En el nombre de Jesús hay Salud

En el nombre de Jesús hay Salud - Isaías 52:1-2Escuchar audio de esta predica Hemos visto a lo largo de estos domingos, la gran herencia que tenemos en el nombre de Jesús y como en este nombre hay plenitud, hay agradecimiento, hay provisión y hoy vamos a ver que en el nombre de Jesús hay salud.

Tal vez si hay algo a lo que le hemos cedido terreno en nuestras vidas es a la enfermedad, seguramente que cuando somos aquejados por algún virus o alguna infección, lo primero que se nos viene a nuestra mente es el nombre del medicamento que creemos eficaz para aliviarlo; pero cuando las cosas se complican y las enfermedades van adquiriendo un tono de "mayor gravedad", la emoción más lógica es el miedo; de hecho hoy en día enfermedades como el cáncer han tomado un protagonismo en nuestros días, que nos lleva a un nivel de nerviosismo que ni siquiera queremos nombrarla, porque inconscientemente asociamos esto con la muerte.

Por esto hoy vamos a estudiar que en el nombre de Jesús tenemos autoridad sobre la enfermedad, independientemente de cómo se llame. Esto es una realidad, pero hoy vamos a ver con mas detalle que usted como creyente puede ejercer total autoridad sobre las dolencias y vivir siempre gozoso con salud, pero sobre todo en confianza en el nombre que es sobre todo nombre.

Enfermedad: Hebreo – Miseria Dolor y Quebranto

1. En Jesús tenemos el cumplimiento de la Palabra de Dios

En el Antiguo Testamento, Dios a través del profeta Isaías lanzo grandes promesas de esperanza para su pueblo, pero en el capitulo 52 hay algo maravilloso

Isaías 52:1-2. Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa; porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo. Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion.

Hoy es un día para despertar si hemos estado dormidos, si aún seguimos vistiendo ropas viejas (vestiduras – nuevo pacto) es tiempo de vestirnos de poder porque el cumplimiento de la promesa vino para nosotros en Cristo Jesús

También el profeta dice que vendría el tiempo de soltar las ataduras de nuestro cuello y ese tiempo llegó con Cristo y hoy nosotros tenemos el privilegio de tomarlo, vivirlo y de disfrutarlo.

Después de las cosas que el profeta Isaías había hablado para el pueblo de Dios cautivo, empieza a hablar de lo que vendría a hacer el siervo de Dios y dentro de esas cosas se habló de nuestras enfermedades.

Isaías 53:4-5. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

En este momento fue lanzada la promesa de la Palabra de Dios para con su pueblo, que Él cargaría nuestras enfermedades y que por su llaga seríamos sanados.

Y el cumplimiento de la promesa efectivamente llegó en Cristo Jesús.

Mateo 8:16-17. Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

Pues bien así como la promesa de un salvador se cumplió, en Cristo nuestra sanidad y el cumplimiento de nuestro propósito con plenitud en la salud es también una promesa de Dios cumplida para nosotros.

Un aspecto muy importante que encontramos en este texto, además del cumplimiento de la promesa de Dios, tiene que ver la frase "y con la palabra echó fuera a los demonios".

El hecho de haber echado los demonios fuera y haber sanado a todos los enfermos CON LA PALABRA, nos muestra algunos aspectos de la aplicación de la Palabra a nuestra vida, esto tiene que ver con EL MENSAJE DE DIOS ENTREGADO CON SU AUTORIDAD Y HECHO EFICAZ CON SU PODER

En conclusión vemos el mensaje de Dios.

2. En el nombre de Jesús tenemos autoridad sobre la enfermedad

Sobre este episodio en el ministerio de Cristo tenemos otro punto de vista que nos lo da Lucas, y que afirma que Cristo no sólo vino a cumplir la promesa echa por Dios sino que también vino a mostrar ejemplo de la autoridad.

Lucas 4:40-41. Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo.

Tal vez nos hemos acostumbrado a convivir con la enfermedad y en algunos casos hasta tenemos una droguería en nuestra casa, porque hemos puesto nuestra confianza en los medicamentos y no en el poder del nombre de Jesús.

En la enseñanza del viernes, el Señor nos mostraba a través de su palabra como la identidad, la comunión y el propósito nos permiten permanecer firmes en la herencia que hemos recibido en Cristo, pero nosotros no podemos ejercer autoridad si no estamos conscientes de lo que somos y si en esa comunión con Dios no nos es revelado su propósito para nuestras vidas.

Cristo sin vacilar echó fuera demonios, que estorbaban la vida de muchos y esto lo logró haciendo uso de su identidad, porque sabía que como hijo, que el Padre le había dado autoridad y poder para sanar.

Por esto la sanidad que tenemos en Cristo, no viene como una receta de cocina, no es una obra externa que se manifiesta como un "mantra" dicho sin el conocimiento completo de lo que esto implica. La autoridad sobre la enfermedad debe ser revelada por la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas, en la cual entendemos plenamente que por lo que somos hemos sido totalmente empoderados y puestos en autoridad sobre estos demonios que quieren truncar el propósito Divino en nosotros.

Ahora, esta autoridad que tenemos opera en el mundo espiritual y es manifestada en lo natural. El diablo obtiene victorias sacándonos de nuestro terreno espiritual y llevándonos al terreno de lo material porque allí el diablo sabe que puede ganar la batalla. Por esto cuando ante la enfermedad usted esta pensando en el aspecto natural, satanás lo esta llevando al terreno que a él le favorece para mantenerlo en derrota.

Podemos ver en el texto como los demonios decían "tu eres Hijo de Dios" pero debemos ver que la Palabra dice en (Juan 1:12-13) que los que recibimos a Cristo, a los que creemos en su nombre, nos dio potestad de ser hechos hijos de Dios, engendrados de Dios; así que no podemos seguir desconociendo que ante la enfermedad hemos sido empoderados por la nueva simiente de Dios para sobreponernos.

Lo importante de todo esto es ponerlo en práctica y por eso...

3. Hay que poner en práctica el poder del Nombre de Jesús sobre las enfermedades

La Palabra de Dios no habla acerca de la madurez espiritual, mediante el ejercicio:

Hebreos 5:13-14. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

En el plano de nuestra vida secular, vemos que muchas personas a pesar de haber pasado por una universidad, recién que alguien obtiene su título inicia un proceso de obtener experiencia y poder aplicar lo aprendido a aspectos prácticos del área en el que se desempeñe. De igual manera sucede con nuestra vida espiritual; necesitamos poner

en practica en todo la Palabra del Señor para transformar nuestro entendimiento y COMPROBAR la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios. [Ilustración]

En Hechos, luego de la resurrección de Cristo y que hubieran recibido los discípulos al Espíritu Santo, vemos claramente que acto seguido empezaron a cumplir su propósito, empezaron a ejercitarse en las cosas del Señor al punto que cuando Pedro y Juan vieron en el templo a un cojo "desahuciado" pidiendo limosna, no dudaron en poner en practica lo que habían aprendido del Cristo.

Hechos 3:6. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

Pedro sabía que había recibido poder de Dios cuando recibió el Espíritu Santo que le dio toda la capacidad de sanar enfermos como lo hacía Cristo su maestro. Y muchos de nosotros no hemos sido conscientes de esta verdad sobre la enfermedad, que en el nombre de Jesús tenemos autoridad para levantarnos de cualquier malestar, dolencia o enfermedad por grave que parezca.

CONCLUSIÓN

Dios tiene un propósito en cada uno de nosotros y el propósito es nuestra razón de existir, por eso no debemos darle ningún crédito a la enfermedad, por el contrario es necesario entrenarnos en poner en práctica y aplicar en nuestra vida toda la autoridad que nos ha sido entregada para entender que el plan de Dios es que gocemos de buena salud para cumplir aquello de Él nos ha llamado a hacer.

Finalizo con otra promesa cumplida en Cristo.

Jeremías 33:6-9. He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad. Y haré volver los cautivos de Judá y los cautivos de Israel, y los restableceré como al principio. Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron. Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré.

Dios solo quiere para nosotros el bien, ninguna enfermedad proviene de su voluntad, por el contrario en el nombre de Jesús tendremos esa paz que sobrepasa todo entendimiento, pero mire que el profeta dijo que Tenemos abundancia de verdad y por lo tanto hoy el Señor en su abundancia de verdad nos ha mostrado que la enfermedad no puede ser una compañera en nuestra vida, porque somos hijos de Dios, porque tenemos su autoridad y porque en nosotros opera ese supereminente poder que levantó a Cristo de los muertos, por lo tanto la Palabra de Dios ha respaldado, respalda y seguirá respaldando a aquellos que confían y por la fe reciben las mejores promesas de un nuevo pacto en la Sangre de Cristo.

Predicador: Oscar Rosas
Junio 26 de 2016

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