En su nombre hay provisión

En su nombre hay provisión - Filipenses 4:19Escuchar audio de esta predica Filipenses 4:19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Hay una historia en la Biblia que bien podríamos decir que describe perfectamente el tema que hoy deseo tratar, la hayamos en el libro de segunda de Reyes en el capítulo 4: 1 - 7 Cierto día, la viuda de un miembro del grupo de profetas fue a ver a Eliseo y clamó: —Mi esposo, quien te servía, ha muerto, y tú sabes cuánto él temía al SEÑOR; pero ahora ha venido un acreedor y me amenaza con llevarse a mis dos hijos como esclavos. 2 —¿Cómo puedo ayudarte? —Preguntó Eliseo—. Dime, ¿qué tienes en tu casa? —No tengo nada, solo un frasco de aceite de oliva —contestó ella. 3 Entonces Eliseo le dijo: —Pídeles a tus amigos y vecinos que te presten todas las jarras vacías que puedan. 4 Luego ve a tu casa con tus hijos y cierra la puerta. Vierte en las jarras el aceite de oliva que tienes en tu frasco y cuando se llenen ponlas a un lado. 5 Entonces ella hizo lo que se le indicó. Sus hijos le traían las jarras y ella las llenaba una tras otra. 6 ¡Pronto todas las jarras estaban llenas hasta el borde! —Tráeme otra jarra —le dijo a uno de sus hijos. —¡Ya no hay más! —le respondió. Al instante, el aceite de oliva dejó de fluir. 7 Cuando ella le contó al hombre de Dios lo que había sucedido, él le dijo: «Ahora vende el aceite de oliva y paga tus deudas; tú y tus hijos pueden vivir de lo que sobre».

Mientras hubo vasijas que llenar, el milagroso chorro de aceite no ceso, y sólo se detuvo cuando ya no hubo más cántaros que lo recibieran. El profeta no pronunció una sola palabra para detener el proceso multiplicador, y el Señor no puso ningún límite al prodigio de abundancia. La pobre viuda no se vio restringida en Dios, sino en su provisión de tinajas vacías. Ninguna cosa en este mundo pudo reducir el flujo de aceite. Sólo la ausencia de recipientes para guardarlo, detuvo el flujo al instante. Las vasijas escasearon primero que el aceite; nuestros poderes receptores se agotarán primero que el poder proveedor de Dios. En otras palabras nuestra fe en el nombre de Jesús jamás estará por encima de la abundancia dispuesta por Dios para nuestras vidas.

1. Toda la abundancia de lo que fue sujeto en su nombre se halla en el poder de su sacrificio.

Juan 19:30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

JEHOVÁ YIREH; era un nombre que representaba los grandes atributos de Dios en el orden del antiguo testamento, su significa es Dios vera o proveerá. Cuando Dios proveyó el cordero en remplazo de Isaac representaba a Cristo y ese cordero que se hallaba trabado simbolizaba que toda provisión vendría a través del cordero sin mancha y sin pecado, el que había sido inmolado desde el principio de la creación. Dios estaba lanzando una revelación y era que en Cristo no nos faltaría ninguna cosa, su sacrificio sería completo.

Nosotros debemos tener conciencia que somos sus obreros y el nunca dejara de proveer para los que son suyos. Ante cualquier necesidad dígale a Dios que Él es suficiente para usted. Yo no puedo hablar de necesidad aunque mis ojos lo vean, yo debo hablar de provisión porque tengo a Cristo y Él es suficiente para mí y Dios honrara su Palabra y se apresurara para colocarla por obra. No hay necesidad de que hablemos con más nadie, con el Señor es suficiente. Porque cuando usted le cuenta a alguien es porque está diciendo que necesita de algo o de alguien más. Génesis 22:13 Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 22:14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.

Éxodo 15:23 Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. 15:24 Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? 15:25 Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó.

Una vez más estamos viendo la obra de Jesucristo a través del árbol que representa la cruz, la gran provisión, una vez más vemos al Señor convirtiendo algo malo en algo bueno, la Palabra no nos dice que pasaremos por cosas malas, pero si nos garantiza la victoria, nos enseña como crecería nuestra fe, como la emplearíamos, nuestra fe crece en la medida en que tenemos la comprobación del amor de Dios a través de la obra redentora de Jesucristo.

Las gafas de Sam. Esto habla mal de un Padre. 1 Timoteo 5:8 porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.

No nos debe quedar dudas de que Dios es un Padre responsable con los suyos, no nos debe quedar ninguna duda que desde que nos trajo a este mundo veníamos con un pan bajo nuestro brazo.

2. La provisión de Dios no está limitada en su nombre, sino en nuestro conocimiento.

Una muy buena pregunta para hacernos es: ¿que representan las vasijas que hallamos en el libro de Reyes? Y una buena respuesta es nuestra fe y recordemos que el tamaño de esta se halla determinado por el conocimiento o la revelación que poseemos de Dios.

Oseas 4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Versión al día; Mi pueblo fue destruido por que no me conoce a mí y es todo por culpa de ustedes sacerdotes.

Tremenda culpa que debemos cargar los pastores que predicamos de Cristo y no enseñemos a vivir una vida en abundancia, porque Él vino para que tuviéramos vida y vida en abundancia, en otras palabras; que nos pudiéramos servir un emparedado de pernil, pero con bastante pernil. Se dan cuenta que a los sanguis últimamente les agregan muchas cosas, porque un pernil es más costoso que un tomate. El pernil es más costoso que la lechuga, así que cuando le meten todas esas cosas yo me estoy comiendo finalmente es una ensalada y no un sanguis de pernil.

Acá dice que el pueblo no le conoce por que los sacerdotes han reusado el conocer a Dios. Lo que ellos están diciendo es: Recordemos el capítulo 4 de Hechos "Es evidente que hay poder en el nombre de Cristo Jesús, pero no vamos a permitir que lo divulguen, no hablen más en ese nombre" Así que ellos mismos estaban reusándose a conocerlo, conocer a Dios es conocerlo de primera mano, no es porque nadie no los dijo, no porque te lo aprendiste de memoria, es vivir en constante manifestación de su presencia, es vivirlo a través de experiencias personales, por eso es que Romanos 12: 2 nos dice: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis (No es solo saberla, sino comprobarla) cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Hay quienes impiden que Su gracia se exprese plenamente. (Cuidado con las malas doctrinas)

La voluntad de Dios no es agradable si a ti te falta algo, si tú estás enfermo, si estás perdiendo a tus hijos. Debemos entender que es conocer a ese Dios que es nuestro protector, nuestro sustentador, si habitamos bajo su abrigo y moramos bajo su sombra, nada nos puede faltar. La Palabra nos dice en Salmos 112 En la casa del justo hay vienes y riqueza y no tiene temor a malas noticias y gobierna todos sus asuntos con la sabiduría de Dios. Es importante ver lo que Dios le dice a los sacerdotes: "ustedes mismos han reusado conocerme, por lo tanto yo me rehusó el que ustedes sean mis sacerdotes. Es imposible que Dios pueda saciar su iglesia, si desconocemos en que nombre recibimos la provisión y que tan abundante es.

Dios está diciendo que quiere que le conozcan y si no le conocemos vamos a padecer, si nuestros hijos no le conocen van a padecer y pueden perecer. Oseas 6:6 Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos. En otra versión nos dice: Yo no quiero sus sacrificios, yo quiero su amor, yo no quiero sus ofrendas, yo quiero que me conozcan a mí. Ese Dios tan grande que los serafines se tapan sus ojos, desea que nosotros le veamos, Él es nuestro Padre y quiere que experimentemos las cosas grandes que hizo por nosotros.

Con frecuencia nuestra incredulidad limita el Nombre del Santo de Israel. Nada obstaculiza tanto la gracia, como este vicio. Dice la Palabra que: "No hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos." La incredulidad declara que es imposible que salga más aceite de la vasija, y por tanto, se niega a traer más vasijas.

El vivir lo que la Palabra establece sin restricciones y justificaciones es prueba de nuestra credulidad. 2 Corintios 9:6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 9:7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. 9:8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

3. En el Nombre de Jesús hay tal suficiencia que siempre excederá mucho más la consideración que tenemos de nuestra necesidad.

Juan 6:11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. 6:12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 6:13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

Esto es cierto en referencia a nuestras circunstancias providenciales. Entre tanto tengamos necesidades, tendremos provisiones, y encontraremos que nuestras necesidades se agotan mucho antes que la generosidad divina. En el desierto caía más maná del que las tribus podían comer, y corría más agua de la que los ejércitos podían beber, y mientras estuvieron en tierra desértica y requirieron de esta provisión, se les otorgó de continuo. Cuando llegaron a Canaán y se alimentaron del fruto de la tierra, las provisiones especiales cesaron, pero sólo hasta ese momento. De la misma manera, también, el Señor alimentará a Su pueblo hasta el día que estemos con Él, cuando ya nos las necesitemos más.

Sin duda, en la dispensación de riqueza y de otros talentos a Sus siervos, el Señor considera sus capacidades. Si tuvieran más vasijas, tendrían más aceite. En su nombre tendremos todo lo que podamos absorber: todo lo que realmente necesitamos, todo lo que vayamos a emplear con seguridad para Su gloria, todo lo que ministre para nuestro bien, Dios lo verterá de Su plenitud inagotable, y sólo cuando ve que los dones serían desperdiciados al convertirse en cosas superfluas, o en responsabilidades abrumadoras, o en ocasiones de tentación, Él restringirá Su poder, y el aceite cesará. Puedes estar seguro que la dadiva de Dios se mantendrá a la par de nuestra verdadera capacidad.

Hay quienes nos preguntamos por qué no tenemos más, incluso nos comparamos con otros. Lo que debe quedarnos claro es que la Palabra nos dice que Dios no hace acepción de personas por lo tanto lo que poseemos o no, solo depende de nuestra capacidad y no de que en Él los recursos sean limitados o repartidos de manera no equitativa.

En nuestro Señor Jesús habita toda plenitud, y, puesto que no necesita gracia para Sí, está almacenada en Él para brindarla a todo creyente. Nos dice Juan que: Los santos confiesan a una voz: "De su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia." El límite de Su flujo es nuestra capacidad de recibir, y ese límite con frecuencia está reducido por nuestras estrechas oraciones: "No tenemos lo que deseamos, porque no pedimos en su Nombre, o porque pedimos mal." Si nuestros deseos fueran mayores, nuestras raciones serían de mayor tamaño.

Conclusión

Dejamos de traer vasijas vacías, y por tanto, el aceite cesa. No vemos suficientemente nuestra necesidad de Dios, y por tanto, no estiramos nuestros anhelos. Deberíamos tener un corazón insaciable para Cristo, un alma más codiciosa: entonces correrían ríos de aceite hacia nosotros, y estaríamos llenos con la plenitud de Dios.

El orgullo tiene el poder para cortar el suministro del aceite provisto en el Nombre de Jesús. Que el Señor nos libre de la influencia de la arrogancia. Porque en esta se halla el poder de convertir un Edén en un desierto. La pobreza del alma conduce a la plenitud, pero la seguridad de la carne produce escases. El Espíritu Santo se deleita en consolar a todo corazón hambriento, pero el alma llena desprecia todo lo que hay en su Nombre. Estemos seguros de esto, que hay abundancia de gracia que puede ser obtenida entre tanto tengamos hambre y sed de ella, porque jamás un corazón dispuesto padecerá de necesidad, mientras traiga una vasija vacía.

Pastor: David Bayuelo E.
Junio 12 de 2016

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