Frutos

Frutos - Isaías 54:1-4Escuchar audio de esta predica Isaías 54:1-4. Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová. 
Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; y tu descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas. 
No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.

Sara anhelaba tener hijos. Lamentablemente, era estéril, y eso le producía un gran pesar. Además de que en su tiempo la esterilidad se consideraba una deshonra, existía otro motivo para su dolor. Ansiaba ver cumplida la promesa que Dios le había hecho a su esposo, al saber, que Abrahán engendraría una descendencia que supondría una bendición para todas las familias de la Tierra (Génesis 12:1-3).

Ahora bien, desde entonces habían transcurrido varias décadas, y todavía no eran padres. Sara había envejecido y seguía sin concebir ningún hijo. Puede que a veces se preguntara si sus esperanzas habrían sido vanas. No obstante, llegó el día en que su desesperación se tornó en gozo.

La angustiosa situación de Sara nos ayuda a comprender la profecía que se halla en el capítulo 54 de Isaías, en la cual se dirige la palabra al pueblo de Dios como si esta fuera una mujer estéril bendecida con la dicha de tener muchos hijos. Jehová manifiesta sus tiernos sentimientos para con su antiguo pueblo al representarlo como su esposa.

Podemos imaginar la emoción de Isaías al pronunciar estas palabras y cuánto consolará su cumplimiento a los judíos desterrados en Babilonia. En esos momentos, Jerusalén aún yace desolada. Desde una óptica humana, no parecerá que vayan a repoblarla, tal como no es de esperar que una mujer estéril tenga hijos en la vejez. Pero a esta "mujer" le aguarda una gran bendición: será fructífera. Jerusalén saltará de gozo, ya que de nuevo rebosará de "hijos", o sea, de habitantes.

Cuando Dios crea al hombre y la mujer de inmediato les otorga un mandato que nos permite descubrir su funcionalidad dentro de la creación: "Fructificad y multiplicaos" Esto le da sentido a haber sido creados por Dios y nos debe llevar a entender que la esterilidad o no procreación no era de ninguna manera una opción.

1. Dios antes de darle una misión al hombre lo faculta para cumplirla.

Génesis 1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

El deseo de Dios siempre ha sido tener una gran familia, deseo que ha procurado cumplir a través de sus hijos.

El significado de fructificar es: Dar fruto. Desde el hebreo es la palabra "pará" que significa: fértil.

Multiplicar: Aumentar considerablemente una cantidad o un número. Desde el hebreo es la palabra "rabá" que significa: aumentar, abundancia.

Isaías 54:1 Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová. Cuando leemos la profecía que Isaías imparte a Israel debemos comprender que este es un mensaje que transciende a su liberación física para quitar la afrenta que han estado sufriendo, detrás de ella se encuentra el mensaje vivo del Cristo que vendría a morir por su pueblo y por la humanidad entera para liberarlos espiritualmente y así quitarnos el oprobio de la esterilidad. Así que a través de este sacrificio Él nos otorgo lo necesario al ser recreados para que de esta manera no tuviéramos ningún tipo de justificación a la hora de ser fructíferos.

Génesis 3:17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 
3:18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Ahora no perdamos de vista que todo en el orden de Dios había sido perfecto, pero Satanás haría lo necesario con tal de cortar el avance en la multiplicación de la familia de Dios en el huerto del Edén y esta realidad sigue siendo la misma el procurar de todas las formas posibles traer la esterilidad espiritual a los hijos de Dios.

2. Dios cortó toda esterilidad del hombre a través del sacrificio hecho por Jesús en la cruz.

Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Este pasaje nos muestra que nuestro estado espiritual antes de llegar al Señor era de absoluta esterilidad, el no estar pegados a la fuente que nos proporciona vida nos quitaba toda facultad para poder dar fruto, pero en Jesús fuimos injertados a la planta llevándonos no solo a tener vida abundante sino a poder convertirnos en quienes podían multiplicarla.

La biblia nos dice en Génesis 17:1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. 17:2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera. 17:3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: 17:4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. 17:5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. 17:6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. 17:7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.

El Señor establecería su pacto con Abram, quitando de él y su esposa toda esterilidad y llevándolos a concebir una gran familia que se constituiría como la nación exclusiva de Dios, de hecho la palabra nos registra que a través de él todas las familias de la tierra recibirían esta bendición. En este tiempo estamos en un mejor pacto establecido a través de Jesucristo y este nos otorga todo lo necesario para cumplir su nueva comisión, haciéndonos participes de su naturaleza fructífera y multiplicadora.

3. Los hijos de Dios debemos recibir la revelación de que dar fruto hace parte de nuestra nueva naturaleza.

Juan 15:8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. El evangelista nos deja ver que si deseamos glorificar a nuestro Padre o más halla proporcionarle gran honra, debemos dar mucho fruto y aquí se cumple el principio de fructificar y multiplicaos. El dar abundante fruto es una evidencia clara de que realmente somos discípulos de Jesús ya que estamos cumpliendo con su comisión.

Si hay algo que produce gloria a nuestros padres son nuestros hijos. Es inconcebible que un hijo de Dios siquiera estime la idea de no darle hijos espirituales a su Padre, ya que la naturaleza proporcionada en Cristo Jesús es de una gran fertilidad, la pregunta para hacernos hoy es: ¿que estamos haciendo con ella?

Mateo 21:18 Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 21:19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.

El no tener hijos era un oprobio en oriente en los tiempos antiguos y este era el caso de la higuera, algunos podríamos ver como extrema la acción de Jesús, pero lo cierto es que la existencia de esta planta no guardaba ningún sentido sino cumplía con el propósito por el cual fue colocada en esta tierra, es más notemos que Jesús le dijo que no daría más fruto y ella inmediatamente murió o se seco como dice el relato. Esta es la razón por la que hay hijos de Dios que sus vidas se han estado secando debido a que limitan su existencia en sí mismos, todo el tiempo están buscando el auto satisfacerse y no procuran cumplir con lo encomendado, debemos recordar que entre más fruto demos las manos del labrador nos limpiara para dar más fruto.

4. El dar fruto proviene de la mano poderosa de Dios y el multiplicarse de la medida de fe que hay en nosotros.

Juan 6:5 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? 6:6 Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. 6:7 Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. 6:8 Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: 6:9 Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? 6:10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. 6:11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. 6:12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 6:13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

Juan nos muestra uno de los milagros hechos por Jesús en el paso por esta tierra, pero que más halla lo que perseguía era el ilustrar como el carácter milagroso de fructificar y multiplicar estaría en la vida de sus discípulos. Todo el milagro comenzaría en sus manos y a través de la fe de los hombres se multiplicaría a una multitud incontable.

Jesús estaba probando la fe de sus discípulos y ellos de inmediato plantean la imposibilidad, se les olvido que el que hizo todo cuanto existe de la nada, era quien les hizo la pregunta.

Conclusión

Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Ninguno de nosotros tiene excusa para engendrar hijos espirituales y multiplicarse, por que a través de la venida del Espíritu Santo Dios nos faculto para llevar fruto y fruto en abundancia.

Dios hoy en día nos está llamando a fructifiquemos y nos multipliquemos en medio de este mundo perdido, en otras palabras el nos llama a que cumplamos su gran comisión y nosotros antes de creer ciegamente sabiendo que Él es nuestra fuente de poder estamos colocando de presente nuestras imposibilidades, el ya nos doto del poder necesario para que ahora que el pan de vida que esta en nuestras manos pueda ser partido de tal manera que se fructifique y multiplique.

Recuerde ningún hijo de Dios es estéril...

Pastor: David Bayuelo
Diciembre 20 de 2015
 

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