Descubriendo nuestra tibieza

Descubriendo nuestra tibieza - Apocalipsis 3:14-21Escuchar audio de esta predica Apocalipsis 3:14-21. Hay que pasar este texto por nosotros mismos antes de poder aplicarlo a alguien más, de hecho el solo escucharlo creo que la reacción inicial más propicia es hacernos temblar. Esta es la última carta escrita a las iglesias de Asia Menor y en particular a la que se halla en la ciudad de Laodicea, una iglesia cuyo distintivo fue su tibieza. No se sabe con certeza quién fundó esta iglesia y se ha especulado que pudo ser Epafras ya que él es reconocido como el fundador de la iglesia de Colosas que quedaba muy cerca de esta ciudad. Por su posición geográfica esta alcanzó un gran desarrollo ya que era paso obligado llevándola a un nivel mucho más alto en todo aquello que tenía que ver con sus negocios, así que si había algo que la distinguía era su prosperidad. La manera como esta prospero fue a través de la venta de lana fina de color negro, además la ciudad tenía una escuela de medicina que había desarrollado un colirio especial para los ojos capaz de sanar ciertas enfermedades oculares. La razón por la cual es interesante mencionar esto es porque mucho de lo que se movía en esta ciudad estaba impregnado en aquellos que habían sido influenciados y ahora hacían parte de la iglesia, siendo una ciudad autosuficiente los que ahora se hallaban en la iglesia expresaban la misma condición.

Apocalipsis 3:14. Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: 15Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. 17Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. 18Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. 19Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. 20He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. 21Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. 22El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Esta carta posee un remitente en este caso es el Señor Jesucristo quien se distingue como: "Él Amen, El Testigo fiel y verdadero, El principio de la creación de Dios" y esto claramente hace más serio el mensaje que se quiere impartir, de hecho cuando revisamos el mensaje hallamos que esta es la única iglesia de la que el Señor Jesús no tiene nada bueno que decir. "Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca" Estas son palabras duras. Medicamente el agua tibia se utiliza en personas intoxicadas para inducir el vómito, así que el Señor Jesús está utilizando una metáfora muy real de lo que el agua tibia puede causar.

Macartur dice: Algunos iglesias hacen al Señor llorar, otras lo hacen irritarse, pero la iglesia de Laodicea lo hizo vomitar.

En esta metáfora la gente caliente, es gente vibrante, gente con una fe creciente, gente en la que se puede ver el carácter de Cristo, gente en la que se puede ver el fruto del espíritu, gente donde se puede descubrir la humildad y la mansedumbre de Cristo. Por otro lado la gente fría representa a aquellos que están muertos en sus delitos y pecados, gente que no ha nacido de nuevo, gente que está completamente ciega frente a su realidad espiritual, gente que no ha entregado su vida a Cristo, gente que pueden oír un sermón y solo catalogarlo como bonito pero que no tiene la capacidad de entenderlo o convertirlo en revelación para su vida. Esa gente no tiene interés en la Palabra, no tiene interés en la iglesia, no tiene interés en la obra de Cristo.

Pero aquí hallamos una tercera categoría: Gente que se identifica con la fe cristiana, hace cosas de gente caliente; viene a la iglesia, ora, lee la biblia, hace su devocional, memoriza incluso la biblia, pero la formación del carácter de Cristo no se ve en ellos, ellos hablan de cambios pero ellos no cambian, nos hablan de la Palabra, pero no la consumen, son gente que dicen pero no hacen.

Nosotros debemos entender que:

1. Mis obras externas son lo que aparentemente yo soy, pero el carácter es el que me va a dar mi verdadero peso.

Apocalipsis 3:15-16 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca"

Las obras es lo que los hombres valoran, la fe es lo que Dios pone a pesar, de hecho las personas tibias son más difíciles de ser renovados para transformación porque se auto avalúan según sus obras y siempre salen bien librados, así que no ven razones por las cuales deban cambiar. Estas mismas personas escuchan un mensaje y nunca creen que estos sean para él y si es un mensaje de santificación ni siquiera lo escuchan porque creen que están por encima de esto. El todo el tiempo está viendo el pecado del otro, pero él no puede ver el suyo y ve a los demás por debajo de su espiritualidad, él tiene los ojos abiertos pero tiene el corazón endurecido.

Lucas 18: 9A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: 10Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 11El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 13Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 14Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Los fariseos encajaban perfectamente en esta definición, Judas podía llenar esa definición, Diotrefes a quien Juan describe en su tercera Epístola podía llenar esa definición.

¿Estoy yo descrito aquí?

Si tú eres caliente vas a hallar valor e interés en todo aquello que Dios te sirve, sabrás que siempre hay algo en la Palabra que Dios lanza para que sigas creciendo y antes de mirar hacia tu lado miraras hacia adentro para dejar a Dios y su Palabra obrar.

2. Una característica del tibio es la autosuficiencia que lo hace sentir superior a otros.

Apocalipsis 3: 17Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

Así que la autosuficiencia me va a llevar a decir: "Yo no necesito ese mensaje, eso está por debajo, ya yo sé, ya yo conozco" Cuando en la realidad lo importante no radica en si lo conocemos o no lo conocemos, sino en si lo aplicamos, si lo vivimos, si es parte ya de nuestro carácter.

Los autosuficientes son los más difíciles de transformar humanamente hablando, de hecho los fariseos que guardaban este prototipo fueron prácticamente inalcanzables. Al parecer lo que estaba pasando con la iglesia de Laodicea es que sus miembros pensaban que su prosperidad material era sinónimo de su prosperidad espiritual y eso es lo que muchos creen en el evangelio de la prosperidad y no hay nada que este más lejos de la realidad. Ahora el peor problema de Laodicea no era su autosuficiencia sino su indiferencia y su ignorancia de su problema. Si yo tengo orgullo, mi verdadero problema es mi indiferencia y mi ignorancia de mi orgullo. Es por esto que Cristo les explicara cuál es su verdadero problema de forma comparativa: Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes (Ignorancia) que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. En otras palabras es tener una imagen de sí mismo que no corresponde con la realidad. Y Jesús lo que está diciéndole es: "Tu eres digno de lástima, porque te crees superior y no lo eres, porque te crees capas de reprender y tú eres reprensible" en otras palabras eres: Pobre (Nos creemos algo que no somos), ciego (Ceguera selectiva) y desnudo (Porque Dios puede ver la verdad de lo que hay en nuestras vidas).

3. Jesús va a hacer una recomendación para resolver el problema de la tibieza espiritual.

Apocalipsis 3: 18Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

Jesús lo que les está recordando es que nada de la riqueza material de la ciudad les podía comprar a ellos algo de valor real, lo que tú necesitas no lo puedes comprar en el mercado de la ciudad tú tienes que venir y comprarlo de Mi. Que tiene que comprar: Oro refinado y esto hace parte de la obtención de una fe genuina que muchas veces se forma a través de la tribulación. Recordemos que esta nunca va a faltar porque hace parte del currículo de Dios para nuestras vidas. Esta siempre será necesaria para probar mi carácter, para pesarlo y conocer su verdadero estado y lo más interesante es que cuando esta verdadera fe está en mi vida, entonces Cristo dice: "Ahora si tiene algo de verdadero valor".

Vestiduras blancas: Estas corresponden con aquello que Cristo nos dio en la Cruz del calvario para que nadie más nos condene, el cubrió para siempre nuestra desnudez y quito nuestra vergüenza, no son mis obras la que me cubren, es abandonar mi autosuficiencia y vivir la verdadera santidad que me procuro Cristo.

Colirio: Jesús está diciendo: Tú necesitas de mi unción y mi palabra que te dejan ver tu realidad para que no te auto engañes creyéndote rico y sin necesidad de ser transformado, sino que yo necesito a través de una verdadera relación seguir haciendo la obra en ti hasta el día que yo venga o te llame a mi presencia. Por tanto Cristo los invita metafóricamente a comprar cosas de Él.

Conclusión

Aquí hallamos la consolación.

Apocalipsis 19. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

Yo diría que a ninguno de los que estamos aquí nos atrae o nos agrada la disciplina, pero claramente este pasaje nos está demostrando que debemos sentirnos agradados con ella porque no es más que una muestra maravillosa del amor de Dios. Cuando estemos frente a ella lo que debemos decirle al Señor es: "Gracias por amarme"

Hebreos 12: 5B Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; 12:6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. 12:7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 12:8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. 12:9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? 12:10 Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. 12:11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Lo que nos toca a nosotros: sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

Consejos prácticos para salir de la tibieza espiritual.

1. Leer y meditar la palabra y lo que estoy escuchando debo aplicármelo.

2. Debo tener una vida de oración, para que Dios abra mis ojos y pueda ver mi realidad.

3. Yo necesito mantenerme en un continuo arrepentimiento.

4. Debo congregarme.

5. Yo necesito aplicar mis dones y talentos.

6. Necesito rendir cuentas. (Estar sujeto, dejar que mi autoridad me pueda decir lo que está mal en mi sin molestarme)

Mira lo que pasa con los que son celosos y se arrepienten. 20He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. 21Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. 22El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Pastor: David Bayuelo E.
Abril 1 de 2016

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