Se termina cuando se termina

Se termina cuando se termina - 2 Timoteo 4:6Escuchar audio de esta predica 2 Timoteo 4:6 Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. 4:7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

¿Si ha escuchado el dicho popular: "Escoba nueva barre bien"? Si miramos hacia atrás nos encontraremos que en los inicios de la mayoría de las cosas que hoy efectuamos se halla un brío, una pasión casi incontenibles. En nuestro trabajo, en nuestro matrimonio, en nuestra comunión con Dios, al servirle al Señor, arrancamos de una manera tan impetuosa ¿Pero cómo se desarrolla todo esto hoy?

Es interesante el hacer un seguimiento a la vida del apóstol Pablo para terminar llegando a los versos de nuestro estudio y descubrir como su vida en Cristo comenzó y con el transcurrir de los años se fue volviendo más intensa y apasionada y lo más grandioso es ese tono de paz que comunica al final de sus días dejándonos ver la satisfacción de haber corrido de forma excelente la carrera pero más allá de terminarla y terminándola bien.

Si nos detenemos y echamos una mirada podremos descubrir que mucho de lo que comenzamos con entusiasmo no termino de la misma manera y en la mayoría de los casos el desánimo nos venció al punto que ni siquiera terminamos lo empezado.

Hay hombres en la escritura que son un fiel ejemplo de haber comenzado muy bien pero no terminaron como el Señor lo esperaba, Salomón es uno de ellos, alguien que comenzó pidiendo sabiduría, y quien Dios frente a eso no tubo ningún reparo sino un profundo agrado, añadiéndole más de lo que deseo, pero que termina siendo arrastrado por deseos impuros.

Leamos nueva mente como se expresa estos versos en la versión Traducción en el lenguaje actual.

2 Timoteo 4: 6. Ya falta poco para que yo muera, y mi muerte será mi ofrenda a Dios. 7. He luchado por obedecer a Dios en todo, y lo he logrado; he llegado a la meta, y en ningún momento he dejado de confiar en Dios. 8. Sé que Dios es un juez justo y que, cuando juzgue a todos, me dará una corona como premio a mi obediencia. Y no sólo a mí me la dará, sino también a todos los que esperan con ansias su regreso.

1. Todos los hijos de Dios tenemos que correr una carrera, pero una cosa es empezarla y otra terminarla.

2 Timoteo 4:7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

Con sorpresa hallo que hay quienes hoy se supone que llegan al cumplimiento de su propósito sin pasar por una carrera, cuando reviso este principio en las escrituras no encuentro ningún hombre en los planes de Dios que haya podido escaparse a esta realidad y si intento hacerlo de otra forma en definitiva su fin de ninguna manera fue el mejor, en este texto el apóstol Pablo lo confirma mostrándonos que su trasegar no fue nada fácil, de hecho lo describe como una batalla, pero a pesar de ello supo correr y correr bien.

1 Reyes 3:8 Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. 3:9 Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? 3:10 Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. 1 Reyes 11:1 Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; 11:2 gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. 11:3 Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. 11:4 Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.

Esta carrera está llena de obstáculos pero Dios nos da de su poder para vencer.

Mateo 26:42 Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. 26:43 Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. 26:44 Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. 26:45 Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. 26:46 Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega.

Una cosa es empezar la carrera y otra cosa es terminarla. ¿Cómo estamos viviendo hoy? ¿La bendición, la adversidad, o la prosperidad nos apartaron de Dios y su propósito o nos acercaron y nos hicieron mucho más fuertes, nos llenaron de entusiasmo para correr la carrera de esta vida?

La vida que Dios nos dio no debe conducirnos nosotros somos los que debemos administrarla con la fe.

2. Cada tiempo en la carrera debe ser dirigido por Dios.

Hechos 16:6 Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; 16:7 y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió. 16:8 Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas. 16:9 Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. 16:10 Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio. Pablo nos prueba que la única manera de correr bien la carrera es en obediencia a Dios, no se trata de seguir nuestra prudencia ni consideraciones personales. A Pablo le fue dada su misión y solo 15 años después tomaría la partida.

Génesis 12:9 Y Abram partió de allí, caminando y yendo hacia el Neguev. 12:10 Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra. 12:11 Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto; 12:12 y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida. 12:13 Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti. 12:14 Y aconteció que cuando entró Abram en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era hermosa en gran manera. 12:15 También la vieron los príncipes de Faraón, y la alabaron delante de él; y fue llevada la mujer a casa de Faraón. 12:16 E hizo bien a Abram por causa de ella; y él tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos.

Génesis 40:14 Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa. 40:15 Porque fui hurtado de la tierra de los hebreos; y tampoco he hecho aquí por qué me pusiesen en la cárcel. 40:23 Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó. 41:1 Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño. Le parecía que estaba junto al río.

No debemos adelantarnos, ni tampoco atrasarnos, caminar al ritmo que Dios determine, el Señor conoce cuál es nuestra capacidad para cada tiempo y el momento propicio para cumplir sus promesas.

La prudencia de un Cristo que camino en esta tierra. Juan 7:30 Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora. Juan 2:4 Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.

1 Reyes 4:20 Judá e Israel eran muchos, como la arena que está junto al mar en multitud, comiendo, bebiendo y alegrándose.

3. Algo esencial para mantenernos en carrera es saber discernir que Sol alumbra todos nuestros días.

Isaías 60:19 El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria. 60:20 No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados.

Estas palabras están suscritas para el tiempo de la eternidad, una eternidad que ya comenzó en nuestros corazones, así que lo que el profeta nos quiere decir es que podemos estar absolutamente confiados en la Luz inagotable que alumbra todos nuestros días, no importando lo que pase a nuestro alrededor esta fuente inagotable que es nuestro Dios nos sostiene y nos sostendrá para siempre.

2 Corintios 12:10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Sin duda después de Cristo me atrevo afirmar que Pablo es el personaje quien la escritura describe como el más sufrido y expuesto a terribles circunstancias y al parecer este momento en particular es uno de esos, "Tres veces he rogado al Señor, que quite de mí este aguijón en mi carne. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Su reconocimiento continuo de quien era Él que sostenía su vida lo llevo a ver su futuro eterno con esperanza y a no desmayar en medio de su propósito. Pablo solo bailo al son que Dios le toco.

Resulta muy complejo tener el mismo ánimo frente a lo circunstancial pero la confianza en el proveedor de mi vida y fortaleza nos mantendrá en carrera hasta el final.

Mateo 24:35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Santiago 1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Conclusión

1 Corintios 24. Ustedes saben que, en una carrera, no todos ganan el premio, sino uno solo. Pues nuestra vida como seguidores de Cristo es como una carrera, así que vivamos bien para llevarnos el premio. 25. Los que se preparan para competir en un deporte, dejan de hacer todo lo que pueda perjudicarlos. ¡Y lo hacen para ganarse un premio que no dura mucho! Nosotros, en cambio, lo hacemos para recibir un premio que dura para siempre. 26. Yo me esfuerzo por recibirlo. Así que no lucho sin un propósito. 27. Al contrario, vivo con mucha disciplina y trato de dominarme a mí mismo. Pues si anuncio a otros la buena noticia, no quiero que al final Dios me descalifique a mí.
 
Pastor: David Bayuelo
Abril 7 de 2017

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