Expectantes

Expectantes - Hechos 1:12-14Escuchar audio de esta predica Hechos 1:12 Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. 1:13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. 1:14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.

El libro de Levítico es el libro de la santidad, el libro donde Dios expresa que desea que su pueblo sea santo como Él es Santo, este libro describe las funciones del sacerdote, las diferentes formas de purificación y las distintas fiestas que se celebraban y apuntaban a la venida del Señor Jesús. Es importante resaltar que cada fiesta judía tenía una implicación Cristológica y la fiesta de pentecostés que encontramos en el libro de Hechos no es la excepción.

Si hay algo que evidencia el pasaje de Hechos 1: 12 al 14 es la expectativa que había en los discípulos por la promesa hecho por el Padre desde la antigüedad y que ahora era confirmada por la misma boca de su Hijo. Nunca jamás el común denominador de los Israelitas habían experimentado una manifestación de poder como la que les fue anunciada que vendría, su conocimiento del pentecostés se limitaba a la fiesta religiosa que celebraban cada año seguida de la Pascua que representaba la muerte sustitutiva del Señor Jesús, derramando su sangre para nuestra salvación, y la fiesta de los panes sin levadura. Recordemos que en la Palabra la levadura representaba el pecado y a lo que apuntaba esta fiesta era a recordar la muerte de Cristo sin que en Él se hallara ninguna falta.

La fiesta de pentecostés también era conocida como las fiestas de las semanas, desde el hebreo era llamada "Shavuot" y desde el griego "pentecostés" que lo que quería decir era cincuenta, porque esta era celebrada cincuenta días después de la fiesta de los primeros frutos. Así que el día en que el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos de Cristo habían transcurrido cincuenta días desde su resurrección ya que el resucito el día de la fiesta de los primeros frutos y dos días después de la pascua.

Pentecostés marcaba el comienzo de la cosecha de trigo del verano, de la misma manera que la fiesta de los primeros frutos celebrada en primavera, marcaba el comienzo de la cosecha de cebada sembrada durante el invierno.

El sermón del apóstol Pedro predicado cincuenta días después de la resurrección, trajo los primeros tres mil convertidos; confirmando así que Cristo representa nuestras primicias y nuestros primeros frutos.

1. Expectantes en el mover.

Hechos 2:1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2:2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 2:3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 2:4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Sin duda los apóstoles habían sido testigos de las manifestaciones de poder efectuadas por el Señor Jesús, estas eran tan impresionantes que la consideración que se tenía era que nadie jamás había hecho cosas como las que el realizo (Mateo 8:27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?), pero ahora lo que les sobrevendría sería diferente porque el poder que fluía a través de Dios vendría sobre ellos para otorgarles la oportunidad de obrar con la misma capacidad y efectividad. Esto sin duda generaba una gran expectativa, algo que los llevo a guarecerse juntos por cincuenta días y permanecer en una oración constante y en absoluta unanimidad. Lo que les sobrevino finalmente fue más allá de lo que nunca nadie podría imaginar, este mover los colocaría en otra esfera, sus incapacidades terminarían, para darle paso a la capacidad ilimitada del Dios en quien habían decidido creer.

Efesios 5:18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, 5:19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; 5:20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Esta es la descripción de un culto vivo.

Hay quienes hemos hecho de nuestra vida y comunión con Dios algo monótono, como si hubiésemos perdió la expectativa de todo lo glorioso y poderoso que ha preparado para nosotros, de hecho no nos debemos olvidar que nuestros más grandes descubrimientos solo se hallan en una búsqueda como la que emprendieron los discípulos al esperar con expectativa lo que pasaría en medía del pentecostés y a partir de allí sus vidas se convirtieron en momento tras momento algo intenso, no había tiempo para la monotonía sino siempre con la expectativa de lo nuevo que Dios iría a hacer.

Hablaron en lenguas que nunca antes habían aprendido, predicaron con una capacidad extraordinaria, fueron liberados sobrenaturalmente, la sombre de Pedro sanaba los enfermos y así muchas cosas más que solo pudieron ver por la expectativa que todo el tiempo tuvieron de lo que el Espíritu santo iba a hacer.

Debemos permanecer expectantes. Hay que dejar que nuestros planes sean cambiados.

Siempre tener la expectativa de lo que está por venir, es como nadar en un mar basto de infinitos tesoros y a medida que avanzamos tener la certeza que algo grandioso se avecina.

2. Expectantes en el poder.

Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

La palabra para poder usada por el Señor Jesús es Dunamis: que es la raíz de las palabras "dinámica y dinamita", las cuales están asociadas con "poder". Además, "dunamis" puede ser traducida como "obras poderosas" y "obras maravillosas". La implicación es que no es solo la capacidad para realizar una actividad o cumplir algo, sino acciones actuales y logros de tal magnitud que hacen maravillar a los demás. De modo semejante, "dunamis" también algunas veces es traducida como "milagros".

• Fuerza, poder, habilidad

• Poder inherente, poder que reside en algo por virtud de su naturaleza, en la cual una persona o cosa lo ejerce o lleva a la práctica.

• Poder para hacer milagros

• Poder moral y excelencia de alma

• Poder consistente o que opera en ejércitos, fuerzas,

El libro de Hechos una vez tras otra nos narra momentos sublimes, si los discípulos al andar con Jesús los mantenía expectantes, el cumplimiento de la promesa del poder que les sobrevendría hecha por el Padre se hacía evidente frente a la dirección continua en la que los llevaba el Espíritu Santo.

Hechos 12:5 Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. 12:6 Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. 12:7 Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. 12:8 Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. 12:9 Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. 12:10 Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. 12:11 Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.

Hechos 5:12 Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. 5:16 Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados.

¿Por qué hoy no vemos comúnmente como pasaba con los discípulos estas manifestaciones de poder? Porque no estamos expectantes de ese poder prometido.

Es bueno examinar cuán lejos está la iglesia de hoy del plan perfecto establecido por Dios para ella.

3. Expectantes en la salvación.

Hechos 5:14 Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres;

La Palabra nos deja claro el porqué de la necesidad de ser investidos con poder; "Para ser los testigos de la obra hecha por el Señor Jesucristo", y así de esta manera los hombres en estado de muerte espiritual pudieran experimentar la vida de la que nosotros hemos sido llenos abundantemente.

Hechos 2:40 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. 2:41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

Hechos 4:4 Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.

La venida del Señor por segunda vez está cerca y esto nos debe llevar a mantener un gran expectativa por la más grande cosechas de almas que se dará en esta tierra en todos los tiempos y lo más grandioso es que nosotros seremos la generación que la siegue, así que hay que estar expectantes por la gran salvación que se avecina.

Siempre pensemos que el poder de Dios es suficiente siendo así no es en las estrategias sino en el seguir al pie de la letra su perfecta voluntad la que nos llevara a ver una gran cosecha de personas que un día entraran juntamente con nosotros en la eternidad.

Conclusión

Hechos 3:11 Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón. 3:12 Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿O por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?

No todos los creyentes experimentan la llenura del Espíritu Santo. El apóstol Pablo nos manda de forma imperativa a no embriagarnos con vino, "sino sed llenos del Espíritu" (Efesios 5:18). De manera que el apóstol nos está dando no una opción sino un mandato, inspirado por el Espíritu de Dios; el mandato es ser lleno del Espíritu. Lamentablemente aunque esto es un mandato, no todos los cristianos experimentan la llenura porque esta llenura depende de cuánto nosotros estemos en condiciones de cederle el control de nuestras vidas a Dios. En la medida en que nosotros nos rendimos a Dios, en esa misma medida el Espíritu de Dios hace su trabajo en nosotros.

Por otro lado, necesitamos también tener pendiente que esa llenura del Espíritu Santo, que ocurre de forma recurrente, se da a lo largo de la vida del creyente y es una experiencia que todo creyente debiera experimentar. Es esta llenura lo que le va a permitir vivir una mejor vida de obediencia y le va a permitir también hacer el mejor uso de los dones del Espíritu.
 
Pastor: David Bayuelo
Abril 9 de 2017

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