Sinceros e Irreprensibles

Sinceros e Irreprensibles - Filipenses 1:9-11Escuchar audio de esta predica 1. ¿A cuantos les han pedido plata en la calle? 2. ¿Cuantos siempre dan plata a quien le pide? 3. ¿Cuantos han dicho que no tienen para quitarse de encima a quien le pide dinero? 4. Pregunta: ¿En realidad no han tenido plata? 5. ¿Como se le llama a decir lo que no es verdad? 6. ¿Eso es pecado?

Podría decir que ¿Es usted irreprensible?
 
Muy bien parece que es muy importante aquello que vamos a ver el día de hoy
 
Filipenses 1:9-11 (RV 1960): 9 Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento,10 para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo,11 llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

1 LA ORACIÓN DE PABLO

En este aparte de la Carta del Apóstol Pablo a los Filipenses, vemos que él muestra una intención paternal para con los Filipenses y en ese ánimo de padre espiritual, la Palabra de Dios nos muestra que Pablo tenía un motivo por el cual interceder a favor de la iglesia de Filipo: "que vuestro amor abunde"

Pablo ha enfocado en otros apartes de sus cartas, la importancia que tiene el amor en la vida cristina, de hecho todo lo que hoy nosotros vivimo y tenemos en Cristo está fundamentado en el amor. Pero mire un detalle en esta oración de Pablo; note que él propone un orden que inicia con un "amor desbordado" o "abundante"

El amor, tal vez es un tema que nos resulta familiar en las enseñanzas; sin embargo, ¿cómo nos va en la práctica en esta área y por qué es tan importante?

1 Corintios 13:1-3: 1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

Podemos ver cómo en la carta a la iglesia de Corinto, el Apóstol Pablo está manifestando que a Dios no le interesan solamente los resultados y sino que por supuesto también le interesan las motivaciones que hay en nuestro interior, Dios nunca ha buscado que el hombre tenga una transformación externa, sino que le interesa sobremanera que el hombre tenga primero que nada una transformación interna.

Ahora revisé qué cosas establece el Apóstol Pablo como referentes, que pueden ser un deshecho para el Señor si no se tiene amor:

Hablar en lenguas – molesta

Profecía – no soy nada

Fe - no soy nada

Repartir bienes a pobres – no sirve

Morir por otra persona – no sirve

Lo interesante es que nosotros en nuestra vida cristiana estamos apercibidos de estas cosas, pero en la realidad, con frecuencia no fluye en nosotros el anhelo de desbordar en amor, probablemente no permanece en nuestro radar el orar por que el amor siga creciendo en nosotros.

Hemos visto durante las últimas enseñanzas de esta carta que Pablo una un lenguaje más paternal que apostólico y tal vez usted lo haya notado, pero yo puedo percibir que este es ese consejo experimentado de un padre que ha vivido a hijos inexpertos, ingenuos, incautos si se quiere, indicando la ruta a seguir para no perderse dando vueltas en el camino, errando en un círculo de ensayo-error.

Además de esto, en la carta a los Corintios tenemos otro aspecto que es importante y que nos va dando una línea más clara para comprender con mayor profundidad este texto.

1 Corintios 13:8-13: 8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. 9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; 10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. 11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

Mire cómo el amor supera a otras virtudes como la fe y la esperanza. Pero ¿qué tiene el mayor que no tienen las otras dos?

Pues bien, la Palabra de Dios nos está ubicando en un escenario transitorio, en un escenario cambiante, un escenario que unía en esta tierra y termina con una eternidad cara a cara con Jesús siendo el amor un conector de estas dos etapas.

Entonces, al ser el amor el conector de estas dos etapas, el amor desbordante le será útil cuando las lenguas, la profecía, la fe, las obras sean inútiles al estar cara a cara con Jesús.

El Apóstol Pablo está diciendo que ese amor abunde en ciencia y conocimiento; lo que en el griego se relaciona con ese conocimiento de quien llega a una ciudad nueva y comienza a familiarizarse con las costumbres, con los lugares, con el transporte y el discernimiento de lo que es seguro o inseguro hacer en esa nueva ciudad. Así mismo el Señor busca que a través del amor abundante, nosotros estemos cada vez más familiarizados con la verdad del reino de los cielos, que con los principios de este mundo.

2 PROPÓSITO DE LA ORACIÓN DE PABLO

El propósito de la oración del Apóstol Pablo y de esta enseñanza es que nosotros podamos enfocar nuestra vida en lo que realmente vale la pena, en lo que tendrá cosecha de valor eterno y el apóstol así lo ora por una razón, porque no nos hemos familiarizado con nuestra nueva naturaleza, porque debemos renovar continuamente nuestro entendimiento de las cosas. Entonces la Palabra nos indica que el amor tiene por fin aprobar (discernir) lo mejor para que seamos sinceros e irreprensibles. Lógicamente el pensar en este par de términos nos llevan a dos cosas un poco distintas de lo que generalmente asociamos nosotros cuando hablamos de sinceridad y de ser irreprensible.

Sincero: probado como genuino, no corrompido. «sin cera» arte tapar grietas o imperfectos a las estatuas con cera, para ocultar las imperfecciones.

2 Corintios 1:12: 12 Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.

2 Corintios 2:17. 17 Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.

Mire que aquí la Palabra de Dios nos está mostrando que la sinceridad no tiene que ver con lo que hablamos; es decir, que nosotros con frecuencia asociamos la palabra sinceridad con no decir mentiras, o tal vez a decir lo que pienso de manera directa; pero aquí la Palabra de Dios nos muestra que nosotros como creyentes hemos sido llamados al cumplimiento propósitos generales por el solo hecho llevar el ADN de Dios en nuestras vidas y uno de ellos es la sinceridad, lo cual no sólo es hablar siempre con la verdad sino vivir en la verdad (no en la mentira), esta es una condición que viene a aplicarse a nuestro ser y a nuestra identidad.

Entonces ¿quien es aquel tiene la capacidad de ser sincero? –únicamente aquel que ha nacido de nuevo porque solo los que hemos nacido de nuevo tenemos la cimiente incorruptible de Dios en nuestra vida y solo mediante el nuevo nacimiento en Cristo, nosotros podemos vivir de manera sincera.

Es interesante ver que la sinceridad es una cualidad que muchas personas se atribuyen y también que muchas personas buscan al momento de establecer sus relaciones interpersonales; sin embargo, la Palabra de Dios nos está mostrando que aquel que vive bajo el engaño de las tinieblas, es decir, que vive bajo el dominio de satanás no tiene la capacidad de ser una persona sincera, podrán decir verdades, pero su vida es un engaño.

Ilustración de las verdades sarcásticas

Muchas veces, en el mundo, aunque se digan realidades, los propósitos son engañosos.

Ahora veamos lo irreprensible.

Irreprensible: que no es de tropiezo, que no está expuesto a ningún tipo de censura.

Esta palabra, seguro nos pone a sudar, porque la verdad existe una relación muy directa entre lo que somos y hacemos (aunque esto no sea necesariamente cierto) y cuando escuchamos eso de ser irreprensibles, es decir, que no somos de tropiezo y que no estamos expuestos a ninguna censura, inmediatamente pueden venir a nuestra memoria todas aquellas acciones de pecado que cometemos. Sin embargo, es allí, donde uno puede ver muchas falencias entre nosotros los creyentes (me incluyo), porque somos dados a caer en juzgar o juzgarnos a nosotros mismos por nuestro comportamiento.

Mire el detalle, todo aquel que se expone o no a censura, debe ser juzgado por un parámetro. P/ej: si alguien no quiere ser censurado al momento de entrar a un club privado, tiene que pasar un parámetro: ser afiliado al club.

Ahora bien, sucede lo mismo cuando vemos nuestra vida en su integralidad, para saber si somos irreprensibles o no debemos establecer un parámetro de medida.

1 Corintios 3: 19-20: 19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

Si bien la ley, nos muestra qué es aquello que no se conforma con los parámetros establecidos por Dios para nuestra vida, la ley por sí sola no puede hacer nada para cambiar esa situación, es simplemente un indicador.

Muchas veces nos enfocamos en apagar ese testigo y creemos que apagándolo se va a solucionar el problema que hay, pero no funciona así. Por ello hay que solucionar el problema de raíz.

1 Corintios 3: 28-31: 28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
 
Pastor: Oscar Rosas
Fecha: Febreo 23 de 2018

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