Una Obra Completa

Una Obra completa  - Isaias 53:4-7Escuchar audio de esta predica Isaías 53:4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

Isaías profetizó en el periodo más crucial de la historia de Judá e Israel. Tanto el reino del sur como el del norte habían disfrutado casi cincuenta años de creciente prosperidad y poder. Pero uno de los propósitos de Isaías fue declarar el descontento de Dios por los pecados de Judá, Israel y las naciones vecinas. Al mismo tiempo, intentaba inducir al pueblo de Dios a apartarse de su desobediencia a fin de evitar el desastre que se avecinaba, un esfuerzo que alcanzó solo un éxito limitado. Sin embargo, su propósito principal fue sentar las bases de la esperanza y la promesa que en el futuro guiarían al remanente fiel del pueblo de Dios. Así este libro está lleno de promesas de restauración y redención, de la segunda venida del Mesías, de la salvación de todas las naciones y del triunfo de los planes de Dios a pesar de las dificultades y el sufrimiento.

Isaías ha sido llamado el “profeta mesiánico” y el “profeta evangélico”. Ya que él profetizó para todas las épocas al predicar tanto la primera, como la segunda venida de Cristo. Su nombre significa: “Jehová es Salvación”, una salvación que no solo alcanzaría a sus contemporáneos, sino a todos los pueblos y naciones en los siglos por venir. Esta salvación proviene de un Redentor que ha pagado por los pecados de los hombres; se trata siempre de una salvación sustituta obtenida por gracia.

El capítulo 53 que hoy estudiaremos es la más grande profecía del Antiguo Testamento sobre la obra redentora del Mesías. Ningún texto en la Biblia presenta de una manera más completa el propósito de la muerte sustituta de Cristo, de hecho este capítulo en nueve ocasiones es citado directamente por los autores del nuevo testamento.
 

1. La obra de Cristo en la cruz pago una deuda impagable.


Isaías 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Isaías 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Muchos de nosotros en el momento en que se nos presentó el evangelio nuestra respuesta fue: “Yo no soy malo, yo no le hago mal a nadie” Estas expresiones solo podía significar una cosa; y era esa seguridad interna de no tener ningún tipo de deuda con nada, ni con nadie”. Pero lo cierto es que la Palabra nos describe que nuestra condición antes de Cristo era que estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, estábamos como nos dice Isaías; descarriados y esto nos colocaba en una posición que comprometía nuestra eternidad, ya que debíamos responder por una deuda ante el Dios Santo a quien habíamos ofendido por nuestra vana manera de vivir.

Lo que primero viene a nuestra mente cuando alguien hace algo que nos ofende o que nos vulnera es que esa persona debe pagar por lo que hizo, pero cuando pensamos en que se trata de nosotros mismo nuestras consideraciones suelen ser diferentes. Así como tenemos una concepción de justicia en nuestra mente, debemos saber que Dios siendo Justo por excelencia no pude dejar ninguna falta en la impunidad, alguien siempre tendrá que pagar y El único que cumplía con todos los requisitos para pagar nuestra deuda y calmar la ira de Dios y así traernos paz era su Hijo Jesucristo, nadie más podía hacerlo, nadie más cumplía las condiciones.

Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, más la regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Ahora, el pago de nuestra trasgresión era la muerte eterna, y dada la magnitud de nuestra falta, solo un sufrimiento impensable e inacabable en el infierno podría saciar la ira del Dios al que habíamos ofendido. Todos nosotros quisiéramos aceptarlo o no éramos culpables y la única esperanza que teníamos era recibir el regalo de un Sustituto Perfecto para librarnos de lo que nos correspondía por derecho eternamente. Es precisamente esto lo que nos plantea el profeta Isaías: Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Isaías 53:5) Hay quienes aún no entendemos la dimensión de lo que ocurrió en la cruz, lo cerca que estuvimos de las llamas de un infierno eterno, de un sufrimiento intenso, continuo e inagotable y la gracia inmerecida de un Dios de amor que nos liberto de lo que nos era justo asumir.

Sería bueno que reflexionáramos en ¿Cómo podríamos ser mezquinos y desagradecidos con el que hizo tan grandiosa obra por quienes le habían ofendido?

2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Él inocente pago por los culpables, Dios Padre descargaría toda su ira sobre aquel que se hizo maldito por nuestros pecados y su sacrificio es el producto de nuestra paz.

2. La obra de Cristo en la cruz nos liberó de la esclavitud del pecado.

Isaías 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

La palabra Descarriar proviene del hebreo “taá” que significa: desviarse, apartarse, entontecer, errante, errar, extraviar, estar perdido, vagabundo, vagar.

No había manera en que nos pudiéramos soltar de las cadenas que nos ataban a nuestra condición de esclavos del pecado, por más que nos afanáramos en buscar la forma de ser libres nada podíamos hacer. Nuestras disciplinas religiosas no lograron enderezar nuestras sendas, solo eran paños tibios para una condición de enfermedad que necesitaba una intervención radical.

Isaías 64:6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Como lo plantea Isaías en este texto no teníamos ninguna oportunidad, obedecíamos sin poder hacer la más mínima resistencia al pecado que se hallaba en nuestros miembros, solo íbamos arrastrados sin esperanza a un infierno eterno.

Imaginemos nuestra vida como un embace sucio, por más que intentáramos hacer cosas buenas todo lo que salía de nosotros se contaminaba con la perversión de nuestro corazón. Es por esto que solo la intervención radical de Dios nos podía salvar. Un pensamiento que debe estar presente en nosotros es que de nuestra vida pasada no hay nada que rescatar.

Marcos 2:22 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

Jesús abrió la puerta para que nuestra naturaleza fuera transformada y a través de su verdad nos convirtiéramos en seres libres, portadores de su naturaleza santa.

Los La religión siempre hará una obra inconclusa, Jesús hizo una obra completa.

Juan 3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. A través de la razón esto nunca podrá entenderse, pero la fe es suficiente para darnos la victoria. Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Hoy somos completamente libres del pecado, porque la naturaleza que fue puesta en nosotros tiene la suficiencia del Padre que nos engendró.

Antes no había lucha, estábamos a merced del pecado, hoy si la hay, pero con la suficiente autoridad y poder para vencer.

3. La obra de Cristo en la cruz nos dio vida eterna.

Isaías 53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

Pudiendo defenderse no lo hizo, era entregar su vida para darnos la nuestra.

1 Juan 5:11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. 5:12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

Hay quienes venimos al Señor en busca de salud, restauración familiar, mejores finanzas, hijos obedientes, esposos fieles, pero lo cierto es que lo que Él nos ofrece a través de su sacrificio es vida y vida en abundancia. Si tienes la Vida lo tienes todo. Romanos 8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Efesios 2:4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 2:5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), Nunca se nos debe olvidar, lo que hoy tenemos no lo merecíamos y lo obtuvimos por una simple razón: “POR GRACIA”

Conclusión

¿Quién ha creído nuestro mensaje? ¿A quién ha revelado el SEÑOR su brazo poderoso? 2 Mi siervo creció en la presencia del SEÑOR como un tierno brote verde; como raíz en tierra seca. No había nada hermoso ni majestuoso en su aspecto, nada que nos atrajera hacia él. 3 Fue despreciado y rechazado: hombre de dolores, conocedor del dolor más profundo. Nosotros le dimos la espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó. 4 Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios; ¡un castigo por sus propios pecados! 5 Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz; fue azotado para que pudiéramos ser sanados. 6 Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros. Sin embargo, el SEÑOR puso sobre él los pecados de todos nosotros. 7 Fue oprimido y tratado con crueldad, sin embargo, no dijo ni una sola palabra. Como cordero fue llevado al matadero. Y como oveja en silencio ante sus trasquiladores, no abrió su boca. 8 Al ser condenado injustamente, se lo llevaron. A nadie le importó que muriera sin descendientes; ni que le quitaran la vida a mitad de camino. Pero lo hirieron de muerte por la rebelión de mi pueblo. 9 Él no había hecho nada malo, y jamás había engañado a nadie. Pero fue enterrado como un criminal; fue puesto en la tumba de un hombre rico. 10 Formaba parte del buen plan el SEÑOR aplastarlo y causarle dolor. Sin embargo, cuando su vida sea entregada en ofrenda por el pecado, tendrá muchos descendientes. Disfrutará de una larga vida, y en sus manos el buen plan del SEÑOR prosperará. 11 Cuando vea todo lo que se logró mediante su angustia, quedará satisfecho. Y a causa de lo que sufrió, mi siervo justo hará posible que muchos sean contados entre los justos, porque él cargará con todos los pecados de ellos. 12 Yo le rendiré los honores de un soldado victorioso, porque se expuso a la muerte. Fue contado entre los rebeldes. Cargó con los pecados de muchos e intercedió por los transgresores.

El producto de entender lo que él hizo por nosotros solo puede ser; Agradecimiento, generosidad y una profunda y genuina adoración.

No se usted, pero yo creo que hoy es un buen día para pedirle perdón a Dios por tanta arrogancia en mi corazón.
 
Pastor: David Bayuelo
Abril 1 de 2018

Comunidad Cristiana el Camino de Bogotá
Calle 98 No. 69 - 64 La Floresta - Teléfono: (57) (1) 358 67 27 - Bogotá D.C. (Colombia) - Powered by Ingeniero José Barrios Meléndez.