Qué confiesas?

Qué confiesas? - 1 Corintios 1:30Escuchar audio de esta predica 1 Co.1:30: Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.

Dios los ha unido a ustedes con Cristo Jesús. Dios hizo que él fuera la sabiduría misma para nuestro beneficio. Cristo nos hizo justos ante Dios; nos hizo puros y santos y nos liberó del pecado. NTV

La Biblia nos enseña que toda persona que crea en su corazón y confiese con su boca que Jesús es el Señor, pasa a ser parte de la familia de Dios. Nosotros ahora tenemos una posición de hijos de Dios la cual nos otorga una nueva naturaleza, fuimos trasladados de un reino de tinieblas a un reino de luz, poseemos una autoridad que nos ha sido delegada para resistir al enemigo en medio de las circunstancias que podamos tener, sabiendo que SU Victoria es nuestra victoria.

Además de otros privilegios que la Palabra menciona, hay uno en particular que es el fundamento de nuestra vida como creyentes, es lo que hace que nuestra mente sea renovada, nuestro carácter, nuestra forma de conducirnos, nuestros esquemas sean cambiados y es nuestro hablar, lo que decimos descubre lo que somos.

Prov.23:7 Porque cuál es su pensamiento en su alma, tal es él.

Esto es cierto, nuestros pensamientos se traducen en palabras y estas al salir de nuestra boca producen un efecto eterno.

Hoy deseo compartirles bajo el título ¿Qué confiesas?

1. JESUS ES EL FUNDAMENTO DE NUESTRA CONFESION

1 Co.1:30: Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;

Según el DLE define fundamento es aquello sobre el que se apoya o afianza un edificio u otra cosa. Partiendo de esta definición, el apóstol Pablo en este versículo nos da por sentado el fundamento de nuestra fe que es Jesucristo ya que el evangelio es la revelación de la verdad, y además es la obra del poder de Dios con su victoria sobre el pecado y la muerte. 1 Co.1:24: Sin embargo, para los que Dios llamó a la salvación, tanto judíos como gentiles, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios.

Para los que Dios llamó: tiene que ver con la elección y la gracia de Dios como la única base de salvación para los de Corintios y todos aquellos que escuchen el mensaje, esto lo aprendemos de Juan 6:44-65 que nadie viene a Dios a menos que el Espíritu lo trajere o llamare. El llamado de Dios no elimina ni minimiza la necesidad de la respuesta humana, tanto al principio como continuamente.

Al igual que en el campo de la medicina, la prevención es la clave para evitar muchas enfermedades, en el campo espiritual la garantía de una vida de victoria es aquella que está edificada sobre la Roca que es Jesucristo, la fe en Él y en Su Palabra, la cual produce una medicina continua, el amor de Dios.

Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús: Esto es literalmente "salido de él," lo cual es una expresión griega que expresa la Primera Causa, El Origen Principal. El Padre lo envía, Jesús lo trae, y el Espíritu le da energía. Este versículo lo que menciona es que Él es todo que necesitamos.

Esto podría prevenirnos sobre cualquier cosa que se funde solo en la sabiduría o poder del hombre. ¡El hombre en su sabiduría y fortaleza no puede compararse a lo insensato y débil de Dios!

Este verso lo que nos quiere decir que hay un profundo abismo entre la sabiduría humana y la divina y estas se evidencian a lo largo de la historia de la humanidad.

Es el caso de Israel en tiempos de Isaías cuando puso su confianza en las políticas a favor de Egipto ya que estas manifestaban ser el único recurso razonable, pero que eran completamente opuesto al plan divino de Salvación. Is.29:14: por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos.

Cuando buscamos la respuesta a otra fuente diferente a la Palabra de Dios seremos como ciegos, sordos y nuestro actuar será como de locos.Is.31:1! Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!

La Palabra hoy nos está previniendo que en medio de las circunstancias y para evitar dolores de cabeza al emplear estrategias, opiniones, mi manera de pensar, ilegitimas para alcanzar fines legítimos, es decir no consultar a Dios cada paso que vamos a dar nos conduce a realizar alianzas en la que podemos fracasar.

Judá al igual que nosotros creía que al establecer una alianza con los Egipcios iban a ser libres de la invasión Asiria que venía, esto lo que demostraba era su desconfianza ante su Dios.

Hoy la Palabra nos dice: Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;

Jesús es nuestra sabiduría, justicia, santidad y redención.

La Sabiduría: es una persona. La verdad es una persona. El evangelio es una persona: ¡Jesucristo! Él dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Jn.14:6

La sabiduría a la que Pablo nos hace un llamado de atención es la falsa independencia humana con respecto a Dios y la tendencia hacia la autosuficiencia que con lleva al orgullo y la autoglorificación.

La Justificación: termino jurídico; representa la determinación divina para remover toda condena y el retiro completo de los cargos en su contra. Es la posibilidad de estar en la presencia de Dios libre de culpa.

Declarar justa a la humanidad pecadora a través de la obra de Jesucristo (justicia forense) El médico forense auxilia a jueces y tribunales en la administración de justicia, determinando el origen de las lesiones sufridas por un herido o la causa de la muerte mediante el examen de un cadáver

Dar gratuitamente a la humanidad justicia a través de la obra de Cristo (justicia imputada)

Proveer el Espíritu Santo en la vida del creyente que produce justicia (justicia ética) en la humanidad

Restaurar el compañerismo del jardín del Edén por Cristo restaurando la imagen de Dios (vea Gé.1:26-27) en los creyentes (justicia relacional)

La Santificación: Esta era una metáfora del sistema sacrificial de Israel (Ro.6:19-23). Esto proviene de la misma raíz como "santo" o "consagrado." En el AT es referido para describir a una persona, lugar, o cosa que era separada para el servicio de Dios. Teológicamente se refiere a la posición del creyente en Cristo. En el momento en que uno pone su fe en El, el creyente es justificado y santificado (Ro.8:30). Quiere decir el carácter y naturaleza que reflejan a Dios.

Redención: Esto significa "comprar de nuevo" (Ro.3:24). Esta era una metáfora tomada del mercado de esclavos. Es el concepto principal del AT de la salvación. Quiere decir, libertad que ha sido comprada a un alto precio, su sangre derramada.

Los Cristianos no son perfectos, todos bien lo sabemos, pero por el sacrificio amoroso de Jesús, también sabemos que en los ojos de Dios somos justos, santos y redimidos. ¡Esto se llama la gracia maravillosa!

Yo soy en Cristo sabiduría, justificación, santificación y redención.

2. TU CONFESION ES EL REFLEJO DE TU VIDA

1. P.4:11: Si alguno habla (confiesa), hable (confiese) conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Así como la palabra confesión se usa para el pecado también la usamos para confesar la Palabra de Dios. Cristo es nuestro apóstol y sumo sacerdote de nuestra confesión.

La palabra Confesar viene del griego Homologeo que significa: hablar lo mismo, estar de acuerdo, declarar, admitir, profesar, testificar. En otras palabras, Estar de acuerdo con lo que Cristo ha hecho por nosotros abre o nos da acceso a toda su gracia. Nada hace más evidente el fundamento sobre la cual edificamos nuestra vida que el vocabulario.

Cristo es nuestro apóstol y sumo sacerdote de nuestra confesión.

He.3:1: Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús.

En esta capacidad, Jesús es el ministro y representante personal en la presencia de Dios Padre Todopoderoso. Él nos cubre con Su justicia, ofrece nuestras oraciones, presenta nuestras necesidades y se hace nuestra seguridad para el cumplimiento de las promesas de Dios por nuestro beneficio.

Es nuestra confesión la que permite que el ministerio sacerdotal de Cristo sea efectivo para nuestro beneficio. Cada vez que hacemos la confesión correcta, tenemos toda la autoridad de Cristo, como supremo sacerdote, tras de nosotros. Se convierte El en la seguridad del cumplimiento de aquello que confesamos. Pero si dejamos de hacer la confesión correcta, o si confesamos duda o incredulidad en vez de fe, entonces no le damos la oportunidad a Cristo de interceder como nuestro sumo sacerdote.

La confesión correcta invoca a su ministerio sacerdotal para nosotros, pero la confesión errónea nos separa de éste.

En hebreos.4:14 el escritor nuevamente conecta el alto sacerdocio de Jesús directamente a nuestra confesión: "Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspaso los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión (confesión)."

El énfasis está, aquí, en retener nuestra confesión. Una vez que hemos llevado las palabras de nuestra boca a un acuerdo con la palabra escrita de Dios, debemos tener cuidado de no cambiar o volver a una posición de incredulidad.

Muchas tensiones vendrán contra nosotros. Ha de parecer que todo ve contrariamente a lo que esperamos. Todo medio de ayuda natural puede fallar. Pero por nuestra fe y nuestra confesión debemos continuar aferrados a las cosas que no cambian – la palabra de Dios, y Jesucristo nuestro gran sumo sacerdote a la mano derecha de Dios.

¿Cómo funciona nuestra confesión?

Lo primero es: Debemos examinar la actitud con que nos presentamos a Dios.

El escritor de Hebreos hace los siguientes comentarios acerca de la oración que Jesús ofreció en el jardín de Getsemaní: "Fue oído por su reverente sumisión" (Hebreos 5:7). La actitud reverente y sumisa de Jesús fue expresada en las palabras: "Pero, no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22:42). Esto da el ejemplo que debemos seguir. Hasta no renunciar a nuestra voluntad y someternos a Dios, no tenemos una base bíblica bajo la cual podemos reclamar respuestas a nuestras oraciones o los beneficios de nuestra salvación.

Segundo: No tenemos la libertad de "confesar" solamente cualquier cosa que nos imaginamos o deseamos arbitrariamente.

Nuestra confesión debe ser mantenida dentro de los límites de la palabra escrita de Dios. Cualquier confesión que no está basada directamente en las Escrituras, puede desarrollarse fácilmente en fanatismo o deseos imaginarios.

Tercero: Nunca dejamos de depender en ser guiados por el Espíritu Santo.

En Ro.8:14 Pablo define a aquellos que califican para ser reconocidos como "hijos de Dios": "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios." Esto se aplica de igual manera tanto a nuestra confesión de boca como a cualquier otro aspecto de la vida cristiana. El Espíritu Santo debe guiarnos a un área particular de verdad bíblica, la cual debemos confesar en la debida situación.

Cuarto: Nunca cesamos de ser dependientes en la gracia sobrenatural divina.

En Efesios 2:8 Pablo declara una orden que nunca varía: "por gracia...por la fe..." Siempre está la gracia primero, luego la fe. Si dejamos de depender de la gracia y el poder de Dios y comenzamos a depender de nuestras habilidades, los resultados de nuestra experiencia serán los mismos que los de Abraham – un Ismael, no un Isaac.

Quinto: Es importante el evaluar correctamente la evidencia de nuestros sentidos.

Dios no nos pide que cerremos nuestros ojos y oídos y que caminemos como si el mundo físico y material que nos rodea no existiese. Fe no es misticismo.

No dudamos de la realidad de lo que nos revelan nuestros sentidos, pero sí preguntamos su finalidad.

Las palabras que usamos reflejan tu estado de conciencia,

Las palabras de hoy se vuelven la realidad del mañana.

CONCLUSION

2 Co4:13: Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos.

Comienzo por renunciar a nuestra voluntad y someternos a la de Dios.

Mantengo mi confesión basada estrictamente en la Escritura.

Soy guiado continuamente por el Espíritu Santo.

Dependo siempre de la gracia sobrenatural de Dios, no de propia habilidad.

En donde hay conflicto entre nuestros sentidos y la palabra de Dios, tomo la misma firmeza de Abraham: las condiciones reveladas por nuestros sentidos son reales, pero no finales.
 
Pastora: Myriam Vargas
Mayo 28 de 2017

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