Administradores de lo recibido por gracia

Administradores de lo recibido por gracia - Génesis 1:26-31; 2:15-22Escuchar audio de esta predica Génesis 1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 1:29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 1:30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 1:31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Génesis 2:15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 2:17 más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. 2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 2:19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. 2:20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; más para Adán no se halló ayuda idónea para él. 2:21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 2:22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.

INTRODUCCION:

En la Biblia RV60, la palabra mayordomía aparece en la parábola del mayordomo infiel, solamente tres veces (Lucas. 16:2-4), mientras que la palabra mayordomo resulta más frecuente. En el Nuevo Testamento, mayordomía es la traducción de la palabra griega―oikonomia de donde procede nuestra palabra economía, y se traduce en varios pasajes de diferente manera, en Luc. 16:2-4, se traduce por ―mayordomía; en 1 Cor.9:17, por ―comisión; en Ef.1:10 y 3:2 por dispensación; en Col.1:25 por ―administración. Literalmente oikonomos significa leyes o reglas de una casa y se refiere a la correcta administración de los bienes materiales de una casa. Por lo tanto, el mayordomo es la persona encargada de tal administración. Desde el punto de vista de la Biblia, el mayordomo era un siervo que se encontraba plenamente comprometido con el amo y que mediante su esmerado servicio buscaba su prosperidad y su exaltación. Por el desempeño fiel en la mayordomía un siervo se le hacía adquirir una posición de confianza como lo podemos ver en José ante Potifar y el Faraón y Eliezer el anciano mayordomo de Abraham. En el principio, Dios colocó a Adán como el primer mayordomo en el mundo. Le delegó varias responsabilidades como son: multiplicarse sobre la tierra, ser el señor dela tierra, labrar la tierra, poner nombre a los animales, y cuidar su relación con Dios. El bienestar del hombre estaba claramente relacionado con la buena administración de lo que Dios le había entregado en sus manos.

1. Un buen mayordomo no solo está consiente de administrar las cosas materiales recibidas por gracia sino también su vida interior.

Génesis 2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 2:17 más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Salmos 8:5 Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. El Salmo 8 nos muestra la posición honorable conferida por Dios a los hombres. La Palabra hebrea usada en este texto para referirse a los ángeles es "Elohim": Y esta expresa la trinidad.

Adán fue puesto en la tierra como la máxima expresión de la sabiduría, poder y amor de Dios. En la plenitud de sus facultades físicas, mentales, morales, y espirituales, Adán fue creado por Dios para realizar tareas de gran responsabilidad en la reluciente creación y disfrutar de ella. La administración fiel de todos los recursos otorgados por el Señor traería beneficio no solamente a Adán sino a sus descendientes también, así como la gran satisfacción divina.

La naturaleza estaba a sus pies, tenía la autoridad para sojuzgarla y señorearse de ella, sin embargo, no era el dueño ni el rey era un mayordomo de alta confianza. De manera común, cuando se menciona el asunto de la mayordomía se piensa en el dinero, sin embargo Adán nunca estuvo relacionado con el dinero por el simple hecho de que no existía en aquel momento. La administración de los bienes cuyo dueño es Dios, no incluye solamente aquellos que son materiales como siembras y cosechas, ganado, comercio, etc., sino también aquellas cosas que entran en el orden moral y espiritual. Adán no fue creado solamente para estar al tanto del Edén y cuidar las siembras y los animales. Eso estaba bien hacerlo porque era un mandato de Dios y era la forma de obtener su sostenimiento familiar, sin embargo, también su mayordomía incluía el cuidado de su vida espiritual. El Señor le mandó no comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal: ― Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás." Gén. 2: 16-17.

Dios deseaba tener una relación permanente con el hombre que retribuyera en bendición, gozo y una proyección para el futuro de su bienestar personal y familiar. Tristemente notamos en Génesis 3 el pecado del hombre que trajo el derrumbe de su vida interior. Salomón en el libro de Proverbios nos hace la gran advertencia: Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. Prov. 4:23 La mayordomía incluye por tanto el cuidado de la vida interior. Adán también tenía que administrar correctamente la relación con su esposa. Dios se había dado cuenta de su soledad y dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

2. Un buen mayordomo es cuidador de su familia como parte de lo recibido por gracia.

Génesis 2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

La mayordomía bíblica también establece el cuidado de la familia comenzando con la relación matrimonial. En el capítulo 2 de Génesis encontramos que la responsabilidad en el orden familiar está centrada en el varón. Dios ve la necesidad en el hombre de una compañera y se la da, pero, el hombre es el que debe estar al cuidado de su pareja. Esto no quiere decir que la mujer no tenga ninguna responsabilidad con el esposo, ella también debe ser cuidadosa en darle a su marido la posición honorable que le compete en el orden divino. El apóstol Pedro hace referencia a Sara como ejemplo de sujeción y obediencia para todas las mujeres cristianas: Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza. (1 Pedro. 3:5-6)

Sin embargo, Dios pone en el hombre la responsabilidad del cuidado de su pareja. Una relación sana en pareja haría en Adán un hombre motivado para realizar sus tareas diarias sin sentir el peso de la responsabilidad que implicaba su alta posición ante Dios. El trabajo y los problemas que el hombre tiene que enfrentar diariamente se aligeran con la ayuda de la esposa y más cuando existe una armonía plena. Nuevamente, el apóstol Pedro recuerda que: Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. (1 Pedro 3:7)

3. Un buen mayordomo reconoce la soberanía de Dios como la base para administrar correctamente lo recibido por gracia.

Colosenses 1:16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

La mayordomía bíblica tiene su fundamento en la soberanía de Dios. Él es el Dueño Absoluto de la creación. Todas las cosas visibles e invisibles le pertenecen al Señor por derecho propio. Todo fue creado por Él y para Él, El hombre fue capacitado con el fin de reconocer en Dios su señorío y por consecuencia ejecutar Su voluntad.

Teológicamente, dos nombres de Dios en el Antiguo Testamento precisan el concepto de su soberanía, uno de ellos es Jehová y el otro es Adonaí cuya traducción en el Nuevo Testamento griego para ambos términos hebreos es Kurios que para nosotros en español significa Señor. Cabe mencionar de antemano que en el Nuevo Testamento la palabra Kurios no se utiliza de manera profana sino en exclusiva relación con Cristo. Por primera vez, Adonaí se utiliza en Génesis 15:2 que dice: Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿Qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? En este texto, Adonaí se utiliza en relación con Dios, aunque puede ser usado para personas y hasta para los dioses paganos. En referencia con Dios éste título se menciona en Josue. 3:11; Sal. 97:5 para expresar que Él es el dueño de toda la tierra, el soberano del mundo, o el Señor de todo el universo; en el Sal 136:3 Él es el Señor de los señores, dando a entender que Dios se encuentra por encima de toda autoridad humana y en Dt.10:17 proclama majestuosamente la soberanía divina: Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho.

Por otro lado, el nombre inefable Jehová usado constantemente en el Antiguo Testamento enfatiza plenamente su soberanía sobre cualquier idea o hecho de creer que existe otra divinidad aparte de Él.

"¡Jehová es Dios, Jehová es Dios!" exclamaron los israelitas en el monte Carmelo ante la respuesta divina a la oración y holocausto de Elías, 1 Rey.18:39.

Por lo tanto, el hombre no es dueño de lo que le rodea o tiene, todo se lo debe a Dios. Y Dios le confiere al hombre el usar correctamente los recursos creados por Él para que pueda subsistir y expresar su adoración a Dios con gratitud por los bienes recibidos. Los frutos de la tierra, la vida de sus animales, los hijos, la esposa y aún su propia existencia emanan de Dios. La mayordomía del hombre consiste en el aprovechamiento y cuidado de ellos para la gloria de Dios y el bien de él mismo.

4. Un buen mayordomo administra correctamente lo recibido por gracia a través de su obediencia.

Génesis 1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

El primer hombre, Adán, fue creado a imagen y semejanza de Dios. Esto implica que fue creado con amplia libertad de decisión. No era un ser mecanizado dirigido por la estricta voluntad divina. Él tenía la facultad de hacer o no hacer, participar o no participar en los planes de Dios. Al ser colocado en jardín del Edén era para que administrara los bienes de Dios. En Gen.2:5, dice que no había hombre que labrase la tierra y Dios le dio trabajo a Adán (Gen. 2:15), que consistía en labrar la tierra, guardarla y ponerle nombre a los animales. Adán podía haber rechazado la oferta de Dios, podía haber salido para otro lugar a conseguir empleo. Dios puso a Adán en el mejor lugar de la tierra, no como un esclavo sin identidad y sin digna remuneración, sino como su personal de confianza. Adán era señor de la tierra en representación de Dios Todopoderoso, como regente, como virrey. Y podemos ver que Adán aceptó la oferta de Dios.

Génesis 2:15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 2:17 más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. 2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 2:19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.

Existe un detalle especial en el vers. 19, que dice: "...y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar..."esta frase implica que Dios estaba de acuerdo con Adán de poner su propia iniciativa y juicio sobre cómo llamar a los animales. Dios no le dio a Adán etiquetas con los nombres de los animales y que fuera uno por uno colocando en la frente de ellos estas etiquetas. No, el hombre tenía libertad para administrar su labor de la mejor manera y vemos que Dios aprobó lo que hizo Adán: "...y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre." Porque Adán fue obediente al propósito de Dios. Esta es la cualidad necesaria para cualquier mayordomo. Debe ser obediente a lo que su amo le mande. En la Biblia, vemos que José, el hijo de Jacob y Eliezer el anciano mayordomo de Abraham llegaron a ser hombres notables porque eran obedientes. La mayordomía bíblica requiere hombres y mujeres obedientes al llamado y la labor encomendada por Dios. El apóstol Pedro dice: Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 1 Pedro. 4:10. Los buenos administradores son obedientes al Señor. Aquí tenemos que poner un alto y preguntarnos como hijos de Dios, ¿soy acaso un mayordomo obediente al Señor? ¿Estoy cuidando de mi trabajo, mi familia y mi vida personal para la gloria de Dios?

Conclusión

Juan 1:12 Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Romanos 8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Adán al igual que cada hijo de Dios, aquellos que ahora poseemos esa virtud, hemos sido recreados para administrar sus bienes, estos bienes no solamente son dinero, sino familia, vida personal, tiempo, etc, Él es el único Señor de todo y es un privilegio poder participar en la administración de Sus recursos. Hacerlo con obediencia traerá grandes beneficios para toda la familia y el honor de ser reconocidos por parte de Dios.

Pastor: David Bayuelo E.
Febrero 14 de 2016

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