Una vana devoción.

Una vana Devoción - Marcos 7:1-12Escuchar audio de esta predica Marcos 7:1 Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; 7:2 los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban. 7:3 Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen. 7:4 Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos. 7:5 Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? 7:6 Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí.

7:7 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. 7:8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. 7:9 Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. 7:10 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. 7:11 Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, 7:12 y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, 7:13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.

Este verso ha venido siendo el centro de las enseñanzas de las últimas semanas, pero en el día de hoy nos ocuparemos de su contexto para entender de mejor manera la apreciación humana que se tenía de una verdadera devoción y la corrección que Jesús finalmente termina haciendo de esta y que nos centraliza en cual es la forma correcta.

En este capítulo siete, Jesús desea establecer dos principios fundamentales, el primero la prioridad de la palabra y el segundo donde debe estar centrado nuestro corazón, y nos invita a analizarlos a partir de casos concretos.

Por medio de estos dos principios el Señor nos enseña el "hacer" que Dios espera de nosotros como hombres nuevos. Así la relación con Dios no se convierte en un puro acto de formalísimo, sino en algo existencial y estructurado a través del compromiso cotidiano que expresa una verdadera vida de devoción.

Dentro del contexto del relato de los versículos 1 al 23 del capítulo 7 del evangelio de Marcos podemos distinguir 3 partes:

El planteamiento del problema, (Mc.7:1-5). La primera parte de la respuesta de Jesús, la cual enfoca "La Palabra de Dios" Como el centro de la vida Cristiana. (7:6-13). La segunda parte de la respuesta de Jesús, que invita a poner la atención en el "Corazón" del hombre como fuente de contaminación. (7:14-23)

1. Planteamiento del problema (7:1-5)

Marcos 7:5 Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas?

El punto de partida de este texto es la constatación que los Fariseos y Escribas, que venían con plena autoridad desde Jerusalén en calidad de "inspectores", hacen del comportamiento anómalo de los discípulos de Jesús, con relación a las normas de pureza ritual, particularmente en el ámbito de la mesa. Los Fariseos y Escribas vienen entonces donde Jesús revestidos de su autoridad de intérpretes oficiales de la Ley y, como tales, lanzan la acusación. Los escribas eran los encargados de velar por la preservación de la doctrina, por su parte los fariseos eran los que promovían la puesta en práctica, pero no sólo de la Ley de Moisés (la Toráh) sino también de todo el conjunto de enseñanzas que ellos mismos han creado con el fin de aplicarla.

La intención de los Escribas y Fariseos, en principio, es buena. Su propósito era promover un pueblo del pacto, un pueblo fiel y consagrado a Dios. El problema era que al lado de la Ley Escrita (tal como se encuentra en la Biblia) habían colocado, y al mismo nivel, la Ley Oral creada por ellos mismos, conocida como la "tradición de los antiguos" (7,3b). Esta última estaba cargada de detalles y exigencias, y se le dio tanto énfasis, de manera que la explicación resultó más importante que el texto inicial. Esto tuvo consecuencias gravísimas, ya que no sólo la experiencia religiosa de la gente se sentía agobiada con tanta norma que exageraba lo que decía la Palabra de Dios, sino que en uno que otro caso la interpretación de la Ley era incorrecta, o sea, no iba de acuerdo con lo que Dios quería sino con lo que los maestros querían, y todo para poder exhibir orgullosamente una religiosidad perfecta. ¡Un gran peligro para una verdadera espiritualidad!

El punto de discusión entre las autoridades y Jesús estaba en que para los discípulos las normas de la Ley Oral, ósea las normas creadas por el judaísmo rabínico, no tenían ningún valor y tranquilamente se las saltaban. Un hecho notable era el que comieran "sin lavarse las manos".

El trasfondo real de todo esto se hallaba en las normas del ambiente sacerdotal del Antiguo Testamento. Allí la "pureza" no era cuestión de simple higiene corporal sino espiritual, porque sin pureza (santidad) no se puede entrar en la presencia del Señor. (Éxodo 40, Levítico 15 y Números 19) Por lo tanto, lo que está en juego es la comunión con Dios, el vivir en su presencia (ahora y en la eternidad). El problema está en qué se basa uno para entablar la comunión con Dios: el criterio bíblico es la "pureza", ¿pero la pureza de qué?

La cuestión de la "pureza" o "impureza" puede sonarnos como algo superado hoy. Nosotros no tenemos nada en común con las prescripciones judías sobre la pureza. Los buenos modales, la higiene requerida en la mesa y el tipo de alimentos que comamos, para nosotros no tienen ninguna relación con la espiritualidad, con la relación con Dios.

Sin embargo, en el pasaje que estamos leyendo hay un aviso espiritual gran importancia. El problema ya no es ¿Qué es lo que nos hace puros o impuros?, sino ¿Con base en qué criterio debemos valorar nuestro comportamiento? y ¿Qué es lo que tiene un peso determinante para nuestra relación con Dios?

2. Jesús tenía una respuesta para los fariseos y escribas: La prioridad de la Palabra.

En su respuesta Jesús da claridad sobre el tema de la relación con Dios de la que se deriva la relación con los demás acentuando la prioridad de la Palabra de Dios.

En la respuesta a los Fariseos y Escribas, Jesús destaca la prioridad de la Palabra de Dios de dos maneras: (1) Con una cita profética y haciendo un brevísimo comentario Marcos 7:6 Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. 7:7 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. 7:8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes., y (2) con un ejemplo concreto. Marcos 7:9 Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. 7:10 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. 7:11 Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, 7:12 y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, 7:13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.

Jesús pone en el centro la Palabra de Dios. Ya que todo nuestro actuar debe estar determinado por los mandamientos, todo lo que se opone y limita su cumplimiento es palabra de hombre. Sólo por este criterio se puede determinar si una persona está "lejos" o "cerca" de Dios, como bien dice la cita de Isaías: "su corazón está lejos de mí", y por lo tanto, sólo por este criterio se determina la validez o no de una verdadera vida de devoción.

Jesús lo que ha dicho es que la enseñanza farisea rabínica en lugar de ayudar a vivir la Palabra de Dios, lo que ha hecho es anularla Palabra de Dios y lo hace en torno a un mandamiento concreto mostrando el daño que han hecho estos maestros. Al decir, "y hacéis muchas cosas semejantes a éstas" deja claro que el caso del cuarto mandamiento es apenas un ejemplo de la manera como se llega a anular la Palabra de Dios. Los oyentes de Jesús deben luego analizar otras situaciones irregulares parecidas.

El Señor lo que nos pide es que examinemos con un profundo sentido crítico las normas que determinan nuestro comportamiento. Todo nuestro actuar debe estar orientado totalmente hacia la Palabra de Dios. Ya que hay algunas disposiciones humanas que nosotros mismos nos imponemos: las que son producto de nuestro egoísmo o las que nos dejamos imponer desde el externo (una sociedad que tiende a ver al ser humano como medio de producción y que desde este egoísmo crea mecanismos de valoración). Frecuentemente nos dejamos guiar por aquello que es considerado deseable, necesario, moderno, actual, etc. Nos dejamos guiar por nuestro egoísmo en todas las formas en que se manifiesta. Jesús nos dice que el único punto de referencia válido es el mandamiento de Dios, todo lo demás debe estar orientado hacia él y no viceversa.

Para nosotros los hombres es importante estar en la justa relación con Dios. En esto consiste la verdadera pureza. El único camino para lograrla consiste en comportarse no según las normas humanas, sino según la voluntad de Dios.

3. Jesús enseña a la gente y a sus discípulos que para entrar en comunión con Dios hay que purificar el corazón.

Marcos 7:14 Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: 7:15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. 7:16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga. 7:17 Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola. 7:18 Él les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, 7:19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. 7:20 Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. 7:21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, 7:22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. 7:23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

En la primera parte de su respuesta, Jesús puso estableció la prioridad de la Palabra de Dios. Pero todavía falta un paso importante en la enseñanza, el punto más alto de ella: la práctica puramente exterior de la ley no es suficiente, es el corazón del hombre el que debe orientarse hacia la voluntad de Dios. La sintonía con Dios debe ser total, de corazón, sólo así amaremos con un amor purificado y esta es la verdadera devoción que agrada a Dios y que hace grande a cada persona. Jesús va a fondo, ya que allí es de donde procede toda renovación personal auténtica, y esto es en el "corazón".

Hay quienes llegamos a un punto de absoluta frustración frente al hecho de sentir que no tenemos la capacidad de ofrecer una genuina devoción a Dios y terminamos votando la toalla. ¿Dónde se halla el problema? En la necesidad de limpiar nuestro entendimiento y alinearlo con lo que la Palabra de Dios establece, sin duda esta es una de las cosas más difíciles y uno de los retos más evidentes dentro de nuestra vida Cristiana, pero a esto es lo que él Señor espera que nos sometamos a partir de la transformación de nuestra naturaleza muerta y pecaminosa.

En otras palabras hay que sacar de nuestro corazón todo lo heredado y aprendido en nuestra vida sin Cristo y como sustituto perfecto hay que colocar en su lugar la revelación de la expresa voluntad de Dios.

CONCLUSION

La expresión "en vano me honra" Vano: El Diccionario la define como: Falto de realidad, sustancia: vanas ilusiones. Hueco, vacío y falto de solidez. Inútil, infructuoso: un esfuerzo vano.

En resumen: ¡una pérdida de tiempo y esfuerzo!

El verdadero cristiano debe ajustarse a los preceptos y doctrinas de Dios, y ser fieles a lo que Dios manda y enseña, haciendo siempre su voluntad y no la nuestra. Debemos ajustarnos a lo que Él dice y manda, sin apartarnos de sus dictados. Tenemos que ir creciendo en el conocimiento de Dios por medio de oír y poner en Práctica lo que está registrado en las Escrituras, las cuales son Su misma Palabra impresa o registrada para nosotros. También Jesús es la Palabra de Dios para los hombres. Cristo habló por Dios, y nos enseñó lo que Dios quiere que sepamos. Sus palabras no fueron las suyas, sino las de Su Padre para nosotros. Oír a Jesucristo es oír al Padre, y seguir a Cristo es seguir al Padre. Él es nuestro modelo a seguir, y si somos de él, oiremos su voz como buenas ovejas de su rebaño.
 
Pastor: David Bayuelo E.
Diciembre 18 de 2016

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