Como Hijo si peco ¿Qué hago?

Como Hijo si peco ¿Qué hago?Escuchar audio de esta predica 1 Jn 2:1: Mis queridos hijos, les escribo estas cosas, para que no pequen; pero si alguno peca, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre. Es Jesucristo, el que es verdaderamente justo.

La Biblia nos enseña que todos aquellos que hemos nacido de nuevo pasamos a ser parte de la familia de Dios en calidad de hijos, esa es la posición que adquirimos dentro de este vínculo filial, donde Dios es nuestro Padre, su Hijo es el camino o la conexión a este vínculo y el Espíritu Santo es mi ayudador para vivir acorde con la voluntad del Padre.

Además nos muestra como un hijo debe conducirse día a día caminando en comunión con Él, a pesar de eso, observamos que nuestra comunión se trastoca por los obstáculos llamados "pecados" y que como hijos no enfrentamos como la Palabra dice.

Gracias a Dios por su Palabra que nos enseña a resolver y enfrentar esos "pecados" para establecer una solución de raíz para retomar y mantener una comunión permanente con nuestro Padre.

1 Juan es una carta familiar escrita por el Padre a sus hijitos. Esta palabra "hijitos" es una palabra muy tierna. Más que para mostrar nuestra posición como "hijos de Dios", resalta la cercanía a nuestro Padre al ser "renacidos" en Él y la importancia de tener comunión con nuestros hermanos en Cristo, lo uno depende de lo otro.

El título de esta enseñanza es como hijo si peco ¿Qué hago?

Juan en los primeros versículos nos dice todo lo relacionado con la Palabra de Vida, lo que ha oído, lo que ha visto y lo que ha palpado tocante al Verbo de vida, por lo tanto él testifica y anuncia su comunión con el Padre y el Hijo y desea dárnoslo a conocer para que seamos partícipes junto con el de esa comunión.

Lo que el apóstol desea es compartir su experiencia con nosotros para que podamos tener esa misma experiencia y sea una realidad el gozo en nuestras vidas, por tanto hoy nos habla a ti y a mí.

Qué significa tener comunion con el padre y con nuestros hermanos en cristo

1 Jn 1:3-7: Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido. Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

La palabra comunión en el texto leído aparece 4 veces y nos dice la manera de como tener comunión con nuestros hermanos en Cristo y con Dios Padre.

La palabra "comunión", proviene del griego KOINONIA que quiere decir: participación mutua, tener algo en común con otros, compañerismo, una sociedad. Es más que una actividad social (jugar, comer, compartir) aunque esto no está mal, a lo que Juan apunta es que seamos participes junto con los apóstoles de esa comunión en el obedecer y andar en conformidad con la vida que la Cabeza de la iglesia demanda, es decir, compartir de las riquezas del Señor, esto lo hacemos en los servicios de la iglesia, en la adoración, por medio de las ofrendas, en tiempo oración, cuando tomamos la Cena, cuando estudiamos la Palabra de Dios, cuando tenemos tiempos de compañerismo en los hogares.

La primera iglesia tenía nos da ejemplo de tener comunión Hch.2:42 nos dice: Todos los creyentes se dedicaban a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión fraternal, a participar juntos en las comidas (entre ellas la Cena del Señor), y a la oración. Entendían y la pusieron en práctica este concepto, ya que ellos formaban una comunidad.

Para tener comunión con el Padre debes conocerlo a Él

Jn 14:9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

Para tener comunión con nuestros hermanos en Cristo debemos obedecer sus mandamientos en amor y gozo.

La Palabra nos enseña cómo debe ser esta comunión:

  1. Amándonos los unos a los otros. (Romanos 12:10)
  2. Sirviéndonos por amor los unos a los otros. (Gálatas 5:13)
  3. Sometiéndonos los unos a los otros. (Efesios 5:21)
  4. Soportándonos unos a otros. (Colosenses 3:13)
  5. Enseñándonos y exhortándonos unos a otros. (Colosenses 3:16)
  6. Perdonándonos unos a otros. (Colosenses 3:13)

Es el deseo del Señor que cada uno de sus hijos tenga comunión con Él. En la misma manera como los padres establecen lazos de amor y comunión con sus hijos, así el Señor desea tener comunión íntima con los suyos, pero como pasa en nuestras familias naturales hay algo que obstaculiza esa comunión, veamos que es.

¿Cómo hijos que obstaculiza nuestra comunión con el padre?

1 Jn 5-10: 5 Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

Como hijos de Dios somos salvos en camino al cielo pero algunos vamos en segunda clase porque no está disfrutando es comunión, esa Koinonía de la cual venimos hablando en relación con nuestro Padre.

Las preguntas para hacernos entonces son:

¿Y porque voy en segunda clase? ¿Qué es lo que me impide estar en primera clase como debe ser en mi comunión con mi Padre? ¿Cuál es ese obstáculo?

Vivimos en una generación que no le gusta la palabra pecado, la consideran pasada de moda, el único pecado hoy es llamar al pecado pecado, lo queremos llamar de cualquier otra cosa, lo llamamos un error, un malentendido, un desliz, la expresión eso fue en un abrir y cerrar de ojos, yo no sabía, entiéndame necesitaba sacar esto de mi corazón y por esto actué así, pero lo cierto es que Jesús no murió por errores, por malos entendidos El murió por el pecado

Hay una sola respuesta a las preguntas anteriores y es reconocer el pecado que hay en nuestra vida

Así que debemos reconocer el pecado como pecado, Dios solo perdona el pecado, Dios no perdona equivocaciones, pero si dice que su pecado es una equivocación entonces no lo está confrontado, hay que verlo como es, pecado.

V6: Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad 7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

Como hijos que hemos cometido pecado aquí es donde entra la confusión de cómo enfrentarlo. De lo que habla Juan es del perdón de pecados y de la limpieza diaria de nuestros pecados, no es un asunto de juicio. Dios no está tratando con nosotros como juez, sino que nos trata como un Padre, este es la manera como un padre trata con su hijo v.3: Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.

Juan aquí no está hablando del perdón judicial o legal sino del perdón paternal tal y como El señor Jesús nos enseñó orar en la oración modelo del Padre nuestro: perdónanos nuestras deudas Mt 6:12.

Como hijos tenemos comunión con el Padre de dos maneras:

Hay relación filial: v6: Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad.

Si yo le preguntara algunos de ustedes por su familia muy seguramente me darían su apellido con el vínculo que los une a ella, ahora por más que usted quiera desligarse de su familia no podría hacerlo, aun si se quitara el apellido usted sigue siendo el hijo de su padre, no importa lo que haga usted sigue siendo hijo de su padre.

Al ser salvos nacen en la familia de Dios, nunca jamás podrán salir de la familia de Dios, ¿entienden? son hijos, pero si desobedecen al Padre, entonces es un asunto de ·Comunión: ser hijos es para siempre, la comunión cambia. Usted nació siendo hijo de su padre, esta relación filial la tendrá por la eternidad, nada cambiará lo que sucedió en el momento en que fue concebido y nació en su familia, pero a veces sucedía que su padre decía que hiciera esto o aquello y usted hacia o no hacía, lo contrario a lo que debería haber hecho y ¿Qué sucedía? Usted seguía siendo hijo pero la comunión cambiaba, como padre aplicaba la corrección o la disciplina, aunque no nos gustara, la biblia dice: Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados He.12:11 y Dios como un Padre amante disciplina a los que recibe, así que, como hijos es para siempre, comunión eso depende de si estamos obedeciendo o no la instrucciones del Padre.

Así que una cosa es ser hijo y otra comunión.

¿Cómo hijos como reponemos nuestra comunión con el padre?

Nosotros como hijos eventualmente tropezaremos y pecaremos. Lo que nos hace diferentes a lo que éramos antes, a lo que éramos sin Cristo (antes de ser convertidos), es que tenemos una nueva naturaleza. Nos molesta pecar. No queremos pecar. Pero ¿qué sucede cuando peco? ¿Debo ser salvo otra vez? ¿Es eso lo que la Biblia enseña? En ese caso, no tengo seguridad y en un sentido estoy peor que los que son del mundo. Al menos los que están en el mundo no están siendo atormentados por tener una conciencia de pecado. Como creyentes, el pecado no es nuestro foco de atención.

Hebreos 10:2: nos dice que a través del sacrificio de Jesucristo el creyente no debería de tener más conciencia de pecados. En otras palabras el pecado no debería ser el foco de atención en nuestras vidas; sino que Dios debe de ser nuestro foco de atención en nuestras vidas. Para esto tengamos en cuenta estos puntos:

A) El pecado debe ser expuesto a la luz.

1 Jn 1:6, 8, 10:6 Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; 8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

Estos tres versículos empiezan con las mismas palabras "si decimos" esto habla de gente que de alguna manera niega su pecado, es como si el apóstol Juan estuviera en una reunión y escuchara lo que se dice una cosa cuando lo contrario es lo que hacen. Por lo tanto es una mentira, que evolucionando así:

Cuando un hijo de Dios tiene pecado a menudo empieza a mentir a otros v6. Lo que sucede es esto un hombre, mujer, niño, joven, maduro, anciano han sido renacidos, su pecado ha sido perdonado y olvidado, perdonados, pero comete acciones de pecado y vienen a la iglesia adora, sirve, trae, su biblia, dice amén, diezma y ofrenda, las personas le saludan y le preguntan cómo estás? Y él dice bien, y sabe que está mintiendo, pero ahora está mintiendo a otros porque no ha confesado su pecado, saben que su corazón no está bien con el Señor pero no quieren que la persona que está a su lado lo sepa, que otros lo sepan y muchos ahora están se encuentra en esa condición

Y actúan como que todo está bien. Hay que admitirlo.

V8 si repiten una mentira una y otra vez van a creerla, van a empezar a decir, si es verdad, estoy bien, empiezan a disculpar su pecado y a engañarse, se convierten en esquizofrénicos espirituales, se mienten a sí mismos, ese es el camino a la depresión y colapso mental.

V10 Ahora se está en conflicto con Dios y estamos mintiéndole, el Espíritu Santo nos dice que eso es pecado pero nosotros estamos diciendo que no, así que Dios es mentiroso, por lo que siguen ocultando el pecado y esa es la cosa más peligrosa que podemos hacer ocultarlo, decir a otros a nosotros mismo, y a Dios que estamos bien, que no hay pecado en nuestras vidas.

Lo que debemos hacer es exponer el pecado a su L-U-Z no para condenarlos, no para hacerlos sentir mal, no, es para que estén en comunión con Dios, que salgan gozosos, dando alabanzas a Dios porque están absolutamente lavados y limpios que tiene comunión con el Padre y con los demás. Al exponer el pecado a la luz lo que ella hace es exponer lo que está mal, entre más cercano este un objeto a la luz más obvia son sus imperfecciones, si ustedes quieren saber si hay pecado en sus vidas parecen en la luz, digan Espíritu Santo examíname porque solo Él les convencerá si hay pecado de aquel que está impidiendo y deteriorando su comunión con el Padre, porque él nos convencerá legítimamente, nos mostrara aquello que aún no ha sido confesado y limpiado, en cambio el diablo nos acusa ilegítimamente, lo el que hace es traer a la memoria aun los que ya han sido perdonados. La biblia nos enseña que los pecados que han sido perdonados han sido olvidados para siempre porque Dios es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad v9.

B) Debemos confesarlo al Señor.

1 Jn 1:9. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Hay que confesar nuestro pecado. La palabra confesar viene de la palabra griega HOMOLEGEO sig. Decir la misma cosa, la confesión de pecado no es tan solo admitirlo, es estar de acuerdo con Dios, es decir lo que Dios dice de ese pecado, es admitirlo específicamente. Cuando se le entra algo a su ojo usted inmediatamente le dice a alguien por favor me ayudas con este sucio en el ojo que me irrita.

La palabra confesión está en tiempo presente, por lo tanto hay que hacerlo de inmediato, no posponerlo para el fin del día o para el fin de semana. Es decirlo "Señor esto no lo hice bien", "Señor fue mala mi actitud", "perdóname" "límpiame".

Mucho de nosotros vivimos nuestra comunión con el Padre como cuando se sube a una montaña rusa, y usualmente estamos más abajo que arriba, más en valle que la cúspide de la montaña, bajémonos de esa montaña rusa y comencemos a vivir una vida llena del Espíritu. Los sube y baja- baja y sube esa no es la vida llena del espíritu.

La vida llena del espíritu, victoriosas no es vivir sin ninguna tentación, sin ningún fracaso, sin ninguna falta, todos pecamos; mas esta es la vida victoriosa aprendemos las verdades de su palabra subimos a la loma y nos ponemos a paz con Dios caminamos en la luz y cuando caminamos en la luz en el momento que pecamos el ES nos dice has hecho mal y en ese momento ¿Qué hacemos? Pues lo confesamos, esta es la vida llena del Espíritu, así nos mantenemos en lo alto.

CONCLUSION

El Pastor Jhon Romick dijo: Jesús rompió la cerca del pecado para que no armemos barreras que nos impidan entrar a la presencia de Dios.

Y esta es la confianza que tenemos al confesar nuestros pecados que Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, de lo contrario sería mentiroso y tramposo, infiel e injusto, Él es fiel y justo porque por estos pecados Jesús murió y su sangre nos limpia. Lo que Él limpio no lo llames común ya han desaparecidos y nunca más pueden ser usados en contra nuestra. Oremos.

Pastora: Myriam Vargas
Mayo 1 de 2016

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