Un camino seguro

Un camino seguro en su Palabra - Hechos 23:10-11Hechos 23:10 Y habiendo grande disensión, el tribuno, teniendo temor de que Pablo fuese despedazado por ellos, mandó que bajasen soldados y le arrebatasen de en medio de ellos, y le llevasen a la fortaleza. 23:11 A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.

La seguridad con que caminaba Pablo frente a lo circunstancial siempre fue incomparable, una y otra vez la escritura registra esa visión futurista, aquella que soltaba lo que había quedado atrás, para darle paso a todas las nuevas experiencias que estaban por delante.

Fueron muchas las cosas que este apóstol de Cristo tuvo que enfrentar, pero nunca, ni en los relatos escritos por Lucas en el libro de Hechos, ni en sus cartas se manifiesta algún deseo de desfallecer a la consecución de su propósito. ¿Que tuvo Pablo de principio a fin que le brindo tanta seguridad? Como nos lo ilustra el texto que hoy estudiaremos: Lo que este hombre siempre atesoro fue la "La Palabra profética más segura" "La Palabra que salía de la boca de Dios"

Las circunstancias que rodean este momento son la antesala del desenlace de un Propósito que fue revelado en su camino a Damasco cuando iba en persecución de aquellos que se hacían llamar: "Los del Camino". Pablo había regresado a Jerusalén a dar su informe de todo lo que había acontecido en su viaje misionero, las cosas extraordinarias que habían ocurrido en medio de los judíos y los gentiles. Antes de su regreso él ya había sido advertido de las prisiones y tribulaciones que le sobre vendrían tanto por el Espíritu Santo como por un profeta llamado Agabo, pero a pesar de los ruegos de quienes le amaban para que no bajase a Jerusalén él les respondería: "Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. (Hechos 20: 24)

Pablo después de este momento nunca más experimentaría la libertad de su cuerpo, ya que al llegar a Jerusalén fue tomado por sus coterráneos para ser asesinado, pero siéndoles arrebatado por el capitán de la guardia romana termino preso por casi dos años en su nación y luego sería trasportado a Roma a cumplir con una audiencia que el mismo había solicitado ante el emperador Cesar para definir su situación jurídica y que terminaría según los historiadores es su muerte.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Qué tan determinante fue la Palabra de Dios en la vida de Pablo?

La Palabra de Dios fue la que determino cual era el propósito en la vida de Pablo.

Hechos 23:11 A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.

Hechos 9:6 El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

Saulo, respirando amenazas y muerte contra los discípulos del Señor emprende un viaje hacia Damasco con la autoridad delegada del sumo sacerdote, su intención era perseguirlos hasta apresarlos y ser traídos para ser juzgados en Jerusalén, pero Cristo se le atraviesa en su camino y después de derribarlo se le manifestaría dándole la orden que entrara en la ciudad y que allí Él le revelaría el propósito que tenía para su vida. Pablo después de su encuentro queda ciego así que tiene que ser ayudado para poder ingresar en Damasco, en esta ciudad había un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: que se levantara y fuera hasta el lugar donde se hallaba Pablo, colocara su manos sobre el para qué recobrara su visión y fuera lleno del Espíritu Santo. Ananías expreso su temor al Señor por la fama que Pablo tenía como perseguidor de la iglesia, pero Dios le diría; Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; 9:16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.

A partir de aquí Pablo sabría hacia donde se dirigirse, lo que él consideraba dentro de su celo fariseo como su propósito quedaría abandonado para darle paso al deseo expreso del Dios que se le había revelado.

1 Samuel 9:15 Y un día antes que Saúl viniese, Jehová había revelado al oído de Samuel, diciendo: 9:16 Mañana a esta misma hora yo enviaré a ti un varón de la tierra de Benjamín, al cual ungirás por príncipe sobre mi pueblo Israel, y salvará a mi pueblo de mano de los filisteos; porque yo he mirado a mi pueblo, por cuanto su clamor ha llegado hasta mí. 9:17 Y luego que Samuel vio a Saúl, Jehová le dijo: He aquí éste es el varón del cual te hablé; éste gobernará a mi pueblo. De buscador de asnas a príncipe de Israel, Saúl salió en una misión y al igual que pablo y se topó con la Palabra de Dios, la Palabra que definiría su propósito.

No hay nada más desalentador en la vida que estar perdido, cuando este es nuestro estado terminamos tratando de encontrar una interpretación a cada cosa que nos ocurre pero sin hallarle el sentido, esto es vivir una circunstancia tras otra pero sin poder hilarlas para que nuestra vida llegue a alguna parte. Pablo se encuentro con el designio de Dios en su Palabra, esto a rendidas cuentas les dio una guía segura para trascender.

Todo en nuestra vida está escrito por la mano de Dios solo hay que seguir la ruta trazada por Él, el aceptar esta dirección es muestra de una obediencia que se traduce en fe, después de esto solo queda esperar el resultado.

La Palabra de Dios fue la que determinaba cada paso que Pablo daba hacia el cumplimiento de su propósito.

Hechos 23:11 A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.

Hechos 16:6 Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; 16:7 y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.

Pablo emprende su segundo viaje misionero, al parecer sus expectativas eran poder afianzar en la fe cristiana a los hermanos que hallara en su camino y poder alcanzar a los judíos y gentiles que vivían en Asia, pero la Biblia nos dice que él tuvo que renunciar a esta intención porque el Espíritu santo se lo prohibió. Ahora según los cálculos racionales de Pablo un salto a este continente parecía ser algo estratégico para el avance del evangelio, pero con toda seguridad valía la pena ser obedientes a la dirección de la Palabra de Dios que el mostraría a través de una visión que debía pasar a Macedonia.

Hechos 9:10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. 9:11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, 9:12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.

1 Reyes 18:1 Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra. 18:2 Fue, pues, Elías a mostrarse a Acab. Y el hambre era grave en Samaria.

Nunca un plan construido en nuestra prudencia tendrá el alcance que tiene aquel que es trazado bajo la dirección de la Palabra de Dios para la consecución de nuestro propósito.

El ser guiados por nuestra carne nos ha dado por resultado tantos desaciertos en nuestra vida. El ser guiados por el Espíritu Santo de Dios como lo fue Pablo nos garantiza el cumplimiento pleno del propósito divino. ¿Podemos recibir instrucciones tan precisas como pasaba con los profetas o en este caso con los cristianos de la primera iglesia? ¡Claro que sí! Todas por el Espíritu Santo por la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios fue determinante a la hora de ser alentado en sus momentos más difíciles.

Hechos 23:11 A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.

Hechos 27:23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 27:24 diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.

2 Corintios 12:8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. 12:9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Una y otra vez Dios alentando a Pablo con su Palabra en medio de la travesía para el cumplimiento de su propósito. Hay quienes frente a la dificultad nos arropamos con nuestros pensamientos limitados y no hay nada más temerario que eso, porque ellos terminaran llevándonos al desaliento. Si hay un lugar seguro en el cual descansar ese es la Palabra de Dios. Era lo que Pablo hacia y es lo que nosotros debemos hacer sin siquiera dudarlo.

Conclusión

2 Pedro 1:18 Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo. 1:19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.
 
Pastor: David Bayuelo
Septiembre 8 de 2017

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