Sacando el anatema que hay en casa

Sacando el anatema que hay en casa - Josue 7:2-5Escuchar audio de esta predica Josué 7:2 Después Josué envió hombres desde Jericó a Hai, que estaba junto a Bet-avén hacia el oriente de Bet-el; y les habló diciendo: Subid y reconoced la tierra. Y ellos subieron y reconocieron a Hai. 7:3 Y volviendo a Josué, le dijeron: No suba todo el pueblo, sino suban como dos mil o tres mil hombres, y tomarán a Hai; no fatigues a todo el pueblo yendo allí, porque son pocos. 7:4 Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai. 7:5 Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua.

La historia de la derrota de los Israelitas por parte de los habitantes de la ciudad de Hai, narrada en el libro de Josué en el capítulo 7: 2-5 nos deja lecciones espirituales muy importantes para nuestras vidas y familias. Lecciones espirituales que debemos tener muy en cuenta. Leamos el pasaje para conocer la historia: "Después Josué envió hombres desde Jericó a Hai, que estaba junto a Bet-avén hacia el oriente de Bet-el; y les habló diciendo: Subid y reconoced la tierra. Y ellos subieron y reconocieron a Hai. Y volviendo a Josué, le dijeron: No suba todo el pueblo, sino suban como dos mil o tres mil hombres, y tomarán a Hai; no fatigues a todo el pueblo yendo allí, porque son pocos. Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai. Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua"

Básicamente lo que el relator sagrado nos dice, es que: Después de conquistar la ciudad de Jericó, una ciudad fuertemente protegida, tanto por su gran ejército, como por una gran muralla, (de hecho se dice que tres carros tirados por caballos podían andar sobre ella), los Israelitas se vieron derrotados por un ejército más pequeño, no pudiendo conquistar una ciudad que incluso a sus ojos parecía más insignificante ya que no poseía ni siquiera muros protectores, como lo era la ciudad de Hai.

Ante la derrota Josué viene a Dios en oración; se queja, lo cuestiona, porque no puede entender como Israel pudo terminar huyendo de su enemigo. (Josué 7:6-7) "Entonces Josué rompió sus vestidos, y se postró en tierra sobre su rostro delante del arca de Jehová hasta caer la tarde, él y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas. Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos en las manos de los amorreos, para que nos destruyan? ¡Ojalá nos hubiéramos quedado al otro lado del Jordán!"

Todo este cuestionamiento a Dios provenía de un hombre que había Josué (ie de conquistas: esta ser tes de emprenderanPalabras susescuchado Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como )1:5 estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

¿Hemos experimentado la frustración de la derrota y lo primero que viene a nuestra mente al igual que Josué es cuestionar a Dios y su Palabra? ¡Señor, por qué, si en ti somos más que vencedores!

· ¿Cuantos de nosotros sabemos que no tiene sentido que el pueblo de Dios viva en derrota?, ¿Cuantos sabemos que las derrotas del pueblo de Dios deben tener una explicación?, ¿Cuantos de nosotros sabemos que Dios nunca es el responsable de las derrotas de su Iglesia? y ¿Cuantos de nosotros sabemos que Dios nunca será el responsable de las derrotas de nuestras familias? Pues, bien todas estas son verdades que aprenderemos de esta historia:

· El pueblo de Dios jamás vivirá en derrota, eso no significa que ocasionalmente, usted o yo no podamos sufrir ciertos fracasos, pero eso y vivir en derrota, son dos cosas diferentes.

· Si experimentamos fracasó en nuestras vidas, esto debe tener una explicación desde las verdades de las Sagradas Escrituras.

· Dios nunca es el causante del fracaso de su pueblo, aunque indiscutiblemente lo puede permitir.

1. Dios nos llama a encontrar el verdadero responsable de nuestras caídas.

Mientras Josué eleva su queja a Dios en oración, por la derrota, Dios le ordena buscar al verdadero responsable del fracaso (Josué 7:10-12) "Y Jehová dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras así sobre tu rostro? Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.

Qué curioso lo que está sucediendo en este pasaje de la Biblia, un hombre está orando, y Dios le ordena que deje de orar, que no es tiempo de orar, sino de actuar. ¿Cuantos de ustedes saben, qué hay momentos para orar y hay momentos para actuar? En efecto, en la vida habrá situaciones que demandarán algo más que orar, nunca menos que orar, pero si algo más que orar. Ejemplos bíblicos: Esdras 9 y 10.

Lo que nos dice este pasaje es que:

Hay que orar, pero también hay que buscar la causa del fracaso. Hay quienes nos hemos quedado orando religiosamente y Dios nos ha estado llamando a establecer una acción distinta que colocar nuestros ojos en los demás o en las circunstancias como causantes de nuestras desgracias. Debemos recordar que al igual que los pueblos que Josué debía conquistar satanás ya es un enemigo vencido así que jamás podremos atribuirle el poder para vencernos, si esto pasa la causa nunca estará más allá de nuestras narices.

Hay que orar, pero después de identificar la causa del fracaso, es necesario combatirla. ¿Hace cuánto tiempo Dios en su amor nos permitió descubrir aquello que no está bien y sin embargo hemos aprendido a vivir con esa piedra llamado pecado en nuestra vida?

Hay que orar, pero si descubrimos que hemos pecado, debemos además, confesar el pecado y abandonarlo. 1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

2. El pecado siempre le otorgara un derecho a nuestro enemigo para sabotearnos.

Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros (Josué 7:11-12).

De este pasaje de las Sagradas Escrituras, también aprendemos que el pecado le da un derecho del que satanás ya fue despojado para sabotear nuestras vidas. Cada acto de desobediencia para con el Señor le entregara una oportunidad a Satanás para dañarnos a nosotros y a nuestras familias.

En el caso específico de la historia, que cuenta estos dos capítulos, Dios había prohibido que los Hijos de Israel tomaran algo del botín en la ciudad de Jericó. En Josué 6:18-19 nos dice: "Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis. Más toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová. De acuerdo con estos versículos, Dios se reservó para sí, el botín de Jericó, ordenó que fueran consagrados y colocados en el tesoro de Jehová. ¿Por qué?

Para los que nos gusta que Dios nos dé una explicación por todo e igual no quedamos complacidos.

· Porque lo primero es para Dios.

· Porque lo primero de nuestras conquistas es de Dios.

· Porque lo que es consagrado o reservado para Dios, no debe usarse de forma común, pues es profanación.

Acán un miembro de la tribu de Judá, desobedeció la orden que Dios dio por medio de Josué de no tomar nada del botín de Jericó.

3. No podemos olvidar que toda nuestra vida, familia y lo que poseemos ha sido consagrado a nuestro Señor.

"Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel" (Josué 7:1)

El pecado de Acan es llamado PREVARICACIÓN y ANATEMA.

· Prevaricación hace referencia al acto de cubrir, esconder u ocultar su acción, del hebreo "bagad" que significa cubrir con una prenda de vestir, figuradamente se usaba para referirse a alguien que actúa encubiertamente. Eso fue exactamente lo que hizo Acan, escondió en el suelo de su casa, un manto babilonio, unos lingotes de oro y unas monedas de plata.

¿Qué hay encubierto en nuestra vida? Hay quienes creemos que podemos arroparnos con nuestra tradición o con doctrinas que se acomodan a nuestro pecado, como si eso fuese suficiente para que el Señor no lo vea. ¿Usted ha probado todo lo que dice creer bajo la lupa de la Palabra? O ¿Es su razón o los falsos maestros conforme a sus concupiscencias quien sustenta sus faltas? Hay quienes estamos ocultando ira, mentira, deseos sexuales impropios, falta de perdón, cohecho, hemos estado robado y todo eso lo cubrimos con las sabanas de la justificación. Hebreos 4:13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

· Anatema: En el Antiguo Testamento su traducción proviene de la palabra hebrea "herem" que señalaba a algo apartado de una forma que no podía ser utilizado para un fin profano y que pertenecía a Dios. Específicamente se refiere al botín de guerra cuyo uso lo decidía Jehová (Nuestra vida y todo lo que en ella hay es el botín de guerra del Señor Jesús al haber derrotado a satanás y solo Él puede decidir sobre todo), si no ordenaba su completa destrucción. Así, si en una guerra se tomaba una persona cautiva como anatema, no podía "ser rescatada; indefectiblemente ha de ser muerta" (Josué 7:1). La cosa consagrada como anatema si era usada fuera de ese contexto contaminaba al que así lo hacía, lo convertía en anatema. Por esta razón, en el caso de Acán Dios dijo que Israel había "Venido a ser anatema." (1er de Reyes 20:42).

Ahora recordemos que la gravedad en la acción de Acán fue que Jericó representaba el diezmo de las diez ciudades que Dios había entregado a su pueblo, por esta razón no podían disponer de nada de lo que en ella había, porque si no se hacía anatema. Finalmente la decisión de este hombre término trayendo destrucción a su vida y a su familia. Josué 7:24 Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán hijo de Zera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor. 7:25 Y le dijo

Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos.

Todo lo que se consagra a Dios y se usa de forma común es un anatema.

Nuestras vidas han sido consagradas para Dios, no podemos darle un uso común porque eso es convertirnos en anatema.

Tomar el diezmo y usarlo para suplir nuestras necesidades comunes es tener un anatema.

Piensa en este momento cuántas cosas tenemos en casa, compradas con el dinero del diezmo que hemos dejado de pagar a Dios.

¿Saben que significa eso? ¿Significa que tenemos anatemas en nuestra casa? Eso le da derecho a Satanás de sabotear nuestras vidas y finanzas, tal vez esa sea la razón por la que oramos frecuentemente por sacudir a nuestras familias de algunos males o por libertad financiera y nada sucede.

Si usted o yo decidimos sobre lo que no es nuestro nos haremos anatemas. Enfermedad en nosotros y nuestra familia, desaliento, falta de reposo, angustia, inseguridad en el presente y hacia nuestro futuro, temor, son el producto de lo que el Espíritu santo ha estado anunciando que está mal y sin embargo nosotros seguimos consintiéndolo.

Podemos hacer guerra espiritual, reprender al demonio de miseria, atar al hijo de la pobreza, reprender la enfermedad, pero mientras sigamos gastando nuestra vida y el dinero de Dios en nosotros, le estaremos entregando un derecho a Satanás, para sabotearnos (Malaquías 3:8-11) "¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos."

Aunque de acuerdo con las enseñanzas del Nuevo Testamento, dejar de diezmar no afectará nuestra salvación, puede estar seguro que sí afectará nuestras vidas y finanzas. No ha notado cuando le da un mal uso a lo consagrado como llega una enfermedad que devora sus finanzas, un mal negocio que lo desequilibra, una inseguridad y falta de reposo todo el tiempo en el trabajo que Dios le dio.

En conclusión si quiere que su vida y familia experimenten una vida constante en victoria, con seguridad tendrá que empezar por SACAR EL ANATEMA QUE HAY EN SU CASA. Esto es todo aquello que no corresponda con la voluntad de Dios, usted podrá auto engañarse todo lo que quiera, pero solo quitándole ese derecho satanás podrá experimentar una constante victoria.

· Ore pidiendo a Dios perdón por desobedecerle al usar su vida y el dinero que le corresponde al Señor para sus asuntos personales.

· Prométale a Dios que desde este momento en adelante, no usara más nada de lo consagrado a Él incluyendo sus diezmos y ofrendas para cubrir sus necesidades personales.

· Empiece a diezmar fielmente de todo lo que Dios le da.

· Confié en que Dios multiplicará su tiempo, talentos y tesoros del noventa por ciento (90%) que le quedará después de diezmar, más que si usted usa el cien por ciento (100%).
 
Pastor: David Bayuelo
Octubre 1 de 2017

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