Limpiando el Terreno

Limpiando el terreno - Mateo 13:4-9Escuchar audio de esta predica Mateo 13:4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. 13:5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 13:6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 13:7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. 13:8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. 13:9 El que tiene oídos para oír, oiga.

Si hay cosas que la biblia registrar como nuestras y aún no se han dado en nuestra vida con toda seguridad o es porque el terreno de nuestro corazón no está listo, porque no hemos estado sembrando lo correcto o por quien es el sembrador en nuestra vida (Dios, el diablo o nosotros mismos), cualquiera de estas conjugaciones puede llevarnos a un continuo fracaso e incluso a una profunda frustración.

Que el sembrador sea Dios, que lo sembrado sea su Palabra y que el terreno sea el adecuado; es la conjugación perfecta para ver el resultado que el Señor a determinado en las escrituras para nuestras vidas.

En Génesis 2:15 nos dice: Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Desde el huerto del Edén nosotros podemos descubrir la indicación puntual de Dios frente al cuidado que debía tener el hombre con la tierra que le había sido dada y como su desatención lo conllevó a terminar cosechando algo muy diferente a lo que su Padre había planeado, como nos lo dice Génesis 3:18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.

Proverbios 4:23 nos dice que: Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. El terreno en la Palabra por lo regular siempre guarda una asociación con nuestro corazón. En otras palabras podríamos decir: "Sobre toda cosa guardada guarda tu terreno" ya que es el lugar donde crecerá el reino de los cielos, ósea cada bendición suscrita por Dios para nuestras vidas a través de Cristo Jesús.

En la ecuación que nos plantea esta parábola a través del mismo Señor Jesús el determinante es el terreno, ya que el sembrador y la semilla son las correctas y es precisamente en este agente en donde colocaremos nuestra atención en medio de esta enseñanza.

Debemos tener claro que todos aquellos que hemos creído en la persona de Cristo y hemos nacido de nuevo somos esa buena tierra, el asunto está en que hay parcelas en nuestro corazón que necesitan ser tratadas por la Palabra y por el Espíritu Santo para ver la cosecha abundante determinada por Dios. Debemos tener en cuenta que el sembrador está listo, la semilla también y lo único que ahora puede detener la cosecha es el terreno.

1. Una semilla que cae Junto al camino.

Mateo 13:19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

El Señor Jesús nos da una explicación de esta parábola que sin necesidad de alegorizar nos brinda los elementos sustanciales que guardan el espíritu de la enseñanza que Él procuró transmitir a sus discípulos y en este caso a los que hoy la escuchamos. Aquí hallamos tres cosas importantes para tener en cuenta, la primera; Jesús se refiere a un grupo de personas que tienen la capacidad de oír la palabra, lo segundo no tienen la capacidad de entenderla y tercero lo sembrado en el corazón se vuelve presa fácil de nuestro enemigo quien la roba. En los tiempos de Jesús la labranza era algo común para quienes escuchaban su enseñanza, así que al referirse a la semilla que cae junto al camino para ellos estaba claro que se trataba de la que caía dentro del terreno pero sin la posibilidad de germinar por falta de tratamiento del terreno, ya que era el lugar por donde se transitaba durante la siembra y al no caer en lo que se hallaba arado era exequible a las aves que buscaban conque alimentase.

Marcos 8:14 Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca. 8:15 Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. 8:16 Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan. 8:17 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? 8:18 ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis? 8:19 Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce. 8:20 Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete. 8:21 Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?

Conocimiento sin revelación no sirve para absolutamente nada (El logos sin el Rhema) Este era el caso de los discípulos del Señor Jesús. La meditación en cada cosa que Dios nos expone desde su Palabra es la oportunidad de no permitirle a satanás que robe la semilla, meditar es lo que nos da la capacidad de atesorarla para que se vuelva parte de nuestro corazón y produzca una cosecha abundante. En alguna ocasión le escuche decir a alguien que meditar en la Palabra es como el que se preocupa por algo, su pensamiento se vuelve tan intenso que tiene la capacidad de ser traído una y otra vez a su mente hasta robarle toda la paz que podía tener. Cuando nos preocupamos por algo, aquello lo rumiamos y lo rumiamos hasta al punto que nuestros días y noche giran en función de eso. En el sentido positivo este es el ejercicio que debemos hacer con lo que Dios nos da para evitar que lo entregado nos sea arrebatado. Debemos dejar de vivir una vida espiritualmente superficial.

A mí me ha pasado que Dios me muestra algo pero al no meditarlo hasta recordarlo me cuesta.

2. Una semilla entre pedregales.

Mateo 13:20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 13:21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

El Señor habla de un segundo grupo los que son sembrados en pedregales. Y una de las razones por la cual el terreno es arado es porque este proceso es capaz de mejorar exponencialmente la calidad del suelo. Una labor dura y tediosa, pero que reporta magníficos resultados. Si se dejan agregados muy grandes en el terreno como rocas, no habrá retención de agua y la planta encontrara dificultades para absorberla no generando la raíz que se requiere y finalmente muriendo al ser expuesta al sol.

Efesios 4:22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 4:23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente (quitar lo que ha sido sembrado en toda nuestra vida en nuestro corazón y colocar en su lugar el pensamiento de Dios), 4:24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 4:25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 4:27 ni deis lugar al diablo. 4:28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 4:30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Algunas piedritas descritas por el apóstol Pablo que procuran que el terreno de nuestro corazón este apto para poder recoger la cosecha dispuesta por Dios. (Falta de perdón, envidias)

¿Es usted alguien que ha estado luchando con la esterilidad en su vida, es usted de los que entra en círculos viciosos en donde por un momento se alienta pero al siguiente declina con gran rapidez? La Palabra nos muestra la razón y es porque la única manera de tener una solución definitiva es limpiando el terreno a través de la renovación de nuestra mente, esta no es una labor de Dios como algunos tenemos en mente, es entera y completamente nuestra elección.

Un personaje que describe esto es Pedro, alguien que cambiaba por la aflicción o la persecución, pero una experiencia personal con Jesús y con su Palabra bajo su propia elección, lo llevo a ser transformado convirtiéndose en otro hombre.

Filipenses 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Dios permitirá situaciones que lo que procuraran es mostrar las asperezas que hay en nuestro terreno. Aquellas que hay que limpiar para que sea propicia la siembra. Hay que dejar que el Espíritu Santo por la Palabra primero descubra todo lo que hay en el terreno que pueda impedir el recoger la cosecha.

3. Una semilla entre espinos.

Mateo 13:22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

El Señor Jesús sabía que si la semilla caía entre la maleza esta jamás tendría oportunidad de poder fructificar. Él nos hace una descripción de dos cosas que representan a los espinos, la primera el afán de este siglo y segundo el engaño de las riquezas. Las dos guardan una estrecha relación y podemos ver como lo amplia en:

Mateo 6:24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. 6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 6:27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 6:28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 6:29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 6:30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 6:31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 6:34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

No podemos dejar que nuestra vida caiga en esta trampa que plantea el mundo, hay quienes hemos decidido soltar la mano de nuestro Señor para agarrar la del dios mamón aquí está la relación entre los afanes y el engaño de las riquezas (O mamón). y Jesús es claro al decirnos quien es el verdadero proveedor y de igual manera nos invita a mantener nuestro terreno o nuestro corazón limpio de maleza y la manera es buscando el Reino de Dios y su justicia, no existe otra forma. Nuestra bendición proviene de una sola mano y esa es la de nuestro Padre fiel. No dejemos que el temor nos lleve a soltar su mano para hacer alianzas con otro señor, recordemos que no se le puede servir a dos señores a la vez.

Cuando estamos desesperados terminamos haciendo cosas que Dios no nos mandó a hacer, desarmamos un orden o un proceso ordenado el cual Él ha estado llevando por su mano y en el que deberíamos confiar.

Conclusión

Mateo 13:23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto. La distancia que hay entre la siembra de la semilla y la cosecha tan solo es el tiempo que nos tome entender la verdad que liberara toda la vida que hay en esa semilla para producir la gran cosecha producto de la gracia de nuestro Dios.
 
Pastor: David Bayuelo
Junio 2 de 2017

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