Lo mejor está por venir

Lo mejor está por venir - Romanos 8:15Escuchar audio de esta predica Romanos 8:15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

Algo real y propicio para estos malos tiempos es que el pecador está sujeto permanentemente al temor. Este temor es un sentimiento que se produce en la conciencia del no regenerado que le conduce a vivir en una condición de esclavitud, el miedo continuo los lleva a hacer cosas que de otro modo no harían, este sin duda es una verdadera esclavitud personal, de ahí surge la necesidad de ser liberados que se produce en la experiencia de los que hemos sido salvos, como lo describe Romanos 8: 15 "Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!".

La liberación del creyente, obra en rescata de la esclavitud del pecado, por tanto le libra del temor. Lo que cada creyente ha recibido es la adopción, entrando literalmente de esta manera en la posición de hijos de Dios, claramente este espíritu es contrario al espíritu de esclavitud y temor. Por el nuevo nacimiento los creyentes venimos a ser colocados como hijos adultos, en una nueva relación con el que ahora es nuestro Padre, miembros de su familia, venimos a tener una comunión directa con Él. Ahora posemos el privilegio de ser partícipes de su naturaleza divina al haber nacido de arriba, teniendo la capacidad de llevar impresa en nuestras acciones la imagen de Jesús, el primogénito entre muchos hermanos.

Por la unión con Cristo todos los salvos participamos en su victoria. La fe en la resurrección era la creencia de los creyentes de la pasada dispensación, pero el creyente de este tiempo no solo creen sino que la ven como una realidad en la resurrección de Cristo. Quien está en Cristo, recibió la condición de hijo, ha dejado de ser esclavo para convertirse en dueño de todo, que incluye también a la misma muerte como nos dice: " 1Corintios 3:21 Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: 3:22 sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, 3:23 y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

Los hijos de Dios vivimos sin temor.

Romanos 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

La razón por la cual el temor debe desaparecer es porque ahora somos hijos de Dios y no sus enemigos por tanto para nosotros ya no hay condenación, ni en el presente, ni en nuestro futuro eterno. Esta nueva condición ahora nos lleva a clamar o a gritar en voz fuerte: ¡Abba, Padre! Siendo esta es una expresión que declara con todo respeto que somos sus hijos y que podemos vivir con toda seguridad siendo partícipes de nuestra herencia en Cristo. Debemos tener conciencia que el alcance liberador es pleno para

todos los que somos sus hijos, es así que no hay áreas vedadas para recibir la bendición de nuestro Padre sea: Espiritual, física o Material. Si vivimos con temor es porque aún no hemos tenido revelación de esta verdad y no vivimos conforme a ella.

Deuteronomio 5:29 ¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!

Moisés está profetizando al pueblo que de acuerdo a lo que ellos siembren así recogerán, es así que el vivir en obediencia a Dios les garantizaría un futuro próspero y seguro.

La promesa hecha por Dios a través del apóstol Pablo de igual manera está sujeta a que ya no hay condenación para los que claramente vivimos conforme al Espíritu y esto debe brindarnos una absoluta tranquilidad, ya que nuestra vida solo depende de que la decisión que tomamos de creer sea genuina, esta nos permitirá vivir bajo la perfecta voluntad de Dios.

Ni el petróleo, ni el aumento desmedido del dólar, ni las bolsas de valores, ni la venta de Isagen, ni nuestros malos gobernantes, ni la creación y aumento de impuestos, ni la mala administración de salud, ni el niño, ni la niña, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Los hijos de Dios dormimos tranquilos sin ningún tipo de temor.

Los hijos de Dios vivimos por fe.

2 Corintios 5:7 (porque por fe andamos, no por vista);

Andar por fe implica tener confianza absoluta en que Dios puede dirigir nuestra vida; supone estar totalmente convencidos de que él realmente sabe lo que más nos conviene. En cambio, andar por vista significa dejar que nuestra vida esté gobernada únicamente por lo que percibimos a través de los sentidos. Tal proceder es peligroso porque puede inducirnos a desatender por completo la voluntad de Dios.

Hebreos 11:24 Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 11:25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, 11:26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. 11:27 Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.

Pensemos en la clase de vida que pudo haber tenido Moisés, hijo de Amram. Habiéndose criado en la corte del antiguo Egipto, tenía al alcance de la mano poder, riquezas e influencia. Podría haber razonado: "He sido instruido en la aclamada sabiduría de Egipto, y soy poderoso en palabras y hechos. Si sigo formando parte de la familia real, podré utilizar mi posición para beneficiar a mis hermanos hebreos oprimidos" (Hechos 7:22). No obstante, eligió "ser maltratado con el pueblo de Dios". ¿Por qué? ¿Qué lo movió a dar la espalda a todo cuanto ofrecía Egipto? La Biblia responde: "Por fe [Moisés] dejó a Egipto, pero sin temer la cólera del rey, porque

continuó constante como si viera a Aquel que es invisible". La fe que Moisés tenía en que Jehová siempre recompensa a los que obran con justicia lo ayudó a resistir el pecado y la complacencia, así como el placer temporal que producen.

Estos son tiempo en los que con seguridad nos veremos en la necesidad de tomar decisiones difíciles: Tendremos que perseverar en lo correcto y en otras ocasiones abandonar ciertas prácticas o hábitos que no están del todo en armonía con los principios bíblicos. El ejemplo de Moisés debe animarnos a no hacer elecciones que reflejen la estrechez de miras de este mundo, sino, más bien, ejercer fe en la sabia visión de futuro de "Aquel que es invisible", Jehová Dios. Al igual que Moisés, la amistad de Jehová debe ser mucho más valiosa para nosotros que cualquier cosa que ofrezca este mundo.

En estos días escuchaba a nuestros gobernantes que se avecinan tiempos difíciles y que debemos vivir con estrechez, la pregunta para hacernos es: ¿Será que ellos lo van a hacer? Y sin con toda seguridad ellos que viven por vista no lo harán; ¿porque tendríamos que hacerlo los que vivimos por fe?

Proverbios 3:9 Honra este año más a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; 3:10 Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Efesios 6:2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 6:3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

El mundo por lo que ve se prepara para el fin, nosotros por la fe para una maravillosa eternidad.

Los hijos de Dios sabemos que lo mejor siempre está por venir.

Proverbios 4:18 Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

La luz que describe el sabio Salomón es una luz que brota en la oscuridad y crece, brilla más y más; no es como la luz del meteoro que desaparece pronto, ni como la luz del fuego, que se debilita hasta apagarse, sino como la del sol, que brilla más cuando más sube. Esta descripción de la senda del justo nos deja entender que independientemente de lo que pase a nuestro alrededor nuestro futuro cada vez será mejor.

Génesis 26:1 Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. 26:2 Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. 26:3 Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. 26:4 Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, 26:5 por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes. 26:6 Habitó, pues, Isaac en Gerar. 26:12 Y sembró Isaac en aquella tierra, y

cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. 26:13 El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. 26:14 Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia.

Cuando peor están las cosas para el mundo mejor estarán para nosotros. Este es un buen tiempo para tomar ventaja.

Job 17: 9 Los justos siguen avanzando, y los de manos limpias se vuelven cada vez más fuertes. (NTV)

Los hijos de Dios vemos oportunidades donde los demás ven dificultad.

Juan 6:5 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? 6:6 Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.

El Señor Jesús aprovecha la necesidad que esta frente a sus ojos para cumplir su propósito. Él terminaría después de saciar el hombre de los hombres presentándose como el Pan de Vida.

Génesis 47:13 No había pan en toda la tierra, y el hambre era muy grave, por lo que desfalleció de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canaán. 47:18 Acabado aquel año, vinieron a él el segundo año, y le dijeron: No encubrimos a nuestro señor que el dinero ciertamente se ha acabado; también el ganado es ya de nuestro señor; nada ha quedado delante de nuestro señor sino nuestros cuerpos y nuestra tierra. 47:19 ¿Por qué moriremos delante de tus ojos, así nosotros como nuestra tierra? Cómpranos a nosotros y a nuestra tierra por pan, y seremos nosotros y nuestra tierra siervos de Faraón; y danos semilla para que vivamos y no muramos, y no sea asolada la tierra. 47:20 Entonces compró José toda la tierra de Egipto para Faraón; pues los egipcios vendieron cada uno sus tierras, porque se agravó el hambre sobre ellos; y la tierra vino a ser de Faraón.

Todo está anunciando una gran sequía y la perspectiva correcta es que para nosotros los hijos de Dios esto solo es una gran oportunidad. Este pasaje nos descubre dos verdades espirituales, la primera que compraremos con la abundancia dada por Dios y segundo alcanzaremos al mundo en medio de su necesidad, para que ahora tengan un nuevo Señor. Dad de gracia lo que de gracia recibiste

No nos olvidemos que la verdadera prosperidad está en cumplir nuestro propósito.

Daniel 12:3 Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.

Lo mejor está por venir, este es el mejor tiempo para invertir nuestra vida en el Reino de Dios, porque con toda seguridad nos dará los mejores dividendos.

Pastor: David Bayuelo
Enero 17 de 2016 

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