cristo."

Hebreos 10:14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

La repetición constante de los sacrificios de animales en el antiguo testamento es una prueba fehaciente de que estos no podían quitar los pecados. De tal forma que se hizo necesario que la ofrenda de Cristo fuese la única que hiciese posible que los creyentes fuésemos aceptados por Dios. Recordemos que Jesús es para el creyente, "justificación, santificación, y redención. Así que no hay mérito, sacrificio, voto, o negación que nos pudiera ser aceptos delante de Dios. El plan de la salvación triunfo en la cruz cuando Jesús dijo: "consumado es". Por lo tanto, sólo hay un lugar donde nuestra fe puede descansar, y este es en Cristo donde el Padre nos ha colocado.

En Mateo 5:48 Jesús nos dijo: Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Y en Lucas 18:27 Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Claramente a lo que se refería el Señor era que a los hombres nos era imposible alcanzar por nuestros propios méritos la perfección posicional que se requería para ser aceptos a Dios, por esta razón fue necesario que Él muriera en la cruz.

Aquellos que hemos confiado en Cristo no debemos temer, porque hemos sido "perfeccionado para siempre" (Hebreos 10:14). Los creyentes somos "completos en él" (Colosenses 2:10). Tenemos una posición perfecta delante de Dios por la obra terminada de Jesucristo, y esta posición no cambia con las circunstancias de la vida. El creyente puede decir que sus pecados e iniquidades no son recordados "no más." "No hay más ofrenda por el pecado" (Hebreos 10:18), porque ya no hay más memoria del pecado. Cada uno de nuestros pecados está bajo la sangre del sacrificio perfecto. Cuando un pecador confía en Cristo, sus pecados son perdonados, la culpa se ha ido, y el asunto está completamente resuelto para siempre. Ahora es la responsabilidad del creyente de descansar en ese gran hecho (Romanos 6:11). Así que ahora tenemos una posición perfecta delante de Dios por la obra terminada de Jesucristo.

Nuestras faltas no pueden de ninguna manera afectar nuestra posición o el estar delante de Dios.

2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

La Biblia también describe nuestra posición en Cristo como inmutable. No se ve afectado por los cambios y las circunstancias en nuestra vida diaria. Al ejercer la fe en Cristo, nuestra posición eterna afecta nuestra condición de vida diaria, pero de ninguna manera nuestra vida diaria afecta a nuestra posición celestial. La posición eterna trae un cambio radical en nuestra vida cotidiana, no al revés. Así que nuestras faltas afectaran a nuestra relación con Dios, pero no nuestra filiación. (El que es hijo siempre lo será)

En Lucas 15:11leemos que Jesús También dijo: Un hombre tenía dos hijos; 15:12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. 15:13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. 15:14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. 15:15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. 15:16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. 15:17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 15:18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 15:19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. 15:20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. 15:21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. 15:22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. 15:23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; 15:24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Este es el ejemplo más claro que podemos hallar en la escritura de como nuestra posición obtenida en Cristo no se afecta a pesar de nuestras fallas, ahora cabe aclarar que nuestra relación con Dios es la que es afectada, pero si verdaderamente somos hijos de Él nos veremos en la imperiosa necesidad de volver a casa.

Nuestra vida cotidiana y caminar cristiano, o el progreso hacia la madurez espiritual muchas veces es variable ya que hay momentos en que nos sentimos arriba y en otras ocasiones nos sentimos espiritualmente abajo. A veces, parece que estamos progresando muy bien y otras veces, tropezamos y fallamos. La brecha entre nuestra propia vida y la vida de Cristo es salvado por la defensa de Jesucristo (1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad). Nuestra comunión con Él se ve afectada por nuestra vida diaria, sin embargo, nuestra posición es totalmente aceptado, y sigue siendo la misma en Cristo. Nuestras faltas no pueden de ninguna manera afectar nuestra posición. Sí, afectan nuestra comunión en la familia, pero no nos descartan como hijos.

Los creyentes en Jesucristo estamos siendo progresivamente transformados a su semejanza.

2 Corintios 3:18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

El Espíritu Santo tiene el poder para transformarnos en la misma imagen de gloria en gloria en la semejanza de Dios en Cristo. Es por esto que se hace necesario después de obtener nuestra posición en Cristo el entrar decididamente en el proceso de ser transformados a través de la renovación de nuestra mente, así que perseguir la revelación de los grandes pasajes de la Escritura es suma mente importante, ya que al mirar hacia la Palabra de Dios y ver a su Hijo, el Espíritu nos transforma en la imagen misma de Dios. Como creyentes manifestaremos el fruto del Espíritu y seremos cada vez más " transformados" "a su semejanza." Siendo para nosotros la semejanza de Cristo la meta de la vida cristiana. Nuestro trabajo siempre será clamar que la obra del Espíritu Santo se efectué en nuestras vidas.

Gálatas 2:11 Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. 2:12 Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. 2:13 Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 2:14 Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? Está claro que después de pentecostés el apóstol Pedro sería otra persona, sin embargo hallamos en esta escritura como Pablo le exhorta por su conducta incorrecta, siendo claramente confrontado con la palabra. Esto nos prueba que después de ser establecidos en nuestra posición en Cristo, iniciamos un camino donde el ser renovados nos conducirá a mostrar cada vez más la semejanza del Señor en nuestras vidas.

El gran principio de la obra del Espíritu Santo para santificarnos es Él uso de su Palabra para traer cambios relevantes en nuestra vida.

El cristiano que no entiende estas verdades bíblicas se ocupa de tratar de mejorar para ser agradable a Dios, y esto es totalmente imposible. El creyente que no es consciente de su posición de aceptación en Cristo se ve atrapado en el legalismo. Cristo ha establecido para los cristianos la libertad de vivir la vida cristiana. Cuando descansamos seguros en nuestra posición confiamos en Cristo para que Él se manifieste cada vez más en nuestra vida diaria. El creyente no tiene que tratar de ser aprobado delante de Dios porque Él ya lo está. Cristo nos hizo justos ante Dios, es por eso que Él murió por nosotros. Él ya ha hecho lo que nunca nosotros pudimos hacer por nosotros mismos.

Pastor: David Bayuelo
Agosto 16 de 2015  

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