Quietos

Quietos - Zacarías 4:6Escuchar audio de esta predica Zacarías 4:6 Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.

El tiempo de cautiverio en Babilonia se había cumplido: Durante setenta años la nación de Israel había padecido, pero ahora el Señor conforme lo había prometido los traería de vuelta a su nación, los exiliados que retornaron a su hogar bajo el edicto de Ciro, estaban entre los cautivos judíos más pobres y con su regreso Dios les encomendó la misión de reconstruir el templo y para ello había escogido algunos de sus siervos quienes dirigirían esta misión.

El libro de Esdras narra que con su llegada rápidamente reedificaron el altar e iniciaron la construcción del templo bajo la dirección de Zorobabel y Josué el sumo sacerdote, junto con el resto de sus parientes que eran sacerdotes y levitas, pero de inmediato encontraron oposición en los samaritanos quienes amparados en un decreto promulgado por el rey de Persia detuvieron la obra. Pronto se dejó sentir la apatía y el desaliento que terminaron por obstaculizar su misión durante doce años. Los profetas Zacarías y Hageo serían levantados por Dios para urgir al pueblo a regresar al Señor y a su propósito de restaurar el arruinado templo. Zacarías los alentaría anunciándoles el día cuando el Mesías reinaría desde un templo restaurado, en una ciudad restaurada.

El profeta no transmitió su propio mensaje, sino que comunicó fielmente el mensaje que Dios le había dado, donde hace un llamado a que la gente se arrepienta de su letargo y termine la tarea inconclusa. Luego, Dios da seguridad a su pueblo de su amor y cuidado en una serie de ocho visiones entre las cuales se halla en el capítulo cuatro la magnífica visión del candelabro de oro, alimentado por dos olivos, este es un mensaje a Zorobabel en el sentido de que los propósitos de Dios sólo pueden ser cumplidos por su Espíritu.

1. Estar quietos es reconocer que no es con nuestra fuerza sino con el Espíritu de Dios.

Zacarías 4:1 Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño. 4:2 Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él; 4:3 Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda.

Dios a través de esta visión procura animar a Zorobabel haciéndole saber que la fuente de todo poder está en su Espíritu, he allí la importancia de que en la visión él pueda ver dos olivos que autoabastecen constantemente las lámparas y de esta manera ellas puedan permanecer encendidas. Para Zacarías como profeta y sacerdote esta no era una imagen desconocida ya que la única forma de mantener los candeleros encendidos que se encontraban en el templo era abasteciéndolos constantemente de aceite siendo un oficio desgastante y muchas veces tedioso. En otras Palabras el Señor le anuncia: "Zorobabel edificara el templo no por medio de su inteligencia, su habilidad, su fuerza física, o la cantidad de hombres con los que cuente, lo que hará que el templo sea reconstruido, será mi Espíritu."

Sansón uno de los jueces del antiguo pacto en el que Dios estableció colocar su Espíritu sobre él desde el vientre de su madre, era bien conocido por su fuerza sobre natural, una y otra vez hemos escuchado de sus grandes hazañas; cazo trecientas zorras las amarro de dos en dos y en sus colas coloco antorchas encendidas con que acabo por completo con los campos de cultivo de los filisteos, mil de ellos fueron asesinados por él con la quijada de un burro, las puertas de la ciudad de Gaza las arranco de tajo con sus dos pilares y cerrojos y las traspuso en sus hombros a un monte delante de Hebrón. Cautivado por la debilidad de su carácter terminaría confesando el secreto de su fuerza a una mujer filistea llamada Dalila quien llamaría a un hombre para que cortara su cabello y así logro esclavizarlo y afligirlo porque su fuerza ya no estaba con él, Sansón creyó que una vez más se libraría pero la Biblia en el libro de Jueces es enfática en decir; "Pero él no sabía que el Espíritu de Jehová ya se había apartado de él". La fuente de su fuerza siempre fue el Espíritu. (Jueces 16)

Moisés fue alguien que hizo un reconocimiento de absoluta incapacidad frente a la posibilidad que el Espíritu de Dios no marchara con él para cumplir el propósito que se le había encomendado de guiar el pueblo de Dios hasta a tierra prometida. (Éxodo 33: 14 – 15)

Los discípulos en medio de la agonía de que su Maestro, Defensor y Sustentador les fuere quitado recibieron la extraordinaria noticia que les sería dado en su partida el Espíritu de Dios y de esa manera tener la fuerza y el poder para cumplir con la comisión que se les había dado.

De la misma manera cuando Dios nos entrega la orden de: "Estad quietos y conoced que yo soy Dios" en el Salmo cuarenta y seis lo que nos anuncia es: "Reposa, porque mi Espíritu es suficiente, Él hará mucho más de lo que tu fuerzas podrías hacer, para Él no hay límites, para Él no hay ningún imposible"

2. Estar quietos es reconocer que todo lo que representa nuestra vida es por Él.

Zacarías 4:4 Proseguí y hablé, diciendo a aquel ángel que hablaba conmigo: ¿Qué es esto, señor mío? 4:5 Y el ángel que hablaba conmigo respondió y me dijo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío. 4:6 Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Claramente las Palabras del ángel guardan un mensaje implícito, ya que al ver el recurso con que contaba Zorobabel gobernante de la nación judía resultaba insignificante e insuficiente para cumplir el propósito encomendado. Los que regresaron del exilio tan solo eran un puñado de cincuenta mil judíos en estado de pobreza e indefensión, este era el ejército con el que este líder no solo iba a efectuar la tarea sino a defenderse de la oposición.

Son innumerables las situaciones narradas en el antiguo testamento en las que el pueblo de Dios se presenta con un recurso limitado para enfrentar la adversidad, una y otra vez se vieron asediados por dificultades que a simple vista les superaban; ciudades fortificadas, ejércitos incontables como la arena del mar, montes, desiertos, fieras, gigantes, ríos y mares que se interponían para cumplir su propósito, ellos nunca podrían llevarse la gloria en medio de sus victorias porque de todas las dificultades quien los libro fue el Espíritu de Dios.

Un día un muchachito subió al techo de su casa para rescatar un avioncito de papel que se le había quedado ahí. Cuando estaba arriba resbaló y se deslizó velozmente por el techo y en un instante pensó: "Dios ayúdame" y en ese mismo momento su pantalón quedó enganchado de un clavo que sobresalía del techo. Después del gran susto, el muchacho dijo: "Dios ya no te preocupes, ya me quedé enganchado". Para él el clavo en el techo fue pura casualidad de modo que ya no necesitaba de Dios. Aún más se sintió más seguro de estar sostenido por el clavo que de estar recibiendo ayuda de Dios.

La Biblia nos dice que; "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe." (Efesios 2: 8 – 9) Dios no nos necesitó para salvarnos, de hecho nada que pudiéramos hacer podría contribuir con la consecución de su plan, solo su Espíritu lo hizo posible y así de la misma manera con cada cosa que tiene que acontecer en nuestra vida para cumplir su propósito.

Pensar en la quietud de nuestro Espíritu, alma y cuerpo como un mandato dado por Dios resulta inverosímil para muchos de nosotros, pero lo cierto es que en medio de esta orden hay una acción espiritual que procura probar nuestra absoluta confianza en su Espíritu, ya que es una manera de decirle; "La insuficiencia de mi poder, de mi habilidad, de mi inteligencia, de mi fuerza física no te hará falta para cumplir lo que dijiste que harías en mi vida y a través de mi vida". Este es el mensaje que Dios le dio a Pablo en medo de lo que le afligía: "Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad."

Como gobernador de Judá, Zorobabel era en definitiva el responsable de reconstruir el templo, pero se le había prohibido confiar en los recursos humanos para llevar a cabo la tarea. Así debe ser hoy con el Santo templo de Dios, su iglesia, la cual debe ser edificada y sostenida no con las riquezas, los esfuerzos o las virtudes de sus miembros, sino con mi Espíritu, dice le Señor.

3. Estar quietos es reconocer que con el Espíritu de Dios no hay nada que nos pueda detener.

Zacarías 4:7 ¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella. 4:8 Vino palabra de Jehová a mí, diciendo: 4:9 Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros. 4:10 Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra.

El Señor reafirma a Zorobabel como el hombre escogido por Él para cumplir con la misión de reconstruir el templo y cuando se completara su tarea, todos reconocerían su belleza y se darían cuenta de que no fue el resultado de esfuerzos humanos, sino del Espíritu de Dios.

Oh gran monte nos dice la Palabra: esto es una posible referencia a los adversarios del proyecto del templo, al desalentado grupo de constructores, o algún tipo de disturbio entre el pueblo. Dios se ocuparía de que todo lo que representara dificultad finalmente quedaría convertido en una llanura.

Efesios 1:19 19 También pido en oración que entiendan la increíble grandeza del poder de Dios para nosotros, los que creemos en él. Es el mismo gran poder20 que levantó a Cristo de los muertos y lo sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios, en los lugares celestiales. Este mismo poder que resucito a Cristo entre los muertos y que no pudo ser detenido por todas las huestes de maldad, es el mismo que hoy opera en ti y en mí para conducirnos al cumplimiento perfecto de los propósitos Divinos.

Conclusión

Así como para Zorobabel fue una orden el estarce quieto en sus fuerzas para ver al Espíritu obrar de la misma manera el Señor nos llama a cumplir con el mandato de estar quietos y conoceremos que Él es Dios.

Tal vez te encuentres en una etapa en tu vida en la que estás tratando de cumplir aquello que Dios te ha pedido hacer o quizás tu propia vida se encuentre en reconstrucción o tengas áreas en las que necesites tumbar lo que se dañó y restaurarlo y has luchado con Dios –como lo hizo Jacob- y has perdido las fuerzas y quieras desistir o te sientas agobiado por circunstancias adversas y creas que ya no vale la pena seguir batallando. Cualquiera que sea tu situación, Dios te habló hoy como lo hizo con Zorobabel por medio de su profeta Zacarías para darte ánimo. Dios es el mismo ayer, hoy y siempre, y Él está interesado en que cumplas su propósito. Él peleará por ti, sólo tienes que creer, obedecer y ser fiel a aquello que te ha encargado.
 
Pastor: David Bayuelo
Enero 28 de 2018

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