Esclavo

Esclavos - Filipenses 1:1Escuchar audio de esta predica Filipenses 1:1 Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos:

Pablo comienza esta carta siguiendo un patrón que era común en aquellos días, primero se identificaba a su autor, luego al destinatario y por último se saludaba. Eso es el orden que hallamos aquí; "Pablo y Timoteo a los santos que están en Filipo".

A diferencia de otras cartas donde Pablo se identifica como apóstol en esta no lo hace y esto solo sucede al dirigirse a las iglesias de Macedonia, ya que en ellas no había ningún tipo de cuestionamiento en cuanto a su apostolado. De hecho la descripción que él hace al referirse a ellas en sus escritos muestra el especial afecto que les guarda: "Mis amados, mis deseados, mi gozo, mi corona.

Pablo se describe en esta carta de una forma muy particular: como siervo, pero lo cierto es que esto no transmite el sentido de la palabra griega usada aquí: "doulos" que lo que realmente representa es; el estatus de un esclavo o la actitud propia de un esclavo. Así que si deseamos tener una imagen correcta tenemos que ver que un esclavo difiere mucho de un siervo, ya que el primero es propiedad de alguien, no tiene forma de decidir en su vida, mientras que un siervo es un contratado, alguien que puede o no volver a su trabajo. Un esclavo nunca establecerá su voluntad por encima de la de su dueño, ya que él le pertenece a su amo, él vive, respira y existe por su amo. Pablo incluso nos dice en el libro de Romanos que él antes era esclavo del pecado, el pecado lo dominaba, era su amo, pero ahora para él; "El vivir es Cristo", su única motivación es Cristo y su voluntad es la de Cristo.

Es interesante notar que el ser "esclavo" es una auto-designación favorita de los apóstoles y otros escritores de la Biblia. Santiago afirma este título en el versículo de apertura de su epístola (Santiago 1:1), lo mismo es cierto de Pedro (2 Pedro 1:1), Judas (Judas 1) y Juan (Apocalipsis 1:1). Además, Pablo repite que él es doulos de Cristo en otras cartas: Romanos, 1 Corintios, Gálatas, Efesios, Colosenses, 2 Timoteo y Tito. El término se utiliza por lo menos cuarenta veces en el Nuevo Testamento para referirse al creyente, y el equivalente hebreo se usa más de 250 veces para referirse a los creyentes en el Antiguo Testamento. Podemos concluir con seguridad que el Señor quiere que su pueblo se vea a sí mismos de esta manera.

1. Somos esclavos con privilegios más altos que los que el mundo puede ofrecer.

Filipenses 1:1 Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo,

Es interesante la visión que el Apóstol nos brinda, ya que su perspectiva nos descubre que como esclavos del Señor nunca nos faltara nada, siempre estaremos protegidos por Él, como esclavos poseemos el derecho de sentarnos a la diestra del Padre en lugares celestiales junto con Cristo, no hay un lugar más prominente que las alturas del Señor.

Cuando no poseemos la revelación de esta idea en nuestro corazón lamentablemente viviremos un desfase en nuestra vida cristiana, porque habiendo recibido la aprobación de Dios, estando a su diestra, queremos la aprobación del mundo, teniendo la garantía de Dios, deseamos la garantía de nuestro trabajo, y nuestro propio esfuerzo, teniendo riquezas eternas, preferimos las riquezas terrenales, estando sentado a la diestra del Padre, queremos estar sentados en los lugares más altos del mundo. De esa manera nosotros no podemos disfrutar de las bendiciones de Dios que producen el gozo del que el apóstol Pablo nos está hablando en esta carta.

Filipenses 3:7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 3:8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo. Pablo desecho todo lo que al parecer le ofrecía una aparente libertad en este mundo para convertirse en un esclavo de Cristo.

1 Pedro 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; Esto refuerza la idea de que somos esclavos, somos la adquisición de Dios, fuimos comprados.

Ahora, nuestro desfase comienza por no entender nuestra nueva posición en Cristo. El apóstol comienza esta carta a lo Filipenses diciendo; "Pablo y Timoteo esclavos de Jesucristo" pero a pesar de definirse de esta manera sus condiciones son mejores que las de cualquier persona con los más altos privilegios en este mundo.

Muchos de nosotros por no entender esta verdad, por no aceptar lo que hoy debe ser nuestra vida en función a nuestro nuevo estado en Cristo vivimos en una condición muy diferente a la que Dios planeo para nosotros. El ser esclavos nos conduce a vivir sujetos a la voluntad de nuestro Amo, pero podemos asegurar por la Palabra que no hay nadie que este contratado por la mejor compañía del mundo y tener los beneficios y las garantías que poseemos los que estamos bajo entera sujeción a nuestro amo Jesucristo, así que lo que debe representar esto para nosotros es que ahora gozamos de una posición privilegiada.

2. Somos esclavos con responsabilidades más altas que los que el mundo puede reclamar.

1 Corintios 6:20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. En otras palabras Pablo nos está diciendo: "Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio." Ustedes son en primer lugar una propiedad exclusiva. Los esclavos eran propiedad de sus amos. Como puede notar, los cristianos no existen en un mundo autónomo y sin reglas; nosotros no somos los dueños de nuestro destino, ni los capitanes de nuestras almas. Fuimos comprados con un precio, por lo que pertenecemos a aquel que ha pagado ese precio. Santiago 4:13 ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; 4:14 cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.

El apóstol también nos revela que al ser esclavos debemos mantenernos en una sumisión completa. Si pertenecemos a Cristo, si él es dueño de nosotros, entonces lo que debe gobernar nuestra vida no es nuestra voluntad, sino la voluntad de nuestro Amo. Efesios 5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 5:24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

Uno de los paralelos entre un esclavo y el cristiano es: su singular devoción. Ningún esclavo obedece a otros amos, pues su principal preocupación es llevar a cabo la voluntad de la persona a quien pertenece. Nuestro Amo, el Señor Jesús mismo, nos recuerda en Mateo 6:24: "Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro." El esclavo de Cristo está dedicado a su Amo.

Un esclavo demuestra una total dependencia a su amo para la provisión de sus necesidades básicas de la vida. De la misma manera, el cristiano debe depender humildemente por completo de nuestro Maestro (Mateo 6:31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.)

El esclavo era personalmente responsable ante su amo. Y de la misma manera, nosotros somos responsables delante de Cristo, y un día le daremos cuentas (2 Corintios 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.).

Conclusión

Debemos entender que el ser esclavo de Jesucristo no es una relación tiránica, despótica alimentada por el miedo y la sumisión forzada. La imagen no es de alguien cuya voluntad es constantemente frustrada por los caprichos de su amo, sino de alguien cuya voluntad es con el tiempo y la exposición repetida a su Señor, conformada amorosamente y felizmente a la voluntad de su Amo. Alexander Maclaren llamó a esto: "la fusión y absorción de mi propia voluntad a su voluntad... yo hago lo que él quiere, no lo que yo quiero... Conforme él me enseña y me muestra más de sí mismo, más quiero conformarme a lo que él quiere."
 
Pastor: David Bayuelo
Febrero 16 de 2018

Comunidad Cristiana el Camino de Bogotá
Calle 98 No. 69 - 64 La Floresta - Teléfono: (57) (1) 358 67 27 - Bogotá D.C. (Colombia) - Powered by Ingeniero José Barrios Meléndez.