A Otro Nivel

A otro nivel - Filipenses 1:21Escuchar audio de esta predica Filipenses 1:21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Cuando leemos una carta como los Filipenses una pregunta que nunca podremos obviar es: ¿cómo es posible que Pablo podía sentirse espiritual y emocionalmente de la misma manera indistintamente de las circunstancias que estaba pasando? El texto de hoy nos conducirá a poder obtener respuestas que si las aplicamos a nuestra vida terminaremos dentro del mismo gozo y abundancia en que permaneció el apóstol.

Pablo inspirado por el Espíritu de Dios nos resume de una manera muy breve en el texto que acabamos de leer el propósito de su vida, sobre todo por la forma tan clara como lo manifiesta y esto es una virtud que hay que reconocer que no muchos tienen y aquellos que han logrado hacerlo, muy pocos vivieron conforme al propósito que ellos mismos redactaron. En Pablo hallamos una coherencia manifiesta entre lo dicho por sus labios y su forma de vida, esto no es algo que él va a vivir, sino que lo que describe el texto en cuestión es la experiencia viva desde el momento en que él entrego sus existencia a Cristo cuando iba de camino a Damasco, hasta el momento en que hace esta poderosa declaración. “Para mí el vivir es Cristo”.

Es increíble observar que el gozo que caracteriza a Pablo en los momentos en que estuvo fuera de prisión, era el mismo que manifiesta estando en ella, sus circunstancias no marcaban ningún tipo de diferencia en la manera en que él vivía y tendríamos que preguntarnos: ¿Qué tan lejos nos hallamos nosotros de que esta sea nuestra vivencia? Pablo se halla hablando de algo que le ha permitido tener la misma esperanza, antes y después de la prisión, él nos habla de algo que le permitió vivir con la misma intensidad desde el momento en que arranco su vida cristiana hasta este momento en el que se halla ahora. El apóstol lo hizo y está tratando de comunicarle a los filipenses de qué manera lo pudo lograr.

Algunos estamos interesados en llevar una vida cómoda, otros en llevar una vida en abundancia, algunos estamos interesados en vivir una vida sin dolor, otros estamos interesados en vivir una vida sin privaciones, pero cuando nosotros leemos lo que Pablo nos tiene que decir, nos convencemos que él no tenía el más mínimo interés de que su vida fuera de esta o aquella forma, simplemente independientemente de cual fuera la forma su interés era uno solo y era que su Señor fuera exaltado. Eso hace que Pablo no conociera durante toda su vida hasta el final un ápice de amargura.

Este hombre no tenía ninguna expectativa es su vida insatisfecha, porque el guardaba una sola meta, un solo propósito y este era Cristo. El no vivía pensando; ¿cómo voy a vivir?, ¿cómo voy a hacer las cosas?, ¿de qué voy a vivir?, Esas no eran sus preocupaciones, que por lo regular son las que consumen la mente de los que somos hijos de Dios, de hecho su única motivación de vida, su única preocupación independientemente de las circunstancias en las que se encontrara era glorificar a su Señor.
 

1. La motivación que Pablo guardaba tanto de la vida como de la muerte era la misma.


Filipenses 1:21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Esta es una afirmación muy personal, él dice: “para mí”, él no hace referencia a alguien más o nos está hablando del común denominador de los cristianos, el apunta a que esta es una experiencia muy personal y su declaración no está atada al mejor momento circunstancial, sino al instante en que esta encadenado en una prisión. En otras palabras él nos dice: “Yo no sé cómo será para los demás creyentes, pero para mí: El vivir es Cristo y el morir es ganancia”.

Josué 24:15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová. Josué casi a punto de terminar sus días en esta tierra, en medio de una crisis espiritual de su pueblo estaba diciendo: “Yo tengo una elección clara, no sé qué decidirán ustedes, pero yo y mi casa serviremos al Señor o yo y mi casa viviremos de esta manera”.

Pablo nos comunicó que todo lo que él necesitaba para vivir no estaba representado en nada que no fuera Cristo; él nos dice: Él es mi aliento, mí motivación, Él es mi propósito, Él es mi fortaleza, Él es mi fundamento, Cristo es mi meta, el propósito que deseo alcanzar. Así que él vivía consumido por los planes y agenda de nuestro Señor. El día que el Señor intercepto su vida, él supo que todos sus planes, que toda su agenda, que todos sus proyectos, que todos sus sueños fueron permanentemente cambiados y transformados y el no lucho para conservar nada de esto, simplemente se rindió entendiendo que su vida entera a partir de allí sería Cristo y se hallaría anclada a su completa voluntad.

El apóstol Pablo aprendió a evaluar su vida desde la causa de Cristo y no desde su propia causa y es esta la razón por la que indistintamente del momento en que se hallase viviendo el permanecía gozoso, con contentamiento. Él no se definía de acuerdo a cómo iban sus planes y proyectos, sino en cómo iba la causa de Cristo. Si alguien con una óptica diferente a la de él lo viera en la cárcel, con seguridad haría un juicio, incluso se atrevería a afirmar que Dios lo había abandonado o quien que sabe que estaba haciendo mal, pero la mirada que Pablo le otorga a todo lo que vive es de poca importancia siempre y cuando el propósito del Señor continúe cumpliéndose.

Hoy vivimos tan centrados en nosotros mismos que cada experiencia que pasamos la juzgamos como buena o mala simplemente en términos de cómo me afecta a mí. Si lo vemos desde esta perspectiva entonces la cruz de Cristo sería la peor experiencia que hombre alguno haya podido vivir, la Palabra nos deja claro que la cruz fue una prueba de absoluta negación, porque en ella no había nada conveniente para Jesús, pero todo conveniente para la obra de Dios en función a la redención de los hombres. Si nosotros decidimos vivir en Cristo debemos cambiar nuestra visión, porque es imposible vivir para Él y su obra sin que nuestros intereses no sean afectados, no sean cambiados. En esto sufriremos; trabajos más abundantes, azotes, en cárceles, en peligros de muerte, apedreamientos, naufragios, peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de nuestra nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; estaremos en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y desnudez.

2. La experiencia de Pablo con Cristo lo llevo a saber que no podía vivir su nueva vida con una perspectiva vieja.

Filipenses 1:21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Pablo entendió que Dios le había otorgado una nueva vida, una vida eterna, e intentar vivir esa vida con valores temporales sujetos a la vida anterior como muchos hacemos, era una contradicción. Tratar de vivir la vida eterna a través de la fortaleza o esfuerzo humano es algo que disminuye la calidad de la vida que ahora poseemos en Cristo. Tratar de vivir esa nueva vida atada a mis formas anteriores de hacer las cosas me garantiza que nunca podré avanzar. Es como tratar de volar pero con mis ojos puestos en el pedazo de tierra que está debajo de mí, esto no tiene sentido.

Nuestras quejas son una gran oportunidad para reflexionar, ya que aquí es donde llegamos cuando nuestra vida personal guarda una importancia más alta, que la vida que Cristo nos ha entregado. Esta es la razón por la que nos cuesta evaluar las experiencias que Dios nos permite pasar y que lo que procuran es demostrarnos cuan cierto es que el control de toda mi existencia está en manos de Dios o en mis propias manos. Cuando evaluamos nuestra vida y nos encontramos con que ella tiene un valor más alto que la vida nueva que Dios nos ha dado o está por encima de su causa, cada cosa que yo vivo en su andar que me parece adverso se convierte en un motivo de queja, de insatisfacción, de inconformidad. Y esto a lo que me conduce es a descubrir cuál es realmente el eje de mi existencia.

Algunos de nosotros somos tan egocentristas que nuestras conversaciones revelan con facilidad en torno a que gira nuestra vida y si descubrimos que aun nuestro eje no es el mismo que el del apóstol Pablo, debemos llegar a la conclusión que tenemos un problema, porque todo lo que somos debe llevarnos a la conclusión de que para nosotros el vivir es Cristo.

Isaías 53:1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 53:2 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. 53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 53:4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 53:8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 53:9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. 53:10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. 53:11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. 53:12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. Por difícil que nos parezca este pasaje nos descubre a un Pablo que le otorgó un valor más.

Pablo vivió innumerables circunstancias difíciles, pero nunca se quejó porque él sabía que todas estas cosas adversas estaban incluidas dentro del plan orquestado por Dios y que ocurrían en aras de que se cumpliera todo lo que había sido establecido por Cristo en la extensión de su reino.



Conclusión

Filipenses 1:22 Más si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. 1:23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; 1:24 pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. 1:25 Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe.

Pablo entendía que esta vida no solo se vive en términos de deseos, él nos manifiesta que no había una cosa más grande que estar en la eternidad con Cristo, pero por encima de lo mejor que podía pasarle él estaba escogiendo quedarse indistintamente de las circunstancias difíciles que había vivido y las que aún le quedaban por vivir, para así poder cumplir con el llamado hecho por Dios para su vida. Esto nos habla de un desprendimiento total de sí mismo para darle paso solamente al plan y deseo de Dios. De esta manera podemos comprender la trascendencia que tienen sus palabras y que nos describen a un hombre a otro nivel; “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”.
 
Pastor: David Bayuelo
Fecha: Marzo 23 de 2018

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