El carácter de un buen administrador

El carácter de un buen administrador - Hechos 4:33Escuchar audio de esta predica Hechos 4:33 Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.

La confianza de estos creyentes puesta en Dios en una etapa temprana, resulto en la manifestación de una gracia abundante. La gracia de Dios no es ganada o merecida pero cuando revisamos la Palabra de Dios una y otra vez, el Señor responde con mayor gracia a los hijos que confían en Él.

A mayor gracia en nosotros mayor obediencia, a mayor obediencia mayor la gracia que Dios sigue depositando. Esto no nos debe llevar a deducir que entre más me porto bien Dios deposita más de su gracia en mí, pero la verdadera conclusión está en que ante la falta de obediencia Dios dispone el tener que disciplinarme porque la falta de carácter en mi vida me llevara a ser un mal administrador de su gracia.

El hombre siempre ha tenido una tendencia a mal administrar e incluso a abusar de lo recibido cuando el carácter de Dios no es desarrollado primero. En el antiguo testamento vemos esto como algo recurrente en aquellos a quienes se les entrego un bien sin poseer la medida requerida en su carácter. El rey Saúl es un ejemplo de esto, la Palabra en 1 Samuel 10:9 – 11 nos manifiesta que él Señor le mudo el corazón, ya que era la única manera de ponerlo frente a una responsabilidad tan alta como la de guiar a su pueblo, sin embargo la falta de desarrollar su carácter se vería manifestada en las decisiones que tomaría más adelante y que iban en contra posición con la voluntad de Dios, él se convertiría en un referente de desobediencia y aquello que el Señor le había entregado le sería quitado a través de la disciplina.

Hechos 4:33 Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. A los apóstoles Dios les dio abundante gracia y por eso con gran poder testificaron, pero así era también la responsabilidad que se les otorgaba, una responsabilidad que requería tener un carácter formado para administrar correctamente la abundancia de lo que se les había dado. La gracia es la habilidad con la que Dios nos ha capacitado para hacer todo cuanto Él nos ha llamado a hacer y testificar es uno de esos mandatos, es uno de los mandatos recurrentes en la Palabra de Dios y aparece de múltiples maneras, de hecho en los textos anteriores a nuestro estudio registra que a través de esta gracia que se les dio los apóstoles pudieron testificar efectuando señales y prodigios.

1. Alguien con un carácter formado confía en Dios porque sabe que todo cuanto posee le pertenece al Señor.

Hechos 4:32 Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. 4:34 Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, 4:35 y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.

Esta iglesia llego a entender que todo cuanto tenía no era de ellos, de hecho no solo las cosas materiales que están en esta tierra no le pertenecían, sino que todos los que habitaban en el mundo incluyéndoles le pertenecía a Dios, así que su pensamiento fue: "Lo que estamos vendiendo y regalando no es de nosotros, no tenemos por qué temer". La iglesia primitiva llego a verse solo como administradores de sus vidas y como administradores de lo que poseían y no como dueños e hicieron un reconocimiento de esto a través de sus acciones.

Cuando miramos nuestro presente hallamos que la mayoría de la humanidad está gobernada por temores, tememos múltiples cosas, tememos pasar vergüenza, tememos ser rechazados, tememos perder dinero, tememos perder respeto, tememos perder el control, tememos perder la salud, temor a perder la vida, tememos a casi todo y se nos olvida que la cura para todos esos temores es la confianza en la soberanía de Divina y eso hace parte de la formación de nuestro carácter.

Esta comunidad conocía el antiguo testamento y con seguridad el Salmo 24:1 que nos dice: De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. ¿Cómo me veo yo? ¿Cómo un administrador de lo que tengo?, ¿Yo me veo como un administrador de lo que compro y lo que vendo?, ¿Yo me veo como un administrador de lo que retengo?, ¿Yo me veo como un administrador de mi propia vida? Dios siempre procurara recordarnos quien es el verdadero propietario de todo cuanto nosotros poseemos. De hecho esta iglesia que comenzaba no solo tuvieron las cosas en común sino sus propias vidas. Hechos 4:32 nos dice: Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Sus acciones comunes y no individualistas eran un fiel reflejo de su carácter formado para confiar plenamente en el Señor.

2. Muchas veces lo que experimentamos no es escases de cosas, sino escases de carácter.

Hechos 4:33 Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. 4:34 Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, 4:35 y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.

Cuando la vida de los hombres tiene una orientación hacia sí mismo, esta nos muestra la superficialidad de este mundo en ellos, cuan superficial son sus valores, cuan superficial son sus estilos de vida. Uno escucha de manera continua creyentes con el conflicto de querer saber si el diezmo es del nuevo testamento o del antiguo testamento, su conflicto está en la visión que tienen de sí mismos ya que su falta de carácter los mantiene en un profundo temor de lo que será su mañana. Cuando lo vemos con lupa el verdadero problema no está en la cantidad que deben dar, ya que nunca piensan en dar el veinte o el treinta sino en buscar la forma en que pueda ser inferior al diez por ciento. Pero cuando vemos hacia esta comunidad primaria su carácter formado y lleno de una profunda devoción por Cristo los condujo a un grado de generosidad, ellos estaban pensando primero en Dios y en los demás y esto los hizo sobre abundar en gracia y el resultado final fue que nadie experimentaba necesidad.

Gálatas 4:1 Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; 4:2 sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Aunque Pablo está haciendo referencia a la libertad obtenida a través de Cristo quiero usar su ilustración para que comprendamos que si no tenemos cosas que ya nos han sido dadas por Cristo la razón no está en que en Él halla escases de ellas, sino en que aún no hemos adquirido el carácter para administrarlas.

El egocentrismo es un problema que se halla en nuestra carne y que tenemos que procurar eliminar a través de la formación del carácter de Cristo porque la falta de este siempre nos llevara a experimentar contrario a lo entregado por Jesús una vida escaza.

La incorrecta administración de los recursos asignados a nuestra vida es prueba de las falencias profundas en nuestro carácter.

3. El que no hace una inversión en su carácter nunca podrá experimentar una gracia abundante.

Hechos 4:36 Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre, 4:37 como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles. 5:1 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, 5:2 y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles.

Si hay algo bueno que el texto hace es que nos habla de las características de la iglesia, pero Dios sabiendo cómo somos nosotros ahora se centra en una persona y luego en dos para ver algo de ese carácter ya de manera individual. Así que Dios efectúa a través de su Palabra un contraste entre la generosidad de Bernabé y la generosidad aparente de Ananías y Safira. Algunos daban por obligación, no Bernabé, algunos daban o dan por responsabilidad, no Bernabé, algunos daban para calmar su conciencia, no Bernabé, algunos daban pensando en lo que dirían los hombres y tal vez fue el pensamiento de Ananías y Safira, no Bernabé. Bernabé daba porque Dios había transformado su carácter de tal manera que él tenía las mismas características de un Dios dadivoso, él sentía que las cosas materiales que por lo regular le dan seguridad a las personas para él no funcionaba así.

Cuando pensamos en términos de carácter este puede expresarse al igual que la generosidad de forma genuina o de forma aparente, pero lo único que produce resultados conforme a la Palabra de Dios será la veracidad de una vida expuesta delante de Dios para que sus características se manifiesten. Algunos dejan ver el carácter por obligación, no Bernabé, algunos lo hacen por responsabilidad, no Bernabé, algunos lo hacen para calmar su conciencia, no Bernabé, algunos por lo que pueden pensar los hombres, no Bernabé. Bernabé podía mostrar un carácter genuino porque Dios lo había transformado.

Hechos 4:33 Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. 4:34 Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido,

¿Qué nos prueba que esta iglesia había invertido en desarrollar su carácter? Ellos poseían: Unidad, desprendimiento, generosidad, denuedo, presencia manifiesta de Dios, abundante gracia y como resultado había estabilidad, no había ningún necesitado entre ellos. Ellos tenían la eternidad como enfoque de vida: Su actitud muestra que ellos pensaban "Estas cosas son temporales, no van durar mucho mejor las vendemos"

Hay que tener cuidado porque hay deficiencias en nuestro carácter que tarde o temprano nos van a derribar.

Conclusión

Dentro de esta iglesia había una pareja que quería lucir como Bernabé pero no tenían el corazón de este hombre y Pedro les hace cuatro preguntas, pero una de ellas guarda el sentido central de lo que Dios quiere que meditemos. Hay quienes nos hemos convencido que estamos tan bien en nuestro carácter que llegamos a creer que podemos engañar a Dios con la mentira que nosotros nos hemos creído. Hechos 5:3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? 5:4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.

Nosotros mentimos cuando decimos ser una cosa que no somos, nosotros mentimos cuando decimos haber visto una cosa que no hemos visto, mentimos cuando decimos oír algo que no hemos escuchado, nosotros mentimos cuando vamos al pastor y le decimos la gente anda diciendo, cuando tal vez solo ha sido una persona quien lo ha dicho, o fue nuestra propia mente la que lo dijo, nosotros mentimos cuando decimos que sentimos algo que no estamos sintiendo, nosotros mentimos a Dios cuando le cantamos cosas que ni siquiera intentamos vivir, nosotros mentimos cuando usamos palabras lisonjeras, mentimos cuando servimos bajo una motivación incorrecta y al final de cuentas nosotros mentimos porque nuestro carácter no tiene la medida que decimos y creemos poseer. Debemos pensar en que cada vez que miento con un carácter aparente no le miento a los hombres, le miento a Dios.

¿Qué me falta Señor? Creería que es la pregunta más pertinente en medio de la disciplina o la escases que tal vez me puedo hallar experimentando.
 
Pastor: David Bayuelo
Agosto 11 de 2017

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