Sofocadores del Fuego - La Obediencia

Sofocadores del Fuego - La Desobediencia - 2 Timoteo 1:6Escuchar audio de esta predica 2 Timoteo 1:6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.

2 Reyes 18:1 En el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías hijo de Acaz rey de Judá. 18:2 Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó en Jerusalén veintinueve años. El nombre de su madre fue Abi hija de Zacarías. 18:3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. 18:4 El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán. 18:5 En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. 18:6 Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés. (Obediencia) 18:7 Y Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, prosperaba. Él se rebeló contra el rey de Asiria, y no le sirvió.

El pueblo de Dios hasta ahora había estado sumido en la desobediencia a su mandato, pero el libro el segundo libro de Reyes nos descubre que un verdadero arrepentimiento siempre estará precedido de una acción contraria a la que hasta ahora se ha estado efectuando y la mejor definición para esta acción es volverse a Dios en obediencia.

En el libro de Lucas capítulo 19 del verso 6 al 9 también hallamos la historia de un hombre llamado Zaqueo quien después de su encuentro con Jesús lo hospedaría en su casa; la escritura nos dice; que la gente estaba disgustada, y murmuraba: «Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama». Mientras tanto, Zaqueo se puso de pie delante del Señor y dijo: —Señor, daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus impuestos, le devolveré cuatro veces más. Jesús respondió: —La salvación ha venido hoy a esta casa, porque este hombre ha demostrado ser un verdadero hijo de Abraham.

En otras palabras mientras los unos dejaban pasar la oportunidad de arrepentirse al auto justificándose, él que era considerado indigno estaba volviendo su voluntad a Dios alcanzando la verdadera justificación. Zaqueo había sido limpiado, santificado, certificado por Jesús gracias a la obediencia inmediata que mostro tras arrepentirse por lo que hasta ahora había hecho mal.

1. El proseguir a la obediencia inmediata es la acción que precede a un verdadero arrepentimiento.

"Daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus impuestos, le devolveré cuatro veces más".

Zaqueo en su condición de publicano (es decir, un recaudador de impuestos para Roma), era considerado por esa misma comunidad como un despreciable pecador, estafador y colaborador del enemigo. Llama la atención que Jesús pareciera estar haciendo una parada "innecesaria" en Jericó, donde decide detenerse para tener un encuentro muy especial con este hombre, tal vez el hombre menos adecuado para que un maestro o rabí se reuniera para hablar y hasta comer en su casa. Por eso la perplejidad y el descontento del pueblo al verlo entrar en la casa de alguien tan desprestigiado. Zaqueo, por su parte, había decidido salir a ver a Jesús y decide subirse a un árbol grande y frondoso para verlo pasar, una posición incómoda y poco digna, que señala la intensidad del deseo de aquel hombre por siquiera reconocer al Señor. Cuando éste lo ve montado en el árbol, le dice "...desciende, date prisa porque hoy estaré contigo". Zaqueo entonces obedece presuroso, feliz de dar la bienvenida en su casa a un personaje tan importante, seguramente sin tener ni idea de lo que esto habría de significar en su vida. Lo que prosiguió después de este encuentro es que Zaqueo se arrepiente de los pecados que antes había cometido y renuncia de inmediato a las prácticas perversas para el futuro.

Marcos 10:21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.10:22 Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

Marcos nos ubica en otro encuentro de Jesús con un personaje conocido como "el joven rico", este era un "principal", aceptado por la comunidad como buen judío, cumplidor de la ley y fiel a su país. Pero resulta interesante ver aquí la diferencia entre la actitud de Zaqueo, quien reacciona frente a Jesús con una obediencia inmediata expresada a través de un cambio radical y gozoso en su vida, contraria a la del joven rico, quien se retiró triste al reconocer que no podía obedecer lo que Jesús le demandaba para seguirle. Ahora Zaqueo bien pudo haber entregado solo el diezmo, una ofrenda o cualquier porcentaje que hubiera querido y que no afectara su fortuna, pero su encuentro personal con Cristo lo llevó a entregar sus posesiones, entrega que podemos calificar de desinteresada porque evidentemente no estaba esperando nada a cambio. Después de declarar su decisión, Zaqueo no dice nada como "Jesús mira lo que hago por ti" ni nada parecido. Se puede sentir el desinterés de Zaqueo en esto y –a diferencia del joven rico, que se acerca a Jesús con el fin de hacer con él una especie de negociación para ganar la vida eterna-- Zaqueo simplemente decide entregar sus riquezas sin medir las consecuencias y sin importar qué recibiría a cambio.

Esto solo nos prueba que hay a quienes nos cuesta entrar en obediencia, es como si consideráramos que el costo es demasiado alto. Muchas veces preferimos vivir en medio de las algarrobas que vivir por el fuego intenso que Dios nos ha dado y que nos mantiene en la plenitud de una vida abundante. Mateo 13:44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

El arrepentimiento es el abandono total de la complacencia en hacer nuestra malvada voluntad para darle paso a lo que Dios determina. Definitivamente no es un término teológico abstracto o una cuestión de forma o ceremonia. Todo lo contrario, era un cambio radical en una existencia centrado en sí mismo, de ambición, deshonestidad y descontento, hacia la práctica de la obediencia a Dios.

2. La obediencia genuina no es momentánea sino permanente.


Lucas 19:8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.

Para este publicano la radicalidad al cortar con la fuente de todo su pecado garantizaba el no volver atrás, su práctica malsana estaba siendo terminada de raíz. Él sabía que la avaricia era la enfermedad que corrompía su alma y debía desaparecer volviendo su corazón a la obediencia. No hay manera en que después de un encuentro genuino con Jesús nuestras vidas vuelvan atrás.

Marcos 9:43 Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, 9:44 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 9:45 Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, 9:46 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 9:47 Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, 9:48 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Este pasaje pronunciado por el Señor Jesús expresa la radicalidad con que debemos tratar la fuente de toda desobediencia. Jesús quiere dejar en claro que si cortamos un miembro que nos hace pecar nunca más este volverá a crecer en nuestro cuerpo impidiéndonos el que volvamos a caer en la práctica de desobedecer el mandato de Dios.

Pablo nos dice en Efesios 4:28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

La verdadera obediencia siempre estará relacionada con la radicalidad que mostremos hacia todo aquello que procura robarnos el fuego de la santificación dada por Dios.

Lucas 9:62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

Génesis 19:17 Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. Génesis 19:26 Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.

¿Qué hubo de malo en mirar atrás? Lo que Dios le pidió a Lot y su familia no admitía ni el más mínimo asomo de desobediencia, así como fue de radical su salida de Sodoma, así debía ser su salida del pecado que los acechaba. El no mirar atrás probaba cuan cierto era su desprecio por el pecado que trajo destrucción a estas ciudades y era una forma de expresarle a Dios que no anhelaban nada que los hiciera volverse atrás de su obediencia. La mujer de Lot desprecio la salvación de Dios por el pecado.

La verdadera obediencia no admite titubeos.

Nosotros somos como ríos que nos desviamos con mucha facilidad por los caminos de menor resistencia, así funciona la desobediencia, nos es más fácil vivir bajo los parámetros de nuestra propia prudencia que tener que alinearnos con lo que Dios ha establecido como su perfecta voluntad, y la consecuencia es que terminamos sofocado un fuego que un día ardió en nuestro corazón. Lo que Dios desea es que volvamos a encausarnos por difícil que sea en las acciones que manifiestan un verdadero deseo y hambre por todo lo que Dios ha constituido como alimentador de su fuego esto es fundamental para tener una vida avivada.

3. La obediencia solo está dada para los hijos de Dios.

Mateo 2:47 Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar. 12:48 Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? 12:49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. 12:50 Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.

Juan 14:24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Solo los que amamos a Dios somos sus hijos y por tanto tenemos la facultad de poder obedecer su Palabra.

Conclusión

Espiritualmente hablando, ¿se siente conforme con su manera de vivir?

El sometimiento a la voluntad de Dios es importante en cada etapa de la madurez espiritual del creyente. A medida que nuestra fe crece, la obediencia se convierte en la piedra angular de nuestra comunión con nuestro Padre celestial.

Curiosamente, algunos creyentes descuidan su obediencia al Señor con el paso de los años. Un creyente puede decirse a sí mismo que ha aprendido a vivir rectamente y, por tanto, ya no necesita vivir obedeciendo al Señor. En poco tiempo, se encontrará lejos del camino que Dios quería, vagando por ahí con un montón de trapos sucios creyendo que son buenas obras (Is 64.6). La desobediencia le dice al Señor: "Yo sé mejor que tú cómo gobernar mi vida". Nada podría estar más lejos de la verdad. La Biblia y los miembros de las iglesias están llenos de historias que demuestran que la obediente sumisión a Dios es la única manera de tener gozo.

Nada bueno puede venir de rebelarse contra el Señor, y nada malo puede venir de obedecerle. La obediencia es el camino a la sabiduría y la bendición. Cuando sometemos nuestra voluntad a la de Dios, ponemos nuestra esperanza y nuestra confianza en Aquel que nos creó y nos ama incondicionalmente.

Una vida avivada es aquella que tiene la mirada enfocada en el Señor, los oídos abiertos a la apacible voz del Espíritu Santo, y el corazón hambriento por la Palabra de Dios. Cuando elegimos vivir de esa manera, podemos tener la garantía de que recibiremos lo mejor del fuego santo de Dios.
 
Pastor: David Bayuelo E.
Febrero 5 de 2017

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