Cristo el Himno de Gloria

Cristo un himno de gloria - filipenses 2: 5-11 Escuchar audio de esta predica  Filipenses 2:5-11

Un himno, es una composición poética o musical que expresa sentimientos positivos, de alegría y celebración. En la antigüedad se utilizaba para alabar a un dios en particular al que se le requería rendir honor, un homenaje o tan solo agradecerle en celebración la victoria por suceso memorable.

El tema central debe girar en torno a un personaje, elemento, valor o acontecimiento especial, tono solemne, utilización de figuras literarias para darle una mayor expresividad poética que despierte la emotividad de los destinatarios y deberá representar el sentir de un grupo de personas. Un ejemplo de esto es el himno nacional.

En la carta a los filipenses capítulo 2 de los versículo 5 al 11 se halla el himno cristológico escrito por Pablo que resalta todos los atributos de Cristo despertando en el corazón del que lo lee o escucha alabanzas a Dios de manera abierta y gozosa.
Este himno al referirse a Cristo lo sitúa de la siguiente manera:

De condición divina (v.6a)

A un no aferrado a su condición (v.6b)

Despojado de sí mismo (v.7a)

Tomando la condición de siervo (v.7b).

Haciéndose semejante a seres humanos (v.7c)

Humillándose a sí mismo (v.8a)

Obedeciendo hasta la muerte (v.8b).

Ese “despojo”, del que se habla en el v.7ª procede del griego kénosis “vaciar”, “anonadar”, “privar”; también está relacionado con la humildad, a la renuncia a todo tipo de dominio. Estima a los demás como más importantes, independientemente de la estructura social. No busca su propia ventaja.

Observemos que este “descenso” de Cristo quien, por su procedencia y testimonio mereció ser tratado como el mismo Dios, pero que no usó ese derecho. Escogió la vida de ser humano, y más aún, de siervo, y aún más, obediente hasta una muerte de cruz. Él que no mereció sufrir para reconciliarse con Dios. Pero al hacerlo, se convierte en parámetro y modelo de todo ser humano
De esta manera Pablo nos anima a tener la misma actitud que hubo en Él, la misma disposición de abandonar, debiéramos estar dispuestos a la auto renuncia y debiéramos tener una abnegación a la hora de sacrificarnos por Él.

Este capítulo expone la norma o el modelo para el vivir cristiano.

“Haya, pues en vosotros este sentir (actitud) que hubo también en Cristo Jesús”

Las normas para el vivir cristiano se resumen en conocer la mente, el pensar de Cristo, como veremos más adelante. Pero es importante aclarar que ese conocimiento de Cristo y el llevar a la vida práctica ese modelo de vida, no lo podemos lograr por una mera imitación.

Porque la vida cristiana no puede llevarse a cabo mediante un esfuerzo de imitación.

Cuando Pablo dijo que Cristo es la norma del vivir cristiano, él no estaba hablando acerca de una imitación. Él estaba hablando sobre lo que nosotros llamaríamos "impartir", "transmitir". Es decir, que el pensar de Cristo tendría que estar en nosotros, y que sólo puede estar en nosotros por medio del poder del Espíritu de Dios.

Su poder utiliza nuestra debilidad, nuestras limitaciones, nuestras carencias naturales y de esa manera, cumple Sus propósitos en nuestra vida.

Este texto no es un tratado teológico es meramente practico al punto de que fue escrito para resolver un problema de rencilla entre Evodia y Síntique de manera que en esta iglesia se mantuviera la unidad, sanar las heridas y establecer la reconciliación para la gloria de Dios Padre.

1. LE FUE DADO UN LUGAR SOBERANO

v9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo,
 
Este pasaje trata de la máxima exaltación de Jesucristo. Recuerde que esta máxima exaltación está ocurriendo después de su máxima humillación por causa de su obediencia. Este es un principio bíblico muy importante.

El camino a la exaltación es la humillación, 1ª Pedro 5:6 dice: “Humillaos, pues, bajo la poderosa, mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo”.

El camino de la humillación es poco apetecido por el hombre. La mayoría de nosotros anhelamos la exaltación pero no queremos saber nada de la humillación.

Sin humillación no hay exaltación y si es lo contrario, tengamos mucho cuidado, porque una exaltación sin humillación es igual a caída inminente.

Proverbios 16:18 dice: “Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la calda la altivez de espíritu”

Cristo Jesús se humilló hasta lo sumo, no es extraño por tanto que después sea exaltado hasta lo sumo. Lo que notamos en Jesucristo,

en primer lugar es la posición soberana que le pertenece. Filipenses 2:9 en su primera parte dice: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo”,

Jesucristo se humilló a si mismo hasta lo sumo, en respuesta, o como una consecuencia Dios le ha puesto en la posición soberana, más alta, lo cual implica que Él tiene la autoridad, el derecho a estar a la mano derecha del Padre. Nadie está en una posición más elevada que él. Él fue exaltado hasta lo máximo que se puede ser exaltado.

Romanos 8:34 dice: “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”.

La diestra de Dios, es la posición soberana, del Señor Jesucristo. ¿Qué implicaciones tiene esto para usted y para mí hoy en día? En realidad son muchas, una de ellas es: Si Cristo Jesús ocupa hoy en día una posición soberana, ¿para qué pensar que necesitamos de otros intermediarios o agentes para llegar a Dios?

Como creyentes tenemos a nuestra disposición a Cristo que ha sido exaltado a lo sumo y desde allí, intercede por nosotros. El mismo ha dicho en su palabra: Y todo lo que pidieres al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidieres en mi nombre, yo lo haré.

La posición soberana de Cristo le permite hacer todo esto. Él es el perfecto intercesor. El único que nos conduce al Padre. No hacen falta otros intercesores o intercesoras para poder ser oídos por Dios. La suma humillación de Jesucristo le ha conducido a tener una posición soberana, pero no solo a eso, en segundo lugar, le ha conducido a tener un nombre soberano.

2. LE FUE DADO UN NOMBRE SOBERANO

 
y le confirió el nombre que es sobre todo nombre,

Es lógico que alguien que tiene una posición soberana tenga un nombre soberano, notemos que el texto no dice no dice un nombre, sino que dice el nombre, un nombre especifico, que es sobre todo nombre, que está por encima de Mesías, de Alfa y omega, de Hijo de Hombre, Santo de Israel además de otros, Kurios ese es el nombre Señor “Amo”, “Dueño”. Hoy en día no todos le dicen a Jesús “Señor”, algunos lo ignoran, otros lo odian, otros lo rechazan, pero llegara el día en que todos le confesaran como lo que es, “Señor”; le ha sido dado al Hijo después de que en función como Jesús y su paso por la tierra, cumplió a cabalidad con todos los requisitos por el Padre para con Él.

Señor es la versión griega del nombre hebreo Jehová del Antiguo Testamento.

Cuando Dios se le revela a Moisés se le revela con ese nombre Yahveh: YO SOY EL QUE SOY

¿No es maravilloso? En su humillación, Jesucristo no buscó hacerse de un nombre grande, más bien su nombre fue el objeto de la burla y el escarnio, pero en su exaltación recibe lo que le pertenece, un nombre sobre todo nombre, un nombre soberano.

3. POSEE UNA AUTORIDAD SOBERANA

 
10 para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

La autoridad y el poder del nombre de Jesús es tal que toda rodilla se doblará delante de él.

Is.42:8: Yo soy el SEÑOR, ése es mi nombre; mi gloria a otro no daré, ni mi alabanza a imágenes tallada.

Is.45:5,6: Yo soy el Señor, y no hay ningún otro; fuera de mí no hay Dios. Yo te ceñiré, aunque no me has conocido, para que se sepa que desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, no hay ninguno fuera de mí, Yo Soy el Señor y no hay otro.

v.23: Por mí mismo he jurado, ha salido de mi boca en justicia palabra que no será revocada: Que ante mí se doblara toda rodilla y toda lengua jurara lealtad. Es el cumplimiento de Filipenses 2:10 Yahveh. Ese es el nombre sobre todo nombre que el Padre le confiere al Hijo en su exaltación.

Note que Pablo habla de tres grupos de personas que doblan sus rodillas ante la autoridad de Jesucristo. Los que están en los cielos, todo ser angelical se postrará, Luego los que están en la tierra, se refiere a hombres y mujeres, creyentes e incrédulos que doblarán sus rodillas ante su presencia cuando él se manifieste en su gloria en su segunda venida. Después están los de debajo de la tierra, esto es todo demonio se postrara y confesara que Jesús es el Señor para la gloria de Dios Padre.

No hay creatura que pueda resistir su autoridad, su nombre o su Poder o su juicio. Todos nos postraremos ante Él. Su humillación trajo gloria al Padre.

4. TIENE UN HONOR SOBERANO


11 “y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”

Confesar significa estar de acuerdo, es reconocer abierta y gozosamente, celebrar y dar alabanza. Un día, toda lengua estará de acuerdo que Jesucristo es el Señor, el soberano, el amo, el dueño, Jehová. Todo será para gloria de Dios Padre. Pero hasta que llegue ese día, nuestra confesión de Jesucristo como el Señor invoca y recibe su presencia y poder para hacerle frente a todo mal.

Se puede proclamar el Señorío de Cristo con palabras o con hechos; pero deberíamos proclamarlo con palabras y con hechos. Si la iglesia de Filipos entiende estos puntos ese sería el fin de todos sus problemas, como lo sería en nuestras vidas, debido a que si vives su Señorío no tendrías esos problemas.

Lc.6:46: ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? , porque me confiesas Señor y no haces lo que yo digo, me niegas con los hechos, porque no afirmas con tus hechos mi Señorío que confiesas con tu boca? En otras palabras, si Él es nuestro dueño, nuestro amo porque nos ha comprado a precio de sangre, entonces cada decisión que tome debo tomarla en vista a que Él es mi Señor.

Señorío implica el ejercicio de la autoridad del Señor en todas las áreas de nuestra de nuestra existencia.

Es posible nosotros lucir sometidos externamente y tener una mente en rebelión. Jonás lo hizo. Es decir bueno no me queda de otra, pero la mente no está en paz, está en cuestionamiento, airada, cuando Dios le encuentra le dice: Jonás tienes derecho a estar airado? Y le contesta pues si tengo derecho hasta la muerte; pero hice tu voluntad Señor. Dios no quiere un Señorío a lo Jonás, su deseo es que tengamos una mente sumisa. Antes de una mente sumisa necesito una mente espiritual que pueda evaluar las circunstancias de mi vida y las enseñanzas de su Palabra a la luz de como las circunstancias afectan la causa, el reino de Cristo y no como me afectan a mí personalmente, esta es una mente madura que se dispone activar en despojarse así como lo hizo Cristo. La mente carnal es todo pensamiento que Cristo no pensaría.

Filp.4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

El himno concluye con:


* Exaltado por Dios (v.9a)

* Concediéndole el nombre que está sobre todo nombre (v.9b)

* Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble (v.10a)

* Y toda lengua confiese que Cristo Jesús es el Señor (v.11).

CONCLUSION:

Al declarar nosotros su Señorío, en fe, su Reino se hace presente en el marco de las circunstancias actuales que podamos enfrentar.
 
 
Pastora: Myriam Vargas
Mayo 11 de 2018

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