Fervientes para Adorar

Fervientes para Adorar - Hechos 16:23-31Escuchar audio de esta predica Hechos 16:23-31. Cuando vemos la condición espiritual de la iglesia en general de hoy nos damos cuenta de la necesidad de una intervención del Espíritu Santo. De un avivar en el espíritu de cada creyente, tal como el Espíritu Santo lo ha hecho en cada época de la historia. Cuando anhelamos o deseamos una búsqueda más ferviente de Dios, habrá situaciones que provocaran desviarnos del propósito de Dios, que vivamos como adoradores en "espíritu y en verdad". Por eso quiero hablarles esta noche de dos personas en las que vemos como el fervor de su espíritu les permitió ser esta clase de adoradores en circunstancias difíciles. (Hago esta corrección porque todos los que hemos aceptado a Cristo ya somos adoradores en espíritu y en verdad ya que esta no es una acción que pueda ser resultado de nuestro esfuerzo, sino de la obra hecha por Jesucristo, por eso él dijo; "Juan 4:23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, esto lo dijo antes de pasar por la cruz)

Hechos 16: 23 – 31. Los golpearon severamente y después los metieron en la cárcel. Le ordenaron al carcelero que se asegurara de que no escaparan. Así que el carcelero los puso en el calabozo de más adentro y les sujetó los pies en el cepo. Alrededor de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los demás prisioneros escuchaban. De repente, hubo un gran terremoto y la cárcel se sacudió hasta sus cimientos. Al instante, todas las puertas se abrieron de golpe, ¡y a todos los prisioneros se les cayeron las cadenas! El carcelero se despertó y vio las puertas abiertas de par en par. Dio por sentado que los prisioneros se habían escapado, por lo que sacó su espada para matarse; pero Pablo le gritó: «¡Detente! ¡No te mates! ¡Estamos todos aquí!». El carcelero pidió una luz y corrió al calabozo y cayó temblando ante Pablo y Silas. Después los sacó y les preguntó: —Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos le contestaron: —Cree en el Señor Jesús y serás salvo, junto con todos los de tu casa.

Pablo y Silas protagonizan un relato donde de acuerdo al contexto ellos estaban cumpliendo el propósito de Dios, llevando el evangelio desde Jerusalén hasta Roma, esta era una misión guiada por el Espíritu Santo, una misión que solo la podría llevar a cabo alguien apasionado y ferviente por Dios. El Apóstol Pablo viene predicando a los gentiles, el enemigo quiere entorpecer esta obra y de paso la tranquilidad de Pablo y Silas, al punto que terminan padeciendo un momento difícil, no porque Dios no tuviera el control, sino porque deseaba manifestar su poder sobrenatural en ellos para testimonio a muchos.

Así mismo hoy en día hay situaciones que procuran interponerse ante el cumplimiento del propósito de Dios en nuestra vida, situaciones que nos distraen del mover de Dios en medio de la iglesia. (Preocupaciones, Afanes, Stres, Desanimo, vida emocional inestable etc.). Y Dios desea espíritus Fervientes en los que se mantenga una Adoración genuina inquebrantable ante cualquier circunstancia o dificultad, ante cualquier oposición del enemigo, ante cualquier desánimo y seamos testigos de su gloria y de las manifestaciones de su Espíritu.

¡Ante tal necesidad de un avivar en nuestro espíritu y este sea ferviente por Dios, Lucas en la narración que hemos leído en Hechos 16:23-31, nos deja ver la actitud de dos hombres que responden de manera poco común ante una circunstancia difícil, tal actitud solo puede provenir de un espíritu FERVIENTE Por Dios!!, en el que intervino el Espíritu Santo. La actitud de estos hombres nos revela 3 razones por las cuales necesitamos un espíritu ferviente:

1. Un espíritu ferviente me lleva a tener convicción de mi comunión con Dios.

Pablo y Silas mantenían firmemente una comunión con Dios por medio de la oración, la palabra y por ende tenían el direccionamiento y llenura del Espíritu Santo. Lo podemos ver en el el vr.25 "Alrededor de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios". Quien después de semejante situación tendría el deseo de orar y cantar sino alguien que está convencido de su relación con Dios.

Ellos estaban llevando su vida de comunión a la práctica, es decir nada impidió que su devoción se viera afectada, más aún la usaron para seguir en su propósito (testificar a Cristo en sus vidas). Así mismo podemos ver otra muestra que revela que estos hombres tenían constante comunicación con Dios en (Hechos 22:21 texto de apoyo) dice que el Espíritu Santo le dice a Pablo "Ve, porque te voy a enviar lejos, a los gentiles." Quizás ninguno de nosotros experimentara lo que sucedió a Pablo y a Silas, pero hoy puede estar pasando por una circunstancia difícil que perturba su tranquilidad, que distrae su atención de adorar a Dios, que no le anima a adorar con la libertad.

No importa la circunstancia, la hora ni el lugar nuestra comunión debe permanecer. A veces en nuestras situaciones difíciles hacemos lo contrario dejamos de orar, dejamos de alabar, dejamos que las emociones gobiernen y dominen sobre nuestro espíritu. Para estos dos hombres, no ayudaba ni el lugar, ni la hora, ni la circunstancia, sin embargo, nada de lo que tenían en contra impidió el que hicieran lo que acostumbraban a hacer todos los días, deleitarse en su comunión con Dios.

Ellos entendían la dinámica espiritual en la que se movían, a causa de la misión que tenían. Por lo tanto, su entendimiento era tal que mantenían un espíritu Ferviente por Dios.

Generalmente cuando escuchamos un mensaje sobre ser avivados nos atrae la idea de experimentarlo, pero no tenemos en cuenta que no es solo el deseo de querer algo sino como camino en ello, como buscamos permanecer en comunión con Dios?

La comunión con El debe ser una profunda necesidad de cada uno de nosotros. Dios desea tanto esta comunión con nosotros que se entregó en la cruz para hacerla posible. (Romanos 5: 8 texto de apoyo) Dios nos mostró su gran amor al enviar a Cristo a morir por mi! Precisamente para restablecer esa comunión que inicialmente se haba perdido.

Es evidente que la comunión con Dios despierta o aviva el espíritu, y así mismo la ausencia de ella nos mantiene lejos de un avivar. La comunión con Dios trasciende más allá de lo que pensamos, si miramos la raíz de esta palabra comunión (Koinonós) equivale a un compañero o socio, a una "relación estrecha". No podemos confundir la Unión con la comunión. Explico esto porque podemos llegar a pensar que el hecho de estar unidos a Cristo ya nos proporciona una comunión. Y es cierto por su redención cuando nacemos de nuevo se gesta una unión, pero el señor recalca que esto es un estado de permanencia a través de la comunión (Juan 15 :4), nos lo deja ver "Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes"...ustedes no pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mi, solo unidos a El somos capaces de disfrutar de la comunión con Dios. Nuestra unión con Cristo no aumenta ni disminuye, porque El permanece en nosotros, pero nuestra experiencia de comunión si puede crecer o decrecer. Nuestras oraciones o falta de ellas, no nos hacen más, o menos, unidos a Cristo, pero si hacen la diferencia en disfrutar una relación con El, porque es el canal como nosotros mantenemos esa permanencia en El.

Por ejemplo, en el matrimonio, la unión con un esposo que no se comunica, que no expresa su amor en la relación y la descuida, demuestra que se puede estar aún unido a su esposa en matrimonio, pero eso no significa que su relación la disfruten. Su unión legal no se traduce en una comunión. Así mismo ocurre en lo que muchas veces decimos con nuestras palabras "Cristo vive en mi", en el hecho de la redención así sucede, pero si ignoro al que vive en mi, tarde o temprano eso se reflejará en la vida de comunión que tenga o no tenga. Dios está interesado no solo en que estemos seguros de nuestra salvación, sino a crecer en nuestra relación con Él. Y esto es ser llevados a una convicción de nuestra comunión con Dios. El deleite de una relación con Dios (Comunión) nos lleva a fluir en una adoración genuina, nos lleva a adorar en medio de cualquier circunstancia.

2. Un espíritu ferviente me lleva a un intenso deseo de hacer la voluntad de Dios.

Cuando disfrutamos de una comunión con Dios, se despierta un deseo de caminar en la voluntad suya, se despierta ese deseo de ir a niveles más profundos con Dios, conocerle más.

Pablo y Silas sabían a que se enfrentaban cuando el espíritu salió de esta mujer que los perturbaba, porque dice el relato que se enfurecieron aquellos que se lucraban del espíritu de adivinación que tenía la mujer. Pero el deseo intenso de Pablo y Silas por hacer lo que Dios les había ordenado era mayor a cualquier temor de lo que les ocurriera. Ellos llegarían hasta el final con la misma firmeza con la que ejercieron su autoridad espiritual, porque la relación que vivían con el Señor por medio del Espíritu Santo les daba la confianza, para caminar en obediencia.

El deseo de caminar en la voluntad de Dios implica no solo recibir su victoria, sino estar dispuestos a vivir todo lo que incluya el trayecto en la confianza absoluta para obtenerla, porque precisamente la voluntad de Dios no se trata de mis intereses personales sino de obedecer a Dios. Mateo 16:24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

¿Pero cómo repercute esto en una vida no avivada? Si no disfruto mi relación con Dios, no llego a conocerle a profundidad, por tanto, no confío y no podré caminar en la misma visión de quien no conozco plenamente, mi espíritu no estará ferviente ante ese deseo de caminar con EL. Muestra de lo contrario que si sucedió en Pablo y Silas es que su pasión por el Señor y cumplir su propósito se mostraba en su actitud, que aun con heridas en su cuerpo, experimentando humillación tenían el deseo, el ánimo de cantar y alabar en medio de aquella tortura que estaban padeciendo, su comunión les dio el poder para soportar el castigo que ningún ser humano en su humanidad podría tolerar (Ellos estaban llenos del Espíritu santo). Esto me lleva a pensar en aquel cantico de David en el Salmo 40 (Leer del vr 1 al 8 texto de apoyo) "Con paciencia esperé que el SEÑOR me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor. 2 Me sacó del foso de desesperación, del lodo y del fango. Puso mis pies sobre suelo firme y a medida que yo caminaba, me estabilizó. 3 Me dio un canto nuevo para entonar, un himno de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán lo que él hizo y quedarán asombrados; pondrán su confianza en el SEÑOR. 4 Ah, qué alegría para los que confían en el SEÑOR, 7 Entonces dije: «Aquí estoy. Como está escrito acerca de mí en las Escrituras:8 me complace hacer tu voluntad, Dios mío, pues tus enseñanzas están escritas en mi corazón».

3. Un espíritu Ferviente me lleva a reflejar el Amor de Dios.

Esta razón es producto de una comunión con Dios y de caminar en su voluntad. El amor de Dios debe reflejarse en un espíritu avivado. Si hubo alguien que pudo experimentar este amor y reflejarlo fue el Apóstol Pablo, tuvo la oportunidad de tener un encuentro genuino con Dios y conocer el amor suyo a través de una relación personal en comunión con El y disposición de obedecer y fue este amor el que transformó su vida.

Para yo ser avivado necesito experimentar el amor de Dios y reflejarlo, en mis acciones, cuando Sirvo, cuando estoy en el trabajo, cuando no me agrada algo pero debo someterme, cuando debo callar aunque quisiera hablar etc. Ese amor que Pablo experimento fue lo que lo llevo a escribir en (1 cor. 13 sobre la preminencia del Amor texto de apoyo). Cuando somos llenos del amor de Dios podemos sobrellevar el dolor, quitar todo temor, perdonar sinceramente, renovar nuestras fuerzas y así bendecir a los demás. Por eso Pablo y Silas no huyeron ante la oportunidad de hacerlo, ellos mostraron también el amor de Dios hacia el carcelero y los demás presos. Quedándose para salvar vidas para Cristo. Aun como servidores del Cuerpo de Cristo, queremos un espíritu avivado pero lo que menos mostramos es el amor de Dios en nuestras vidas, el orgullo muchas veces predomina. Ante tales cosas como esperamos ver un avivar en nuestro espíritu? Así mismo en nuestra relación con Dios queremos más de Él pero no tenemos rendición de nuestras vidas ante EL.

Cuando en medio de las circunstancias difíciles nuestro rostro y actitudes expresan el amor de Dios, será como un cantico que todos puedan escuchar y de esta manera animar al que esta desanimado. Muchas veces en medio de los problemas no producimos canticos de alabanza a Dios sino de queja, de lastima, egoísmo, creemos que nuestros problemas son más grandes que los de los demás y nos olvidamos de que nuestra misión es ser de bendición a otros que pueden tener una necesidad mayor. Pablo y Silas no pensaron en la necesidad inmediata de huir y salir libres de aquel lugar, fueron movidos a la compasión por el Amor de Dios en sus corazones, podemos en una actitud egoísta dejar de dar una voz de esperanza aquel que lo necesita, e impartir el amor de Dios con una sana actitud que es producto de un espíritu ferviente por Dios.

CONCLUSION

Hemos visto estas 3 razones por las cuales necesitamos un espíritu ferviente, porque este nos lleva a una convicción de nuestra comunión con Dios, nos lleva a caminar en la voluntad de Dios y nos lleva a reflejar el Amor de Dios. Hay algo clave en esta 3 razones y es que la primordial que nos conduce a las dos restantes es la primera nuestra convicción de una comunión con El, porque no digo solo comunión sino que antepongo la palabra convicción? Porque una cosa es creer que tengo comunión y otra es tener convicción de lo que creo tener. ¡Esta convicción mostrará, el deseo intenso de hacer la voluntad de Dios y de reflejar su amor!

El Pastor Michael Catt productor de la película Reto de Valientes expresó en uno de sus artículos una opinión interesante: "La manifestación de Dios en un tiempo de adoración es directamente proporcional al tiempo que el adorador ha estado en oración"

Esto denota la importancia de nuestra comunión con Dios para ver espíritus fervientes adorando al Señor Con libertad. Pablo y Silas estaban encadenados y presos pero su espíritus fervientes eran libres para Adorar!! Necesitamos ser avivados, intensificar nuestra pasión por Dios!!!.
 
Roxana Quevedo.
Marzo 10 de 2017

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