Quien dijo miedo?

Quien dijo miedo - 1 Juan 4:18Escuchar audio de esta predica 1 Juan 4:18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

De lo que nos esta hablando Juan es del efecto que el amor de Dios debe producir en nosotros y como este amor tiene la capacidad de ir empujando hacia afuera cualquier tipo de temor que pueda haber en nosotros.

Desde el principio Juan hace hincapié en el amor Ágape no en el amor filial, el amor entre hermanos, el primero es característico de la naturaleza Divina, mientras el segundo proviene de la naturaleza humana. A nosotros se nos dificulta amar como Dios ama ya que la descripción de este amor se centra en la incondicionalidad, es por esto que Juan nos dice que Dios es amor, lo que implica que Dios no tiene que hacer ningún esfuerzo para amar ya que esa es su naturaleza, eso es lo que Él es.

Es bueno tener claro esto porque mucho de lo que nosotros llamamos amor, no es más que sentimientos, emociones, buenas intenciones, pero no es el amor Ágape del que Juan nos está hablando en esta carta y que Dios tiene para nosotros y que incluso se supone que yo debo tener para aquellos que son mis hermanos en la fe.

Juan nos ayuda a entender cuáles son los efectos que debe producir el amor de Dios experimentado en mi vida y que deben terminar siendo evidentes en mí.

1. Dios desea que conozcamos y creamos que su amor es incondicional.

1 Juan 4:10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

Lucas 23:34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. 23:35 Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios.

Jesús mostro que su incondicionalidad al amar llego al punto de la incapacidad de odiar a pesar de la ofensa inmerecida que lo condujo a tan aberrante sufrimiento. Él Señor fue despreciado, mal juzgado, herido, escupido, traspasado, crucificado y finalmente asesinado, pero a pesar de ello termina intercediendo delante del Padre en medio de su agonía y sufrimiento por sus verdugos. No debe quedarnos ninguna duda que él tenía toda la autoridad y poder para bajar de esa cruz, él tenía todo lo suficiente para salvarse así mismo, pero escogió quedarse allí hasta desangrarse por completo por una sola razón; "Él nos ama". Este es la mayor prueba de su amor y que al mundo le cuesta entender.

Lucas 9:52 Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. 9:53 Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. 9:54 Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? 9:55 Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; (AMOR) 9:56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.

Los judíos y los samaritanos no se trataban entre sí.

La Biblia también es clara en que no hemos hecho nada para merecer el amor perfecto de Dios. Romanos 5:8 dice, "Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros." Aun cuando Jesús sabía que íbamos a fallar e incluso antes de que naciéramos, Él dio su vida como la máxima expresión de su amor. Debemos saber que Dios no está en mi contra sino a mi favor, Él no nos amó cuando fuimos sus hijos sino sus enemigos es por esto que debemos abandonar todo temor por creer que lo que él hizo por mi está sujeto a alguna condición.

2. Conocer y creer su amor incondicional hecha fuera el temor.

1 Juan 4:16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

Los que hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para nosotros, no temeremos porque la naturaleza de este amor es la incondicionalidad. 1 Corintios 13:4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 13:5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 13:6 no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. 13:7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 13:8 El amor nunca deja de ser.

Números 14:8 Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. 14:9 Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis. 14:10 Entonces toda la multitud habló de apedrearlos.

El que los israelitas no conocieran su amor incondicional los llevo a que midieran la conquista de sus promesas en sus propias sus fuerzas. El no permitir que el amor de Dios se perfeccione en nosotros nos llevara continuamente a la desconfianza en él.

Entre más nos perfeccionamos en ese amor más espacio pierde el temor en nuestro corazón.

Marcos 4:36 Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. 4:37 Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. 4:38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? 4:39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. 4:40 Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

3. Perfeccionarnos en su amor incondicional nos hace perder el temor y saber que somos dignos de recibir todo su favor.

1 Juan 4:17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

Recordemos que las epístolas de Juan traen consigo tres pruebas (Doctrina, obediencia, amor) que nos permiten determinar la autenticidad de nuestra relación con Dios y a la vez la seguridad en la que debemos vivir por conocer y creer en su amor.

Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Pablo aclara que el mérito completo de la vida abundante que hoy poseemos le pertenece a Dios, no hay absolutamente nada de lo que gloriarnos.

¿Qué es lo primero que viene a nuestra mente cuando algo sale mal o experimentamos alguna dificultad? Que debe ser por castigo divino.

Juan 9:1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 9:2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 9:3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

Los falsos religiosos nos hacen creer que debemos hacer algo para tener el favor de Dios. Nuestras obras sin Cristo nunca sirvieron para nada y las que hoy podemos hacer provienen de él.

Si Dios expresara su amor como muchas veces pensamos no tendríamos ni la menor oportunidad de salir bien librados, porque lo único que nos mereceríamos sería la muerte.

No podemos experimentar una sensación de que merecemos las cosas por lo que hacemos, todo cuanto poseemos es por lo que Cristo hizo y de la misma manera lo que acontece en nuestra vida siempre será el producto de lo que sembramos.
 
Pastor: David Bayuelo E.
Marzo 3 de 2017

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