Una vida consagrada

Una vida consagradaEscuchar audio de esta predica Nehemías 9:1 El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre sí. 9:2 Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres. 9:3 Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios.

Nehemías nueve tiene mucho que ver con aquel tiempo en el que el pueblo de Israel estaba volviendo de Babilonia después de un largo cautiverio, el pueblo tuvo tres retornos distintos, el primero bajo Sorobabel, el segundo bajo la dirección de Esdras y el tercero bajo Nehemías.

Ahora ya estando en Jerusalén Nehemías era el gobernador y Esdras que era el sacerdote ve guiado por Dios la necesidad de que el pueblo regrese a la Palabra de Dios, ya que el alejamiento de esta es la que lo ha tenido sometido a la situación caótica en la que se halla.

1. Para que nuestra vida se avive hay que humillarse delante de nuestro Dios.

Nehemías 9:1 El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre sí.

El mes al cual se refiere este texto es el séptimo, el mes más sagrado en el calendario judío y en el día veinticuatro el profeta Esdras decide por dirección Divina reunir el pueblo y humillarse delante de Dios vestidos conforme a su tradición; "con cilicio y tierra sobre sí", esta era la señal externa de los israelitas de presentarle a Dios una muestra de su arrepentimiento, de pedirle perdón a Dios por su orgullo persiguiendo el que Dios se manifestara entre ellos y les visitara.

Nuestra humillación delante de Dios nos coloca en una posición propicia para que Él se manifieste de una manera especial en nuestras vidas, ya que esta es la viva expresión del declinar de la peor enfermedad en el corazón de nosotros los hombres; "El orgullo• Nunca se nos debe olvidar que el orgullo es el terreno propicio para que crezcan los demás pecados y es el enemigo número uno para que se produzca una visitación de Dios.

2 Crónicas 7:14 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Josué 3:5 Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.

Ahora es muy extraño el que humillarnos sea nuestra elección, por lo regular Dios tiene que colocarnos frente a ciertas circunstancias que descubren aquello que incluso los demás pueden ver pero que se halla oculto a nuestros ojos, el orgullo muchas veces actúa como la halitosis. Nadie se atreve a decirnos que tenemos mal aliento pero procuran el alejarse de nosotros.

Sabe yo he pasado por diferente circunstancias que desnudan mi corazón y bueno con tristeza tengo que reconocer que lo que descubro es un orgullo que afea la obra hecha por Dios en mi vida.

Este pueblo que ha decidido humillarse viene de 70 años de exilio y Esdras va a mostrarles a través de hacerles un recuento en el capítulo nueve que sus circunstancias solo provenían como consecuencia de haberse alejado de la presencia de Dios por su arrogancia.

2. Para que nuestra vida se avive hay que reencontrase con la Palabra.

Nehemías 9:3 Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios.

Para los judíos un día comenzaba a las seis de la mañana y terminaba a las seis de la tarde, si este es el sentido que guarda la traducción de nuestras biblias quiere decir que ellos estuvieron en pie leyendo la escritura por tres horas y las siguientes tres se dedicaron a confesar sus pecados y si es un día de 24 horas como lo es para nosotros ellos leyeron seis horas y las siguientes seis se detuvieron a confesar sus pecados. Por otro lado Esdras nos muestra lo imperativo de humillarse y confrontarse con la Palabra para poder terminar confesando nuestros pecados y así esperar una visitación especial de Dios.

Juan 17: 17 Hazlos santos con tu verdad; enséñales tu palabra, la cual es verdad. NTV. El Señor Jesús nos muestra en su última oración sacerdotal por sus discípulos que el elemento número uno de santificación de los hijos de Dios es su Palabra. Cuando en nuestras vidas hay poco consumo de la Palabra de Dios hay poca santificación, es imposible tener por cierto que avanzo en mi santificación alejado de la Palabra de Dios.

Cuando estamos lejos de las escrituras no poseemos ningún referente objetivo que pueda calificar nuestra conducta. Lo que para mí puede ser evidente para otro claramente no lo es, de hecho lo único que nos permite justificar nuestras acciones es una mente reprobada.

Santiago 1:23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 1:24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Las escrituras actúan como un espejo que me revelan en donde yo necesito ser purificado, es como un martillo que esculpe el carácter de Cristo y como fuego que va quemando mis impurezas para dejar ver la imagen de Cristo cada vez más en mi vida.

Ahora sé que hay quienes decimos: "Bueno yo leo la Biblia" pero si usted quiere corroborar que lo que está viviendo es una experiencia real con la Palabra de Dios, lo que va a experimentar es que va empezar a sentir que lo que era minúsculo y sin importancia ahora lo va a constreñir, lo va a ahogar, lo va a entristecer y sentirá una profunda necesidad de confesar su falta delante de Dios. Empezamos a vivir una sensibilidad extrema por todo aquello que es contraria a la santidad de Dios. Nehemías 9:2 Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres.

Conclusión

Para que nuestra vida se avive hay que intensificar la búsqueda de Dios en nuestras vidas.

Mateo 26:33 Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. Cuantos de nosotros hoy podemos estar frente a una visión errada de nosotros mismos al igual que Pedro, si hay algo que se hace imperativo en nuestras vidas para poder lograr avivar el fuego en nuestro corazón es el permitir que la palabra de Dios nos descubra, de la misma manera como Cristo lo hizo con su discípulo.

Si hay algo que nosotros debemos procurar de manera continua en nuestra vidas cristianas es agradar a Dios así que el exponernos a un proceso continuo de santificación es la muestra más evidente de que ese deseo se halla en nuestro corazón.
 
Pastor: David Bayuelo E.
Enero 8 de 2017

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