El Dios de toda consolación

El Dios de toda consolación - 2 Corintios 1:3-4Escuchar audio de esta predica 2 Corintios 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 1:4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

Esta es una carta intensamente personal, donde Pablo presenta al Señor como el Dios de toda consolación y a la vez al final de la epístola el escritor hace una defensa de su ministerio apostólico, algo que él no quería hacer pero se ve obligado a hacerlo ya que de no haberlo hecho las verdades presentadas en esta parte de las escrituras hubieran quedado en entredicho o en cuestionamiento.

Esta es la carta más personal que Pablo haya escrito y fue escrita por diferentes razones. En primer lugar Pablo escribe esta carta para presentarnos al Dios de toda consolación algo que el menciona desde el capítulo 1 hasta el capítulo 7, en segundo lugar para motivar a los corintios a continuar con la recolección de una ofrenda que ellos habían prometido para la iglesia de Jerusalén en los capítulos 8 y 9 y hacia el final efectúa una defensa de su ministerio en vista de que falsos maestros habían infiltrado la iglesia tratando de diseminar la idea de que Él no tenía ninguna autoridad para escribir y demandar una serie de cosas como lo estaba haciendo.

La palabra consolación aparece 27 veces en esta carta y nueve de ellas se encuentran en este primer capítulo.

Corintios fue una iglesia que hizo sufrir mucho al apóstol Pablo ya que ellos no le brindaron el apoyo que él esperaba frente a los falsos maestros que procuraban desvirtuar su apostolado.

Pablo nos presenta al consolador y nos habla de su consolación y la palabra que el utiliza es parakaléo. Algunos de nosotros seguramente hemos ido a consolar a alguien y esto nos da una idea de lo que eso implica, pero en realidad nosotros no tenemos la visión completa de lo Pablo intenta transmitir cuando habla del Padre de toda consolación, porque esa Palabra griega parakaléo es extremadamente rica en el idioma original, ella implica venir y estar al lado de otro, implica aliviar el dolor de otro, apoyar ese otro en medio de su dolor, implica venir al lado de ese otro para fortalecerlo de tal manera que pueda hacerle frente a la vida y a la dificultad a la que él se está enfrentando. Es alguien que viene a mi lado en la persona del Espíritu Santo alivia nuestro dolor y nos ayuda a pasar la dificultad, nos ayuda a enfrentarla y nos motiva para que lo podamos hacer. No es solo que se posa a mi lado y me dice unas cuantas palabras, sino que es alguien que tiene la capacidad de traer descanso en medio de nuestro dolor, alguien capaz de perdonar el pecado cuando yo he pecado, alguien capaz de restaurar lo que yo he dañado o lo que otro ha dañado, alguien que pueda fortalecer al debilitado, alguien que pueda traer gozo a mi alma que ha sido abatida, alguien que pueda traer compañía cuando me siento solo, alguien que pueda traer esperanza cuando me siento desalentado, eso es lo que yo necesito, ese es el Padre que Pablo me presenta como el Dios de toda consolación.

Después que Pablo describe al consolador, él nos ayuda entender su consolación, entendido el Consolador yo voy poder sopesar mejor su consolación.

1. Dios nos consuela en toda tribulación.

2 Corintios 1:4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones.

Dios no nos consuela una sola vez, Dios no nos consuela en algunos tipos de tribulación, su consolación es para todo tipo de tribulación de tal manera que es una consolación perfecta y es tan perfecta que ella viene diseñada a la medida de mi tribulación personal. La consolación que Dios da a una madre que acaba de perder un hijo, no es la misma consolación que Dios dio a un Pablo que está siendo perseguido y que necesita presentar defensa del evangelio, esa no es la misma consolación que Dios da a alguien que ha perdido su casa. Como Dios es Padre el conoce a cada uno de sus hijos y lo que Él va a proveer para cada uno de nosotros es exactamente lo que necesitamos para ser consolados, el adapta la consolación a la ocasión. A una esposa que ha perdido su marido su consolación viene en términos de aceptación y de esperanza que hay vida después de haber perdido a su marido. La consolación que Dios trae a un Pablo que está siendo perseguido, es de valor, de valentía, de palabras que fluyen a su propia defensa y es muy distinta a la que cualquier otro necesita en medio de una dura situación. La consolación que Dios trae a alguien que ha perdido un negocio es para llevarlo a ver que las cosas que están en esta vida no son las que valen, sino las que están en la vida venidera y de repente la persona dice: "Definitivamente las cosas que acabo de perder no valen nada y lo que yo tengo es superior a cualquier cosa" ¿Y como le llego es revelación? Porque el consolador vino a su rescate.

De tal manera que Dios adapta su consolación a las circunstancias en las que yo me encuentro, porque Él sabe quién soy yo y yo soy su hijo, conoce mi debilidad, sabe lo que necesito, conoce de qué manera me puede sacar de donde estoy y como me puede llevar donde necesita que mi vida este.

Spurgeon decía: "Si existiera una mejor manera o un mejor camino para Dios llevarnos al lugar donde Él quiere que estemos, Él nos tendría en ese otro camino y no en este"

Lucas 7:11 Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. 7:12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. 7:13 Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. 7:14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. 7:15 Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. 7:16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo. 7:17 Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor.

Como esta consolación es personal, es particular, nosotros podemos decir con toda certeza que no hay perdida que su presencia no pueda remplazar, podemos decir categóricamente que no hay vacío que su suficiencia no pueda llenar, no hay debilidad que su gracia no pueda fortalecer, no hay dolor que su misericordia no pueda aliviar, no hay dolor que su gozo no pueda abatir, no hay herida que su toque no pueda sanar, no hay enemistad que su cruz no pueda reconciliar, no hay interrogantes que su sabiduría no pueda responder, no hay carencia que su provisión no pueda llenar y no hay esclavitud que su poder no pueda romper. Te imaginas que clase de consolador tú y yo tenemos, no hay nada en todo el universo que Él no pueda suplir o enmendar, reconciliar, sanar, fortalecer, llenar, completar, orquestar usar, porque Él es el Padre de toda consolación de toda misericordia.

2. La consolación que Dios nos da guarda un propósito.

2 Corintios 1:4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

Pablo nos empieza a revelar su consolación y el propósito de su consolación.

La Palabra Tribulación (Griego; dslipsis) dentro del original significa algo estrecho, algo sin espacio, estar entre la espada y la pared, estar confinado, es como estar bajo mucha presión. La mejor manera en que podemos ilustrarlo desde la idea que nos quiere comunicar este texto en el original, es como quien toma un animal de carga y le coloca tanto peso arriba que el colapsa bajo la presión y de esta forma Pablo está hablando que Dios nos consuela en toda tribulación, en toda circunstancia que yo estoy tan cargado, el peso es tanto que me está amenazando con hacerme colapsar, en ese momento Dios se hace presente para con sus hijos, en medio de ese dolor, en medio de ese sufrimiento. Pablo intenta ayudarnos a entender que Dios es el Padre en medio de toda tribulación, de todo dolor, de todo sufrimiento o el proveedor de toda consolación en medio de cada circunstancia.

La pregunta que surge de todo esto es: ¿Dios cómo nos consuela? Bueno por un lado Él ha provisto su Palabra, en su Palabra hay poder para levantar mi ánimo, para sanar mi herida, para reconciliarme con alguien con quien tenía algún disgusto, para perdonar mi pecado, en esta palabra hay poder de ese tipo, pero Dios ha provisto más que su palabra, Él ha provisto su Espíritu y lo ha colocado dentro de nosotros de tal manera que yo pueda contar con una ayuda que viene desde adentro y que va a sustentarme en medio de cada circunstancia que tengamos que enfrentar. Y finalmente hay una forma que todos nosotros conocemos pero que olvidamos muy a menudo y que usamos muy poco. Dios nos consuela a través de otros creyentes, Dios nos ha salvado y nos ha colocado en medio de una iglesia local donde hay personas con un mismo Espíritu en su interior que nuestro Señor los hará levantarse para animarnos, hablarnos con palabras de sabiduría que provienen de su propia Palabra, recordarnos cosas que ya habíamos olvidado, ayudarnos a llevar parte de la carga y si tú y yo no los tenemos en cuenta estaremos perdiéndonos de una ayuda extraordinaria dada por Dios en medio de su pueblo.

El propósito de esa consolación que Pablo empieza a revelar esta íntimamente atado a lo que acabo de decir y es a la existencia de un cuerpo de creyentes que deben estar dispuestos a mostrar a otros la consolación del Padre de toda consolación. El haber probado el consuelo de Dios en medio de mí aflicción guarda por propósito el que yo pueda disponerme a ver la necesidad de otros para consolarlos en medio de su aflicción, que pueda darles del consuelo que yo recibí del Padre de toda consolación. Cuántos de nosotros no estuvimos afligidos por la muerte espiritual, por el pecado, por la opresión de Satanás, por estar en el infierno y Jesús se incomodó para venir y darnos consuelo y libertad, Dios nos está llamando a que seamos reproductores de su ejemplo.

Lucas 10:25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 10:26 Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? 10:27 Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 10:28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. 10:29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? 10:30 Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. 10:31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. 10:32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. 10:33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 10:34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 10:35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. 10:36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? 10:37 El dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

La mentalidad del mundo de hoy es cada quien en lo suyo, y la iglesia ha copiado este triste modelo, es como si pensáramos: "Bueno ya yo me salve a ya con los otros". Vemos las personas sufriendo y muchas veces lo que sale de nuestra boca es: "Ellos se lo buscaron, seguro se lo merecen" Y se nos olvida que el Padre de toda misericordia y toda consolación un día cuando nosotros éramos sus enemigos nos miró y nos consoló dando su vida por nosotros. Es increíble pero nosotros pasamos muchas veces por alto el dolor de los demás, pero cuando estamos en aflicción esperamos que todos volteen sus rostros hacia nosotros. Esto solo os descubre un corazón de piedra hacia mi prójimo, pero espero que él tenga u corazón de carne frente a mi aflicción. Nosotros podemos llegar a tener un cerebro muy grande, pero un corazón muy chiquito y es en la aflicción donde nuestro corazón se crece y donde aprendemos que nuestro cerebro no es tan grande. Dios permite que yo pase por ciertas dificultades porque mi corazón es ablandado y en medio de eso yo experimento la consolación de Dios, entonces yo digo o yo sé cómo se hace esto y cuando otros pasan por esa dificultad yo puedo ir y consolarle con un corazón transformado por el poder de Dios en medio de la prueba.

No es lo mismo una palabra de consuelo que ser dicho consuelo, que ser dicha consolación. Tú vas donde un hermano y le das unos golpecitos en la espalda y le dices te acompaño en dicho consuelo y te vas. Qué compañía hay en eso, Cristo no hace eso y se va, Él dice: "Yo soy tu consuelo y estoy aquí para quedarme, que necesitas, que requieres". No es lo mismo alentar que ser un aliento, no es lo mismo untar un bálsamo, que ser tú mismo un bálsamo. El amor de Cristo debería ser suficiente en nuestras vidas para convertirnos en consoladores.

Conclusión

Hay quienes nos quedamos toda la vida quejándonos de los padecimientos que un día tuvimos y de los cuales ya fuimos consolados por él Señor, no sentimos los más sufridos y con un espíritu egocéntrico nos encerramos en nosotros mismos. Llegamos a tener la idea que no hay nadie en este mundo que haya sufrido más que yo, así que esto coacciona mi capacidad de consolar y me hace olvidar que hay personas a mi alrededor que necesitan que yo abandone mi egoísmo y les entregue de la consolación que yo un día recibí del Padre de toda consolación. Cuando miramos al apóstol Pablo sin temor a equivocarnos podemos asegurar que no hay nadie más sufrido que él después del Señor Jesucristo en toda la Biblia, pero también tenemos que afirmar que él no se quedó quejándose o sintiendo lastima de sí mismo, él se dejó consolar por Dios, para luego ser después de nuestro Señor el más grande consolador de todo aquel que tenía una aflicción.

Hay quienes creemos que nuestros padecimientos son insuperables. Que de la mujer con su hija de catorce años en la clínica después de intentar suicidarse o de otra con su hijo con un diagnóstico de muerte cerebral en la clínica después de haberlo acostado sano la noche anterior y teniéndolo a punto de ser desconectado.

2 Corintios 1: 4 Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros.
 
Pastor: David Bayuelo
Julio 30 de 2017

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