Bajo la unción del Espíritu.

Bajo la unción del Espíritu - Hechos 2:14-15Escuchar audio de esta predica Hechos 2:14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. 2:15 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

Ver la trasformación en la vida de los discípulos de Jesús nos debería servir de inspiración, ellos en un momento le abandonaron, no mostrando ni fe en su Palabra, ni carácter, ni valentía, pero al mismo tiempo debería llamarnos la atención que estos mismos hombres mostraron una fe y un coraje a la hora de la predicación que a todo creyente debe servirle de estímulo.

La Biblia registra que después del día de pentecostés Pedro se levanta y predica su primer sermón apostólico, pero cuando uno lo compara con la persona que nos deja ver aquella ocasión en que una joven sirvienta lo confronta en el patio del sacerdote y le dice: "Tú también estabas con Jesús el nazareno" Y él responde: "Yo no conozco a este hombre" y siendo cuestionado una segunda vez empezó a maldecir y a jurar nos asombramos como una persona que ha caminado con Cristo de una forma tan cercana pueda negarlo de tal manera, pero ahora, después de la venida del Espíritu Santo vemos su denuedo y su gran libertad al predicar.

Predicadores de hace 1600 años hicieron apreciaciones como esta ya que estaban impactados por ver lo que el Espíritu Santo fue capaz de producir en la vida de estos hombres y pasarlos de temerosos a valientes, de intimidados a intimidantes, de ser hombres ignorantes a sabios, de inmaduros a ser sensatos y reflexivos, de indiscretos a prudentes.

Todo esto debe ser un estímulo para nosotros en la medida en que seguimos caminando con Cristo y en esa medida el Señor procurara vaciarnos para luego llenarnos con su Espíritu, todo eso fue la labor del Espíritu Santo, para eso nos fue dado, para transformar a hombres y mujeres que fueran capaces de llevar a cabo la gran comisión que Cristo anuncio al principio del libro de los Hechos.

Hechos 2:14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. 2:15 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

1. El Espíritu Santo produjo que la Palabra de Dios se revelara en sus corazones.

Hechos 2:14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

Es corto el tiempo que ha transcurrido desde que sucedieron todos los eventos decisivos alrededor del Señor Jesús en Jerusalén y la escritura nos deja ver en los días anteriores a la crucifixión hombres confundidos, con mucha dificultad para comprender las Palabras de su Maestro, pero ahora se les escucha hablar con la misma convicción con que Él hablo y por lo cual murió en la cruz del calvario. Algo que se hace visible es que con la venida del Espíritu santo la Palabra se revelo en sus corazones, esa Palabra que ellos habían recibido por más de tres años, además de haberla visto interpretada en cada acción del Señor se haría evidente en sus vidas a partir del instante en que el Espíritu que les había sido prometido se posó sobre ellos" Ellos ahora hacían una interpretación correcta del cristianismo al punto de estar dispuestos a dar su vida por él. La llenura del Espíritu Santo vino como el poder que activo la vida en las semillas sembradas por el Señor Jesús en el corazón de sus discípulos.

Marcos 8:14 Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca. 8:15 Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. 8:16 Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan. 8:17 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? 8:18 ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis? 8:19 Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce. 8:20 Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete. 8:21 Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis? Este es un ejemplo claro de la falta de entendimiento por parte de los discípulos de las Palabras de Jesús antes de la llenura del Espíritu Santo.

Juan 14: 26 Jesús les profetizo: Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho.

Después del día de pentecostés vemos cumplida esta Palabra profética lanzada por el Señor Jesús, la incapacidad de los discípulos para comprender las escrituras y vivir por ellas se terminaría. Hombres que no guardaban una convicción en el mensaje que se les había encomendado, ahora hablan de él con tal certidumbre que solo en su primer sermón se convertirían tres mil hombres.

1 Juan 2: 27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

A partir de la llenura del Espíritu Santo la convicción en los apóstoles dejo de basarse en sus sentimientos para establecerse en la Palabra de Dios, los sentimientos vienen y van, pero la Palabra de Dios nunca fluctúa. Esto era muy importante que ocurriera en la vida de los discípulos como en la nuestra, porque; nuestra salvación depende de entender el mensaje del evangelio que está en la Biblia, nuestra seguridad depende de descansar en la verdad de las Escrituras, nuestro crecimiento espiritual depende de vivir de acuerdo con los principios Bíblicos, nuestro poder para testificar depende de la confianza que se tenga en la Palabra de Dios.

El hombre bajo la unción del Espíritu, está arraigada en la Palabra que fue inspirada por el mismo Espíritu. El Espíritu de Dios le fue dado a la iglesia el día de pentecostés, ese es el mismo Espíritu que inspiro todo lo que se halla en la Palabra de Dios, de tal manera que si el Espíritu va ungir la predicación que se dé a través de nuestra vida si esta se halla basada en algún texto que el Inspiro y dio a la iglesia y podemos ver eso en el mensaje que Pedro desarrolla en el resto del capítulo.

2. El Espíritu Santo produjo que la Palabra de Dios se revelara en el carácter de los discípulos.

Hechos 2:14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. 2:15 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

La Biblia registra que Se levantaron los once, pero Pedro hablo. En sus palabras hay un carácter que él no poseía, hay algo nuevo y no es más que el Espíritu de Dios que ha venido sobre él. Solo han transcurrido cincuenta días desde que el Señor Jesús fue crucificado y la comunidad aún sigue hostil, pero vemos osadía en los mismos discípulos que antes abandonaron su maestro.

Pedro usa dos imperativos para referirse a los judíos y para la gente que no lo era pero que habitaba en Jerusalén, él los llama a enfocarse y reflexionar y estos son los dos imperativos: "Sea de nuestro conocimiento" en otras palabras "Que se sepa" y luego dice: "Prestad atención" Esta es una forma de decir; "Si están hablando hagan silencio que lo que yo voy decir es importante y tú tienes que oírlo", ese es el nuevo Pedro, ese es el hombre que ahora camina bajo la unción del Espíritu Santo, ese es el Pedro que exhibe un nuevo carácter, que tiene una nueva pasión. Estos hombres no están borrachos y Pedro se muestra como el defensor de ellos: Él les dice: "Son las nueve de la mañana y es imposible que ellos estén tomando alcohol tan temprano, ustedes están asumiendo algo debido a la maldad de vuestros corazones"

Mateo 26:31 Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas. 26:32 Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. 26:33 Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. 26:34 Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 26:35 Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

La negación de Pedro tres veces le sirvió para vaciarlo de todo el orgullo con el que el hablo la noche antes de la crucifixión cuando dijo: "Señor aunque todos estos que están a Tú alrededor te abandonen, yo nunca te dejare" Ahora estamos viendo a otro Pedro, un Pedro bajo la unción del Espíritu, con un carácter establecido. La llenura del Espíritu Santo produce una convicción en nuestras vidas que se va a manifestar en nuestro carácter, nos convertiremos en hombres que por nada negociaremos nuestros principios y que nuestra vida procurara ser un fiel testimonio del Cristo en el que creemos.

Hoy necesitamos de esa llenura porque los rasgos característicos que nos deben distinguir como discípulos de Cristo en un mundo perdido se han ido perdiendo. Hoy los cristianos mienten como cualquiera que camine en este mundo, roban igual que cualquier otro mortal, adulteran, consumen pornografía, se divorcian y todo esto se halla ceñido a la falta de carácter y ni que decir de una inmadurez que todo el tiempo se hace evidente en el cuerpo de Cristo a través de acciones, a través de un orgullo que muchas veces ocultamos detrás de una visión personal del evangelio que nos hace sentir que nuestra interpretación nada bíblica está por encima de los demás y que lo que realmente expresa es puro sentimiento.

3. El Espíritu Santo produjo que la Palabra de Dios se revelara en la valentía de los discípulos.

Hechos 2:14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

Estos hombres bajo la llenura del Espíritu Santo no temieron a los hombres, ellos temieron a Dios, los discípulos bajo la unción del Espíritu no temieron a las consecuencias de glorificar a Dios, sino a la consecuencia de deshonrarlo, estos hombres bajo la unción del Espíritu no temieron o no prestaron a tención al costo sino a la gloria de su Dios.

Marcos 14:48 Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Cómo contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? 14:49 Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras. 14:50 Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron. 14:51 Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana; y le prendieron; 14:52 más él, dejando la sábana, huyó desnudo. Que distinta fue la escena después de que fueran llenos por el Espíritu, ese carácter vacilante desapareció para darle paso a una firmeza inquebrantable.

Pedro lleno del Espíritu de Dios con otro carácter lleno de pasión dice: Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? (Hechos 2:36 – 37) Este es el Pedro que negó al Señor que habla de esa manera, ¡No! ese no es el Pedro, aquel Pedro estaba vacío de Cristo y lleno de Pedro y este es el Pedro que esta vacío de Pedro y lleno del Espíritu de Cristo. ¡Este es otro Pedro no es el mismo! Él ahora lo caracteriza una valentía que lo lleva a que ni siquiera tema por perder su vida y se sienta honrado si llega a morir por causa de Cristo. Él se atreve a decirle a la multitud ustedes crucificaron al Dios que estuvimos esperando. Eso es valentía.

Conclusión

Este texto que hemos estudiado hoy es el inicio de un sermón que inaugura la nueva era de la gracia, imaginemos que Dios dice estoy orquestando la historia y le estoy dando dos periodos: La era de la ley y la era de la gracia y que Dios le diga a Pedro: "Pedro el día que yo inaugure la era de la gracia a ti te corresponde el sermón de predicación, tú eres el que va a inaugurar esa era. De manera que cuídate de lo que vas a predicar" Yo no sé usted pero si yo tiemblo frente a la invitación continua que Dios me hace para exponer su Palabra frente a su iglesia, yo me imagino lo que era cargar con esta responsabilidad. Esto nos debe llevar a la comprensión de porque el Señor primero tuvo que revelar su Palabra, imprimirle su carácter y darle una valentía que iba más allá de la comprensión de los discípulos a través de la llenura del Espíritu Santo. No sé si lo sabía pero usted y yo todos los días tenemos esta misma responsabilidad que Pedro tuvo que asumir, ya que somos el único sermón que las personas leerán a través de nuestras vidas y yo creo que esto hace necesario el que le digamos al Señor: "Lléname con tu Espíritu"

"Los hombres no rechazan la Palabra porque encuentren faltas en ella, sino porque ella encuentra falta en ellos", Jhon Blanchard.
 
Pastor: David Bayuelo
Agosto 6 de 2017

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