Despojaos de toda Murmuración

Despojaos de toda murmuracion - filipenses 2:14-18Escuchar audio de esta predicaFilipenses 2:14 Haced todo sin murmuraciones y contiendas, 2:15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; 2:16 asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado. 2:17 Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. 2:18 Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.

Pablo en este texto le habla a la iglesia de filipenses de la imperiosa necesidad de parar las murmuraciones y discusiones entre los hermanos y además apunta a que puedan concientizarse del daño que hacen las quejas continuas, que antes de sumar, por el contrario estas tienen el poder de ir minando la confianza y la fuerza en medio de la batalla espiritual que estamos librando en regiones celestes. (Efesios 6: 12)
El apóstol al igual que en el texto que estudiamos con anterioridad les deja un mandato y luego les manifiesta la razón por la cual les hace esta exigencia, en este caso les dice: “Haced todo sin murmuración y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa”

Pensemos por un momento en lo recurrente que puede ser en nuestras vidas la violación de este mandato o de esta ordenanza, ya que el peligro que esto representa es que la queja se vuelve algo tan común que terminamos creyendo que esto es natural y que resulta imposible que no se encuentre en nuestras vidas, conduciéndonos finalmente a desobedecer la Palabra de Dios.

Ahora, Pablo sostiene que se trata de todo lo que hacemos, no de algunas de las cosas que efectuamos y esto nos da una idea del absoluto que representa dado que el mandato no se halla sujeto a las circunstancias o a nuestros quehaceres, es todo lo que hacemos.

Cuando miramos hacia el antiguo testamento nos encontramos con un pueblo quejumbroso, todo el tiempo se hallaba entre murmuraciones y contiendas y como consecuente término dando vueltas en el desierto en un peregrinaje interminable. Bueno, esta es una de las posibles razones por la cual muchos de nosotros no hemos logrado salir de nuestros círculos viciosos, ya que para Dios dentro de su pensum académico es pre requisito pasar esta materia para poder seguir hacia lo que se halla adelante.

1. Las murmuraciones tienen la capacidad de hacer caer hasta el edificio más firme.

Filipenses 2:14 Haced todo sin murmuraciones y contiendas,

Murmuración: Griego; (gongusmós) es la expresión externa de una insatisfacción interior, que nosotros no creemos merecer. Es el reflejo de una insatisfacción secreta que no estamos dando a conocer. Susurrar quejas, o el hablar en secreto acerca de alguien o hacer comentarios negativos de alguna persona cuando ella no está presente.

Contiendas, Discusiones: Griego; (dialogismós) Se refiere en este contexto a conversaciones que siembran el espíritu de la división, de la discordia, conversaciones porfiadas, sino en intensidad de palabras, en intensidad de emociones. Y Pablo le está diciendo a los filipenses que es necesario que ellos detengan esto porque esta actitud no corresponde con la humillación de Cristo, ni con su muestra de humildad al abandonar su gloria para venir a morir por nosotros quienes no lo merecíamos, no corresponde con el ejemplo de mansedumbre y humildad que él nos dejó.

En cuanto a estas murmuraciones, algunos creen que eran en contra de Pablo, otros en contra de algunos líderes de la iglesia, otros creían que eran en contra de decisiones que se habían tomado y otros se atreven a afirmar que eran en contra de Dios mismo. Pero independientemente de la causa, está probado que estas quejas tenían la intensidad necesaria para lograr desestabilizar la iglesia y por esto Pablo apela a la necesidad de abandonar esta conducta, ya que ella actúa como una pequeña zorra con la capacidad de destruir la salud espiritual, emocional y moral del cuerpo de Cristo.

No sé si usted ha llegado a una conversación donde hay personas murmurando y esto parece que tuviera un imán que nos atrae, esto es contagiosa, esto es algo que sin duda le gusta a la carne, ella se siente complacida en involucrarse en este tipo de prácticas y yo creería que la razón es porque esto procura satisfacer nuestra insatisfacción interna, nuestro orgullo.

Nosotros acostumbramos a quejarnos cuando consideramos que merecemos un mejor trato, pensamos que yo debí ser consultado primero, que yo debí ser la persona seleccionada, y Dios que está en control de mis circunstancias no está ignorante de lo que estoy pensando, de hecho las permitirá para que descubramos que lo que hay en mi corazón es orgullo, envidia y no tanto injusticia como nosotros creemos.

Cuando no nos tratan bien; nos quejamos, cuando invaden nuestro espacio; nos quejamos, cuando mi tiempo es interrumpido; nos quejamos, cuando las cosas no salen como yo quiero; nos quejamos, cuando algo nos incomoda: nos quejamos y lo que debe pasar es que cada debemos estar más consciente de que a Dios nada se le escapa, por tanto, todo lo que me pasa está completamente bajo su control y redundara en que yo pueda ver lo que Él ve y que es finalmente lo que verdaderamente llena mi corazón.

Hechos 11:1 Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios.11:2 Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, 11:3 diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos? 11:4 Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo: 11:18 Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida! Esto es un ejemplo claro de la reflexión bíblica que hoy nos atañe, porque estas personas están juzgando a Pedro por lo que habían escuchado entre pasillos en la iglesia de Jerusalén, ninguno le ha preguntado si algo ha cambiado o si él ha alcanzado alguna revelación desconocida para ellos hasta ahora, sino que sin mediar palabra generan una contienda. Lo que estaba pasando en Jerusalén, en Filipo y con seguridad en nuestras iglesias el día de hoy, es que muchas veces juzgamos y murmuramos sin conocer la argumentación clara y coherente con la Palabra que existe a la hora de tomar decisiones dentro del liderazgo. Seguramente el decidir nos ha costado a los líderes, oraciones, luchas, estudiar la Palabra e incluso hacer consultas, pero eso se desconoce porque solo nos concentramos en la decisión y no en lo que está detrás de ella.

Nosotros debemos llegar al punto en donde consideramos que hay recursos maravillosos en Dios y su Palabra que resultan ser más deleitosos que la murmuración a la que le quiere dar paso nuestra carne. Nosotros deberíamos disponernos a hacer un ayuno de murmuración, de queja y ver qué resultado nos deja.

Erwin Lutzer dice: “El quejarnos de nuestra suerte en la vida, la que sea, parece algo bien inocente pero es algo que Dios toma de manera personal…” Pero ¿Por qué Dio se toma esto de manera personal?

Números 14:2 Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! 14:26 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: 14:27 ¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan? 14:28 Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. 14:29 En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí. Esto habla de lo personal y serio que Dios se toma este asunto. Cuando nos quejamos aunque lo hagamos en función de las circunstancias, de mis líderes o de cualquier otra cosa, Dios se lo toma de manera personal porque él es el que orquesta detalladamente lo que pasa en mi vida, en función de mi beneficio, en función de que su imagen sea completamente formada en mi vida. Entre más me quejo más me alejo al estándar de su Palabra, entre menos me quejo más me acerco a su Palabra.

2. El dejar la murmuración tiene el poder de levantar un edificio firme y que no se puede derribar.


Filipenses 2:15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; (Esta es la motivación que plantea Pablo para dejar la murmuración)

Cuando la Palabra esta hablando de irreprensibles no se está refiriendo a la perfección moral que Jesucristo y solo Él pudo tener, pero la palabra en el original alude a una condición externa que se puede ver, que se puede apreciar, los hombres que nos vean podrán reconocer esto en nuestras vidas. De hecho esta es la primera condición que hallamos para que los pastores y diáconos puedan cumplir esta función en las escrituras. Siete veces aparece esta palabra en el nuevo testamento y siempre se refiere a esta conducta que lo que refleja no es perfección, sino integridad al caminar ante Dios, que hace que no seamos tachados ante los hombres.

Ahora, la palabra sencillo; tiene una connotación de pureza, algo no diluido y que tiene que ver con mi condición interior. De manera que Pablo nos está diciendo: que no debe haber mesclas en nuestras vidas entre los principios de Dios y los de este mundo, que debemos tener características que nos distingan de la generación malvada en medio de la que vivimos. Pablo nos llama a que seamos dignos representantes del Dios que nos engendró como sus hijos, ya que Él no murmuraría, no se quejaría y que de esta manera no habría ninguna mancha en nosotros que les dé razones a los enemigos de la cruz para porfiar de Él.

La forma en la que vivimos niega o afirma la salvación que hay en nosotros, esto debe quedarnos muy claro. En estos días conversaba con alguien que me decía nuestras acciones definen la calidad de mi comunión con Dios, bueno si tú eres alguien que vive murmurando y quejándose, por mucho que digas que oras, que lees la Palabra, que sirves al Señor, esto niega lo genuina de tu comunión.

Las quejas en nuestras bocas tienden a cubrir cualquier virtud que Dios halla estado formando en nosotros, hasta el punto de terminar opacando la luz que yo debo reflejar en este mundo. Pablo lo que nos está diciendo es: que en medio de la oscuridad que halla en nuestros familiares, en medio de la oscuridad que halla entre nuestros amigos, en medio de la oscuridad que halla en nuestro trabajo, en medio de la oscuridad que halla en nuestro círculo social, pueda prevalecer la luz que tiene la capacidad de disipar esa oscuridad.

El Señor Jesús nos dijo: Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. (Mateo 5:14 – 15)

Conclusión

Filipenses 2:16 asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado. 2:17 Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. 2:18 Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.

Pablo está mostrando lo grandioso, valioso y gozoso que es entregar su vida como una ofrenda al servicio a Dios en medio de los filipenses, él ha tomado el ejemplo de Cristo al entregarlo todo, siendo su única satisfacción ver cada día como se produce la santificación en sus vidas. Pero a pesar de todo lo que pueda sufrir por ver cumplido su deseo, a pesar de estar en la cárcel mientras les escribe, aquí no caben las murmuraciones y las quejas, porque el permitirlas es ofrecerle a Dios una ofrenda impura y se perdería el valor de su trabajo. Este es un ejemplo excepcional para los que servimos, que nos quejamos de las circunstancias, de nuestros líderes, de nuestros hermanos, de la Palabra, de Dios, de todo.

Matthew Henry nos dice: “El descontento es un pecado que tiene su propio castigo, que hace que los hombres se atormenten así mismos; vuelve el espíritu triste, al cuerpo enfermo y a todos los placeres y disfrutes agrios, es el peor del corazón y la podredumbre de los huesos. Es un pecado que tiene su propio Padre. Se levanta no de una condición sino de la mente. Y entonces nosotros encontramos a Pablo gozoso en una prisión y a la vez al rey Acab descontento en un palacio.”

El escritor cristiano Sammy Tippit dice en su libro: “Digno de adoración”: “El evangelio de Jesucristo es positivo y constructivo, pero tiene que ser destructivo en algunas áreas, destruyendo ciertos elementos que no pueden permanecer en una vida que persiga agradar a Dios”.

Si hay algo que debe ser destruido de una vez y para siempre en nuestras vidas es la murmuración y la contienda que nos está impidiendo ser la luz que el Señor estableció en su Palabra que debemos ser para este mundo. No permitamos que las circunstancias determinen nuestro gozo, sobre todo comprendiendo que Dios tiene el control de todo lo que pasa en nuestras vidas.
  
Pastor: David Bayuelo
Mayo 25 de 2018

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