La cuestión es rendirse

La cuestión es rendirse - Juan 19:30-33Escuchar audio de esta predica Juan 19:30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. 19:31 Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí. 19:32 Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. 19:33 Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.

Hay quienes nos preguntamos hasta cuando nos sobre vendrá una dificultad o por cuanto tiempo nos mantendrá caminando en círculos, muchas veces nuestra respuesta está sujeta a creer que el asunto depende de Dios y no de nosotros, algunos aducimos que Dios está tratando con nuestras vidas y cuando el termine su trabajo todo concluirá, pero el mirar en detalle el pasaje que hoy estudiamos nos conduce a una respuesta que descubriremos en la misma persona del Señor Jesús.

Ver hacia atrás y encontrarnos que la generación del pueblo de Israel que fue sacada de Egipto nunca entro en la tierra prometida sino que se mantuvo por espacio de 40 años dando vueltas alrededor del desierto como peregrinos, es la prueba fehaciente que solo hay una cosa que determina el cumplimiento de los designios de Dios y esta se halla en nosotros mismos, esta se encuentra en nuestro corazón. Todo cuanto dijo Dios se cumplió tal cual él lo pronuncio, pero esa primera generación no lo vio y la razón no es porque Dios cambio sus Palabras, sino porque su corazón nunca estuvo listo para recibirlo.

El tiempo de la espera en medio de la dificultad no está determinado por el Señor, sino por esa respuesta coherente y alineada con lo que es su perfecta voluntad para nuestras vidas. Si estamos listos pasaremos al siguiente nivel.

¿Cuán convencidos estamos de expresar una completa rendición para que el Alfarero pueda trabajar con el barro indicado?

1. Ver nuestras vidas avanzar implica morir.

Filipenses 2:8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 2:9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

En estos textos hallamos varias claves, pero hay dos en particular que quiero que tomemos en cuenta: La primera; la Humillación y la segunda; la promoción. La escritura nos dice que el Señor Jesús se humillo a sí mismo, esta sin duda fue su elección, no la de Dios y esto nos entrega una pista clave, ya que muchas veces creemos que la soberanía de Divina expresa suficiencia por encima de nuestra elección y si Cristo no hubiese elegido humillarse haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz Él no hubiese conseguido el ser promovido que es nuestro siguiente aspecto. La promoción está sujeta a la obediencia que expresa nuestra muerte completa para que Dios asuma el control total de nuestras vidas. Si deseamos salir del circulo vicioso en el que estamos el expresar una rendición de nuestro yo nos pondrá frente a la perfecta voluntad de Dios que siempre será el de llevarnos de victoria en victoria.

Juan 19:32 Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. 19:33 Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.

Tres hombres en la cruz, dos de ellos luchando, él Otro simplemente se rindió por completo, al punto de entregar su prontamente su espíritu. Los ladrones alargaron su agonía, Jesús tan solo dejo que la voluntad de su Padre se estableciera sobre su vida.

En qué punto estamos nosotros, ¿seguimos luchando sin dejar que se complete la perfecta voluntad de Dios, nos cuesta entrar en una negación absoluta, sigue gobernando nuestra mente, mi razón, nos cuesta encomendar nuestro espíritu en las manos de Dios? A veces parece que ya fuéramos a morir pero de repente algo sale de nuestra prudencia y dejamos que nuestro yo nuevamente se resucite.

2. Nuestra alma debe estar suscrita a una muerte continua.

Romanos 6:4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

"Nosotros no tenemos que morir; ya estamos muertos. Lo que tenemos que hacer es enterar a nuestra alma de ese acontecimiento... [En el] bautismo... simplemente entramos allí y decimos, "esa posición que Dios ha establecido con respecto a mi es la que acepto ahora, y de esta manera testifico aquí el hecho de que yo he aceptado la posición en la que Dios me ha colocado, es decir, que mi yo murió en la cruz"

Efesios 4:22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 4:23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 4:24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Parece contradictorio lo que Pablo plantea en estos dos pasajes de Romanos y Efesios, pero él lo que hace es la reafirmación de lo acontecido en nuestro espíritu y que debe trascender ahora a nuestra alma y como lo circunstancial es usado por Dios para dejar al descubierto esas áreas en nuestra vidas que aun necesitan ser entregadas en completa obediencia. Lo importante es que podamos ver que quien debe despojarse y renovarse de manera continua somos nosotros, este nos conduce a pensar que cada cristiano debe disponerse a morir a todas esas cosas que impiden que la voluntad de Dios se pueda ejercer de manera plena.

¿Qué es lo que impide que podamos trascender en las dificultades que hoy se nos presentan? Una sola cosa y es el morir en esas áreas de nuestra vida que se resisten a morir para ser renovadas en el Señor.

Éxodo 14:11 Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? 14:12 ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto.

Dios no deseaba que ellos murieran en Egipto, en las manos de sus gobernantes, sino en sus manos para poder resucitarlos para una vida nueva, Él era el único que tenía este poder. Eso es lo mismo que el Señor espera que al igual que él Señor Jesús tengamos la suficiente confianza para colocar nuestro espíritu en sus manos con la certeza que Él nos resucitara para ver su gloria y majestad.
 
"Lo terrible, lo casi imposible es entregar todo tu yo--todos tus deseos y precauciones--a Cristo.

"Cristo dice: 'Dame todo. Yo no quiero todo tu tiempo, ni todo tu dinero, ni todo tu tiempo, ni todo tu trabajo: te quiero a ti. No he venido para atormentar tu ego natural, sino para matarlo. ninguna medida a medias es buena. No quiero cortar una rama aquí y otra por allá, quiero tumbar todo el árbol. No quiero limpiar caries, ni colocar una corona o hacer profilaxis, sino extraer todo el diente. Entrega todo el ego natural, todos los deseos que consideras inocentes y también los que consideras perversos--todo el conjunto. A cambio te daré un nuevo yo. En realidad te daré a mí mismo. mi propia voluntad será la tuya'...

3. El morir es un proceso personal e intransferible.

Juan 16:24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

La cruz es el símbolo representativo de la muerte de nuestro Señor Jesús, pero también de la que nosotros seriamos objeto juntamente con Él. Por eso él nos invita a que tomemos cada uno su propia cruz, ósea cada quien tiene que enfrentar su propia muerte.

Hay quienes miramos hacia todos los lados a la hora de buscar justificación al porque las cosas no se dan, pero Dios apunta a que el que se podía entregar por nosotros ya se entregó y que el dejarse morir juntamente con Él es de cada quien, porque el ya hizo su parte.

Pedro tuvo que enfrentar su propia muerte cuando estuvo cara a cara con el Señor después de su resurrección. Juan 21:15 Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos. 21:16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. 21:17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. 21:18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.

Pablo tuvo que enfrentar su propia muerte camino a Damasco. Hechos 9:3 Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; 9:4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 9:5 Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 9:6 El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

Jacob tuvo que enfrentar su propia muerte en Gilgal. Génesis 32:28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

Abraham tuvo que enfrentar su propia muerte frente al sacrificio de su hijo. Génesis 22:10 Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. 22:11 Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 22:12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.

Jesús tuvo que enfrentar su propia muerte en el huerto de Getsemaní. Mateo 26:44 Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. 26:45 Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. 26:46 Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega.

Hay quienes le estamos huyendo a ese encuentro personal con Dios, pero con seguridad será la única manera de poder morir para ver resucitar la gloria y el poder de Dios con mayor esplendor en nuestras vidas. La decisión que hoy tomemos será definitiva para ver la manifestación de Dios en esa área tan necesitada de nuestras vidas.

Conclusión

Juan 11:1 Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. 11:2 (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.) 11:3 Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. 11:4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. 11:5 Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. 11:6 Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 11:7 Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez.

Juan 11:33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, 11:34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. 11:35 Jesús lloró. 11:36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. 11:37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera? 11:38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 11:39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 11:40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 11:41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 11:42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 11:43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 11:44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. 11:45 Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.
 
Pastor: David Bayuelo
Julio 14 de 2017

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