Ocupaos en Vuestras Salvación

ocupaos en vuestra salvacion - Filipenses 2:12-13 Escuchar audio de esta predica Filipenses 2:12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, 2:13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Este texto es uno de los más importantes en toda la escritura a la hora de comprender la santificación que Dios lleva a cabo en nosotros. Pablo sigue en estos versos con la intención de entregar las respuestas prácticas como antídoto a la división que ha estado sucediendo en la iglesia de Filipo.

Lo primero que hace él apóstol es exhortar a estos hermanos a los que él llama amados, pero no solamente se conforma con decirles amados, sino que les dice: amados míos, porque quiere resaltar lo cercana que es su relación y esto nos habla de la consideración particular que Pablo guardaba por ellos. Ahora, su exhortación está guiada a invitarlos a obedecer sus indicaciones indistintamente de su ausencia o presencia, aunque si había algo que había distinguido esta iglesia era su obediencia.
Podríamos decir que cuando obedecemos solamente porque nuestra autoridad está presente con seguridad lo hacemos más por intimidación o quizás por hipocresía, pero esto no es el caso de esta iglesia. Pablo les está animando es a que sigan comportándose de la misma manera, de hecho la palabra que se usa para obediencia desde el griego lo que significa es: “Que estaban sometidos bajo la autoridad de las enseñanzas de alguien o algo”. En este caso la iglesia se había sometido a las enseñanzas de Pablo, que no era más que la verdad del evangelio.

Pablo después entra explicarles de manera corta pero concisa como debe darse el proceso de santificación o de madurez espiritual.

1. La salvación hay que exteriorizarla, no ganarla o guardarla.

Filipenses 2:12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,

Pablo nos habla de manera imperativa cuando se refiere al término “ocupaos” llevándonos a pensar que esto es algo que debemos hacer de por vida, esto es algo que yo no hago y después dejo de hacer, sino que debe convertirse en mi estilo de vida, lo que me distingue dentro de la profesión de fe que he efectuado. El apóstol no está hablando de ganar, esta no es la palabra que él usa, ya que no hay manera en que podamos hacer méritos para ganar la salvación dado que esta no es por obras. Él tampoco está hablado de conservar la salvación como algo que yo puedo retener, Pablo no está hablando de mejorar la salvación, porque esto es algo que Jesús hizo perfecto en la cruz, tampoco le está hablando a quienes necesitan la salvación porque sus lectores ya son salvos.

De esto nos surge una pregunta y es: ¿De qué es lo que él habla y que luego conecta con la idea de que Dios es el que coloca el querer como el hacer?

En estas palabras pronunciadas por Pablo hallamos la revelación de la obra hecha por Dios en nuestras vidas, donde Él coloco todo lo que se necesitaba tanto para nuestra salvación, como para el sostenimiento de ella, nada es por nosotros, todo es a causa de su obra y a lo que se refiere el escritor de filipenses con la palabra “Ocupaos” es a la necesidad de dejar exteriorizar de manera constante lo que Dios hizo en nuestro interior. Esto en el caso particular de os filipenses debería ser suficiente para terminar con todas las rencillas, pleitos y divisiones. Si realmente poseemos la revelación de la obra de Cristo, comprenderemos que está no requirió de ningún esfuerzo de nuestra parte, sino de la simple aceptación de lo que el ya hizo por nosotros en la cruz del calvario y de forma natural y espontanea debería fluir hacía afuera lo que ha sido puesto en mi interior. (Ejemplo de como un buen árbol da buenos fruto, este árbol no podría llevarse la gloria).

En otras palabras debemos ejercitar nuestra salvación, debemos hacerla visible, debemos dejar que se vea y cuando vallamos a dejar ver lo que Dios hizo internamente en nosotros, hay que hacerlo con temor y temblor.

Filipenses 2 12 Queridos amigos, siempre siguieron mis instrucciones cuando estaba con ustedes; y ahora que estoy lejos, es aún más importante que lo hagan. Esfuércense por demostrar los resultados de su salvación obedeciendo a Dios con profunda reverencia y temor. 13 Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada. NTV

2. Solo con la ayuda de Dios a través de su recurso podemos llevar una vida de santidad.

Filipenses 2:13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Dios es el que está operando en nosotros el querer como el hacer con la intención de que su buena voluntad pueda ser llevada a cabo. Así que solo con su ayuda es que hoy podemos vivir esa vida de santidad que Él nos ha pedido vivir, siendo enteramente Él quien nos ha provisto todo lo necesario para llevar una vida digna de mi llamado. Esto debe conducirnos a poder observar la razón del porque separados de Él nada podemos hacer. Separados de Él, yo no tengo la motivación, yo no tengo la fuerza, yo no tengo la habilidad, yo no tengo la perseverancia, yo no tengo la integridad para vivir una vida santa.

Pablo nos ayuda a ver que deberíamos vivir con un mayor sentido de agradecimiento y obediencia al entender que Dios obra en mí al colocar el querer y no solo esto sino que me capacita para este llamado al colocar el hacer.

Y de la misma manera esto que Dios produce nos coloca frente al hecho de que no tenemos ninguna excusa para ocuparnos de nuestra salvación. De tal manera que así como el árbol no tiene ninguna excusa para no dar fruto, nosotros no tenemos ninguna excusa, dado el Espíritu Santo que vive en mí, dada la verdad que Dios me ha revelado, dado la salvación a la que Dios me ha dado derecho, dado que ahora estoy unido a Él, no tengo ninguna manera en la que pueda excusarme a la hora de ocuparme en el regalo que el Señor me ha entregado y mostrarlo en medio de mis hermanos y el mundo que nos rodea.

3. Nunca serán las obras humanas las que descubren mi vida de santidad.


Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe. 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Este texto nos muestra con claridad la existencia de buenas obras y malas obras y como ambas pueden estar en nosotros. Las malas siempre procuraran la gloria del hombre, la auto exaltación por una obra que nunca hemos hecho, y que nunca podríamos hacer. Las malas, son malas porque provienen de un hombre que busca su propia gloria, que no puede seguir el camino de Dios y las buenas, son buenas porque provienen de Dios, de la bondad de nuestra Padre y que fueron provistas por Él de antemano para que después de nuestra salvación pudiéramos ir y llenar esas obras para el cumplimiento de su buena voluntad.

Ahora, cuando Pablo apunta a que me ocupe de mi salvación esto tienen un sentido personal, es algo así como antes de poder ayudar a otro, o señalar a otro, debo ver qué es lo que pasa en mí dentro del proceso de santificación. De parte de Pablo para los filipenses es una exhortación clara: “Si estuvieran ocupados en lo que Dios demanda no estarían en este problema relacional”.

2 Corintios 7:1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

La obra de Dios es lo que me da la posibilidad de que yo pueda obedecer. La motivación la provee Dios porque el obra en mi tanto el querer como el hacer, la capacidad la provee Dios y luego Él me pide habiéndome capacitado que yo valla y le obedezca por que Él ha hecho la obra que tenía que hacer.

Conclusión

Agustín señalo: “Señor ordena lo que tú quieras, pero concede lo que ordenas”.

“Nuestras obras son nuestras porque nuestras voluntades ahora libres en la salvación las han producido, pero son realmente de Dios porque fue su obra de gracia fue la que causo que nuestras voluntades las pudieran hacer”.

“Dios causa que hagamos lo que a Él le place, al hacernos desear lo que de otra manera no desearíamos”.

Esto nos permite ver como Dios está produciendo en nosotros tanto el hacer, como el querer.

Si entendemos esto vamos a vivir fluyendo en la obediencia y el agradecimiento, porque no estaremos esforzándonos para ocuparnos de nuestra salvación, sino que tendremos la consideración plena que a mí solo me corresponde fluir en lo que Dios ya hizo y esto si me da el convencimiento que como se trata de Dios su santificación se cumplirá en nuestras vidas, la tarea no quedara pendiente.
  
Pastor: David Bayuelo
Mayo 18 de 2018

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