Él es suficiente

Él es suficiente - Salmos 46:8-10Escuchar audio de esta predica Salmos 46:8 Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra. 46:9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego. 46:10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

Como lo mencione en las enseñanzas de las semanas anteriores pensar en estar quietos a muchos de nosotros nos resulta inverosímil, sobre todo en un mundo en donde todo marcha tan rápido y uno puede terminar creyendo que el aceptar esta indicación es enfrentar la no consecución de muchas cosas que deseamos.

Lo cierto es que tanto el Salmista, como el profeta Zacarías a quienes ya estudiamos nos retan a generar una dependencia absoluta de Dios, entendiendo que en Él se halla la suficiencia para hacer que nuestras vidas alcancen sus propósitos y que finalmente veamos triunfos que van más allá de lo que podemos pensar o imaginar.

Hoy quiero detenerme en una de las invitaciones que hallamos en el Salmo 46:8 "Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra". Esta es claramente una manera de llamar la atención de sus lectores a comprobar los asombrosos y terribles acontecimientos producidos por Dios para destruir el mal, acabar con ejércitos enteros y terminar con las guerras. Muchos estudiosos de la Biblia consideran que esto es como si el dedo de este hombre señalara tres acontecimientos particulares dentro de las escrituras que procuran demostrar que Dios es absolutamente suficiente y que no necesitó de nada ni de nadie para la consecución de sus designios.

El primero de estos eventos lo hallamos en el libro de Éxodo cuando el pueblo en una total indefensión se encontró con el mar Rojo por delante y el ejército del Faraón a sus espaldas listos y dispuestos a terminar hasta con el último de ellos, sin ninguna oportunidad de escapatoria y Dios en un acto portentoso no solo abrió el mar para que cruzasen, sino que con las mismas aguas que amenazaban sus vidas, termino destruyendo hasta el último de sus enemigos.

El segundo evento lo vemos en el libro de 2 de Crónicas cuando el rey Josafat enfrentaba el más grande peligro exterior que amenazó su reino. Una gran multitud de moabitas, amonitas y sirios que se habían confabulado para aplastar a Judá. Frente a este enorme peligro, Josafat se humillo ante el Señor; como resultado, alcanzó la mayor de sus victorias y sin mover ni un dedo.

Y el tercer evento se halla descrito en el libro de segunda de Reyes, en donde Senaquerib rey de Asiria se levantó contra el rey de Judá Ezequías pidiendo su rendición dada su absoluta superioridad. Después de un discurso pronunciado por Rabsaces emisario del rey Sirio donde blasfemaba en contra de Jehová, Isaías se levantaría profetizando la destrucción de este multitudinario ejército y la muerte de su rey sin que Ezequías tuviera alguna intervención.

1. Estad quietos es permanecer tranquilos sabiendo que Dios obrara.

Éxodo 14: 13 Pero Moisés les dijo: —No tengan miedo. Solo quédense quietos y observen cómo el SEÑOR los rescatará hoy. Esos egipcios que ahora ven, jamás volverán a verlos.14 El SEÑOR mismo peleará por ustedes. Solo quédense tranquilos. NTV

Este pasaje nos describe el susto que se llevaron los israelitas cuando se dieron cuenta que los perseguía el Faraón. Ellos conocían muy bien la fuerza y el furor de su enemigo y su propia debilidad. A un lado estaba Pihahirot, con su irremontable filo de rocas escarpadas; al otro lado estaban Migdol y Baalsefón; delante de ellos estaba el mar; detrás los egipcios. Así que tenían que escoger una entre tres opciones: rendirse, combatir o confiar en Dios. Algunos clamaron al Señor; el miedo les hizo orar, y ese fue un buen efecto del miedo. Otros clamaron contra Moisés; su miedo les hizo murmurar. Pero el oportuno ánimo que les dio Moisés en este apuro les lleno de aliento: "No temáis. Solo quédense quietos y observen cómo el SEÑOR los rescatará hoy". Su tranquilidad debía ser una manifestación de la fe que poseían para ver a Dios actuar con poder, de ningún modo podían dejarse dominar de la ansiedad.

Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. El contexto de esta declaración de Pablo fue hecho a la luz de sus sufrimientos. Toda su vida tenía un único propósito -- servir fielmente a Dios y cumplir Su llamamiento. A pesar de los naufragios, las apedreadas, las palizas, los latigazos, las constantes amenazas de muerte, Pablo dijo que podía continuar sirviendo, continuar sacrificándose, y continuar dando su vida, porque Cristo lo daría la fuerza para hacerlo. No existe ninguna vislumbre de un "yo quiero" en las escrituras de Pablo. Todo tenía que ver con su llamado y su misión. Él sabía que podía hacer todas las tareas que Dios le dio, no por sus propios esfuerzos, ¡sino mediante la fuerza de Cristo! Porque Pablo, ¡sabía que en Dios, se hallaba su suficiencia!

El dejarnos ganar por la ansiedad en medio de la adversidad no glorifica a Dios, recordemos que glorificar a Dios es vivir de una manera que cuando nos mostremos al mundo engrandezcamos al Señor en la mente de los que nos observan por la tranquilidad que hay en nosotros. Cuando yo vivo ansioso no engrandezco la imagen de Dios en la mente de los que me ven, yo empequeñezco su imagen delante de los que me observan y por tanto no le glorifico, le deshonro.

El resultado final sin que ninguna mano humana actuara; el faraón con todo su ejecito ahogados en medio del mar.

2. Estad quietos es descansar en la certeza que la batalla no es nuestra sino del Señor.

2 Crónicas 20: 17 Sin embargo, ustedes ni siquiera tendrán que luchar. Tomen sus posiciones; luego quédense quietos y observen la victoria del SEÑOR. Él está con ustedes, pueblo de Judá y de Jerusalén. No tengan miedo ni se desalienten. ¡Salgan mañana contra ellos, porque el SEÑOR está con ustedes!"».

Una de las cosas más maravillosas que nos describe la Palabra es que el pueblo a pesar de la amenaza que se cernía sobre ellos no tendrían la necesidad de intervenir como actores, sino como espectadores, de la total derrota de su enemigo. El rey Josafat tenía 1.160.000 hombres dispuestos para la guerra, pero no tenemos ninguna mención ni del número de soldados, ni de la forma en que iban equipados. Josafat se preocupó de que la fe fuera su armamento. Cuando salían al campo de batalla, en vez de animarlos a blandir sus armas, les animo a creer en Jehová su Dios y en la Palabra de sus profetas; con esto estarían seguros y serían prosperados. La alabanza había de ir a la vanguardia. El rey mandó salir delante por delante de los soldados a los cantores para que dijeses: "Glorificad a Jehová, porque su misericordia es por siempre". Con esta extraña forma de avanzar hacia el campo de batalla, Josafat quería expresar su firme dependencia de Dios y su Palabra. El resultado

2 Corintios 4: 7 Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos. 8 Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos pero no caemos en la desesperación. 9 Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos.

Cuando algo no tiene solución para nosotros y entramos en una angustia que nos hace actuar por nuestra cuenta esto cuestiona la fidelidad de Dios para con su pueblo y nuestra ansiedad revela que yo no creo en sus promesas, en su fidelidad, en la suficiencia de su poder. Él no nos ha prometido que nos va a evitar la tribulación, él nos ha prometido que nos librara de ellas y estará con nosotros hasta el final de nuestros días, hasta el final de los tiempos y eso yo lo debo creer.

El resultado final sin que ninguna mano humana actuara; 2 Crónicas 20:22 Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros: 20:23 Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir, para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero. 20:24 Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud; y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado. 20:25 Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar: tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho.

3. Estad quietos es descansar en la certeza que Dios escucha nuestras oraciones.

2 Reyes 19:19 Ahora, pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te ruego, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que sólo tú, Jehová, eres Dios. 19:20 Entonces Isaías hijo de Amoz envió a decir a Ezequías: Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Lo que me pediste acerca de Senaquerib rey de Asiria, he oído.

Senaquerib rey de siria envió una carta a Ezequías rey de Judá insultante y blasfema para persuadirle que Jerusalén se rindiera: "No te engañe tu Dios en quien tú confías". Para asustar al rey Ezequías y soltarlo de su ancla se engrandece a sí mismo, se jacta de sus éxitos. Se jacta arrogantemente de los países que ha conquistado, todas las tierras a las que ha logrado llegar. Ezequías fue lo bastante humilde para recibir y leer la carta. Después de leerla no pensó en darle una respuesta provocativa sino que se fue al templo, tomo las cartas y las extendió delante de Jehová, no porque Dios necesitaba que se las mostrase, sino para indicar que reconocía la soberanía de Dios en todas las cosas. Este hombre adoro al Dios quien había blasfemado Senaquerib, apela a Dios acerca de la insolencia y arrogancia del rey de Siria, ora para que Dios se glorifique ahora con la derrota de Senaquerib y con la liberación de Jerusalén y Dios le asegura que su oración había sido escuchada.

Juan 11:41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 11:42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Orar es creer que Dios nos oye.

La falta de oración revela una falta de confianza en la soberanía de Dios, en la suficiencia de su poder y este es una de los grandes problemas ya que las dificultades en nuestras vidas no sorprenden a Dios, la Palabra de Dios nos afirma que no hay nada que ocurra en su universo sobre lo que Él no tenga control.

El resultado final sin que ninguna mano humana actuara; 1 Reyes 19:35 Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová, y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. 19:36 Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, y volvió a Nínive, donde se quedó. 19:37 Y aconteció que mientras él adoraba en el templo de Nisroc su dios, Adramelec y Sarezer sus hijos lo hirieron a espada, y huyeron a tierra de Ararat. Y reinó en su lugar Esarhadón su hijo.

Conclusión

Nosotros no entendemos muchas cosas que pasan, pero yo debo saber que lo que debe sostenerme, que lo que me permite vivir en calma, en tranquilidad, es que nada está fuera de la suficiencia de Dios. Esta es la razón por la que el Señor puede decirnos: "estad quietos, claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu. 34:19 Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová. El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado. Matará al malo la maldad, Y los que aborrecen al justo serán condenados. Jehová redime el alma de sus siervos, Y no serán condenados cuantos en él confían. Salmos 34:17-22
 
Pastor: David Bayuelo
Febrero 4 de 2018

Comunidad Cristiana el Camino de Bogotá
Calle 98 No. 69 - 64 La Floresta - Teléfono: (57) (1) 358 67 27 - Bogotá D.C. (Colombia) - Powered by Ingeniero José Barrios Meléndez.