Duro de Corazón

duro de corazón - exodo 4:21Escuchar audio de esta predica Éxodo 4:21 Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.

¿Ha estado usted frente a una situación difícil y mientras la expectativa es que el Señor la resuelva estas cosas terminan volviéndose más complejas?


El pueblo Israel había clamado a Dios para que los librara de una opresión de más de 400 años, ya que la gloria de su antepasado José en la tierra de Egipto se había borrado por completo de la mente de sus gobernantes. El gran temor se había apoderado de la nación egipcia por la multiplicación y fuerza sobrenatural del pueblo de Dios, los llevo a esclavizarlos, ya que estos eran tan solo un puñado de hombres cuando fueron establecidos en la tierra de Gosén pero ahora mal contados sobre pasaban un millón y medio de personas, sin duda se convirtieron en un peligro inminente para el faraón y su nación.

Los capítulos tres y cuatro del libro de Éxodo resaltan como Dios decide levantar el líder que usaría para poner en marcha su plan libertador cumpliendo así lo pactado con los patriarcas; Abraham, Isaac y Jacob. El Señor establecería una larga conversación con Moisés donde no solo se revelaría como el gran YO SOY, sino que le describiría con detalle las acciones que efectuaría para alcanzar su cometido.

Éxodo 3:6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. 3:7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 3:8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.
 
Las palabras de Dios a Moisés en el capítulo cuatro verso veintiuno definitivamente no pueden leerse de manera ligera porque generan un corto circuito en la mente del lector: “pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo” ¿Cuál era la verdadera intención de Dios, sacarlos o por el contrario agrandar su opresión?

1. El recrudecer del padecimiento solo implica que aun necesitamos ser tratados por Dios.

Éxodo 5:22 Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? 5:23 Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.

Lo que continua en esta historia es que tal cual el Señor se lo planteo a Moisés él le obedeció presentándose frente a Faraón y exigiéndole de parte de Dios que dejara ir a su pueblo para que pudieran ofrecerle sacrificio, esto hecho desencadeno la furia del rey de Egipto que termino agravando el padecimiento de los israelitas. El Faraón llamo a los jefes de cuadrilla para que cortaran el suministro de paja con que los esclavos hacían los ladrillos, de ahora en adelante debían conseguirla por ellos mismo y al tiempo cumplir con la exigencia de terminar con las tareas que ya les habían sido asignadas. Él pueblo que se había llenado de esperanza escuchando a Moisés y Aron no comprendían como las Palabras dichas por Dios a través de sus bocas fueran ciertas mientras todo parecía empeorar y esto termina desembocando en este primer reclamo del libertador del pueblo de Israel a su creador.

Moisés al parecer creyó que todo iba a ser realmente sencillo olvidándose de lo que Dios ya le había advertido y esta es lo mismo que nos pasa a muchos de nosotros. Todo lo que este hombre escuchó se cumpliría, tan cierto como que quien lo había prometido era el mismísimo YO SOY, ellos serían librados y traspasados a una tierra que fluía leche y miel pero antes de esto su corazones debían estar listos.

Salmos 13: 1 Oh SEÑOR, ¿hasta cuándo te olvidarás de mí? ¿Será para siempre? ¿Hasta cuándo mirarás hacia otro lado? 2 ¿Hasta cuándo tendré que luchar con angustia en mi alma, con tristeza en mi corazón día tras día? ¿Hasta cuándo mi enemigo seguirá dominándome? 3 Vuélvete hacia mí y contéstame, ¡oh SEÑOR, mi Dios! Devuélvele el brillo a mis ojos, o moriré. 4 No permitas que mis enemigos se regodeen diciendo: « ¡Lo hemos derrotado!». No dejes que se regodeen en mi caída. Pero yo confío en tu amor inagotable; me alegraré porque me has rescatado. 6 Cantaré al SEÑOR porque él es bueno conmigo.

Recordemos como David, el hombre conformé al corazón de Dios fue perseguido y afligido, el Señor lo había elegido para un propósito pero antes de que la promesa se cumpliera su vida debía estar preparada. Este salmo nos permite descubrir su agonía en medio de la persecución, pero también la respuesta oportuna de Dios para terminar sus versos con una palabra de aliento para su alma.

Debemos considerar que la verdadera vida de fe y adoración se forja, no se produce de manera espontánea. Jesús nos lo advirtió al igual que ha Moisés y lo hizo con anticipación para que su corazón no desfalleciera. Juan 6:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

2. El trato de Dios lo que persigue es formar en nosotros una fe genuina.


Éxodo 6:1 Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra. 6:2 Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ.

Esta generación conocía al Señor de oídas, ellos no habían tenido una experiencia personal con el Dios de sus padres, de hecho esto era igualmente algo completamente nuevo para Moisés (Moisés estaba acostumbrado a hacer las cosas por su mano, por eso mato al egipcio), no cabe ninguna duda que el Señor tenía el poder para liberarlos en su primer encuentro con el Faraón, pero él quería que le conocieran como el Dios incomparable, Él deseaba que su fe se volviera verdadera a través de una experiencia personal con Él, esa es la razón por la que la Palabra nos lleva a descubrir que si el corazón del Faraón no se endurecía por si solo, Dios haría la tarea, ya que cuando el Señor media a Moisés y a su pueblo descubría que su fe no era la correcta.

Números 32:13 Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fue acabada toda aquella generación que había hecho mal delante de Jehová. Una travesía de unos cuantos días se convirtió en cuarenta años de peregrinaje y lo peor es que esa generación no disfruto de la leche y la miel de la tierra prometida porque nunca se permitieron conocer a Dios de tal manera que sus corazones estuvieran listos para tener la clase de fe que necesitaban.

De hecho si continuamos estudiando la historia descubriremos que la manifestación de poder de Dios a través de 10 plagas enviadas al Faraón y a su gente les alcanzo para tener la fe que se requería para salir liberados de Egipto, pero no para entrar en la tierra prometida. Hay creyentes que la fe nos alcanzó para ser librados de la esclavitud del pecado, pero no para disfrutar de las promesas cumplidas en Cristo Jesús. Debemos hacernos consientes que nosotros no llegaremos más lejos de lo que nuestra fe nos lo permita, Dios sabe eso y por tanto hará lo suficiente a través de una experiencia personal para que obtengamos la medida correcta y de esa manera sus designios se cumplan en nuestras vidas.

¿Por qué Dios no cambia mi corazón y ya, si Él tiene el poder? Dios podría cambiar radicalmente nuestro corazón para que tuviéramos la clase de fe que Él espera, pero esa acción no sería compatible con su justicia, porque dejaría de ser nuestra elección, para convertirse en la de Él. Es por esto que las circunstancias externas serán usadas y controladas por el Señor para terminen ablandando nuestro corazón endurecido y que podamos retomar la dirección de una fe genuina.

3. El Señor tiene una eternidad para tratarnos, los que no poseen ese tiempo en esta tierra somos nosotros.

Éxodo 32:7 Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. 32:8 Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. 32:9 Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz.

Que cuadro más triste se encontraría Moisés al bajar del monte Sinaí con las tablas de los mandamientos, hasta su hermano Aron se había prestado para que el pueblo levantara fe y adoración a dioses falsos, él les había construido un becerro de oro diciendo la gran mentira de que esos eran los dioses que los habían sacado de Egipto, así que la ira de Dios se encendió a tal punto que le pidió a Moisés que se apartara porque iba a consumirlos por completo.

Cuando leemos el principio de este capítulo este nos dice que el pueblo se desesperó porque Moisés, el hombre que les guiaba por el desierto a través de la dirección de Dios no había vuelto y fue así como decidieron levantar estos dioses falsos. La impaciencia, el no comprender que Dios se tomara su tiempo para concluir la obra que empezó en nuestras vidas nos conduce a querer actuar desacertadamente, el Señor conoce sus tiempos, él no se atrasara ni se adelantara y el que aún no hallamos recibido lo que nos fue prometido es un indicio del estado en que se halla realmente nuestra fe. Tener la fe incorrecta, es como tratar de abrir una puerta con la llave equivocada.

Dios en esta mañana desea saber hasta cuándo vamos a seguir jugando a la fe fingida, cada ejercicio por el que nos pasa el Señor luego es probado, a Él no lo podemos engañar y no tener el peso correcto nos confina a seguir peregrinando en círculos al igual que el pueblo de Israel sin obtener sus verdaderas promesas (Podemos sentirnos contentos y atribuir que lo que vivimos es de Dios y realmente estamos comiendo son las ollas de cebollas, ajos y carne de Egipto, porque la única forma en que podemos atribuir que lo bueno que nos pasa proviene de la prosperidad de Dios es porque estamos obedeciendo plenamente su Palabra). Josué 1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Recordemos que una fe falsa solo produce una falsa prosperidad.

Hoy debemos decidirnos a abandonar la fe falsa y disponer nuestros corazones para que Dios pueda terminar de hacer él trabaja que necesita hacer. No podemos seguir auto engañándonos, porque tarde o temprano será destruido el becerro que construimos atribuyéndole que era el verdadero Dios.

Yo acostumbro a escuchar personas que hablan con tal convicción que terminan creyéndose sus mentiras, pero lo que no saben es que más temprano que tarde sus becerros serán destruidos.

Éxodo 32:9 Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz (Rebelde y terco). A veces nos toma un poco más de tiempo el ver cumplido lo dicho por Dios por tanta dureza en nuestros corazones.
 
Conclusión
 
Les tengo una muy buena noticia

Hebreos 12:5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; 12:6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. 12:7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 12:8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. 12:9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? 12:10 Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. 12:11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. 12:12 Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas;

¿Esto es bueno y porque es bueno? porque Dios siempre hará lo necesario para que nuestros corazones estén en línea con su fe y de esa manera no se pierda ninguno jamás.
 
 
Pastor: David Bayuelo
Abril 22 de 2018

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